CAPÍTULO I:
¡LOS GEMELOS STARK REGRESAN!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de la franquicia de comics Marvel. Así, como la interpretación de sus personalidades, astucias, poderes entre otra información ha sido sacada de las películas al igual que de los comics. Cabe aclarar que lo único que me pertenece es la idea de la historia. Sí fuese dueña de los personajes —cosa que no soy, por cierto—, sería rica, no tanto como Stark, pero tendría lo mío {?}
Parejas principales: Stony [Steven G. Rogers and Anthony E. Stark] — Cyberhusbands [Edwin Jarvis Rogers and Adler Evens Stark].
Parejas secundarias: Thorki [Thor Odinson and Loki Laufeyson] — Dr. Pepper [Bruce Banner and Virginia "Pepper" Potts] — Winterwidow [James Buchanan "Bucky" Barnes and Natasha Romanoff] — Quickhawk [Pietro Maximoff and Clinton Francis "Clint" Barton] — Scarlet Vision [Sullivan Giles "Vision" Bettany and Wanda Maximoff] Hankane — [Hank Pym and Janet Van Dyne]
(Estaré haciendo también roces pequeños de parejas, alguna que quieran especial déjenlas en los comentarios)
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—Hablan los personajes.
–intervención para detalles importantes–
—Hablando por teléfono.
« Recuerdos de diálogos pasados y/o recuerdos de algún personaje »
Pensamiento de los personajes —.
—Otro idioma (Traducción)
Advertencias: La verdad no tengo advertencias para este capítulo más qué… Los hermanos Stark son increíblemente especiales {?}
EEUU, Massachusetts | Melrose
T.N.T de AC/DC se escuchaba a todo volumen, el conductor del convertible BMW del año 2015 de color rojo carmín encabezaba la caravana de tres camionetas de la misma marca que los estaba siguiendo. Con los pies sobre la guantera del auto, Adler Evens Stark tecleaba rápidamente un mensaje a un número conocido siguiendo la letra de la canción al mismo ritmo que su hermano mayor, quien a su costado, con la mano apoyada en la puerta del conductor cantaba la canción al ritmo del cantante, a diferencia del gemelo menor, estaba prestando más atención a las faldas de las señoritas que caminaban por la acera en vez de a la mismísima carretera. El auto se detuvo en un semáforo, a pesar de lo concentrado que estaba, era su primera vez en cinco años en ese pueblo, no podría simplemente ganarse otra multa, Nick Fury le regañaría con tan solo escuchar su número de teléfono sonar siendo la policía de tránsito, esa vez, sí le quitaría el auto.
Melrose es una pequeña ciudad ubicada en el condado de Middlesex. Con una población alrededor de 26.983 habitantes –con los Stark de nuevo en la ciudad probablemente subiese, pero eso es harina de otro costal–. La nueva noticia que tenía ese pequeño pueblo nada más ni nada menos que los famosos Stark de Miami Florida habían vuelto, ¿la razón? No hace mucho habían cumplido dieciocho años y su petición fue volver a la casa de su infancia, la casa que sus padres le habían dejado después de su muerte. Su padrino, Nicholas Joseph Fury no se opuso, estaba de acuerdo, con que las raíces del mal debían de volver a su huerto tarde o temprano; a Dominic se le hizo gracioso el chiste, los gemelos no lo consideraron así.
Una de las camionetas polarizadas se ubicó a un costado del convertible. El vidrio se bajó hasta permitirle al copiloto sacar el rostro de esta para hablarle al joven que se encontraba en el auto contrario cantando.
— ¡Tony!
—I'm dirty, mean and mighty unclean, I'm a wanted man, Public enemy number one, Understand… —Adler escuchó, el guardaespaldas se dio cuenta cuando este giró vagamente la cabeza hacía un lado observándole, volviendo su atención al celular que se encontraba entre sus manos.
— ¡Tony Stark! —Volvió a llamarle, chasqueó la lengua al verse ignorado—. Lock up your back door and run for your life. The man is back in town, so don't you mess me 'round…
— ¡'Cause I'm T.N.T. I'm dynamite and I'll win the fight! I'm a power load, watch me explode! —Le siguió la canción tecleando un piano invisible sobre el volante del auto.
— ¡Sí me estás escuchando, mocoso irresponsable! ¡Contéstame!
—Tranquilo, tranquilo, Phililip~ Papá te está escuchando, ¿qué pasa?
— ¿Para dónde van? —Preguntó entrecerrando la mirada, sabiendo, de antemano, que esos dos estaban planeando algo. Más bien lo que había planeado el gemelo mayor.
— ¿A la universidad? —Coulson Phil casi se iba de boca a la carretera cuando le escuchó—. Nick esta allá, ¿no? No nos puede matricular sí no hacemos acto de presencia. ¿No es así, Evens?
—Las reglas de la universidad implican conocer a los postulantes para el examen de admisión… —le contestó con indiferencia siguiendo en el teléfono—. Por lo tanto, debemos de asistir.
—No, y lo saben perfectamente. ¡Su examen ha sido admitido desde que lo hicieron en Miami! ¿Por qué insisten tanto en conocer la universidad sí entran el semestre que viene?
—Ups, mira que tarde se nos hace. ¡El semáforo ha cambiado! ¡Nos vemos, Phililip!~ —se despidió sacudiendo su mano de un lado a otro colocando en marcha el convertible. Las tres camionetas tardaron tres minutos en seguirle el ritmo.
Adler dejó a un lado el celular—. Edward.
— ¿Hm? —Le contestó con su mirada puesta en la carretera—. ¿Por fin vas a romper la ley de hielo?
—Sabes perfectamente que Coulson tiene razón —el castaño se levantó de hombros—. Sé que estas ansioso por ver la cara de ese hombre, pero recuerda el trato que hicimos hace cinco años.
—Hm.
— ¡Edward!
—Lo sé, lo sé Evens —bufó con molestia—. Investigaremos desde el fondo, pero eso no implica que no quiera ir tejiendo mi telaraña por sí él es el verdadero culpable. No tendremos otra oportunidad de estar cara a cara con Russel Rogers y lo sabes —giró su rostro hacía un costado, observando a su hermano quien lanzó un suspiro de sus labios.
—Sí, lo sé —Adler vaciló—. ¿Qué ocurre sí lo es?
—Lo expondré, pagará por la muerte de nuestros padres —musitó, con los dientes ligeramente apretados.
—Edward…
—Le prometí al Doc que no haría nada peligroso, así que solo lo vamos a exponer y a sacar toda la verdad que estuvo escondida durante estos cinco años. Ese fue nuestro trato—. Adler volvió a dirigir su mirada hacía la carretera.
—Extraño las galletas de la abuela Katherine —Tony le dedicó una larga mirada, soltando un largo suspiro de sus labios.
—Yo también.
[—]
Dominic Howard Stark bajó las escaleras de la casa a paso tranquilo. Vestía un suéter manga larga de color blanco con un gato pintado en el centro de este, un pantalón de color negro que caía dentro de unas botas del mismo color y una gorra a medio lado. El chico de diez años se detuvo en el primer escalón observando a la mujer quien tomándose un café leía unos que otros documentos del trabajo.
— ¡Tía!~ —Hill giró su rostro sonriéndole.
—Doc, ¿cómo estás? —Dum le dedicó una sonrisa en sus labios, caminando hasta el sofá tomando asiento a su lado—. ¿Se fueron? —La mujer asintió, había ignorado todo el teatro que formaron en las horas de la mañana.
—Sabes que cuando a Tony se le mete un tema en la cabeza… —la mujer dirigió su mano hasta el frente imitando una puerta que no se podía abrir. Dominic soltó una carcajada.
—Lo sé, es tan terco como lo era papá —susurró. María guardó silencio viéndolo levantarse—. Iré a jugar al lago, ¿vale?
—Voy contigo —dejó los papeles en la mesa tomando el café de starbucks que uno de sus agentes había ido a comprar. El pequeño se adelantó sin esperar a la mujer, ella, a paso tranquilo le siguió minutos después sentándose en el columpio que se encontraba guindado en uno de los árboles frente a la casa.
Habían regresado el fin de semana a Massachusetts, los gemelos no trajeron nada más que ropa de Miami que les permitió reemplazar la que sobraba en los armarios. Estuvieron toda la tarde cambiando de habitaciones para que cada uno tuviese la propia. Los gemelos rompieron la habitación compartida de antes, Tony tomó la de sus padres, mientras que los otros dos siguieron con las suyas. Hill decidió escoger una de las habitaciones vacías mientras Fury tomó la de huésped más grande y Coulson una de las más pequeñas. Los demás agentes se quedaban en la casa que Nick tenía en esa ciudad.
Dominic se hincó observando el color del lago mientras estiraba su mano humedeciéndola. Él no había traído más que algunos juguetes, ropa que a sus hermanos le encantaban comprarle y un recuerdo de una mala noche dentro de la casa de sus padres, pero nunca se opuso a los deseos de sus hermanos, entendía muchas cosas que ellos simplemente evitaban hablarle, pero aun así, los observaría desde lejos y cuidaría, evitando que se fuesen por el mal camino.
