Azares del Destino

Por

HiKaRi-09

"Nunca creí verte de nuevo…"

El sol entraba con fuerza por las ventanas, iluminando totalmente la habitación de una joven de blanca piel y largo cabello negro como el ébano que yacía dormida en su cama. Al sentir los rayos luminosos dándole de lleno en sus ojos cerrados, los comenzó a abrir suavemente mostrando una bella tonalidad amatista poco común.

Tomoyo se levantó todavía un poco aletargada y observó su reloj despertador que se encontraba en su mesa de noche y que no había sonado esa mañana; marcaba las 9.00 am, definitivamente era tarde, o al menos tarde para ella. De un salto se levantó y se dirigió al baño que estaba al frente de su cuarto, habiendo llegado allí, tomó su cepillo de dientes y procedió a hacer lo propio. Levantó la vista y observó unos minutos a través del espejo con una sonrisa, era lunes, su primer día de vacaciones de verano y estaba realmente feliz. La imagen que le devolvía el espejo era la de una joven, una mujer mejor dicho pues ya contaba con 21 años de edad, de rasgos finos, contextura delgada y estatura normal para su edad, no era ni demasiado alta ni baja.

Luego de lavarse las blanquecinas perlas que tenía por dientes, procedió a abrir la ducha dejando caer el agua, no había planeado salir a ningún lado ni tampoco tenía que asistir a la facultad, pero había tomado por costumbre bañarse todas las mañanas. Se quitó rápidamente el delgado camisón de seda que se encontraba usando y entró a la ducha, el agua estaba tibia, justo como le gustaba lo cual le ayudó a relajarse, había estado muy estresada con los exámenes de fin de ciclo en la universidad.

Cuando sintió que ya era suficiente, cerró el grifo y se puso una bata para salir del baño, cruzó el pasillo hasta llegar a su habitación y se dirigió a elegir su ropa. Escogió algo casual; unos vaqueros que se amoldaban perfectamente a su figura, una camiseta azul con un sencillo diseño y unos zapatos deportivos. No le tomó mucha importancia a su cabello, lo que deseaba aquel día era sentirse cómoda y fresca, así que sujetó su sedosa cabellera con un listón que combinaba con lo que traía puesto.

Nuevamente salió hacia la cocina donde se encontraba su desayunador, llevaba viviendo sola en su propio departamento desde que había cumplido la mayoría de edad y así se sentía mucho más independiente, aunque no podía negar que a veces le gustaría tener compañía, por eso le había ofrecido a Sakura, quien seguía siendo su mejor amiga, que se mudara con ella, ante esto la esmeralda se había negado ya que tenía que quedarse en casa para cuidar a su padre que hacía algunos años sufría del corazón.

Repentinamente el sonido del teléfono se escuchó fuertemente mientras preparaba pan tostado, al contestar lo primero que escuchó fue la voz alegre de su prima.

-Buenos días Tomoyo-chan-saludó la ojiverde por el auricular

-Hola Sakura-sonrió la nívea-¿cuál es el milagro por el que llamas a esta hora en vacaciones? Siempre acostumbras levantarte más tarde-bromeó

Es que hoy es un día muy especial!-exclamó Kinomoto-necesito que me ayudes con un asunto, ¿crees que pueda ir a tu departamento en este momento?

-Claro-aceptó gustosamente-ya sabes que me encanta tener compañía para desayunar, ¿en qué quieres que te ayude?

-Te lo diré cuando esté allá-dijo apresuradamente-llegaré en 10 minutos más o menos, ¡adiós!-concluyó Sakura antes de colgar

-Nos vemos…-murmuró Tomoyo a pesar de que su amiga ya no la escuchaba

Colgó el teléfono confundida. "Esa si que fue una corta conversación", pensó para sí misma. Luego de ese imprevisto, siguió haciendo el desayuno, puso la mesa y se sentó en uno de los confortables muebles de su sala para esperar a la castaña.

