Advertencia: Lemmon.


Ingresaron en la penumbra. El titán parecía desplazarse bien en la oscuridad, porque pese a su gran tamaño no se chocó ningún mueble en el camino entre la puerta y su cama; dejó a Akashi allí, como si no pesara nada, y luego retrocedió sus pasos, cerró la puerta y encendió las luces.

Luego de un par de parpadeos que le tomó acostumbrarse a la luz, frunció el ceño, disconforme.

- ¿Se puede saber qué es todo esto, Murasakibara?.- señaló con la mano la pequeña montaña de papeles de caramelos y demás porquerías que había comido ese día allí. Incómodo, también comprobó que la cama estaba revuelta…en qué momento se había acostado, si habían llegado en la tarde?.- Deberías aprender algunos modales.

- Ya estás reprochándome, Aka-chin. Pareces mi mamá.- algo en aquella frase pareció hacerle gracia al más grande, quien se acercó a paso lento hacia él.- Me gusta que aún te preocupes por mi.

Se veía tentado a desviar la mirada, pero su orgullo se lo impedía. Vio como Atsushi se detenía frente a él; en un acto de entendimiento, Akashi se arrastró un poco hacia atrás, quedando sentado casi en el medio de la gran cama, permitiéndole al otro arrodillarse en el borde de ésta y gatear hasta él, con la cortina de cabello bamboleándose con sus torpes pasos.

Llegó hasta él, quedando entre sus piernas abiertas; un leve sonrojo se instaló en el rostro de Akashi cuando fue paulatinamente sepultado por el cuerpo de aquel titán, obligándolo a recostarse del todo. Obligándolo a ser sumiso.

Akashi golpeó su pecho con un puño, asustando un poco al mayor. Frunciendo el ceño, le lanzó una mirada de reproche que bien había sabido interpretar muchas veces Atsushi, quien conocía mejor que nadie ese ambivalente carácter suyo, mezcla de orgullo y solemnidad, con ansiedad y sumisión que chocaban una y otra vez entre sí, sobre todo en ese tipo de situaciones.

El arte era saber poder coexistir con ambas, o por lo menos, dejar que en momentos así dejara salir a flote sólo la que, en consideración del gigante, era la mejor.

Atsushi acercó su rostro al de Akashi, quien seguía mirándolo con aquella expresión de reproche y ansiedad mal disimulada que estaba matando al otro; arisco, esquivó el rostro cuando Atsushi quiso besarlo en los labios, conformándose sólo con depositar suaves besos en su mejilla derecha, la que había dejado expuesta. Desconforme con eso, luego de besar, lamía los lugares por los que sus labios marcaban territorio, estremeciendo imperceptiblemente al pelirrojo, que seguía resistiéndose, como si dejarle el control al más alto fuese algo denigrante…Atsushi no entendía bien por qué derroteros iban esos pensamientos tan extraños que tenía su Akashi, pero conociendo la personalidad poderosa que tenía…no se molestaba demasiado en hacerlo, en realidad. Era demasiado trabajo intentar entender algo que era demasiado complejo, incluso para el mismo pelirrojo.

Probando y tentando su suerte, Murasakibara tomó el mentón del otro con una de sus grandes manos, girándole el rostro para que le encarara; Akashi, molesto, intentó zafarse, pero los labios del de mayor tamaño tomaron los suyos, tanteando el terreno. El titán cerró los ojos, extasiado por poder volver a probar ese exquisito sabor dulce y suave de sus labios, contento porque el otro no lo rechazara. Soltó su mentón y lo apresó otra vez, abrazándolo y pegándolo contra si mismo y el colchón, asfixiándolo un poco, sin soltar sus labios.

Un pequeño gemido se dejó escapar por la boca aún sellada de Akashi, quien entrecerraba los ojos lentamente conforme notaba como el calor se arremolinaba en todo su cuerpo, especialmente en su cara. Atsushi tomó su labio inferior, chupándolo y luego lamiéndolo, logrando que el pelirrojo cerrara del todo los ojos, relajado y por fin, sumiso.

Qué podía pasar si, por una vez, le dejaba hacer lo que quisiera?

Algo en la atmósfera de la habitación pareció cambiar, hacerse más liviana, menos densa. Atsushi sintió con gran asombro como las manos un poco temblorosas de Akashi apretaban sus hombros para luego rodear su cuello, profundizando el beso. Iban lento, despacio, conociéndose otra vez…no había apuro alguno, eran sólo ellos dos.

Mientras continuaba comiendo sus labios, Akashi notó con gran satisfacción como Atsushi presionaba su entrepierna contra la suya, friccionándola y obligando al pelirrojo a abrir aún más sus piernas, acomodando el corpulento cuerpo del otro sobre el suyo. Ansioso por más, el titán abandonó sus labios, bajando por su cuello otra vez y tironeando de su corbata.