Doc era incluso mucho más racional que sus dos hermanos genios.
—Doc, no te acerques tanto al borde.
— ¡Entendido! —Levantó su mano dándole una señal a Hill que entendía—. ¡Mira, Tía! ¡Son patos!
La agente levantó su mirada a dónde el chico estaba señalando, observando una familia de patos que nadaban felices en el lago. Sonrió, al ver al pequeño quien feliz comenzó a contar a los pequeños, mientras se alejaba un poco de la orilla para no caerse al lago. A pesar de que se veía llano, quería evitar mojar la ropa que su hermano le sacó para ese día.
— ¿Estás emocionado por tu primer día de escuela? —Dominic giró su rostro viendo a la mujer.
—No realmente —fue sincero—. A diferencia de mis hermanos no tendré que esperar mucho, pero será aburrido saber que ellos están aquí solos mientras yo me divierto en clases —se agachó, tomando un trozo de madera comenzando a escribir sobre el pasto—. ¿No te aburres estando sola en un lugar dónde no recuerdas nada más que las marcas de tu infancia?
—Hablas como todo un adulto, Doc —susurró, sonriéndole. Él se levantó de hombros, Hill miró hacia el cielo—. Es cierto que a veces la humanidad cae en aquella malagradecida llamada soledad, pero tenemos a las personas a nuestro alrededor para huir de ella. ¿Te sientes solo, Doc?
—Están mis hermanos conmigo, mi Padrino Nick, Phililip, tú… —contó, volviendo su atención a los ojos de la mujer—. Pero sí alguno de ustedes se va, me sentiré solo —admitió.
—No nos iremos.
Él asintió, volviendo su atención al trozo de madera—. Pero quitando todo eso, algo de diversión está dentro de mí. Me gustaba mi escuela en Miami, espero que también me guste esta.
—Te gustara, Doc.
Volvió a observar el lago, mientras jugaba con el trozo de madera señalando aquella gran estructura liquida. Desde lejos, la casa crecía con una extensión fantástica. De madera roja carmín con un tejado de color gris. Los árboles verdosos crecían a sus costados. Tenía una casa pequeña para guardar objetos fuera, mientras que el gran árbol que sujetaba el columpio de color rojo se veía increíblemente viejo. En los alrededores no había construcción de casas, ya de por sí la mansión Stark ocupaba un gran lote. Tenía un hermoso patio de ladrillos, dónde había varias sillas organizadas a los alrededores y un telescopio que los hermanos habían sacado el día anterior. El fin de semana encontraron flores sin vida, todas ellas habían sido removidas por Dominic quien decidió plantar algunas para devolverle la vida al gran jardín.
Hill se levantó segundos después del columpio dejando el café en este, mientras se daba la vuelta para contestar el teléfono que había sonado. Dominic adivinó que era Nick quien le llamaba, mientras él se dedicaba a acariciar uno de los pequeños paticos que se había acercado para jugar con él.
—Eres igual de rebelde como mi hermano mayor —susurró, al pequeño animal quien le mordió no tan fuerte con su pico en su dedo pequeño como sí hubiese presentido que lo había insultado feo. Dominic sonrió—. ¿Qué estarán haciendo esos dos?
De un momento a otro, el pequeño Stark estaba rodeado de patos.
[—]
— ¡Steve!
Deslizó su mirada hacia atrás con una fantástica sonrisa de comercial en su rostro. El hombre joven-adulto de diecinueve años no pudo evitar reír ante el comentario que uno de sus colegas en carrera le había soltado. Tenía barba, se notaba con claridad lo mucho que la cuidaba, aun así, no era ni mucha ni poca, perfectamente contrastada con el color de su corto cabello castaño claro. Entrecerró sus ojos, uniendo sus tupidas cejas claras provocando una reacción graciosa ante los demás. Vestía un suéter manga corta de color azul oscuro, junto a un jean de un tonó mucho más claro que su vestimenta de arriba junto a los que podría llamarlos sus zapatos deportivos preferidos.
— ¡Nos llevaras al campeonato esta vez, ¿no es así, Rogers?! —La euforia llamaba la atención de todo el claustro estudiantil. La Universidad de Melrose a pesar de su localización, era conocida en todos los Estados Unidos como una de las universidades más importantes y antiguas del país. Estudiantes extranjeros, así, como de otros estados siempre llegaban a la climática ciudad a estudiar entre sus antiguas puertas llenas de misterios. El actual mariscal de campo, Steven Grant Rogers, conocido no solamente por su perfecto abdomen sino, por su sonrisa de película era el hijo del actual director de la universidad, el capitán del equipo de futbol americano con tan solo un año y medio de estar estudiando en la universidad y el as del próximo campeonato.
Era sin lugar a dudas, toda una estrella dentro de aquellas puertas.
La risa se escuchó, gorgoteaba de su garganta como sí desease soltar una fantástica melodía—. No es todo sobre mi, chicos. ¡Ustedes también lo hacen estupendo! Este equipo definitivamente se llevará el trofeo nacional —los gritos comenzaron a escucharse más fuerte, las porras incitaban al rubio a seguir hablando.
—Lamento interrumpir su hora de idolatrar a Steve, pero este bombón se va conmigo —una voz melodiosa resonó en todo el lugar. Las mujeres, específicamente las porristas dirigieron su mirada a la chica que con atrevimiento envolvía sus manos alrededor del antebrazo del rubio, aferrándose a él como sí de una víbora se tratara—. Tenemos trabajo que hacer, Capitán.
—Lo siento, chicos —se disculpó con una sonrisa entre sus labios, escapando de la gran multitud mientras caminaba a paso lento junto a la exuberante mujer que le acompañaba—. Me salvaste otra vez, Nat.
—Cuando quieras, bombón —Natalia Alianovna Romanova giró sobre sus talones dedicándole una perfecta sonrisa de oreja a oreja. Su cabello ondulado de color rojo caía por sus hombros hasta su espalda baja, suelto, como pequeñas cascadas rebeldes esparcidas por todo su cuerpo. Vestía una falda talla alta de color verde, junto a una blusa mangas largas –hasta los codos– de un hermoso color kaki, se movía con elegancia manipulando perfectamente los tacones que portaba, mientras, con burla en sus ojos jade observaba hacía atrás, sacándole la lengua a las porristas que querían matarla con la mirada.
— ¿Quieres dejar de hacer enojar a las porristas? —Le recriminó cerrando sus ojos.
—Steve, eres cero comunicativo cuando te quitas el chaleco de capitán. ¿Quieres ir a decirle a cada una de ellas que eres totalmente homosexual y por esa razón nosotros dos jamás tendremos una relación? —El rubio frenó en seco observándola con las cejas ligeramente curvadas en una expresión de horror, la de cabellos rojos soltó una carcajada—. Eso es secreto de estado —recordó—. A parte, soy la novia de tu mejor amigo, ¿eso no lo entienden ellas?
—No, porque restriegas tus partes en mi antebrazo…
—Eso es para alejar a las zorras —le recordó como buena amiga—. ¿No estabas con el cabeza hueca?
— ¿Thor? Creo que iba a ir a la biblioteca —susurró, Natalia le miró incrédula. El rubio no pudo evitar sonreír entretenido—. Parece idiota —juró leer entre los labios de la pelirroja: lo es—, pero también es un excelente estudiante.
—Sí tú lo dices —sonrió.
— ¡Hey, Nat, Steve! —Los mencionados giraron su rostro hacía la dirección dónde habían escuchado sus sobrenombres. Clinton Francis Barton deslizó su cuerpo por las ramas de los árboles aterrizando en el suelo del amplio campus. Detrás de su cuerpo cargaba un arco de madera mientras caminaba sonriente hasta los mencionados. Su cabello corto rubio brillaba con intensidad, entrecerrando suavemente su mirada de ojos azules antes de subir un poco el suéter de color verde que vestía para sacar las hojas que se habían metido en su espalda con los movimientos antes mencionados. Su pantalón de color marrón oscuro contrastaba con sus botas de color kaki.
— ¡Clint! —Saludaron al unísono los jóvenes.
—Es raro verlos, solo ustedes dos —Natalia se levantó de hombros, envolviendo su otra mano en el antebrazo del capitán del club de tiro al arco.
—Ya sabes lo que dicen, una hermosa mujer para un magnifico caballero y un pájaro.
—Espero que Steve sea el pájaro —las carcajadas resonaron—. ¿Van al aula? —Giró su mirada topándose con los ojos azules del chico quien con una sonrisa le confirmó su próxima parada—. Ya iba a lanzar una flecha para que no se restregaran tanto a ti, Compadre.
—Menos mal que no lo hiciste, Clint. Ya tienes seis amonestaciones por lanzarle flechas a las personas para llamar su atención —susurró el Capitán entrecerrando su mirada.
