Aclaración: La historia avanzará de manera lenta en éstos primeros capítulos. Y por si hay alguna duda, las parejas serán: PinkieDash, RariJack, TwiShy, SunXie, y, obviamente, Celestia y Luna.
¡Ah!, y algo más: Ponyacci es el ídolo de Pinkie, ya saben, aquel payaso que se menciona en el quinto tomo de las micro series de MLP —o sea, los cómics—.
Sin más, ¡A leer!
Segundo
Pinkie Pie movía ansiosamente su pie derecho mientras escuchaba parlotear a Celestia, dándole bastantes vueltas al asunto. Sabía que pronto daría la gran noticia; a no ser, que Luna, su hermana, decidiera dar otro discurso que fácilmente podría competir de aburrido con ver la pintura secarse.
Desvió su mirada a sus amigas y todas estaban prestándole atención a la directora, ¡y por Ponyacci! ¿Cómo podían ellas no aburrirse en lo absoluto por aquel discurso sobre la historia de Canterlot High con la apacible y arrulladora voz de Celestia? ¡Era algo que ella no podía explicarse por más que intentara hacerlo!
Suspiró una última vez y dirigió su consternada mirada a Luna, quien también estaba moviendo ansiosamente su pie mientras miraba a su hermana con un poco de incredulidad; estaba un poco exasperada, quizás, pensó Pinkie. Y es que, debía admitir que Luna y ella tenían una personalidad de cierta forma similar; o tal vez es porque la subdirectora era demasiado fácil de leer.
Aunque claro, también podía ser que ella estaba tan extremadamente aburrida y ansiosa, que no tenía más de otra que comparar su personalidad con la de Luna.
Quién por cierto, le había arrebatado el micrófono a su hermana y suspiró largamente; casi con alivio, como si por fin se librara de tanta palabrería para así poder abrirle paso a lo que es verdaderamente importante.
Y Pinkie esboza una gigantesca sonrisa.
— Estudiantes de Canterlot High —comienza diciendo y nota como Celestia le dice algo al oído a su hermana menor, como si la estuviese reprendiendo por aquel acto irrespetuoso; pero Luna la ignora olímpicamente. La mirada de Luna y la suya hacen contacto y tras la sonrisa de la subdirectora, sabe que dirá la noticia que todo el día la ha tenido comiéndose las uñas—. Es para mí un placer informarles de algo importantísimo no sólo para Canterlot High, sino también para otras instituciones de la ciudad —su sonrisa se amplía y conscientemente aleja el micrófono de su rostro para darle dramatismo al asunto.
Y Pinkie Pie no lo soporta más.
— ¡Sólo dígalo, por favor! —grita casi con desesperación y se jala un poco la piel de la cara hacia abajo. Demostrando su exasperación.
Luna sólo la mira y suelta una leve sonrisa.
— ¡La cede de las Olimpiadas Intercolegiales se hará éste año aquí! ¡En Canterlot High! —exclama con entusiasmo y todo el auditorio grita y se regocija ante la noticia.
Pinkie se deja caer en la silla con alivio y suspira largamente, relajando los músculos.
— Por fin, pensé que no soportaría guardar el secreto más tiempo —dice al aire y sus amigas la miran con cierta interrogación.
— ¿Ya sabías sobre esto y no nos dijiste? —pregunta Rainbow con cierta indignación en su rostro y la peli rosa sólo puede reír nerviosamente.
— La subdirectora Luna me amena- digo, me hizo prometer que no le dijese nada a nadie —responde con un encogimiento de hombros y le resta importancia al asunto. Cómo si aquello no la hubiese torturado todo el día.
— ¿Pinkie promesa? —pregunta Applejack y al aludida asiente frenéticamente con la cabeza.
— Ah, está bien —dicen todas (a excepción de Twilight) al unísono.
— No entiendo —exclama Twilight y todas las demás se permiten carcajearse ante su comentario.
— Mira, querida, te explico —interviene Rarity, mirándola—. Una Pinkie promesa es una promesa que no puedes romper por nada del mundo —explica con calma y las demás asienten.
