Cuando llegaron a la isla, la maestra de la mitad de ellos fue a recibirlos al puerto. Los guió hasta la casa de su madre, que se alegró mucho al ver a las visitas.
Valga decir, se estaba burlando descaradamente de ellos porque su apariencia es hilarante.
Entre carcajadas hizo la pregunta que todos queremos responder: ¿dónde están los ojos de Kenny? Sus lentes indicarían que están bajo el cabello. Pero debemos considerar una posibilidad inquietante: tal vez el copete no sea un copete propiamente dicho.
Tal vez sean pestañas. Pestañas tan largas y abundantes como ninguna mascara (aka rimel) las ha prometido jamás. Pestañas tan inconcebiblemente espesas que impiden que los ojos vean, por eso necesita lentes.
Hay otra posibilidad igualmente perturbadora, similar a la anterior pero más espeluznante aún. El copete no es un copete. El copete son los ojos. Podemos suponer que cada "cabello" en realidad es una fibra revestida de ocelos y ojos compuestos que le permiten al niño sin ojos ver.
La tercera posibilidad es peor. El copete es un copete. El niño sin ojos, en efecto, no tiene ojos. Los lentes son un dispositivo especial que se conecta directamente a su cerebro, en los nervios ópticos, y le permite ver como a cualquier niño normal.
Se vea como se vea, el niño sin ojos es un ser extraño y definitivamente no humano. Futuras investigaciones al respecto corroborarán este hecho.
Volviendo a la historia que nos atañe, también se burló de Rei, porque con el cabello largo y la ropa que siempre usa parece niña.
Y también se rió de Max, porque su sonrisa es extraña y contagiosa y es demasiado rubio como para creerle.
Después de eso, los dejó pasar y les sirvió un refrigerio, como toda buena anfitriona. Descansaron y después fueron a la playa a ser bombardeados de radiación UV y el efecto albedo. Y, en el caso de Kenny, a aportar la última evidencia de que no es humano.
Estaba usando algo parecido a un traje de sumo como traje de baño. Y era rojo. Y tenía un corte extraño parecido a una pieza de tetris. Sí, la que parece una T mocha. Y no se apreciaba ninguna… redondez propia de un ser humano en ninguna parte. Era como ver a una pieza de tetris unida a una serie de tubos que fungían como extremidades.
Y no se le veía ombligo ni algo remotamente parecido. Poniendo más atención, ninguno de los presentes lo tenía. La maestra usaba un traje de baño completo, así que sólo podemos hacer conjeturas respecto a ella. Lo mismo para Rei, que al parecer no empacó ningún otro traje más que el que usa siempre. Muy sospechoso.
En medio de esta situación anormal, llegó Daichi, inesperadamente, y reclamó un duelo contra Tyson, como si no tuviera otro propósito en la vida.
Rei, harto, empujó a Daichi, Tyson y Hilary a una lancha, y después arrojó dicha lancha al mar. Estaba decidido a tener unas vacaciones tranquilas y sin situaciones anormales.
—Cuando el mar está tranquilo / y hay estrellas en el cielo, / entre penas y suspiros le hablo a la mujer que quiero, / y sólo el mar me contesta "ya no llores, marinero" —canturreaba Rogran, aburrido, ya que creía firmemente que Enata y él habían caído a una isla desierta.
—¡EMBARCACIÓN A LAS 10 EN PUNTO! —exclamó Enata, señalando al mar.
—Pues esperemos, que apenas son las 4 —bufó Rogran, y prosiguió con su sano entretenimiento—. Me dicen el siete mares / porque ando de puerto en puerto / llevando conmigo mismo…
Enata lo interrumpió, levantándolo y obligándolo a ver hacia donde había señalado con anterioridad.
Entonces fue cuando el demontre vio la lancha donde iban Tyson, Daichi y Hilary, y reconoció a los tripulantes.
—Primero muerto que subir ahí —resopló—. El niño mono está gritando mucho.
Enata volvió a sentarse tras meditarlo un momento.
—Es un riesgo letal para los oídos.
—Para que tú lo digas… Estrellita marinera, compañera de nosotros, / ¿qué noticias tienes 'ora de esa que me trae tan loco? / Si es que todavía me quiere, dímelo poquito a poco…
Tyson saltó de la lancha al mar y se alejó un poco, lo suficiente para que Daichi lo perdiera de vista.
—¿Y por qué estás tan obsesionado con derrotar a Tyson? —preguntó Hilary—. No es como si medio mundo no lo hubiera hecho antes.
—Es que le prometí a mi padre…
- FLASHBACK -
El papá de Daichi trabajaba en una constructora. Por tanto, sólo hablaba el Power-go, el idioma que sólo los hombres fuertes pueden entender. Lo malo es que Daichi estaba lejos de ser un hombre fuerte, y por eso jamás entendió a su padre.