—Hubiera sido divertido ver como atraviesa el cráneo de Sharon —susurró Natalia llamando la atención de ambos rubios.
— ¡Natalia! —Le regañó Steve, sintiendo como sus mejillas se teñían de rojo por la vergüenza.
— ¿Qué? —Resopló la fémina—. Es la única de las porristas que cree que porque hablaste dos minutos con ella será tu novia, tú eres de nosotros y de los chicos. Tiene más oportunidades Rumlow sí se atreve a declararse que Carter llegué a tener al menos sexo contigo —se burló.
—… —Steve iba a decir algo, pero las palabras no salían de su boca.
—Touché —apuntó Clint, diciendo lo que nunca dijo su amigo—. ¿Por qué no das el primer paso con Rumlow? —Preguntó, provocando que los otros dos se detuvieran igual.
— ¡Jamás! Steve es demasiado para ese idiota —susurró Natalia abrazando a su mejor amigo, Clint no pudo evitar sonreír.
—A veces pienso, que Steve no tiene novio porque tú no lo dejas —la pelirroja sacó su lengua en señal de berrinche, girando su mirada hacía la entrada del campus dónde un alboroto se comenzó a escuchar.
— ¿Qué es eso? —Romanova señaló la entrada, con su mirada hacía el horizonte. Los demás jóvenes también dirigieron su mirada hacía esta, ¿qué era lo que tenía tan entretenidos a los demás estudiantes?
El tiempo de descubrirlo no tardó en presenciarse delante de sus ojos, un convertible BMW se detuvo exactamente frente a los jóvenes que caminaban hacía los bloques de las aulas de clases. La multitud que antes estaba rodeando al chico de cabellos rubios estaban perplejas al ver el elegante auto deteniéndose, seguido, de algunas camionetas de color negro quienes frenaron alegres de haber alcanzado el vehículo. Las dos personas dentro del convertible observaban todo con curiosidad, a diferencia, de los estudiantes quienes observaban a los dos como invitados increíblemente estrafalarios. ¿Quién llegaba a la universidad en un carro de lujo seguido de camionetas polarizadas como si de actores se tratasen?
Tony Stark giró su mirada, chocando está directamente hacía los ojos azules del rubio que se encontraba lejos de la multitud, junto, a dos personas más que no detalló. Le llamó la atención la forma del cuerpo, los ojos azules y esa mirada que estaba dirigida exclusivamente hacía él. Sonrió de lado, al notar la tensión en el ambiente, ellos habían roto la tranquilidad que presentaba la universidad, eso, le atraía demasiado.
—Rubio, ¿dónde está la oficina del director? —La pregunta no le tomó por sorpresa, Steve, después de procesar que eso era directamente hacía él señaló el bloque más adelante del campus.
—El siguiente bloque es el S, allí se encuentra la oficina —pronunció, Tony relamió sus labios por el calor que comenzaba a tener, humedeciendo estos, mientras bajaba las gafas oscuras que portaba guiñándole el ojo al rubio de ojos azules.
—Gracias.
Volvió a colocar el auto en marcha, ignorando las miradas que eran dirigidas a ambos. Natalia giró su rostro hacía un costado y con su codo, en un suave movimiento, golpeó discretamente el abdomen de Rogers para llamar su atención.
—Steve, se te está cayendo la baba —indicó la mujer con diversión. El rubio de inmediato dirigió una mano a su boca, limpiando cualquier rastro de saliva que estuviese en esta, enrojeciendo de la vergüenza al darse cuenta de que todo había sido una vil broma de la pelirroja.
— ¡Natalia!
—No sabía que ese era tu tipo —susurró, segundos después de ignorar el reclamó de su amigo—. Mira nada más, es todo un señorito de clase alta.
Las palabras que escaparon después que su boca se abriera, resonaron en el espacio dónde se encontraban ellos tres y la multitud detrás, todos dirigieron su mirada hacía el bloque S dónde los gemelos Stark bajaban del auto.
[—]
Tony Stark se hizo a un lado del auto, segundos después de haber cerrado la puerta con la punta de sus dedos. Su cabello castaño se encontraba peinado hacía arriba, dándole un aspecto rebelde y casual. En su rostro tenía una barba en forma de candado que tanto le fascinaba, era símbolo de sensualidad –según él–, sus ojos eran una extraña mezcla entre chocolate y avellana que resplandecían con intensidad. Se cerraron, volviéndose a abrir minutos después cuando escuchó la puerta del copiloto cerrándose finalmente. Vestía un suéter de color gris, junto a un chaleco de cuero de color negro y un jean oscuro con las botas de este dentro de sus zapatos, debajo del suéter de color gris tenía una camisa de color azul celeste, no se arrepentía de haberse puesto tanta ropa, sin embargo, comenzaba a sentir calor. Las gafas de sol jamás se volvieron a bajar o levantar, pero la sonrisa que reflejó sus labios fue suficiente para indicarles a las mujeres que estaban cerca que él las estaba observando.
Al contrario del hermano mayor, Adler Stark era mucho más reservado en términos de conquistar o seducir a los demás. Por el contrario de Tony, él no portaba barba alguna, al contrario, su rostro se encontraba finamente limpio casi como la piel de un bebé. Su cabello era un poco más largo que el de su hermano, la diferencia, es que caía ondulado y lo tenía peinado hacía arriba en un estilo irremediablemente casual. Le gustaba desordenado, casi llegando a un afro de cabello suelto. La cicatriz bajo su rostro se notaba con claridad, por supuesto, eso no le hacía ver menos atractivo, al contrario, cualquiera sentiría curiosidad por ella. Sus ojos eran mucho más claros que los de su hermano, eran más avellanas que chocolate y el único brillo de este dulce amargo era aquel círculo que envolvía sus pupilas. Vestía un suéter manga larga de tela gris con las palabras: COME BACK en blanco en el centro, un jean de color oscuro y unos zapatos deportivos de color blanco.
Cuando sus dedos tocaron por última vez en esos minutos la puerta de su auto, caminó con el celular entre sus manos –hasta que desapareció en su bolsillo– hasta dónde su hermano se encontraba con una sonrisa entre sus labios. Adler deslizó las gafas de sol sobre su nariz, observando sin aquel filtro oscuro el edificio delante de él.
—La idea era no llamar la atención, Edward —le recriminó, su hermano mayor dejó de sonreír pasando su mano por los hombros del contrario.
—Relájate, Evens. Tan solo entramos a la universidad y causamos esta sensación, ¿te imaginas cuando ya estemos estudiando aquí? —Levantó su mano, señalándole a una de las estudiantes que le llamara mientras introducía su mano en su bolsillo sacando un papelito blanco de este, dónde se suponía que estaba su número—. ¿Ves? Tenemos que tener amigos, amigos~
—Amigos, no compañeras de una noche —Tony movió su mano como sí la boca de un pato se tratara, imitando sin voz y a regañadientes a su hermano.
—Eres demasiado puro.
—Y tú demasiado puto —ambos giraron su rostro hacía un costado cómo si por segundos se hubiesen enojado con el otro—. Olvídalo, vamos a la dirección.
—Hermano eres increíblemente inteligente —el mayor le siguió después de dejar el papel con su número de teléfono a una de las estudiantes que corrió a su encuentro cuando él señaló el objeto.
Poco después de que los hermanos se hubiesen bajado del auto, un hombre de traje oscuro y gafas de sol se bajó siguiendo los pasos de los Stark en busca también de la dirección. Tendría muchas cosas que explicarle a su jefe, solo esperaba, no meterse en más problemas del que ya estaban. Pero con los gemelos Stark encerrados en una sola edificación eso era imposible. Phil, conocido por los Stark como Phililip deseó estar de regreso en Miami.
[—]
Rusell Kurt Rogers era una belleza a simple vista, la sonrisa que le dedicaba al moreno que se encontraba sentado delante de él era de comercial, los dientes brillaron a medida que esta crecía de oreja a oreja acomodando sus anteojos cuadrados de marco negro que lucían elegante sobre su rostro. Sus ojos entrecerrados se cerraron tan solo un poco, para luego volver a abrirse con las cejas ligeramente curvadas cuando una carcajada brotó de sus labios. Su cabello era rubio, un poco más claro que el de su hijo, al igual que la barba que cubría su rostro era mucho más espesa, abultada. Elegante, refinado, con movimientos meditados a través de suaves movimientos. Con sus dedos golpeó el escritorio un par de veces, vestía una camisa de color negro manga larga y un pantalón del mismo color, se levantó de dónde estaba rodeando la mesa para extender su mano apretándola en un acto de amistad y confianza con el moreno.
Nick Fury llevaba un parche de color negro en su ojo izquierdo, con una sonrisa en sus labios bastante flexible para ser la suya. Vestía un suéter de mangas largas con un estampado de la máscara de un gato de color blanco, un pantalón de color oscuro y un chaleco manga larga del mismo color. Ambos compartían recuerdos de la infancia y sucesos del pasado, enfrascados en una conversación sin sentido, escucharon que la puerta había sido tocada tan solo un par de veces y abierta segundos después sin la necesidad de esperar la confirmación del otro lado.
