Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La trama pertenece totalmente a mi imaginación.
Gracias a Lady B por betear el capítulo!
Mi Compañero Gay
Capítulo 2
Dos días después de haberle entregado las llaves del piso a Edward, estaba con Alice, mi mejor amiga, caminando por mi facultad, feliz de por fin tener inquilino y no tener que seguir buscando.
Alice Brandon se autodenomino mi mejor amiga a las dos horas de haberme conocido. Ella tenía mi edad y vivía aquí, en Seattle, con sus padres y su hermano, pero yo la conocí hace tres años en Port Angeles. Ella había ido allí a pasar el día con una amiga del instituto pues no conocían el pueblo. Sin embargo, al caer la noche cada una tomó su coche para volver a casa, con la mala suerte que su Porsche la dejó tirada cuando su amiga ya se había ido. Y ahí entraba yo, que por ese entonces, trabajaba en uno de los videoclubs de Port Angeles. La vi, antes de entrar en mi turno de noche, caminando desesperada por el arcén e intentando buscar cobertura con su móvil. Le ofrecí llamar por el teléfono del videoclub y ella aceptó gustosa. Durante las tres horas que tardó la grúa en llegar por su coche, hablamos, cuando no había clientes, como si nos conociéramos de toda la vida. Alice, antes de irse, suplicó por mi número de teléfono y mi correo electrónico.
Desde entonces éramos amigas y más aún cuando yo vine el año pasado a Seattle para empezar mis estudios universitarios. Ella me ayudó a instalarme y me enseñó las cosas importantes de la gran ciudad y a pesar de que yo estudiaba Literatura y ella Comunicaciones y Diseño Gráfico nos encontrábamos cada vez que podíamos o íbamos a estudiar juntas a la biblioteca de su facultad o de la mía.
Así que aquí estábamos, en uno de los grandes pasillos de la facultad de Literatura quitando el último de los carteles que quedaba en el tablón de anuncios estudiantiles. Ahora que ya vivía Edward conmigo, no quería más llamadas de gente interesada. Releí de nuevo el cartel antes de tirarlo:
"Se busca chica o chico gay que quiera compartir piso de dos habitaciones, un baño, cocina y salón. Cerca de la Universidad de Washington y a diez minutos del centro. El precio incluye agua e internet. Interesados llamar a 678025786 (Bella)"
Dejamos todos los carteles en una papelera cercana y nos sentamos en una de las mesas de la cafetería, que había dentro de la universidad:
-¿Y cómo es el susodicho? – Alice removió su capuchino tras añadirle el azúcar.
-Se llama Edward Cullen y es estudiante de cuarto año de medicina. – bebí mi café – Ayer terminó de instalarse. Parece un chico sencillo y simpático.
-Ahora no sólo tendrás un médico en casa, sino también un asesor de imagen, ¡los gays tienen mucho estilo vistiendo! – Alice me sonrió – podrás pedirle consejo – la morena miró mi simple vestimenta con aire despectivo. Alice era demasiado adicta a la moda como para ser bueno para la salud.
-Espera Alice, no te precipites. No parece de los típicos gays – me quedé pensativa – recuerdo a Eric, del instituto, y él sí que era gay, se notaba de lejos, pero Edward…
-¿Qué? ¿No se pasa todo el día aplicándose cremas o apestando a perfume floral? – Alice rió.
-No, que va. Y es que es tan…
-¿guapo? – terminó Alice por mí.
-No, la palabra sería… atractivo. Escupe sensualidad por cada poro de su piel y encima de manera inconsciente – me sonrojé – es francamente hermoso: cabello alborotado, mandíbula fuerte, ojos verdes…
-Que pena que es gay.
Ambas suspiramos compungidas y terminamos nuestros cafés. Después, estallamos en risas.
OooooooooooooooO
Abrí la puerta y entré en el vestíbulo del piso. Menos mal que era previsora y en el mueble más cercano tenía toallas. En Seattle nunca se sabía cuando iba a llover.
-Y eso que esta mañana hacía un calor de muerte – refunfuñé mientras frotaba mi pelo húmedo.
Eso era lo peor del mes de septiembre, igual hacía un calor sofocante que caía una sorpresiva, y para nada agradable, tormenta.
Un ligero golpe me dio en la espalda y me aparté rápidamente. Edward acababa de llegar también. Él tampoco tenía paraguas y el resultado era un adonis completamente húmedo. El cabello se le pegaba a la cara y la camiseta, blanca para mi suerte, se le ceñía al pecho.