Pasado un tiempo, escuchó el timbre, se levantó ágilmente y abrió la puerta de par en par, encontrándose con su prima, que por cierto no había cambiado mucho, lo que sí había variado era que igual que ella, ya no era una adolescente, había crecido algunos centímetros, y su rostro había adquirido un toque de madurez que antes no poseía, aparte de eso, seguía teniendo el cabello color miel como cuando era niña, sólo que un poco más largo hasta mitad de su espalda y los mismos vivaces ojos esmeraldas.

-¡Hola!-sonrió alegremente la menor de los Kinomoto, propinándole un abrazo a la amatista.

-Que gusto verte Saku-correspondió al gesto la aludida-y dime, ¿qué te trae por aquí?-preguntó, haciéndola entrar a su hogar y cerrando la puerta.

-Yo…-musitó un poco sonrojada-tengo una cita-el entusiasmo se podía apreciar en sus gestos

-¿Una cita?-cuestionó Tomoyo-¿acaso tú…olvidaste a Syaoran?-preguntó con cautela, pues ya conocía cual era la reacción de la esmeralda al tocar ese tema en especial

-Ya sabes lo que pienso sobre eso-la expresión de Sakura se volvió seria-lo que hubo entre nosotros fue muy especial para mí…-dijo melancólicamente-pero él se fue sin importarle nuestra relación y yo no voy a seguir sintiéndome mal, quiero continuar con mi vida-afirmó con decisión

-Entiendo-asintió la ojiazul con un deje de tristeza, no podía evitar lamentar que su pareja favorita hubiera terminado de esa forma, todo porque Syaoran había tenido que regresar a Hong Kong para hacerse cargo de la poderosa empresa de su familia hacía más o menos tres largos años, lo que había causado el rompimiento definitivo de los castaños…ninguno de ellos deseaba una relación a distancia

-¿Me puedes decir si estoy arreglada adecuadamente? Tú eres la que sabe más sobre esto-sonrió tímidamente

La pelinegra se fijó en ese instante en cómo iba vestida su interlocutora, llevaba una falda de tres tiempos color blanco hasta encima de las rodillas, una blusa rosada con adornos de flores, sandalias de taco corto y como accesorios un delicado collar con aretes a juego, todo en conjunto la hacía lucir muy bien; además de que era casual y a la vez elegante-Estás perfecta-la felicitó con una sonrisa pícara-y dime, ¿quién es él afortunado?

Las mejillas de Sakura se colorearon de nuevo-es…alguien de la facultad que estudia periodismo igual que yo, se llama Takato Tsukino, tal vez lo conozcas

-¡Oh sí! Tenemos una clase juntos. Es muy atractivo y amable, sí que tienes buen gusto-rió Daidouji notando que la joven volvía a ponerse como una lucecilla de Navidad-¿quieres desayunar o vas a ir a comer con Tsukino-kun?-cambió de tema

-La verdad es que no sé…creo que prefiero no comer nada, no tengo mucha hambre

-De acuerdo, igual acompáñame, yo sí que quiero desayunar-rió.

Ambas jóvenes se dirigieron a la cocina, donde tomaron asiento en la pequeña mesa para cuatro personas con la que contaba ésta. Allí Tomoyo se sirvió unas tostadas con mermelada y yogurt de fresa, y le invitó a su acompañante un café para que según ella, tuviera energía en su cita.

-¿Qué piensas hacer éstas vacaciones?-preguntó la amatista, buscando temas de conversación

-Uhmm…no lo había pensado, pero creo que no tomaré ninguna clase, tengo que hacer prácticas de redacción en la universidad y eso tomará bastante de mi tiempo-suspiró agotada-ni en vacaciones puedo descansar…¿y tú?

-Yo ya lo tengo decidido-anunció sonriente-me inscribiré en un curso de canto en el Conservatorio de Música de Japón. Cuando era niña pertenecía al coro de la escuela, pero hace tiempo que no canto…y quiero volver a hacerlo.

-¿En serio? Que bueno Tommy, recuerdo que tu voz era muy linda y seguro se ha puesto mejor, ¿entonces ahora piensas dedicarte a ser cantante?