Fury bufó, sabiendo con exactitud quienes eran—. Juró que despediré a Coulson… —susurró por lo bajo, Rusell levantó una ceja curioso, girando su mirada hacía el frente.
— ¡No pueden entrar sin autorización! ¡Ustedes dos! —La secretaria del director entró después de las dos figuras. Alarmada, estaba roja, parecía haber comenzado una discusión con la extraña pareja quien observaba todo con curiosidad, hasta toparse con una mirada bastante conocida.
— ¡Aja! —Tony la pasó por alto, como estaba haciendo desde que entró a la oficina—. ¡Nick, bastardo! ¡Te dije que cuando vinieses a la universidad nos trajeras a ambos! ¡Nosotros somos los que vamos a estudiar, no tú!
—Ustedes… dos…
La secretaría no sabía qué hacer, miro nerviosa de un lado a otro—. Puedes retirarte, Anabelle —ordenó el dueño de aquel despacho mientras la tranquilizaba con una sonrisa—. Ellos iban a llegar más tarde, sabíamos de su presencia, no te preocupes.
La mujer asintió saliendo segundos después. El hombre observó a los hermanos Stark durante un largo minuto, minuto en el cual era totalmente ignorado por el hermano mayor quien se había dedicado a insultar de mil y unas formas a Fury por su falta de responsabilidad de los decretos estudiantiles –etcétera–. Adler, por el contrario no le quitaba de encima la vista. Había visto a alguien parecido a él, ¿pero en dónde?
— ¡Tony, Adler! ¿Hace cuánto tiempo que no nos vemos? —Rusell dio dos pasos hacia adelante dispuesto a abrazarlos. Tony, dio tres pasos hacia atrás tomando la mano de su hermano alejándole del rubio. En un acto reflejo de protección y de darse cuenta de que estaba frente a su presa le observó fulminándole con la mirada.
Recibió un codazo de Adler—. No seas grosero, Edward —le regañó, recordándole, muy a su estilo que no podría mostrarse arisco con esa persona, de lo contrario, no podrían hacer ningún avance.
—Tsk.
—Es… —intentó disculparse Fury. La risa de Rusell se escuchó en la habitación.
—Eres igual que tu padre, para que uno pudiese darle un abrazo debía de ser para felicitarlo por algún logro multimillonario que logró —las carcajadas en la habitación resonaron. Fury, no pudo evitar simplemente recordar los viejos tiempos—. Aunque pensándolo bien, son iguales de atractivos que María cuando estaba en la preparatoria —comentó el hombre con una vaga sonrisa nostálgica—. Lo siento, la próxima vez preguntaré antes de intentar abrazarlos.
—A mí no me importa —susurró Adler levantándose de hombros—. Eres el tío Rusell todavía —murmuró, dando a entender su punto de vista.
— ¡Evens! —Tony no se creía lo que estaba escuchando. Adler se soltó y dio dos pasos hacia adelante para abrazar al rubio quien le recibió con una sonrisa en sus labios. Apretó los dientes con fuerza. Intentó tranquilizarse, mecánicamente dio dos pasos hacia adelante al igual que su hermano menor, abrazando al hombre sobre el cuerpo de su gemelo, sentía como toda su sangre bombeaba con fuerza, tenía ganas de golpearlo, de herirlo. Pero simplemente no podía.
« Debemos de ganarnos su confianza, sí baja la guardia con nosotros tendremos todas las pruebas al alcance de nuestras manos » —recordó las palabras de Adler, ¿pero cómo era capaz de actuar tan normal frente a ese asesino?
Fury observaba todo tranquilo. ¿Los recuerdos estaban llegando a los gemelos como sí del pasado estuviese a la vuelta de la esquina? Sonrió nostálgico, varias veces había visto esa escena, esa emoción de ellos corriendo a los brazos de Rusell para abrazarlo cuando los visitaba en casa.
[—]
— ¿Y qué vinieron a hacer aquí? —Los gemelos estaban sentados en un sofá de cuero rojo, Tony cruzado de brazos con un café entre sus manos, mientras Adler bebía un té que la secretaria les había servido. Nick estaba de pie con los brazos cruzados mientras Rusell no podía evitar reír ante la relación de esos tres. Parecían más primos/hermanos que Padrino y ahijados.
—La universidad específica una entrevista meses antes de entrar a clases —recordó el gemelo mayor—. Así que nos hemos auto invitado para hacer la entrevista.
—No puedes simplemente auto invitarte… —Fury le miró con los ojos ligeramente entrecerrados—. ¿Cómo no le hiciste entender eso, Adler?
El menor de los gemelos se levantó de hombros—. Es Edward —le recordó a su padrino, como sí esa simple respuesta resolviera todos los problemas del mundo—. Sabes perfectamente que cualquier cosa que digas en contra de sus argumentos se devolverá a ti el doble.
—Y cómo venías a encontrarte con el tío Rogers sin nuestra presencia, queríamos comprobar la verdad. Escuche de mamá cuando éramos más pequeños que tenías una novia por aquí.
—Así que queríamos verificar sí no estabas con ella.
— ¡Eres tan meticuloso con tu trabajo! ¡Pobre mujer que este saliendo contigo! —Los gemelos comenzaron a reírse entre ellos. Rusell no pudo evitar soltar una pequeña carcajada que cubrió con una tos cuando Nick le dedicó una mirada de odio.
—Lo siento —se disculpó girando su mirada—. Sí de novia se refieren, definitivamente tiene que ser ella.
—Suficiente, Rogers —el director hizo una acción que hizo reír a los gemelos. Levantar su mano en dirección a sus labios cerrándola como sí de un cierre se tratase, le recordó a su madre cuando quería guardar secretos suyos de papá.
Nostálgico.
— ¿Y? Ya vieron que no les pueden hacer la entrevista, vayan a casa.
Tony infló las mejillas, Rusell sonrió—. Las entrevistas son un mes antes de que las clases comiencen, Tony —habló el director—. Todavía estamos en abril y, sus clases, por ser primíparos comienzan a finales de agosto. Por lo tanto, haría su entrevista en el mes de julio.
—Demasiado tiempo —contestó, cruzándose de brazos.
— ¿Estás ansioso?
—Bastante —bufó. Era normal, llevaban prácticamente un año sin estudiar después de que habían terminado, los planes de regreso se habían atrasado para la mitad de ese año, por lo que todavía estaban con bastante tiempo libre.
—Qué te parece esto, tenemos un programa de ingreso para estudiantes nuevos, no asistirían a clases pero estarían trabajando en clubes de investigación interesados en sus carreras—. Los gemelos levantaron una ceja con curiosidad, sobre todo Adler cuando escuchó investigación—. Permítanme explicarles. La universidad se especializa en equipos de investigación de múltiples carreras y experimentos sociales, físicos, químicos, biológicos, políticos, etcétera. Ustedes, al haber pasado con excelencia el examen podrán acceder a los grupos de investigación mientras comienzan las clases en agosto, a diferencia de muchas universidades, nuestras jóvenes proezas investigan incluso en vacaciones, dos veces a la semana e incluso tres veces dependiendo del tutor del área de investigación.
— ¿Y qué ganaremos con eso? —Preguntó Tony levantando una ceja.
—Créditos, puntos extras, la disminución de su matrícula al estar dentro de grupos de investigación pero sobre todo… sí su investigación cobra talla mundial recibirán dinero y posiblemente muchos contratos en el área dónde se especializaran. Tony, ¿quieres ser un abogado, no es así? ¿Qué cara harías sí te dijese que el mejor bufé de abogados quiere contratarte por la investigación que hiciste sobre equis caso dentro de equis pueblo? O Adler, sí los investigadores de las ciénagas alrededor del país desearían llevarte a investigar la flora y fauna. ¿Quieres ser un investigador biológico, no?
Fury estaba sorprendido, era una de las pocas veces –muy poquísimas– que los gemelos habían quedado sumidos en sus pensamientos como sí las palabras de alguien más estuvieran penetrando profundamente en su cabeza. Realmente Rogers lo había hecho, los había dejado callados.
— ¿Qué programas de investigación hay? —Preguntó Adler observándole.
—Dependiendo de la carrera, existen muchos —comentó moviendo su mano de un lado a otro, paseando hasta detrás de su escritorio comenzando a teclear en el computador—. Para tu carrera están abiertos clubes de investigación botánica hasta animal, existen climáticos, ecológicos, entre otros. ¿Te interesa alguno?
—Ecológico… me gustan las excursiones —susurró, desviando su mirada hacía la ventana como sí algo de lo que había dicho fuese absurdo.