— Para hacer una Pinkie promesa sólo decimos: «con cerrojo y si no, arrojó un pastelito a mi ojo» —agrega Fluttershy y sonríe un poco.
— Lo inventó Pinkie y bueno, se volvió sagrado entre nosotras —Rainbow sonríe y abraza a Pinkie con cierta brusquedad, haciendo que ella se quejara un poco.
Twilight sonrió y se permitió reír. Aquellas chicas mientras más las conocía, más raras las consideraba.
— Pinkie, ¿podría hablar un momento contigo? —una voz se escuchó a la izquierda de las chicas; las cuáles voltearon al instante, notando a la subdirectora Luna.
— ¡Oh, claro! ¿Qué pasa? —Pinkie, junto con Luna, comenzaron a bajar las escaleras hasta llegar al escenario improvisado que habían hecho unos chicos antes para que las directrices de la institución pudiesen hacer la presentación que se había dado lugar hacía unos minutos.
Cerca del escenario estaba la directora Celestia leyendo un documento con concentración mientras que se mordía levemente el labio inferior, como si estuviese algo preocupada. Nota como su hermana llega junto con la peli rosa y sonríe un poco.
— ¿Sucede algo? —pregunta un poco confundida Pinkie Pie y ambas mujeres niegan con la cabeza.
— La verdad, Pinkie, es que necesitamos tú ayuda —dice Celestia.
— ¿Mi ayuda? ¿Con qué? —pregunta interesada y animadamente la menor de las tres. Luna suspira.
— Necesitamos organizar no sólo una fiesta de bienve-
— ¿Una fiesta? ¡Cuenten conmigo! —interrumpe Pinkie a la subdirectora y da pequeños saltitos con entusiasmo notable. Luna la toma del hombro y hace que se calme un poco. La estudiante la mira extrañada.
— Déjame hablar, Pinkie —la aludida asiente con la cabeza y se queda en silencio, mirando con seriedad a su superiora—. Como decía, no sólo tenemos que organizar la fiesta de bienvenida; también tenemos que organizar los pasillos y los salones de clases para poder ambientarlos con las olimpiadas —explica la peli azul y Pinkie ya se da una idea a dónde se dirige la conversación.
— ¡Ah! —exclama—. Así que quieren que organice todo Canterlot High para que supere las decoraciones de los años pasados en las otras instituciones para que así los demás noten que Canterlot High puede marcar la diferencia —sonríe y mira a las hermanas. Quienes se miran entre sí sorprendidas, pues Pinkie había dado en el clavo.
— Ehh… sí —responde Celestia, absteniéndose de preguntar cómo es que ella sabía eso—. Pero no sólo eso; también les quiero pedir no sólo a ti, si no a tus amigas —todas voltean a ver a las Rainbooms, quienes estaban riendo escandalosamente debido a algún chiste de Rainbow—, que por favor intenten mantener su magia controlada. No queremos que suceda lo mismo que en los juegos de la amistad —comenta Celestia.
— ¿Así qué eso es lo que las preocupa? —cuestiona Pinkie con una sonrisa, queriendo relajar un poco a las directoras. Ellas asienten.
— Eso y algo más —dice Luna—; pero lo otro preferimos hablarlo en una parte más privada.
Pinkie deja de sonreír y las mira un poco consternada. No sabía por qué las hermanas estaban hablando de eso sólo con ella, cuándo usualmente siempre contaban con todas las Rainbooms. Se sentía un poco ansiosa por saber qué podría estar pasando y miró a sus amigas de reojo, estaban charlando quién sabe de qué. Pinkie volvió a mirar a las mujeres frente a ella y sólo abrió la boca para decir algo, pero no nada salió de entre sus labios.
— ¿Vienes? —pregunta Celestia y, volviendo a mirar a sus amigas, asiente—. Bien, mientras llegamos a la oficina de Luna, ¿te parece si te comentamos cómo queremos que decores todo? —intenta desviar el tema de conversación al notar como el ambiente se había vuelto bastante tenso entre las tres y Pinkie asiente con entusiasmo.