Un mal día, un par de sujetillos que también trabajaban en la constructora pero no hablaban Power-go, se vieron ante un gran peligro: alguien había amarrado mal unas vigas de madera enormes, un grillo saltó sobre el mal formado nudo, y las vigas se precipitaron sobre los sujetillos no-Power-go-parlantes.
—¡Ahí! —exclamó el padre de Daichi, eficaz y oportunamente advirtiéndoles del peligro que corrían.
—¿Ahí dónde? —preguntó uno de ellos, volteando a todas partes menos al gigantesco sitio de donde venían las vigas.
El padre de Daichi se arrojó para apartar a sus estúpidos compañeros del peligro, y las vigas cayeron sobre él.
Por supuesto, como es un hombre fuerte, estaba perfectamente bien. A lo mucho, algo atorado.
Daichi llegó corriendo a la construcción, y encontró a su padre en una situación grave.
—Daichi beyblade, fuerte campeón Japón —le indicó a su hijo, que no comprendió el mensaje (claro, como todos los que ven esta peluskila son increíblemente fuertes, la traducción del mensaje es innecesaria)
Daichi malinterpretó el mensaje, y por eso se fue de la ciudad y juró convertirse en el campeón nacional de beyblade, en vez de llevarle al otro tipo fuerte de la constructora para que lo ayudara a salir. Ver también: Cómo un hijo estúpido puede ser tu mayor enemigo.
- FIN DEL FLASHBACK -
—Oh, vaya —fue lo único que comentó Hilary, y ella y Daichi bajaron la mirada. Lo cual fue una lástima para ella, pues no pudo ver al buen camarada Kai pasar en una moto acuática por ahí. Está de más aclarar que llevaba traje de baño (misteriosamente, también tenía escrito "Fanservice meal"). Sería incoherente que llevara una armadura samurai o un esmoquin.
Tyson, oculto junto a la lancha, había escuchado todo. Súbitamente, volvió a subir a ella y aceptó el desafío de Daichi, y estúpidamente, se pusieron a bambolear al esquife con su insensata pelea de yoblade, arrancando cómicos grititos de Hilary.
En esas estaban, cuando los niños que se habían puesto los sombreros chistosos y ahora estaban poseídos por el lado oscuro de los seres de la leyenda (hay que inventar un acrónimo para eso…) llegaron al borde de un acantilado desde el cual se veía todo. El que tenía la cara más chistosa entre ellos sonrió, lo que lo hizo verse todavía más hilarante, y saltó desde el acantilado hasta la lancha. Milagrosamente no la volcó.
—¡Enemigo a las 11! —exclamó Enata, levantándose otra vez para ver la lancha.
Rogran se incorporó a medias, vio la lancha, y se soltó riendo.
—¡Un emo-ranger! ¿Ése es el gran peligro que vienes a evitar?
—Eh… sí.
—No te preocupes, se cortará las venas solo en cualquier momento —anunció el demontre, y bostezó—. Ah, hace calor aquí.
Enata, sin decir palabra, extendió las alas y se dirigió hacia la playa, inseguro de cuál sería la mejor forma de intervenir
—Maldición, Enata —gruñó Jenny por lo bajo, tomando un puñado de palomitas del tazón que Feregrak sostenía—. Sólo ve y patéale el trasero.
—Estás consciente de que no hay forma de que te escuche, ¿verdad? —sonrió Brooklyn, comiendo palomitas también.
—Feh.
—Al menos ya se alejó de aquel imbécil —comentó Feregrak.
El Emo-Ranger (un alivio, como siempre, que Rogran invente apodos raros para la gente rara) había apartado el yoblade de Tyson de la batalla y se enfrentaba a Daichi directamente. Una vez lo hubo derrotado, con su yoblade arrojó a Kori y Hilary de la lancha y los demás Emo-Rangers se le unieron para rodear a Daichi. Es decir, rodearon a Daichi, que estaba en una lancha y no sabía nadar, para que no se les escapara. Hay que notar que son meticulosos en su trabajo.
Después, el Emo-Ranger mayor (es decir, el primero que saltó) le disparó su rayo láser óptico a Daichi, dejándolo inconsciente pero sin herida alguna. Santas Enchiladas Suizas.
Los Emo-Rangers empezaron a emitir una fluorescencia morada que se extendió desde sus hilarantes cuerpecitos y cubrió toda la lancha, haciendo que flotara en el aire.
—¡Hey! ¡No se lleven al niño mono! —bramó Bachoco, sin preocuparse en absoluto por la manera tan ABSOLUTAMENTE ILÓGICA en que se lo estaban llevando.