— ¿Eh? ¿Te gustan las excursiones? A mí también —una quinta voz interrumpió la conversación. La puerta había sido abierta en los minutos en los cuales los gemelos hablaban con el director, por ella, un hombre bastante alto se introdujo en el despacho con una sonrisa entre sus labios. Su rubio cabello estaba corto, aun así, rubias eran las puntas de su castaña base que se le veía increíblemente tentadora, de ojos azules tan oscuros como los del mar. No portaba alguna barba representativa como los presentes, al contrario, su piel se veía bastante suave aunque parecía crecerle los nacimientos de una, esa mañana no se había rasurado. Vestía una camisa manga larga de color blanca debajo de un abrigo de color negro que se ajustaba a su cuerpo y un jean de color azul oscuro. Cerró la puerta segundos después de que su voz cortó la conversación presente.
— ¿No sabes tocar, Edwin? —Edwin Jarvis Rogers formó una sonrisa de burla entre sus labios, mientras caminaba con unos papeles hasta el escritorio del director.
—Escuche que se estaban divirtiendo acá dentro, Señor Director. Así que vine a ver qué ocurría —sonrió, girando su rostro hacía atrás observando a los gemelos—. Increíbles, son idénticos a María.
—Verlos nos hace recordar que Howard no hizo nada más que darles su apellido —los tres adultos asintieron mecánicamente. Los gemelos los observaron con una gota de sudor deslizándose por su mejilla. ¿Cómo podrían estar de acuerdo con eso?
— ¿Y? —Preguntó Jarvis observando al gemelo menor—. ¿Tienes pensado en entrar algún grupo de investigación biológica? —Adler abrió sus labios con algo de sorpresa, recordaba ese rostro, pero nunca lo había visto tan seguido, a diferencia de su gemelo que observaba a ambos adultos con la mirada entrecerrada—. ¿Qué? ¿No me recuerdas?
Negó—. No realmente… siento que te he visto en alguna parte, pero…
—Es mi hermano menor —comentó Rusell con una sonrisa entre sus labios—. Edwin Jarvis Rogers —lo presentó.
—Jarvis… —susurró—, eras el amigo de mi madre —el asintió, dándole la razón. Otro Rogers —pensó. Giró a ver a Tony quien no les quitaba la mirada de encima.
— ¿Tú vas a probar en alguno, Tony?
El mayor se levantó de hombros—. Suena interesante —comentó, observando al adulto que parecía conocer más sobre los clubes de investigación—. ¿Me recomiendas algunos clubes?
—Bueno, te recomendaría el de investigación ecológica, solemos hacer excursiones en diferentes estados los fines de semana, abarcamos desde informes del cielo, la tierra, los climas, animales y floras tropicales.
—No me interesa, ¿y de derecho?
Jarvis frunció el ceño—. Yo estoy interesado —susurró Adler levantando su mano, Tony le miró de reojo—. Me gustaría entrar en el grupo de investigación ecológica. ¿Con quién tengo que hablar para entrar?
— ¡Hey, estás hablando con el tutor! ¿Está bien, director? Me lo puedo llevar algún fin de semana sin ser alumno todavía de la universidad.
—No tengo problemas, ¿Nick?
Fury cerró sus ojos—. Eso los mantendrá distraídos antes de entrar a la universidad, no es una mala idea.
—Lindo, maravilloso. ¿Alguien me puede decir que grupos de investigación tiene mi carrera? —Tony levantó la voz llamando la atención de los presentes—. Hola, soy Tony Stark, ¿quieren dejar de estar pasándome de largo mientras mi hermanito capta su atención?
Nick suspiró, mientras Adler no pudo evitar sonreír—. Tienes razón, Tony. Nuestra culpa —Rogers comenzó a teclear en la computadora extrayendo la información de cada club—. Las líneas de investigación están basadas en: derecho deportivo, derecho penal, historia de las instituciones jurídicas, integración jurídica europea y derechos fundamentales; estudio y práctica del estado social en la comunidad; garantías procesales en un estado de derecho... —mencionaba los nombres de los clubes, sus informes avanzados y cada meta de los grupos investigativos—. ¿Te interesa alguno?
—Derecho penal.
— ¿Sullivan está todavía en la universidad? —Preguntó después de leer su nombre en la pantalla.
—Tenía un seminario este fin de semana, dejo encargado a Loki el asunto del grupo de investigación.
— ¿Loki? —Los dos hermanos levantaron una ceja con estupefacción. Los gemelos se miraron entre sí, los adultos no pudieron evitar reír un poco.
—Es un estudiante extranjero de Noruega, de una ciudad pequeña llamada Asgard, tiene el nombre de un dios, ¿no es así?
—Sí, se escuchó genial —comentó Adler, Tony se levantó de hombros.
—Es divertido.
— ¿Quieres llevarlos dónde está Loki? Todavía tengo cosas que discutir con Nick —el Rogers menor asintió, mientras le señalaba a los gemelos para salir del despacho—. No es necesario presentar los papeleos para el ingreso de los grupos de investigación hasta que sean oficialmente estudiantes de la universidad —avisó el director a los jóvenes que entendieron—. Vayan a casa a cenar alguna vez.
—Lo tendremos en mente, tío —se despidieron ambos.
—Nick —Fury ladeó su mirada hacia atrás mirando a Tony con el ceño fruncido—. Iremos a casa juntos, me llamas.
El moreno movió su mano de arriba hacia abajo indicándole que le había entendido—. Lamento todo eso…
—Son iguales a sus padres: atrevidos, inteligentes, habilidosos. Es increíble que hayan tenido lo mejor de María y de Howard —Fury guardó silencio durante un largo tiempo. No todo lo que brillaba podría ser oro.
¿Qué fueron a hacer los gemelos a la universidad?
[—]
—Tu nombre es Jarvis, ¿verdad? —Adler miraba hacía el frente, Tony tenía las manos dentro de los bolsillos mientras tarareaba una melodía conocida por los presentes.
—Edwin Jarvis.
—Mamá te llamaba Jarvis, así que puedo hacerlo también, ¿no? —Le preguntó, girando su mirada hacía el rubio.
—Sí, seguro —hizo una larga pausa—. Puedes hacerlo.
Adler levantó una ceja con curiosidad al escucharle detenerse con aquella larga pausa, giró a ver a Tony con bastante curiosidad quien estaba más entretenido en la textura de la columna que en la conversación en sí. Ningún Rogers era de su confianza, podría entenderlo. Pero iba a dañar todo el plan sí se hacía el desentendido con todos.
— ¿Dónde puede estar ese tal Loki? —Preguntó Adler, reviviendo el tema de conversación de la oficina.
—La universidad tiene un montón de zonas de descanso así como de estudio. Loki es un estudiante bastante reconocido en la universidad por las investigaciones que ha hecho en el grupo de investigación a pesar de estar todavía en primer año —explicó, haciendo que el castaño tuviese interés—. Tiene su misma edad, al igual que ustedes, es un genio. Aunque sí comparamos la inteligencia de los Stark con las de Loki ustedes lo superan en creces… en años jamás habían corregido exámenes de admisión como lo hicieron ambos… y tan perfectamente —susurró. Juraba que ellos habían asistido a diferentes instituciones para hacer el examen de admisión.
—Somos gemelos —contestaron ambos al unísono.
—De todas maneras —prosiguió Jarvis—, probablemente esté en la cafetería Laufey, es una de las más tranquilas de toda la universidad, puedes entrar y leer un poco. Hay libros en la cafetería que sirven para que los puedan leer y los dueños del local o los meseros no te dirán nada. Al ser un claustro bastante extenso es posible que estudiantes entren a trabajar en estos lugares. Tenemos un dormitorio —prosiguió—, ustedes al ser del pueblo no lo necesitan, ¿cierto?
—No es necesario —contestó Adler con su mirada directamente hacía el frente, pero esta vez, la curvó un poco observando al rubio—. ¿Los empleos son rentables?
—Así es, la universidad los afilia para ellos.
— ¿Entran créditos?
—No, pero sí te entra algo de dinero en el bolsillo —movió sus dedos rozando su pulgar con el índice y el dedo del medio. Los Stark sonrieron con burla al ver su acción—. Cafeterías, bibliotecas, líderes de dormitorio, la universidad puede pagarte descontando el dinero de la matricula o directamente tú obteniendo este dinero. Dependiendo de cómo quieres invertir el mes el cual trabajas.
—Interesante. ¿Algo que esta universidad no tenga?
—Un lago, en los días deportivos realmente sería divertido hacer una competencia de canotaje —musitó, lanzando un largo suspiro.
— ¿Eso es tan interesante?
— ¡Por supuesto! —La efusividad con la que completó aquella parte hizo saltar de la sorpresa a ambos castaños—. La adrenalina al sentir tus manos sujetar la victoria, moverse al compás con un equipo para llegar a la meta, sabiendo que debajo de tu cuerpo esta tú única salvavidas de las aguas turbulentas…
—El canotaje del cual estás hablando es en un río, no hay marea.