-No-negó efusivamente la hija de Sonomi-el diseño será siempre lo que más me gusta hacer, cantar es un pasatiempo nada más-dijo dejando en claro que le encantaba la carrera de diseñadora que estaba siguiendo en la facultad de Tomoeda

-Ya veo, por cierto…¿dónde queda ese conservatorio? Nunca escuché de él.

-Está en Tokio, iré un día de estos si es que no es hoy, para apuntarme en las clases

-¡Que bien! Me alegro que te diviertas en este verano-sonrió sinceramente, para después ver la hora en su reloj-¡ya es tarde! Será mejor que me vaya de una vez, quedé de verme con Takato en la entrada del cine. ¡Nos vemos!-se despidió con un beso en la mejilla de su amiga y salió velozmente por la puerta.

La amatista suspiró con una sonrisa, se había quedado nuevamente sin nada que hacer; así que…¿qué mejor momento para ir a inscribirse en esas clases que deseaba?, pensó. Sin tener que meditarlo mucho tomó su bolso y se encaminó hacia la puerta, tenía que tomar urgentemente un taxi que la llevara hasta Tokio.

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El Conservatorio de Música de Japón se encontraba abarrotado de gente. Todos iban y venían de un lugar a otro llenando fórmulas de inscripción y haciéndole preguntas a la secretaria que yacía sentada en un escritorio al lado derecho del salón, y allí fue dónde se dirigió Tomoyo.

-Buenos días, me gustaría averiguar sobre el curso de canto y coro-pronunció amablemente

-De acuerdo, el horario es de 10.00 a 11.30 am, todos los lunes y jueves-informó sonriente la secretaria-empieza el próximo jueves pero dentro de unos minutos la profesora dará una charla sobre el curso a los que se inscriban-señaló un salón al final del corredor

-Bien, entonces quiero inscribirme-decidió la ojiazul, entregándole a la joven el importe adecuado

-Llene esta solicitud, por favor-dijo dándole una hoja blanca mientras guardaba el dinero en la caja registradora

Daidouji tomó el papel que le estaba dando la secretaria y se dispuso a llenarlo. Contenía las preguntas rutinarias de siempre: nombre, edad, dirección y demás. Después de unos minutos, terminó de escribir y devolvió el papel a la mujer-¿Dónde dijo que iba a dar la charla la maestra?-preguntó confusa

-Siga de frente por el corredor y luego entre por la última puerta a la izquierda-señaló nuevamente

-Muchas gracias-volvió a sonreír emocionada la amatista

Sin esperar más, caminó con pasos seguros al lugar que le había indicado la secretaria. Inmediatamente llegó a una puerta blanca con un cartel que decía claramente en letras grandes: "Salón de música", como estaba entreabierta sólo entró sin tocar.

El enorme y elegante salón estaba casi vacío, la que al parecer era la profesora, una mujer de mediana edad y de cabello castaño atado en un moño muy sencillo que dejaba algunos cabellos sueltos, se hallaba sentada practicando una extraña melodía en el piano que se ubicaba en el centro de la habitación.

Aparte de ella, había tres jóvenes más, dos mujeres y un hombre que deducía debían contar con la misma edad que ella, estaban sentados en unas sillas cerca del piano, envueltos en una interesante plática acompañada de varias risas y muecas divertidas. Parada en el marco de la puerta, Tomoyo se dio el lujo de examinarlos exhaustivamente, las dos muchachas eran muy parecidas, suponía que eran parientes, ambas con el cabello castaño rojizo casi pelirrojo y suelto, cayendo por sus hombros y luminosos ojos marrones. El joven al lado de ellas era otra historia, lucía un corto cabello negro con algunos toques azulados tal vez por la luz, de complexión para nada robusta, era más bien delgado y atlético; alto aunque no podía saberlo con exactitud pues estaba sentado, y piel pálida como la misma nieve que contrastaba perfectamente con su cabellera; definitivamente era muy atractivo. Sin embargo, lo que más llamó su atención fueron sus brillantes y profundas orbes azules como dos zafiros, cubiertas por unas gafas que le dieron una extraña sensación de de javú, como si lo conociera de algún lado, mas desechó esa posibilidad rápidamente, si hubiera conocido alguien tan apuesto no hubiera pasado nunca desapercibido para ella, o eso creía…

-¿Desea algo señorita?-la sorprendió la voz severa de la maestra que en ese instante la observaba desconfiadamente

-Ehh…y-yo me acabo de inscribir-murmuró sonrojada al sentir las miradas de los presentes clavadas en su persona, realizando el mismo minucioso examen que ella había hecho con ellos.