—Tú otra vez —notó Rei, dispuesto a lanzar lejos a Enata con la ayuda de una sombrilla gigante.
—¡Solicito permiso para hablar!
—Concedido —respondió Max.
—¡Los captores de Daichi son el enemigo! ¡Si logran su objetivo…!
—¿Y eso a nosotros qué? —espetó Rei—. Ni siquiera conocemos al niño mono.
—Jefecito, durante estos tres meses que he trabajado bajo su comando no ha recibido ninguna queja sobre mí.
—Es verdad. Bueno, excepto las de Feregrak cuando toma demasiado.
El aludido se sonrojó.
—En este instante me dispongo a desobedecer sus órdenes directas.
—Eh… espera…
—Adelante. No pasa de que te mande fusilar.
—Feh.
El casco de Enata aterrizó al lado de Rogran, para ser ocupado por su dueño en seguida (el casco).
—¿Qué tiene ese gato contra mí? —se preguntó Enata en voz baja.
Un celular (aka móvil) comenzó a sonar.
—Ah, es el mío —anunció Rogran, y señaló un bulto de ropa algo lejos de él pero cerca de Enata—. Pasámelo.
Entonces fue cuando Enata se percató de que el demontre se había cambiado a un traje de baño y se le quedó viendo raro por un momento. El celular siguió sonando.
—¿Qué? —preguntó Rogran por fin, mosqueado por la cara que traía Enata—. ¡Hace calor!
Enata puso cara de "sí, claro", notando un letrero ("Fanservice meal", con una flecha hacia abajo) que estaba un poco más arriba, en el árbol sobre el que se recostaba el demontre. Sacudió el bulto de ropa hasta que cayó el celular y se lo arrojó a Rogran de mala manera.
—… este número… —soltó un resoplido y contestó—. ¿Qué demonios quieres?
—Ah… está ocupado —maldijo Flint por lo bajo y colgó.
—No, no lo tengo yo. ¡No interrumpas al único que trabaja por aquí, Narba! ¡Maldición!
Enata arqueó la ceja. ¿A eso le llamaba trabajar? Extendió las alas y siguió a la lancha sin que los Emo-Rangers lo notaran. No escuchó que el teléfono volvió a sonar. Rogran contestó irreflexivamente.
—¿Ya se te ocurrió buscar entre los cojines del sofá?
—¿Buscar qué?
—Ah, eres tú.
—No suenas feliz.
—Sonaré feliz cuando vengas para que te corte la cabeza.
—Lo tendré en mente. Como sea, pásame a Enata.
—Ya se fue.
—Holy crap! Pues alcánzalo.
—Ni aunque me pagaras.
—¿Ni aunque te dé pay de moka?
—… a ver, sigue hablando del pay y tal vez lo considere.
—Déjate de idioteces y ve a salvar el mundo, ¿quieres?
—¡Tú fuiste la que metió al pay en esto!
—¡Los horrores más grandes se desatarán si no vas y rescatas a Daichi de esos mimos-emo!
—Son los Emo-Rangers. Los Rangers siempre tienen propósitos nobles, ¿no?
—¡Emo-Rangers mis polainas! ¡Salva a Daichi!
—¡¿Quién es Daichi?!
—¡Vete al carajo! ¡No te creo que hayas olvidado a Daichi!
—¡¿CUÁL DAICHI?!
—¡EL NIÑO MONO QUE SECUESTRARON LOS MIMOS-EMO QUE SE PARECEN A LOS PSYKOTICKS!
—¿Los Psykoticks? Los de la segunda temporada, ¿verdad?
—Seh, pero cuando se enloquecieron.
—Ah, ya. Tienes razón, se parecen bastante.
—¿Verdad que sí…? Oye, oye, basta de distracciones. Ve a salvar al niño mono.
—¿Te volviste ecologista radical de repente?
—… sí, como sea. Anda y ve.
—¿Y si no qué?
—Ah… pues… tengo fotos tuyas SIN ese traje de baño, y no dudaré en usarlas.
—¡MALDITA PORNÓGRAFA DE CUARTA!
—Muajaja soy mala ñaka ñaka y me gusta.
—No, en realidad no creo que tengas ninguna foto así. Así que voy a colgar.
—¡Rogran, por el amor de un mundo, salva a Daichi o…!
—Pfft… qué molesta se pone a veces.
—… el maldito me colgó… entonces… sólo queda confiar en que el recadero o la gigantesca buena suerte de Tyson funcionen.
—Y si ninguna funciona te mandaré fusilar por ser negligente y desobedecerme.
—¡Ah, jefecito! Creo que esas faltas se castigan con guillotina, no con fusiles.
—Mmmh… revisemos el reglamento interno, entonces —sonrió Brooklyn.