Las demás habían dejado de hablar cuándo notaron como Pinkie, Luna y Celestia, habían salido del gimnasio con una seriedad preocupante. Todas intercambiaron miradas llenas de interrogación y curiosidad y se quedaron en silencio por largos segundos mientras se dedicaban expresiones de no saber qué había sucedido.
— ¿Qué habrá pasado? —preguntó Sunset, las demás se alzaron de hombros.
— Quién sabe —responde Applejack dubitativamente.
Luego de otro silencio incómodo y un par de miradas más, las chicas deciden cambiar el tema.
— ¡Hay que prepararnos para las olimpiadas! —exclama Rainbow con entusiasmo y sonríe ampliamente—. De seguro seré la mejor en fútbol, otra vez —se señala con el pulgar orgullosamente y las demás ruedan los ojos.
— Dirás «equipo» —le corrige Rarity, a lo que Dash sólo se rasca la nuca nerviosa.
— Sí, eso dije —sonríe.
— Yo no creo que vaya a competir en algo… —dice tímidamente Fluttershy mientras jugaba con sus dedos demostrando su inseguridad al respecto.
— ¿Por qué? —pregunta Twilight. La peli rosa se alza de hombros.
— Es que, no soy muy buena en los deportes y tampoco me gusta mucho competir… —responde, cada vez bajando un poco más su tono de voz.
— Pero querida, competiste en los juegos de la amistad —interviene Rarity, recordándole los hechos—; ¿por qué habría de ser diferente esta vez?
— Pues porque en los juegos de la amistad sólo éramos Canterlot High y Crystal Prep Academy, y ya yo tenía la certeza de que perderíamos, así que no era tan malo. Pero en las olimpiadas participan hasta diez instituciones y… no quiero pasar vergüenza frente a tantas personas… ya que siempre termino arruinando todo y hago perder a mi equipo en lo que sea que compita… —las demás suspiran un poco y notan como Fluttershy observa con atención el suelo, sin querer levantar la mirada.
— ¡Todas nosotras te ayudaremos! —Dice animadamente Sunset—. Busca algo que te llame la atención e inscríbete. Ya sea un deporte o una modalidad, ya sabes, como costura y esas cosas.
— ¡Sí! —exclaman todas—. Será divertido, Fluttershy. Incluso Twilight participará —agrega Applejack mientras abraza a Twilight por encima de los hombros, quién sólo se dedica a abrazar un libro de matemáticas que últimamente había estado estudiando.
— Eh… yo jamás dije que participaría —comenta y las demás la miran con obviedad.
— ¿Ni siquiera en el decatlón académico? —Rainbow la observa y la aludida se alza de hombros, desviando su mirada a Fluttershy.
— Si tú le entras, yo le entro —sonríe, queriendo animar a su amiga tímida, quién se lo piensa un poco.
— Está bien —acepta finalmente y las demás gritan con entusiasmo—. Pero no sé en qué podría participar —suspira—. ¿Ustedes en qué categoría se inscribirán a las olimpiadas?
— Yo obviamente estaré en fútbol —le responde Rainbow Dash.
— Yo optaré por química industrial —dice Sunset alzándose de hombros y fulminando con la mirada a la de cabello arcoíris cuándo exclama un «aburrido» en medio de una tos fingida.
— Costura, claro está —dice Rarity con su siempre toque glamoroso.
— Yo estoy entre vóleibol, relevos o rugby —comenta indecisa Applejack mientras mira hacia la nada como si aún estuviera pesándoselo bastante.
— Iugh, rugby —dice Rarity con desagrado y la chica campirana la mira con cierto fastidio.
— Yo pensaré en algo y… quizás me inscriba —suspira Fluttershy y luego las demás le dan una sonrisa de apoyo.
— ¿Deberíamos ir a buscar a Pinkie Pie? —pregunta Twilight y las demás, luego de mirarse entre sí, asienten.
Por los pasillos las personas hablaban sobre todo lo que se esforzarían por ganar las competencias y así darle prestigio y honor a Canterlot High. Era tanto así, que las Rainbooms, mientras más escuchaban a los demás, más comenzaban a sentir la presión que siempre se sentía antes de cada competencia o concurso.
Y sabían que los demás tenían razón.
Debían esforzarse para ser las mejores.
Como siempre.