—Gracias, Tony. Haces que el ambiente sea destruido en cuestión de segundos —le agradeció el docente. El gemelo se levantó de hombros, por fin, saliendo del largo pasillo de los bloques en dirección a un amplio campo estudiantil.
Adler no pudo evitar reír, los hombres le dedicaron una mirada—. Hablas tan apasionadamente de un deporte… pensé que amabas las excursiones.
—Me gustan toda clase de deportes, los he probado todos —con arrogancia golpeó su pecho—. Mi sobrino y yo hemos participado en muchos, deberían venir con nosotros alguna vez.
—Paso.
—Sería interesante —Tony miró a Adler quien se levantó de hombros—. Tú también has hecho algo de deporte extremo, ¿qué tiene de malo el deporte normal?
—Que no es extremo.
— ¿Te gusta el deporte extremo, Tony? —Pregunto Jarvis observándole, el castaño le miró sonriendo de lado.
—Por supuesto, tiene mucha más adrenalina que estar en un kayak sobre un río.
— ¿Has probado el canotaje en corrientes marítimas? —El castaño levantó una ceja—. Todos los deportes tienen algo de extremo sí se cambia el lugar dónde se hace. Escalar la colina de tu casa no es lo mismo que intentar escalar el Everest. Te mostraré el verdadero significado de extremo.
—Hecho, dime cuando y vamos —Adler suspiró, ahora parecía que esos dos estaban compitiendo por quien conoce más de deportes extremos que el otro.
[—]
La cafetería Laufey no era increíblemente llamativa a simple vista, pero el ambiente de tranquilidad era palpable. La barra dónde atendía el cajero se abría con un estante de vidrio dónde observabas todo tipo de panes horneados. Desde rosquillas –que provocaron al castaño mayor– hasta croissant que hicieron que el estómago de Adler rugiera. Diagonal al estante de vidrio se encontraba uno de madera dónde sobres de café, objetos en venta de la universidad con el símbolo de esta se encontraba marcado. Las lámparas eran una especie de granos de café que caían del cielo de forma elegante mientras en una pequeña portezuela se encontraba el yacimiento de una pequeña biblioteca que decía arriba: TOMA LO QUE QUIERAS, y en un cartelito más abajo: SÍ LO ROMPES, LO PAGAS. Las mesas no estaban totalmente ocupadas, había unas que otras con unos que otros estudiantes hablando entre sí, otros bebiendo café y una en especial se encontraban tres personas, dos de ellas concentradas en algo importante mientras otra estaba desparramada sobre la mesa a simple vista aburrida.
— ¡Loki! —La voz del docente se escuchó con efusividad mientras ingresaba a la cafetería, detrás de él los gemelos observaban el lugar.
En la mesa, el mencionado levantó el rostro sonriendo, mostrando en sus labios aquella conocida sonrisa por todos los de la universidad. Sus ojos jade resplandecieron cuando el brillo de la lámpara logró dar con ellos, su cabello negro se encontraba peinado hacía atrás estaba un poco largo debajo de su cuello, aun así, se veía extremadamente lacio y bien arreglado. Tenía unas gafas de marco grueso sobre su rostro, vestía un abrigo de color marrón manga larga y un pantalón de jean de tono celeste. Apoyó los codos sobre la mesa.
—Profesor Rogers, ¿ocurre algo? —El tonó de voz inundó toda la cafetería, era melodioso, suave, atractivo. Los gemelos no le quitaban la mirada de encima.
—Pensé que los noruegos iban a ser más… corpulentos —susurró Tony, Adler asintió dándole la razón—. Y rubios.
—Eso es un estereotipo, Edward —le regañó Adler, el hermano mayor se levantó de hombros—. Mira el lado bueno, parece hablar fluidamente el inglés y es atractivo. No resaltarás mucho.
— ¿Debería alegrarme por eso?
Ambos se sumergieron en una conversación en dónde resaltaban cada uno de los defectos del otro, por supuesto, Jarvis había caminado ignorando a los gemelos, en el trayecto a la cafetería se dio cuenta de que cada uno de ellos era especial a su propio estilo.
— ¿Tony? ¿Addly? —Los gemelos giraron su mirada al escuchar una voz femenina que los llamaba—. ¡Oh mon Dieu! —La frase se escapó en un francés fluido. La mujer que se encontraba sentada en la mesa al costado izquierdo del noruego. Se levantó con una efusividad intensa. Corrió hasta los brazos de los gemelos lanzándose encima de Tony para abrazarlo con la fuerza suficiente hasta casi ahogarlo.
— ¡Jan! —Tony al igual que Adler la reconocieron de inmediato, esa fragilidad y efusividad solo se trataba de una sola persona. La mujer de inmediato soltó al gemelo mayor abrazando al menor, Adler, a diferencia de Tony correspondió el abrazo durante un tiempo mucho más prolongado. Aun así, se sorprendía de la habilidad de las personas por crecer.
— ¿Cómo están? ¿Cuándo llegaron? ¿Por qué no me llamaron? ¿Qué tanto hacían? ¡Ni siquiera un mensaje y eso que hablábamos todos los días! ¿Qué hacen aquí? ¿Cómo está el Doc? ¿Vinieron a quedarse? ¿Están de visita?
—Respira… —soltaron los gemelos al verla tomar aire para proseguir con las preguntas.
Janet van Dyne tomó una cantidad de aire, volviendo a colocar sus manos sobre sus caderas cómo sí estuviese regañando a sus hijos. Su cabello marrón cortó caía con las puntas hacía arriba de un hermoso color dorado, su rostro era increíblemente hermoso y sus labios se encontraban ligeramente pintados con un labial de un profundo tonó vino tinto. Sus alargados ojos azules se entrecerraron, recriminando en silencio al par de gemelos quienes se hicieron los desentendidos. Vestía un hermoso vestido de color negro, con las puntas de este de color dorado. Cruzó sus manos otra vez, resaltando la suave figura que poseía.
—Estamos bien, ¿no es así, Edward? —quien decidió contestarle fue Adler, porque presentía que Tony no le iba a decir ni una palabra, bastaba con ver su sonrisa arrogante—. Llegamos el fin de semana, olvidamos hacerlo con todo lo de la mudanza en nuestras cabezas. Arreglando la casa de nuevo, lo siento; fue nuestra culpa. Estábamos… buscando a nuestro Padrino para arreglar lo de la entrevista de entrada, Dominic está bien, se quedó en casa. Sí, vamos a quedarnos.
—Increíble… memorizaron todas las preguntas de Jan —susurró uno de los hombres que sentado en la mesa observó con curiosidad al par de hermanos. Hank Pym sonrió, mostrando sus dientes. Tony en esos momentos se dio cuenta que la sangre americana era realmente increíble, ese día habían visto más rubios de lo que veía en cinco minutos en Miami. Los ojos azules del hombre se entrecerraron un poco, vestía lo que parecía un uniforme de color blanco con una chaqueta de color rojo. Parecía bastante entretenido charlando con el hombre de cabellos oscuros quien había dejado de hacer lo que estaba haciendo para ver a los recién llegados.
—Estamos acostumbrados a ellas —soltaron los gemelos como sí hablaran del clima.
— ¿Amigos tuyos, Jan? —Le preguntó Loki con una sonrisa entretenida en sus labios.
— ¡Sí! Ellos son Tony Stark y Adler Stark, es fácil darse cuenta quien es quien. Tony es un arrogante egocéntrico y Adler es un adorablemente lindo. Es obvio quien me cae mejor.
—Sí, por eso estas siempre detrás de mí.
— ¡No es así, Tony! —Se quejó—. ¡Estamos juntos desde que somos niños porque vivíamos relativamente cerca, no creas que sea porque me caes mejor!
— ¿Y? ¿Quién te cae mejor?
—Adler —bufó girando su rostro. Adler les ignoró sentándose a un lado de Jarvis quien había tomado asiento dónde antes se encontraba sentada Janet.
— ¿Siempre han sido así? —Le preguntó el maestro al gemelo menor, este, con una mano en su mejilla observó que los otros dos estudiantes habían dejado de ver a la extraña pareja.
—Sí, toda la vida.
—Es raro que alguien del programa de Ciencias de la Salud me busque, ¿en qué te puedo ayudar? —Cambió de tema Loki, tenía más curiosidad en otros temas. Jarvis estiró su mano tomando uno de los menús que colgaban en la mesa detrás dónde ellos estaban sentados—. ¿Quieres no ignorarme, por favor?
— ¿Vas a pedir algo para comer, Adler? —El menor de los gemelos asintió. Loki bufó con fastidio, observando de reojo como los alborotadores se sentaban después de discutir alrededor de un minuto y medio.
—Tú eres Loki, ¿no? —Le preguntó Tony directamente con una sonrisa en sus labios. El mencionado elevó una ceja con curiosidad—. Quiero entrar en el grupo de investigación de derecho penal. Rogers —se refería al director—, dijo que tenía que hablar contigo.
