Había una vez, en una región muy lejana, un hermoso y apuesto príncipe; era el Cacturne más talentoso, bello e inteligente de todos...

—Pero tío Harley, los Cacturne no son apuestos... ¡Son tenebrosos!

—¿¡Qué!? Eso... ¡Eso te lo dijo May! ¿Verdad? ¡Pero ella qué sabe! ¿Acaso crees que esta preciosura puede dar miedo? —gritó sacando a su pokémon y casi estrellándolo de frente a la cara de la niña que de ver tan cercano al tipo planta-siniestro comenzó a llorar—. ¡Tranquila, no llores! June, míralo bien.

La pequeña intentó contener su llanto para observar a tan singular criatura, el pokémon sonrió cerrando los ojitos, así no se veía tan malvado.

—Supongo que no fue tu culpa espantarte, verás, eso mismo le pasaba al príncipe...

Por alguna tonta razón, todos en el reino pensaban que los Cacturne eran siniestros y aterradores; por eso al pasar, muchos pokémon huían despavoridos. Algunas veces, el temor que causaba hacía que el príncipe se sintiera importante y poderoso, pero otras tantas... un poco solitario. Un buen día, se le ocurrió una fantástica idea: si mostraba ser gentil con el pokémon más alegre del reino, todos verían lo bueno que era en el fondo y así lo amarían y le dirían cosas buenas tal y como merecía.

Puso todo su empeño en hornear las mejores galletas que jamás hubiese preparado y después de esclavizarse toda la mañana haciéndolo obtuvo el resultado perfecto. "Nadie podrá resistirse a ellas" pensó. Caminó y caminó buscando a quién ofrecer tal manjar, pero ningún pokémon le parecía digno de ello. Llegó a la orilla cerca del mar y por fin la encontró... Se trataba de una Skitty. La pequeña gatita rosa no se encontraba sola, con ella estaba su hermano Ralts y sus amigos Pikachu y Mudkip.

—Pero si era un Skitty, ¿por qué su hermano era un Ralts?

—¡Ay, estos niños de ahora no tienen imaginación! ¡Porque es un cuento! Como sea...

Cacturne muy amablemente se acercó a saludar.

"Ho... Hola... No había visto un pokémon tan encantador por aquí; Skitty, supongo, todo un placer conocerte" dijo galantemente esperando recibir un gran alago. "Oh, muy amable de tu parte" contestó alegremente la gatita. "¿Y tú eres?"

Cacturne puso una gran cara de sorpresa ¿Cómo era posible que no supiera quién era si se trataba del pokémon más reconocido de la región? Se calmó pensando que quizá Skitty venía de otro lugar y acababa de llegar. "Oh, lo siento, olvidé presentarme, como soy muy popular por aquí generalmente no hay necesidad. Soy el príncipe Cacturne". Skitty miró con asombro al ver que se trataba de la realeza, pero como buena plebeya no entendió cómo debía comportarse. "¿No eres algo tenebroso como para ser un príncipe?" Preguntó haciendo que Cacturne enfureciera, pero él sí tenía modales y guardó la compostura para demostrar su gentileza. "Sí... Algo así dicen, pero no importa... ¿Quieres una galleta? Yo mismo las hornee". El pokémon rosado tomo una agradeciendo la amabilidad de su invitado, él supuso que diría que lo único que podía superar ese sabor era mi... digo... su dulzura... ¿Y sabes qué dijo?

"Oye, no están tan mal".

¿Tan mal? ¿¡TAN MAL!? Cacturne huyó furioso después de semejante insulto y juró que se vengaría de ella.

—No entiendo —interrumpió la niña—, Skitty no le dijo ninguna grosería, es Cacturne el que se portaba mal.

—Tienes que entender que para él sí fue una grosería, porque aquellas galletas tenían la esperanza de que otros pokémon pudieran ver que no era lo que todos pensaban, por eso le dolió tanto el comentario... Él sólo quería que por una vez en la vida alguien le dijera algo lindo de forma sincera... Lástima que esa tonta nunca lo supo...