-Perfecto-la profesora cambió su actitud arisca por una sumamente amable-soy la maestra Kaori Minamoto, por favor siéntate allí-señaló con una sonrisa la silla que estaba al lado del joven de ojos azulinos

La hija de Sonomi, se dirigió al lugar indicado nerviosamente, sentía los ojos del único hombre del lugar sobre su figura, y en un intento por asegurarse de que la observaba, giró su rostro hacia el peliazul, haciendo contacto directo con los ojos de éste; la amatista volteó de nuevo como un rayo, la sangre comenzaba a subir con fuerza a sus mejillas. Se sentó delicadamente junto al muchacho de anteojos, que instantáneamente dejó de prestarle atención y siguió conversando con las castañas.

Por minutos que le parecieron eternos, permaneció sentada en su sitio, siendo ignorada por los que iban a ser sus compañeros y en completo silencio, que de vez en cuando era interrumpido por la música tenue del fino piano negro. El cuarto poco a poco se fue llenando de gente, hasta el punto de que no quedaban sillas vacías, definitivamente ese tipo de arte era muy popular. Una vez terminados los murmullos, Minamoto se puso de pie para observar fijamente a sus alumnos.

-Buenos días a todos-sonrió suavemente entornando sus ojos negros-yo seré su profesora en este curso. Como algunos ya saben, la clase estará repartida entre estudiantes de canto y de piano, por ello el examen final constará de un dúo conformado por un pianista y un cantante que deberá interpretar cualquier canción que elijan, puede ser compuesta por ustedes o tomada de alguien más. Ahora, las parejas las elegiré yo al azar para evitar problemas-hizo una pausa que sólo fue interrumpida por los suspiros de desilusión por parte de algunos

Sin esperar nada más, Kaori empezó a recorrer el salón formando los dúos, sin importarle siquiera las quejas de sus estudiantes. Pasados varios minutos, finalmente llegó donde estaba sentada Tomoyo y los jóvenes que habían llegado antes que ella.

-Kaho y Rika Mitsuki, ustedes dos estarán juntas-ordenó imperativamente refiriéndose a ambas castañas-pertenecen a este curso desde hace mucho tiempo y como una de ustedes es pianista y la otra cantante, son perfectas para ser pareja

-Profesora-murmuró la que respondía al nombre de Kaho-a mí…me gustaría ser con alguien más-dijo suavemente observando de reojo al joven de mirada azulina a su lado.

-Lo siento, no se permiten cambios-concluyó con fastidio la maestra-confórmate con ser grupo con tu hermana.

-Pero…-un gesto desafiante de su profesora bastó para hacer que recapacitara-está bien-aceptó con el ceño fruncido la de ojos almendrados

-Tú-señaló Minamoto al níveo-también eres parte de mi clase hace varios años y además eres muy bueno en el piano, te he enseñado todo lo que sé-dijo con una sonrisa de orgullo que le dedicaba únicamente a sus alumnos favoritos-serás pareja con ella-ésta vez señaló a Daidouji-tengo entendido que eres cantante, ¿no es cierto?-la amatista asintió confundida-pues necesitará de un pianista experto porque es nueva, así que estarán juntos-dio media vuelta y regresó al centro del salón-eso es todo, ya tienen a sus compañeros y pueden ponerse de acuerdo para saber como van a ensayar. Los quiero ver el jueves sin falta-sonrió y salió del aula caminando velozmente

-Entonces…¿cuándo nos reuniremos?-cuestionó Tomoyo al que sería su compañero

-Cuando desees-sonrió gentilmente, dejando a la pelinegra sin palabras-que te parece maña…

-¿Ya nos vamos?-interrumpió Kaho Mitsuki inquisitivamente-llegaremos tarde al almuerzo con mis padres.