"Respira, Bella"
-¿A ti también te ha pillado la tormenta? – le sonreí cordialmente para distraerlo. Él no debía darse cuenta de cómo me había quedando mirando sus pectorales.
-¿Eh? – Edward parecía distraído mirándome, seguro que a sus ojos debía de parecer un pollito empapado – si, si, como aún no empieza la época otoñal, no tomé ningún paraguas.
-Toma – le tendí una de las toallas.
Se llevó la toalla a la cara y luego al torso. Los músculos de sus brazos se tensaron cuando alzó la toalla para secarse el cabello. Estaban realmente tonificados.
"Bella, ¡cierra la boca! Es gay, ¡gay!"
-Meteré esto dentro – Edward alzó unas bolsas que había traído consigo.
Entró en la cocina y yo decidí que ya era hora de ponerme algo seco. Ingresé en mi cuarto y solté mi cartera. Me volví al armario y entonces es cuando me vi en el espejo de cuerpo entero.
-¡Estupendo! Un día perfecto para elegir ponerme un sujetador negro – la camiseta celeste que llevaba se había mojado tanto que me transparentaba el sujetador oscuro.
Me saqué la camiseta y busqué algo cómodo que ponerme.
-¿Bella? – Edward golpeó mi puerta.
-¿Si? – me lo encontré en el pasillo, con ropa seca, esperando.
-¿Has cenado? – negué con la cabeza – He traído ingredientes para hacer una lasaña, ¿quieres? Es para celebrar los tres buenos días de convivencia que llevamos – me sonrió.
-Oh, claro, ¡te ayudo!
Los dos nos fuimos a la cocina y empezamos a sacar cosas. Edward no se parecía a ningún otro hombre que hubiera conocido antes. Hervía el agua para las láminas de lasaña. Refreía la carne y preparaba la salsa de tomate. Se desenvolvía en la cocina con soltura y sin tener problemas con alguno de los útiles o ingredientes. Poco pude hacer para ayudarle.
-¡Vaya! Se te da bien esto.
Edward se sonrojó un poco. Me pareció adorable.
-Sí, se me da bien – sacó del frigorífico queso rallado - ¿pones la mesa mientras la pongo a gratinar en el horno?
Puse los cubiertos y vasos en la mesita para dos que había en la cocina. Edward se excusó un momento y fue a su dormitorio. Esperé a que el horno hiciera "clic" antes de sacar la lasaña. Cuando Edward volvió ya estaba lista para ser servida.
-¡Oh, dios! Esto está buenísimo – ronroneé de puro placer al meterme un trozo en la boca.
-Receta casera y materna – y entonces Edward hizo un gesto con su boca que no olvidaré jamás. Una sonrisa torcida, una sexy, casual y atractiva sonrisa torcida. Y de nuevo, se me olvidó de respirar… y de que era gay.
Tosí un poco para disimular el embotamiento que había sufrido.
-¿y bien? ¿qué harás mañana? ¡es viernes! – preguntó.
-Es tu primer fin de semana aquí, pero voy a tener que dejarte solo – le contesté con pena – me voy mañana a Forks, mi pueblo natal.
-Yo que iba de fiesta y pensaba invitarte – Edward rió y bebió un trago de su vaso de agua.
-Necesito ir para traer las cosas que me quedan allí. Aún no tengo aquí toda la ropa de abrigo que necesito y me faltan algunos libros para mis clases.
-Bueno, pues me debes una fiesta, compañera – sonrió.
Ambos terminamos de cenar disfrutando de una amena charla. Edward era una persona con la que podías hablar de todo. Era franco y ligeramente divertido. Desde un primer momento temí que al ser un chico gay fuera demasiado femenino o quisquilloso, vamos, una Alice pero con aparato reproductor masculino. Sin embargo, me sorprendió.
Después de despedirme de él hasta el domingo, por si ya no lo veía mañana, me metí en la cama. Antes de quedarme dormida, sonreí. Había tenido mucha suerte con mi compañero de piso.
OooooooooooooooO
-¡Es un horror, Jasper! No sé en que estaba pensando cuando seguí tu consejo – intenté hacerme oír sobre el ruido de la música.
Era viernes por la noche y estaba metido en una discoteca donde la música era demasiado ensordecedora y el whisky demasiado malo. La gente se restregaba al ritmo de la música y se agolpaba alrededor del mostrador para poder pedir sus bebidas.
-¡¿qué? – Jasper gritó por encima de la música.
Jasper Whitlock era mi amigo más cercano. Había sido mi camarada desde que llegué a Seattle hace cuatro años. Él tampoco era de Washington, era un tejano de intimidadores ojos grises, según todas las chicas que se le acercaban. Había venido aquí buscando un cambio de aires y para empezar su carrera universitaria, Psicología; el puñetero tenía una gran habilidad en eso de monitorear sentimientos ajenos.