- Espera, arruinarás mi ropa.- Akashi aún conservaba un dejo de reproche en su voz autoritaria. Atsushi intentó tapar su sonrisa en el hombro del pelirrojo mientras éste, con movimientos rápidos pero delicados, se quitaba la corbata y se desprendía la camisa bruscamente, en algo que a Atsushi le parecía indignación fingida.- Me gusta ésta camisa.

- Te queda muy bien.

- Mmm.

Bien…no sabía si lo había hecho adrede, pero ahora tenía todo el pecho de Akashi para él solo. Agachó la cabeza, rozando el pecho del otro con sus cabellos, comenzando a lamer toda la piel que se le presentaba en el paso. Capturó uno de los pezones rosados de Akashi entre sus dientes, tironeando, lamiendo y chupándolo sin piedad, logrando que el más pequeño se retorciera entre sus brazos, gimiendo bajito. Una de las manos de Akashi se había aferrado a su cabello, tironeando insistentemente para que le soltara…pero mientras más tironeaba, Atsushi atendía el cuerpo de Akashi con más ahínco, haciendo que aquellos pequeños gemidos se convirtieran en sonoras muestras de lo bien que estaba haciendo su trabajo…aunque no era un trabajo, considerando lo dulce que era su cuerpo…

Siguió bajando un poco más, lamiendo su abdomen marcado y tenso en esos momentos, un poco agitado. Lo sintió acomodarse, elevando su torso al apoyar los codos en la cama, observándolo. Mientras lamía el borde de sus pantalones al tiempo que luchaba contra el cinturón de Akashi, elevó la mirada amatista, que se topó con el rojo fuego, en esos momentos un poco más oscuros, más intensos que de costumbre. Se observaban con ansiedad y lujuria, y ya nadie podría decir que Akashi estaba ahí en contra de su voluntad…no. Aunque las cosas parecían lo contrario, era él quien seguía dominando la situación.

- Desabróchalo.

- Es lo que intento, Aka-chin…- la ansiedad le impedía manipular bien aquel cinto con sus enormes manos. Las varoniles pero delicadas manos de Akashi sustituyeron las suyas, liberando su pantalón de la atadura en un par de movimientos fluidos.

Atsushi tenía acceso libre; bajó un poco el pantalón y la ropa interior negra del pelirrojo, alcanzando a lamer la punta de su erección…ah, qué salado era aquello…a él le gustaba particularmente lo dulce, pero aquello también era delicioso…

- Atsushi…

Al titán le encantaba que su Emperador gimiera su nombre de esa manera tan suplicante, pidiéndole más sin poder contenerse. Le fascinaba hacerle bajar la guardia de esa manera, porque sabía que sólo lo haría con él, y nadie más que él.

- Más. Hazlo más fuerte.

Ah…también le gustara que fuese caprichoso, demandante y autoritario. No pedía, le exigía. Era el derecho de Akashi recibir placer, y obligación de Atsushi brindárselo.

Siempre había funcionado así, en todos los ámbitos de su relación. Parecía en cierto punto un poco desequilibrado, pero Atsushi había recibido en acciones mucho más de lo que cualquiera hubiese esperado. No mentía cuando pensaba que Akashi se parecía a una mamá…siempre lo había protegido, le había ayudado y apoyado con firmeza, pese a que sabía que muchas veces él mismo necesitaba ese tipo de apoyo que no se permitía recibir…comparado con lo que el pelirrojo podía darle, el gigante simplemente se sentía a veces un poco miserable.

Tomó con sus dos enormes manos el borde del pantalón del pelirrojo, bajándolo de un tirón y liberando su miembro completamente, al que no demoró en introducir casi completamente en su boca, lamiéndolo mientras oía como Akashi inspiraba violentamente e intentaba refrenar sus gemidos…

Lo sintió moviendo las piernas debajo de su cuerpo, entendiendo la indirecta; como pudo, sin desprenderse de su miembro, le quitó los pantalones por los tobillos, arrancando sus zapatos de cuero en el proceso. Rápidamente Akashi abrió las piernas sin pudor, permitiéndole al mayor acomodarse entre ellas para proseguir con sus atenciones; el pelirrojo marcaba el ritmo insistentemente, jalando del cabello a Atsushi de manera un poco brusca y fuerte, pero al otro no le importaba. Al contrario…sabía que mientras más violento se ponía su Akashi, más lo estaba disfrutando…

- Qué esperas, Atsushi.- no había sido una pregunta. Había sido una frase mezcla de ansiedad y lujuria, una orden mal formulada que anhelaba él obedeciese. Su voz seguía siendo masculina y autoritaria, pero ahora había salido sedosa y suave, casi en un susurro.- Hazlo. Ahora.