-Adelántate con Rika-respondió el aludido a la impaciente mujer-nos vemos en la puerta

-De acuerdo. No te tardes-no le quedó remedio a la castaña que aceptar su decisión con una expresión de enojo y dirigiéndole una mirada ofendida a la hija de Sonomi para luego salir seguida de su hermana que no pronunció ni una palabra.

-¿Ibas a decir algo?-preguntó la ojiazul, extrañada por la actitud tan caprichosa de Mitsuki, ella no se había comportado mal como para que la tratara de esa forma sin conocerla.

-Que si está bien reunirnos mañana-volvió a repetir poniéndose de pie, a lo que la pelinegra procedió a imitarlo

-Claro, ¿te parece si es en mi departamento ésta vez?-sugirió Tomoyo con una sonrisa en su pálido rostro

-Por mí no hay problema, la próxima vez será en mi casa-dijo gustoso-y por cierto…todavía no me haz dicho cuál es tu nombre-sonrió galantemente, esa joven desde el comienzo le había parecido muy agradable e incuestionablemente hermosa y delicada.

-Lo lamento-rió la de blanca piel-he estado tan distraída que no me di cuenta. Mucho gusto, soy Tomoyo Daidouji-se presentó extendiendo su mano derecha esperando estrechar la de su interlocutor

-¿Tomoyo…Daidouji?-repitió éste, estático sin dejar de contemplar a la mujer frente a él, casi sin poder creer lo que sucedía.

-Sí-asintió ella¿-ocurre algo malo con mi nombre?-lo miró preocupada, volviendo a su lugar la mano que había extendido minutos antes.

-No es eso-bajó la vista unos instantes-yo…yo soy Eriol Hiraguizawa-dijo finalmente viendo directamente a los ojos violáceos de Tomoyo dónde se podía apreciar un claro desconcierto.

A la heredera de la compañía Daidouji le costó varios minutos reaccionar y asimilar lo que estaba sucediendo, no podía dejar de ver al que decía ser uno de sus mejores amigos cuando eran niños, a la persona que había lastimado sin querer y que había desaparecido de su vida sin despedirse ni darle ninguna excusa razonable. Eso explicaba la extraña familiaridad que había sentido desde el principio; aquella sensación conocida, era extraño que no lo hubiera reconocido, quizás porque había cambiado mucho desde que lo recordaba. Siete años no pasaban en vano…ella tampoco era la misma, con el paso del tiempo había aprendido muchas cosas nuevas, había cambiado, suponía que para bien, pero lo que hasta ahora no había podido perdonarse era no haber arreglado las cosas con Eriol cuando había podido, había sido sumamente cobarde al no decirle lo que sentía y pensaba, al no decirle que extrañaba estar cerca de él.

Saliendo de su desconcierto, se atrevió a hablar con la voz quebrada por la sorpresa y los ojos que empezaban a cristalizarse sin saber porqué, las lágrimas luchaban por salir, a pesar de que se había prometido no llorar nunca más desde el incidente con su ahora ex-novio Yue Tsukishiro-¿En…en verdad eres tú, Eriol?

------Fin del 2do cap.------

Lamento mucho la demora u.u sé que dije que tendría lista la actualización muy pronto, pero no contaba con que me iba a ir de viaje y también con que mi inspiración se iría momentáneamente de paseo.

Bueno, aquí les dejo ya listo el nuevo capítulo que espero que sea de su agrado como el anterior, admito que está bastante corto, pero pensé que era mejor dejarlo ahí, aunque la verdad es que podría seguir de largo :P Esto fue más como una introducción para saber lo que ha sucedido con Tomoyo estos años, en el próximo cap. se viene lo bueno, lo prometo!