—De hecho, tienes que hablar con nuestro tutor, pero cómo él no está supongo que puedo ayudarte… ¿Stark?
—Llámame Tony. Escuche que tenemos la misma edad —sonrió, mostrando sus dientes.
— ¿Piensas entrar en este grupo de investigación? Y yo pensé que serías como yo, un hada libre y sin fronteras… —se quejó Janet mientras inflaba sus mejillas.
— ¿Y qué haces aquí entonces?
—Acompañando a Hank.
El mencionado saludó, sacudiendo su mano de un lado al otro—. Soy Hank Pym.
—El novio —finalizó Tony.
—Sí, el novio —susurró observándole con bastante curiosidad—. ¿Tú también estas interesado, Adler, no?
—No, entraré al grupo de investigación ecológica —habló observando el menú con bastante interés—. Tony, las rosquillas tienen dulce dentro.
— ¿Qué dulces tiene dentro? —El mayor se apoyó en el asiento observando sobre el hombro de su hermano menor el menú que este tenía en sus manos—. Quiero un moca y rosquillas… con jalea de fresa y chocolate dentro.
Los mencionados observaron con una gota de sudor al gemelo mayor, pensando, que sería arisco a los dulces. Janet sonrió bastante divertida, apuntando al hecho de que ninguno de los dos hermanos había cambiado ni un poco.
— ¿Y? ¿Estarás en la carrera de derecho? —Loki interrumpió la conversación de los hermanos—. Es sorprendente que el director les hubiese permitido entrar en un grupo de investigación sin ser estudiantes de la universidad.
—Oficialmente están admitidos, falta la entrevista —contestó Jarvis—. Aprobaron con un puntaje de 100%, igual que tú. La única diferencia es que estos dos gemelos corrigieron errores en el examen que les otorgó puntos extras.
—Un par de genios…
Molestos genios —pensó Jan.
—Bien, puedes venir mañana para mostrarte nuestro salón de investigación. Podrías conocer al tutor y a los demás estudiantes —comentó con una sonrisa que surcaba lo divertida en sus labios.
—Lamento la tardanza —una voz se escuchó detrás de ellos—. ¿Se les ofrece algo?
Los gemelos giraron su rostro, topándose así con una hermosa mujer de largos cabellos de un rubio anaranjado que caía ondulado por su espalda amarrado en una alta coleta. Sus ojos platinados, casi llegando a un azul celeste se encontraban ligeramente cerrados mientras les dedicaba una sonrisa. Vestía un traje de mesera, con la insignia de la cafetería a un costado de su camisa. Entre sus manos cargaba una libreta de color negro con un lapicero entre sus dedos. La chica se posiciono entre el medio de los gemelos observando a los nuevos inquilinos. Virginia Potts volvió a sonreír.
—Una cita, en el restaurante más lujoso de la ciudad, Cariño —Stark sonrió de lado, el menor soltó un suspiro.
—Lamentablemente eso no lo ofrecemos en la cafetería, pero podría recomendarle el café de la casa —sonrió.
—Ignóralo, Pepper —comentó Jarvis, ganándose una mirada de odio del castaño mayor—. ¿Quieres traerme a mí el café de la casa? —La mujer anotó en la libreta.
—A mí me traes un cappuccino con dos pedazos de cheesecake —volvió a escribir en la libreta—. Y a él…
—Tú número de teléfono, dos rosquillas una con jalea de fresa mientras la otra con jalea de chocolate y un moca.
— ¿Lo desea frío o caliente?
— ¿Cómo viene el frío? —Preguntó, entrecerrando la mirada con curiosidad. Pero también, dándose cuenta de que le había ignorado por completo.
—Viene en una especie de nevado, un granizado con mucha más leche y crema chantillí.
—Tráeme eso.
— ¿Algo más?
—Tony pagará un pedazo de torta de chocolate —pidió Jan con una sonrisa.
—A mí me traes un café cargado —pidió Pym con una sonrisa.
—Yo quiero una malteada de chocolate y un pedazo de cheesecake de oreo —pidió Loki con una sonrisa en sus labios.
— ¡Hey, yo no voy a pagarles su comida! —Tony les señaló, pero fue obviamente ignorado por los mencionados.
—Sí el pequeño Stark va a pagar yo te pediré un croissant.
—Oh, yo también —Adler alzó su mano.
—Bien, repetiré el pedido que Mr. Stark va a pagar —Pepper les siguió el juego. Tony frunció las cejas con molestia—. Tres pedazos de cheesecake, uno de oreo dos de frutas. Un Cappuccino, un nevado de moca, dos rosquillas una de jalea de fresa mientras la otra de chocolate, un pedazo de torta de chocolate, dos croissant, una malteada de chocolate, un café de la casa y un café cargado —los de la mesa asintieron—. Listo, traeré de inmediato su pedido.
— ¡No olvides tú número de teléfono! —Le recordó el Stark mayor—. ¿Quién es la chica? —Señaló hacía atrás.
—Virginia Potts —contestó Loki—. Estudiante de administración de empresas, tiene nuestra misma edad.
— ¿Y, tiene novio? —Los mencionados se miraron y vieron de reojo que Jarvis se encontraba presente. Tony entendió de inmediato y se levantó de hombros. Adler por el contrario había comenzado una conversación de imágenes de colinas y paisajes con el docente quien estaba más entretenido hablando de la tierra fresca de una colina cerca de la ciudad que la conversación que giraba en torno a la Señorita Potts.
[—]
La conversación giró en torno a los gemelos, desde su llegada de Miami y como era su vida allá, Janet comenzó a interrogarlos, pregunta tras pregunta, curiosidad tras otra. Jarvis, después de arreglar aquel asunto se despidió de los jóvenes con la excusa de que tenía que terminar de calificar algunos proyectos –en otras palabras, no pagar lo que consumió–. Le dejó su número a Adler quien le prometió llamarlo cuando llegará al día siguiente a la universidad para saber dónde se encontraba. Tony hablaba con Janet al igual que con Loki, los tres parecieron haber encontrado un extraño tema de conversación en el cual ninguno de los mencionados perdía la oportunidad de contestar. Pym se había entretenido hablando con Adler sobre sistemas de construcción biológica, el mencionado al parecer no solamente estaba en el grupo de investigación de derecho penal, sino, también pertenecía a un grupo de investigación científica en el área de ciencias humanas, congeniaron bastante bien.
Pepper, en su descanso se fue a sentar con los mencionados, Tony se enteró que la mencionada estaba saliendo con un estudiante de derecho, aun así, no dejó de coquetearle. Los gemelos habían entrado bastante bien a ese grupo, por muy extraño que pareciese congeniaban con todos los presentes. Eran los únicos en la cafetería a excepción del dueño quien era un anciano bastante amable que les permitió hablar después de haber pagado los pedidos –que sí, pagó Tony–. Las risas se escuchaban en la cafetería, mientras entretenidos escuchaban las historias del rebelde Stark que hacía desastre en cada esquina de Miami y cómo no le creían confirmaban con Adler que era mucho más callado pero no le quitaba aquella lengua mordaz y burla insana que era digna de un Stark.
Las risas esta vez provinieron de afuera, la campana que indicaba que había nuevos clientes llamó la atención de quienes estaban en la cafetería actualmente. Pepper sonrió bastante amable ante la entrada de los nuevos estudiantes que ingresaron a la cafetería. Quien lideraba el grupo era el estudiante de derecho Aldrich Killian, pareja de la mencionada. El hombre pertenecía al equipo de futbol americano y líder potencial de uno de los grupos de investigación de su carrera. Loki no le miró con buenos ojos, Pym simplemente ignoró olímpicamente como siempre hacía cuando veía a los clubes deportivos, mientras que Janet bufó con molestia.
— ¿Debería preguntar? —Tony giró a ver a su mejor amiga de la infancia.
—Es el novio de Pepper, pero es un canalla. Pepper está saliendo con él porque cree que le tiene una deuda grande al saber que sus padres le permitieron entrar a la universidad porque su familia no tenía el dinero suficiente para la admisión… en serio, me gustaría romperle la cara de niño bonito.
— ¿Qué? —Tony la miró con incrédula sorpresa—. ¿Por eso no querían que lo hablara frente a Jarvis?
—Jarvis lo odia. Conoce a Pepper desde que era una niña, por esa razón siente que ese tipo no debería salir con ella —prosiguió—. Sí fuese por Jarvis lo expulsaría de la universidad, el único problema es que ese tipo ha influenciado mucho en el área de investigación que es imposible simplemente ir en su contra. Es una especie de genio retorcido…
Janet dirigió su mirada hacia dónde estaba el sujeto al igual que Tony, al ver que Pepper le hablaba animadamente sobre cualquier tema en específico y el hombre fingía escucharla mientras la sostenía de la cintura y le agarraba el trasero.
—Es asqueroso —la voz de Tony se escuchó por lo alto, llamando la atención de todos los presentes. Adler lo miró, suplicándole que no comenzara: No, Edward, no ahora. Pero al parecer, esa vez, como todas las veces, no fue escuchado.