Le hice un gesto de negación con la cabeza, indicándole de que en ese jaleo no podíamos conversar. Terminé de ordenar nuestra segunda ronda de copas y cuando las pague, agarré a Jasper de la camisa para salir del tropel. Tiré de él hasta una de las mesas altas que estaban alejadas de la zona de baile.
-¡Que respiro! –Jasper se lanzó en una de las sillas altas y bebió de su Martini seco - ¿qué me decías?
-¡Que estabas loco cuando me dijiste que lo hiciera!
-Yo no estaba loco, ¡tú estabas muy desesperado! – me señaló – ya casi comenzaba el curso y habías visto seis pisos y ninguno te convencía. Te brillaron los ojos cuando viste el cartel, el precio y donde estaba situado, ¡según tú era estupendo!
-Si, pero tener que hacerme pasar por gay… – murmuré.
-Cuando te lo sugerí de pasada, no te pareció una locura, ¡aceptaste enseguida! – Jasper jugueteó con su vaso - Sabes, amigo, te habría acogido en mi piso encantado, pero sabes que solo tengo una habitación, ¡y hubiéramos parecidos unos gays de verdad si compartíamos la cama!
Jasper se rió en mi cara sin ningún tipo de reparo. Pegué un sorbo al whisky barato que tenía en la mano y luego me pellizqué el puente de la nariz, estresado.
-Vivo allí desde hace cuatro días y ya me está matando – le conté – ayer, cuando llegué al piso, ella acababa de llegar también y con todo lo que había llovido, estaba empapada. Si supieras como se le transparentaba el sujetador, no te reirías de mí. Me puse tan duro que casi tuve que correr a la cocina para que no lo notara.
Y después de decir eso es cuando Jasper se tronchó de risa oficialmente. Con amigos como él, ¿para qué quiero enemigos?
-Llevo más de seis meses sin tirarme a alguien mientras tú te coges a María donde quieras y cuando quieras, sería genial que no te rieras en mi cara – le dije enfadado.
-¿Y por qué no te aprovechaste de Tanya antes de dejarla?
Tanya
-Encima que iba a romper con ella, no le iba a pedir un poco de sexo como despedida, ¿no?
Desde luego, no creo que estuviera muy dispuesta a ello. Cuando le planteé la separación se puso histérica y me echo en cara que cómo podía estar indeciso e inseguro de nuestra relación después de tantos años. Pero lo que era evidente es que lo nuestro no tenía futuro. Y tras haberle dicho eso, Tanya, hecha una furia, me echó a la calle diciendo que como ella era la que había encontrado nuestro piso, ella se lo quedaba.
Jasper se encogió de hombros tras mi declaración y se terminó su Martini. Estuvimos hablando un rato de todo y de nada, hasta que Jasper recordó algo.
-¡Ah, si! Necesito que me eches una mano. Mi prima llega en un par de días y quiere que le ayude a montar unos muebles y a subir unas cajas a su apartamento.
-¿Tu prima? – inquirí.
-Rosalie – dijo – Es de California y estudia en la Universidad de Los Ángeles, pero ha pedido un traslado de expediente y empieza aquí tercero.
-Espera, ¿está en la ciudad más apacible y soleada de toda la costa este y decide venirse al sitio más sombrío de todos los Estados Unidos?
-Dice que allí no se la toman en serio en su carrera y que la miran como si fuera una Barbie. Quiere empezar de nuevo en otro sitio.
-¿Se puede saber que estudia?
-Ingeniería Aeronáutica. Adora los motores, las baterías y las turbinas.
-¡Vaya! No le pega para ser mujer.
-Por eso mismo no quiere seguir allí – Jasper se echó el pelo hacia atrás y le guiñó el ojo a una morena que nos estaba mirando – me ayudarás, ¿no?
-Claro, que remedio.
Tras eso, nos dispusimos a tomarnos otra copa y a apreciar el panorama. No sé porque yo sólo miraba a las castañas.
Hola! :)
Oh.My.God!
Ningún lugar de mi subconsciente esperaba este recibimiento! Me habeis puesto las pilas! Me alegro que os haya gustado, estoy muy feliz! Intentaré estar lo más pronto posible con el siguiente!
Gracias por vuestros comentarios, alertas y favoritos! (Miss Darcy, gracias por tus críticas constructivas, ya está corregido, es que con la prisa de publicar, no le corregí bien fondo!)