- Si, Aka-chin.

El titán soltó su erección, entendiendo perfectamente a lo que se refería su Akashi. No perdía el tono autoritario ni los deseos de ser quien dominara la situación, aunque estuviese en esos momentos en inferioridad de condiciones; pese a ello, algo en su voz, en su mirada, y en el control que aún parecía poseer hipnotizaban a Atsushi, obligándolo a obedecer como si fuese nada más que un esclavo de sus órdenes. Bueno, lo era…lo sería, si eso hacía feliz al Akashi que había regresado a sus brazos.

Bajo la atenta mirada del pelirrojo, Atsushi lamió tres de sus largos y gruesos dedos con dedicación, sabiendo que debía de hacer un excelente trabajo. Cuando hubo terminado, notó con emoción mal contenida que Akashi abría del todo las piernas, permitiéndole el mayor acceso que necesitaba. Pero…no podía parar…

- Atsushi…

- No puedo…Aka-chin…eres delicioso…

Sin comenzar su labor, no pudo evitar desviarse, lamiendo y chupando primero la piel expuesta de sus muslos y su entrepierna; cuando decidió establecer sus atenciones en sus testículos – luego de que el pelirrojo demostrara lo sensible que parecía ser esa zona, por los gemidos y pequeños sobresaltos que pegaba cuando los introducía en su boca uno a uno, jugando con su lengua – tanteó la entrada de Akashi con el pulpejo de uno de sus dedos lubricados. Si bien se resistió entró sin dificultad, logrando que el otro lanzara un quejido, incómodo. Lo hundió en su interior todo lo que pudo, sintiendo las paredes tan estrechas del pelirrojo haciendo presión para evitarlo, en un acto reflejo, sin éxito.

Lo movía en su interior, primero lentamente, y luego ya alternando movimientos circulares mientras lo introducía y sacaba, una y otra vez, ganándose de vuelta aquellos sonidos mal disimulados por parte del otro. Probó suerte e introdujo un segundo dedo, logrando que Akashi suspirara en medio de un gemido prolongado, recostándose del todo entre las sábanas revueltas de su cama sin hacer; Atsushi podía sentir, alrededor de sus hombros y sus brazos, como las piernas musculosas de Akashi se contraían poderosamente, marcando sus músculos, intentando atraparlo a él en un acto inconsciente. Si bien el pelirrojo era delgado y mucho más pequeño que él, había trabajado y mantenido muy bien su cuerpo, y su fuerza era temeraria…él, que tenía semejante tamaño, iba a tener que cuidarse de ella sino quería ponerle demasiado ansioso…

- Atsushi, me estoy poniendo ansioso. ¿No quieres que eso suceda, verdad?.- cómo es que aún mantenía ese tono autoritario? Su voz sedosa indicaba el peligro al que se estaba enfrentado, perdido como estaba en las sensaciones, los sonidos y el sabor de su Akashi.

Sin responder, introdujo el tercer dedo bruscamente, junto a los otros dos; sintió los músculos del pelirrojo tensándose mientras movía las caderas instintivamente en su dirección, enajenando al titán de placer. Sin poder contenerse, los estaba moviendo salvajemente en su interior, abriéndolos y cerrándolos, sacándolos y metiéndolos rápidamente, no permitiendo que Akashi se acostumbrara a la sensación y haciéndole perder un poco el control. Gemía y se sacudía, y en algún momento, había tomado la mano que trabajaba, suavemente, como sosteniéndose de lo que le daba aquel placer; tenía los párpados cerrados, apretados, y se mordía los labios fuertemente, intentando no emitir sonidos demasiado miserables que arruinaran su status, aunque eso era a lo que Atsushi aspiraba…deseaba oírlo gritar por su causa, aunque sabía que eso iba a costarle un poquito más de trabajo…

Prosiguió unos minutos más, deleitándose con los sonidos cada vez más incontrolables del pelirrojo, quien tenía las mejillas completamente ruborizadas; estaba levemente agitado, y sus gemidos ya tenían un tono de voz un poco más agudo y fuerte. En algún momento, Akashi había podido enfocar su mirada, y el deseo que Atsushi vio reflejado en esos ojos carmesí entrecerrados fue suficiente para decidir que ya no podría esperar más.

Con delicadeza retiró los tres dedos de su interior. Con movimientos bruscos, se quitó la ropa a tirones, liberando también su erección, ya dolorosa, todo bajo la escrutadora mirada del pelirrojo. Mientras Atsushi se acomodaba como podía entre sus piernas, intentando no aplastarlo, Akashi apresó al titán por las caderas un poco posesivamente en un agarre asfixiante. Con una mano temblorosa producto de la ansiedad, guio a su miembro hacia la entrada del menor, presionando ligeramente, sabiendo que encontraría más resistencia que la que habían hallado sus dedos.