—¿Y por qué simplemente no le pregunto que si quería ser su amigo y ya?

—Eso fue porque... ¡Oye, déjame continuar con el cuento!... Gracias.

En aquel lugar, los pokémon mostraban sus habilidades en una gala de exhibición y también luchaban entre ellos.

—¡Concursos!

—Sí, los pokémon también obtenían lindos listones para demostrar que eran los mejores de la competición.

Tal y como sospechaba, Skitty había llegado con la intención de participar en ellos; de ahí que el príncipe ideó un plan para hacer que se regresara llorando a casa: se ganaría la confianza de Ralts para que le confiara algún secreto de su hermana y en medio del combate lo haría público para que todos se rieran de ella.

—¡Eso es muy malvado! Ese Cacturne me cae mal —infló sus cachetes como un Jigglypuff.

—En retrospectiva creo que tienes razón, aunque en aquel entonces tenía como todo el sentido del mundo, pero prosigo...

Cacturne puso en marcha su plan durante el combate contra su rosada contrincante y estuvo a punto de funcionar, Skitty casi se pone a llorar, pero sus amiguitos comenzaron a apoyarla desde las gradas, dándole el ánimo para seguir y de alguna manera logró vencer en combate al príncipe. No podía creerlo, vencido ante una novata; todo el resentimiento que ya le guardaba creció enormemente y ya no buscaría una simple venganza... ¡Buscaría destruirla!

—¡Pobre Skitty! Alguien tiene que darle una lección... Y un puñetazo... ¡Así y así!

—¡No brinques en la cama, June!

Pensó y pensó en muchas cosas para deshacerse de ella, no tardó en darse cuenta en que sus amigos no sabían mucho sobre los pokémon del lugar ni mucho menos sobre las reglas de los concursos, así que no sería difícil mentirle al respecto para que perdiera en la próxima competición. Pasó el tiempo y se volvieron a encontrar, claro está que ella no había olvidado el 'pequeño' incidente anterior.

"¡Mentiroso, mentiroso!" acuso la pequeñaja. "Seguro que ni siquiera eres un príncipe porque ellos son buenos y tú eres un tramposo de lo peor" gritó. El tipo planta usó llanto falso para fingir su pena. "Lo siento mucho, a veces los tipo siniestro podemos ser un poquito temperamentales, ¡pero te juro que estoy muy arrepentido de mis malas acciones! ¡Oh Skitty, tu eres tan linda y tierna y sé que la pureza de tu corazón podrá perdonar a este solitario e incomprendido Cacturne!". Tomó con delicadeza sus afelpadas patitas y la miró a los ojos preguntándole si lo perdonaba.

—¿Y le dijo que sí y se besaron y fueron muy felices por siempre?

—Sí... ¡ESPERA... NO! ¡CARIÑO, POR FAVOR YA NO ME INTERRUMPAS!

Skitty le dijo que sí pensando que le decía la verdad, obviamente no hubo besos ni nada porque ella pensaba que Cacturne podía llegar a ser... urgh... un amiguito o algo así. Y como se supone que los amigos se apoyan, le dio un par de consejos para su próxima presentación... Consejos falsos obviamente.

—¡Vaya dolor de cabeza!

El verdadero dolor de cabeza estaba tras ellos ya que un Roselia que acababa de llegar a la ciudad había escuchado toda la conversación. La florecilla no era ningún novato y sabía que Cacturne mentía, pero no se tomó la molestia de intervenir. "Umm, es mejor que se dé cuenta por sus propios medios" pensó.

—Qué pokémon tan feo, si yo estuviera ahí hubiera ayudado a Skitty —Harley volvió a lanzar otra carcajada ya que la niña no se había percatado de quiénes eran los verdaderos protagonistas de su relato y estaba seguro que sus padres le habían contado una historia aún más fantasiosa sobre cómo se habían conocido.

—Esta vez te concedo la razón, ese Roselia es todo un zopenco.