— ¿Qué es asqueroso? —La voz de Killian repudió en lo profundo al Stark mayor.
— ¿Estás hablando conmigo? —Se señaló con falta de interés, girando suavemente su rostro hacía un costado buscando la persona de la cual ese sujeto estaba hablando—. Porque sí estás hablando conmigo definitivamente respondería que tú eres el asqueroso.
Adler golpeó su frente con la palma de su mano. Loki soltó una carcajada al igual que Janet quien abrió la boca soltando una larga carcajada intentando cubrirla con la palma de su mano mientras que Pym intentaba retener la risa con una de sus manos en su rostro. Joder, Tony no cambiaba.
— ¿Qué fue lo que dijiste, Bastardo?
— ¿Tony? —Pepper con asombró, no dejaba de verlo. Giró a ver a Janet quien cubría sus labios con diversión. ¿Realmente estaba pasando eso?
—Hey amigo, sabemos que estas saliendo con la Señorita Potts, pero no es necesario que le agarres el trasero. Eso es símbolo de falta de autoestima. ¿Qué? ¿Tienes miedo que alguien mejor que tú te la robe?
—Edward, es suficiente —Adler le sujetó la mano, pero este se levantó de la silla cuando Aldrich se acercó a la mesa.
— ¿Y? ¿Viene un don nadie a robarme a Pepper? —Le retó con una sonrisa de medio lado. Era cierto que Aldrich era unos pies más alto que él, pero no eran lo suficiente para verlo por encima.
—Un don nadie es incluso mejor que tú.
— ¡Uhh! —Loki al igual que Janet dejaron que aquello se escapara de sus labios. Ambos se vieron golpeándose las palmas por encima de la mesa.
—Pero no te preocupes —prosiguió Tony—. Un don nadie no estará presente cuando la arrebate de tus manos.
— ¿Me estas amenazando, Enano?
—Oh, no —susurró Adler—. Ese es un tema que no debía de tocar.
—Aldrich, es suficiente.
—Guarda silencio, Pepper. No estoy hablando contigo —los compañeros del equipo de futbol americano rodearon la mesa dónde estaban los chicos sentados. Tony frunció el ceño con molestia, fastidio e incluso ira.
—Te estoy dejando el camino libre para que termines con Pepper y te largues de mi vista. Eres lo más bajo que existe en este mundo sí crees que puedes comprar un cariño —musitó, observándole a los ojos—. Lo único que estas cultivando es que el dinero puede conseguir lo que tú con tu personalidad de mierda no puedes conseguir.
— ¡Tony! —Pepper había abierto sus labios. Miró a Janet quien sonrió suavemente. Había sido su culpa por contarle a Tony, pero simplemente no podría dejarlo así.
— ¡Escucha tú, hijo de puta! —Aldrich lo levantó de la camisa acercándolo a su rostro. Tony no dejaba de verlo con ira, parecía que sus ojos estaban cobrando vida—. ¡Atrévete a decir una sola palabra más y te rompo la cara de niño bonito que tienes! Tanto así que tendrás que hacerte una cirugía para mejorarla.
— ¿Una cirugía? ¿Cómo tú? —Se bufó.
Adler se levantó de la mesa, sabía de antemano que sí ese sujeto golpeaba a su hermano empezaría una pelea que ni él mismo podría detener dentro del campus estudiantil. La sangre de Killian hirvió, empujó sus manos hacía adelante golpeando con sus palmas el cuerpo del castaño, este cayó contra la mesa. Tony se golpeó, pero no fue tan fuerte como para hacerle volcar esta, pero sí las sillas. Janet logró levantarse antes de que el cuerpo de su amigo cayese encima de ella. Adler apretó sus puños tomando el vaso de café –frío– que estaba en la mesa lanzándolo al rostro del rubio el cual no solo terminó con el suéter manchado sino, también con el cabello empapado.
—Tú, hijo de puta… —dio dos pasos hacia adelante dispuesto a golpear al Stark menor—. No solo un insecto, dos…
Tony levantó su pierna golpeándole el abdomen, haciendo que diese dos pasos hacia atrás—. No te atrevas a colocarle un dedo encima a mi hermano —Killian lo miró, Tony se levantó de nuevo mientras se ponía en posición para golpearlo. Adler iba a interferir, pero una mano en su hombro lo obligó a sentarse con fuerza en la silla, cuando ladeó su mirada uno de los miembros del equipo estaba sujetándole. Pym le iba a recriminar para mandarlo a la mierda, pero Loki se había adelantado sujetándole la muñeca a este.
—Suelta a mí amigo.
—Oblígame, niña.
Loki dio un paso hacia atrás dispuesto a golpearlo, El de Tony fue hacia adelante, pero Killian se adelantó levantando su rodilla en dirección al abdomen del castaño. Pepper gritó aterrada, Janet iba a interrumpir la pelea, pero la mano de Pym la detuvo, el sonido de la campana fue suficiente para indicarles que más personas habían llegado. Entre ellas una mano había logrado que el sujeto que iba a golpear a Loki y sostenía a uno de los Stark se sentara en el suelo de golpe. El noruego chasqueó la lengua girando su rostro al ver la cara que estaba delante de él sonriéndole, mientras que la mano que sujetó la rodilla de Killian le obligó a perder el equilibrio, obligándole a caer al suelo después de intentar mantenerse de pie. La mano de Tony era sujetada suavemente y una mirada de furia estaba directamente dirigida al sujeto que estaba en el suelo, Stark dejó de ver al sujeto del piso, dirigiendo su mirada al intruso.
—Las peleas están prohibidas dentro del campus —su voz había sonado fuerte, demandando poder. Tony simplemente no podía quitar sus ojos de quien había interferido, lo observó con curiosidad, sorpresa e irritación. ¿Por qué interfirió?—. ¿Te encuentras bien? —Preguntó.
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Vientoyhielo
Oh, Cariño. Pensé que te gustaban los feels {?}
Bueno, es normal. A mí también a veces me consume la universidad y no logro hacer ni una vida social fuera de las paredes de esta, estoy como: de la casa a la u, de la u al salón, del salón a coger el autobús del autobús a casa y a hacer trabajos, pero al menos puedo respirar (algunos días pequeños más pero algo es algo).
El día que decidí, sí, decidí. Porque estaba que lo escribía y no (de hecho, este fic ha pasado por tantas etapas), me topé con una imagen que me enamoró y pensé: mierda, Dummy debe de aparecer en este fic siendo hermano de los gemelos. Y bueno, allí está esa bolita de ternura. Es la cosa más responsable y racional de los gemelos (A parte de Adler, pero este –Dominic–, no cede a los caprichos de Tony, es al revés).
Sí, los hermanos eran la cosa más adorable del mundo. Colocaré muchos feels cuando todavía vivían los papás de los bebés como recuerdo porque #YOLO. Sí, los tres no conocían a Steve, el rubio tiene una larga historia (una gran larga historia) y eso se explicará más delante de porque no se conocían. Dudo que Dominic odie a alguien, él es un pan de azúcar :c
Fury siempre deja en dudas. Ya sabes que él es el espía. Me dieron ganas de ver Avengers, again.
(Todavía me demoraré un poquito con esa, el próximo capítulo está todavía en proceso en mi cabeza, aunque ya le tengo final. ¡Yey! Te lo agradezco, cerebro).
Saludos, siempre me encanta leerte 3
Notas después de la lectura:
—Fui seducida por Jan {?} Como ando jugando Avengers Academy recordé a la adorable de Janet, yo amo a Avispa, ¿ustedes no? Sí, utilice el concepto de Pym y Jan pero de los comics, no de la película, ¿por qué? Porque me gustan más los primeros 8D No es que Lang y la hija de ellos dos no me caigan bien, de hecho, me gustan en el concepto que fueron planteados en la película pero no, nope.
—Todo es amor hasta que los Stark se enojan, eso es obvio.
—Alguien me preguntó: Sí Rusell (el papá de Steve) era el mejor amigo de Howard, ¿por qué no conocían a Steve? Eso lo sabrán más adelante, es todo un misterio (pero sobre todo drama).
—Jarvis también tiene un pasado con María, tatatataaaaaaaan.
—Vamos a hacer esto más dramático.
"¿Quién detuvo el golpe que iba dirigido a Tony? ¿Qué misterios esconden los Stark? ¿Fury sospecha de sus ahijados? ¿Rusell realmente es el villano siendo tan adorable? ¿Steve va a seducir a Tony la segunda vez que lo vea? ¿Tony? ¿Cómo reaccionará cuando se dé cuenta de que el hijo de su enemigo esta tan bueno? ¿Natasha se llama Natalia? ¿Qué? Todos estos misterios se resolverán en los próximos capítulos –en el siguiente al menos uno– 8D"
Ya, en serio. Los quiero, gracias por leer hasta aquí 3
Besos.
An.