No sabía por qué, Atsushi tuvo la necesidad de comprobar que aún seguía siendo su Akashi. Lo miró a los ojos largamente, estudiándolo. Tenía ambos iris rojo fuego, brillosos, con los parpados levemente caídos y un sonrojo de los mil demonios…si, seguía siendo él…odiaba tener ese maldito temor…

Presionó, logrando introducir parte de su erección en el interior caliente y apretado de Akashi; éste contuvo un quejido de molestia, apretando sus hombros, soportándolo. El mayor dejó que se acostumbrara lentamente mientras iba introduciéndose cada vez más, evaluando las expresiones del pelirrojo. Luego de varios minutos de estar completamente en su interior, inmóvil, notó que las expresiones de Akashi estaban relajadas, ya acostumbrado a su tamaño. Le había costado bastante…sí que era estrecho…

- Puedes moverte si lo deseas.- Atsushi sonrió mientras enterraba el rostro en el ángulo entre su cuello y su hombro, besando y lamiendo, produciendo sonidos húmedos, al tiempo que salía un poco de su interior, volviendo a penetrarlo lentamente. Akashi jamás suplicaría, no. Tenía que quedar como si fuese él el único desesperado allí.

- Qué estrecho eres, Aka-chin.

- No lo soy. Tú eres…formidable.- gimió suavemente cuando lo embistió sin utilizar demasiada fuerza.- Hazlo otra vez.

El titán tomó a Akashi de sus caderas, fijándolo en el lugar; comenzó con un vaivén lento, ambos acostumbrándose al otro. Mientras lo hacía, Atsushi sintió las caricias que el pelirrojo propagaba por su cuerpo mientras gemía débilmente…pero poco a poco, el de mayor tamaño no pudo contenerse, comenzando a embestirlo más rápido y más fuerte, haciendo que Akashi tuviera que sostenerse de sus amplios hombros mientras la cama se movía y chirriaba. Lo besó posesivamente, saliendo de su interior completamente y penetrándolo de forma fuerte y rápida, haciéndolo gemir alto y en forma aguda. Repitió el proceso varias veces, haciéndolo casi gritar…Atsushi notó con gran placer que ya se había soltado, que ya no intentaba poseer el control de la situación por completo…estaba disfrutándolo tanto como él…

- Más…más fuerte, Atsushi.- allí estaba la voz que quería oír…le estaba suplicando implícitamente, volviéndolo loco con su mirada anhelante.

El gigante se aferró a su cuerpo, embistiéndolo una y otra vez, sin detenerse, logrando que Akashi no pudiera contenerse más y gimiera demasiado alto, aferrándose a él y enterrándole las uñas en la espalda…hasta que, en un momento dado, lanzó el sonido más erótico que Atsushi había oído hasta ese momento, poniéndolo aún más duro…luego de eso gritó, gimiendo igual de fuerte…era increíble todo lo que podía cambiar Akashi…

- Por favor, Atsushi, ahí, otra vez!.- estaba agitado y las palabras le salían entrecortadas, pero bien que las entendía. Sin cambiar de ángulo, lo penetró allí donde su pelirrojo le pedía, volviendo a conseguir aquellos gritos ahogados, mezcla de gemido y sollozo placentero.

- Te…te extrañé, Aka-chin…

- Yo aún más.- atesoraría esas palabras, sí que lo haría. Era muy extraño, por no decir una excepción, que Akashi expresara sus sentimientos más vulnerables, y aquel parecía ser uno de esos momentos.

Atsushi siguió el mismo ritmo violento un poco más, sabiendo que no aguantaría mucho. Akashi se retorció entre sus brazos, y lanzando un gemido profundo, seguido de otros más agudos y entrecortados, acabó entre ambos, convulsionando débilmente y quedando luego un poco flácido, relajado, aún agitado. El titán aprovechó y lo penetró a gusto, despertando aún pequeños gemidos en el pelirrojo, y luego, en un sonoro gemido, llegó al orgasmo en su interior, derramándose abundantemente.

Minutos después, adormilado, Atsushi se encontró aplastando a Akashi, con la cabeza apoyada en su pecho; el otro, relajado y contento como él, le acariciaba los cabellos y los hombros suavemente, sin decir nada. Las palabras estaban de más en ese momento.

Por fin tenía a su Akashi de vuelta para sí.

Sólo esperaba que aquello durara. Mucho, mucho tiempo.


Bueno, ustedes dirán que tal! Con esto doy por finalizado el Prólogo e.e

Les aclaro: el fic tendrá las siguientes parejas:

*MuraAka.

*KagaKuro.

*AoKise.

*MidoTaka.

Muchas gracias por leer!