Muchísimas gracias a todos los que leyeron mi fic y dejaron un review, en serio son lo que me dan ánimo para seguir nn Aquí están las respuestas:

Dokuro: Te agradezco por dejar un review ñ.ñ y que bueno que te gustó el fic. Tienes mucha razón, pobre Eriol u-u me da pena hacerlo sufrir así, pero quien sabe y al final loas papeles se invierten, allí como dices tú Tomoyo va a tener que echarle muchas ganas :P Espero seguir contando con tus comentarios y que esta continuación sea de tu agrado.

Magui: Que bueno que el primer capítulo te pareció interesante, ojalá que este también y aquí te dejo después de una larga espera, la actualización. Gracias por leer!

Basileia: Hola!! n-n Que gusto leer de nuevo uno de tus reviews en mi fic y estoy muy feliz de que te halla gustado el primer ExT que hago jeje La verdad que la idea si es un poco original, normalmente es Eriol el que al principio no siente nada por Tomoyo y pues…me pareció interesante un cambio de papeles :) Tomoyo definitivamente no está bien…yo no me atrevería ni en sueños a rechazar a Eriol u.u Tarde, pero aquí está el nuevo capítulo, espero que te guste!

Lirio Negro: De verdad te gustó mi idea:D Te lo agradezco mucho, y sí…lo más normal hubiera sido que Eriol rechazara a Tomoyo pero…me encanta probar cosas nuevas n.nU Te apoyo en que él no se lo merece, es todo lo que tú dices y más! Es cierto que Yue es lindo, aunque concuerdo en que no se le compara ;P En el próximo capítulo ya veremos si logró recuperarse y también que está haciendo de vuelta en Japón…que supongo que a varios sorprendió. Siento haberme tardado y me encantaría seguir contando con tus comentarios.

Luna-box: Gracias de verdad ñ.ñ y soy buena no bueno jejeje Te dejo la actualización, ojala que te guste :)

Zaphi-chan: Konichi-waa! En serio, estoy de acuerdo contigo en que estuvo triste T-T Y que bueno que te gustó, a mí igual me parece que faltan algunas historias intrigantes, yo hasta ahora no he leído ninguna, no sé si por distraída o por otra cosa O.O Jaja me encantó tu review, y me dio mucha risa tu discusión con el lindo conejito rosa x3 Me alegra mucho contar con tu apoyo y tus comentarios, a pesar de todo lo que diga el conejo P Muchos saludos!

Shami: Te agradezco tu opinión! n-n Eriol si que fue un poquitín tonto, y Tomoyo también lo hizo sufrir u.u Admito que no continué tan rápido como hubiera querido pero espero seguir contando contigo. Besos:D

Antotis: Que bien que pienses que comenzó con un prólogo interesante :) Tomoyo sí estaba en un dilema verdadero. Eriol en verdad fue malo, irse así y sin despedirse, pero todo tiene un por qué u.u No te preocupes, iré diciendo poco a poco lo que pasó en ese tiempo, aquí ya adelanté algo y seguirá así. Gracias por el review!

Lizzy-86: Sí, pobre de nuestro Eriol :P Yo por supuesto que desde luego que le hubiera dicho que sí sin pensarlo mucho igual que tú xD Aquí está esta continuación y ojalá que te guste! Gracias por opinar!

Ayin: Me hace muy feliz que te guste mi fic. Con el tiempo ya irás viendo como se desarrolla todo y te agradezco por el comentario. Besos!

Eso es todo, estoy muy contenta de que esta nueva historia halla tenido aceptación y a pesar de que me tardé tanto, ojalá pudiera seguir contando con ustedes! Esta vez si prometo que estará lista la actualización en menos tiempo. Ya saben, no se olviden de opinar para decirme que les parece el fic, cualquier comentario, queja, crítica y demás son bien recibidos.

Aprovecho para decirles: Feliz Navidad y Año Nuevo muy pero muy atrasado xP Y Feliz Día de Reyes si es que lo celebran ñ.ñU

Muchos besos y saludos!

HiKaRi