LA MANERA EN QUE DIJISTE "TE AMO"

Capítulo 2: Con voz ronca, debajo de las sábanas

A pesar de que la finalidad de encender el acondicionador de aire había sido deshacerse del increíble calor veraniego, Takeda permanecía en cama completamente envuelto entre los cobertores. Por insoportables que fueran las altas temperaturas el maestro siempre había preferido el clima cálido al frío debido a su facilidad para pescar resfriados.

Estaba pensando en una lección acerca de poesía de la era Meiji. Cada vez que tocaba ese tema en clase tenía problemas para que sus estudiantes comprendieran bien los textos, especialmente aquellos que eran conformados por temas eróticos. El principal problema se debía a dos cosas: la primera era que muchos de sus alumnos eran recatados y se sentían avergonzados de hablar acerca de sexualidad, por lo que no lograba que comentaran lo suficiente acerca de los textos; el segundo problema era que si la mitad de los alumnos eran demasiado pudorosos, la otra mitad no lo era, por lo tanto su poca madurez y falta de seriedad les impedía analizar los textos de manera objetiva y sus locas hormonas de adolescentes siempre hacían que varios le saltaran con preguntas que se desviaban del tema principal y terminaba dando clases de salud sexual en lugar de clase de literatura.

Mientras tenía una lucha interna consigo mismo trataba de no pensar en el hombre que estaba sentado junto a la ventana de la habitación de al lado fumando su tercer cigarrillo de la noche mientras sobre una mano sostenía su copia original de "Mil grullas". Takeda sabía perfectamente que Ukai Keishin no era exactamente un lector ávido y se había sorprendido cuando, sin siquiera haber contemplado la idea de pedirle ayuda, él se había voluntariado para leer el libro sobre el cual trabajarían sus alumnos la siguiente semana. No era un libro largo, y Takeda estaba profundamente agradecido de que Ukai se hubiera tomado el tiempo para leerlo a pesar de que le estaba costando tres noches terminarlo, no importaba que las tres las hubiera pasado en su domicilio fumando cigarrillo tras cigarrillo junto a la ventana abierta, porque Takeda había descubierto que le encantaba observar desvergonzadamente su aspecto de bohemio a la luz de la luna desde el lado opuesto de la habitación.

Un poco más tarde esa noche, Takeda sintió una corriente de aire helado que lo despertó. No recordaba haberse quedado dormido para empezar, y mucho menos tenía idea de cuánto tiempo lo había hecho. Cuando rodó sobre su costado para acomodar la sábana de nuevo descubrió que esta no se había desacomodado debido a sus movimientos al dormir, sino porque Ukai la había levantado para poder meterse en la cama con él. Luego de taparse la boca para ocultar su bostezo le preguntó la hora.

- La una de la mañana, creo. Y deberías quitarte los lentes antes de dormir, se van a desajustar de nuevo.

Takeda sonrió mientras sentía los dedos tibios de Ukai rozarle las sienes mientras le quitaba los anteojos del rostro y se los entregaba para que pusiera en la mesita de noche que estaba junto a su cama. Le dio las gracias y después se acomodó para darle más espacio en donde recostarse.

- Por cierto, ya terminé el libro. – anunció casualmente Ukai una vez se hubo acomodado a su gusto, su voz grave y algo ronca debido a los cigarrillos que había consumido. – Debo decir que no esperaba que fuera tan difícil de leer.

Takeda sabía que Ukai había podido percibir el momento exacto en que su cuerpo se tensó junto a él cuando lo siguiente que dijo fue:

- Ah, pero eso es porque hacía mucho que no leía un libro así. Generalmente me limito a mangas y revistas. Debo decir que el cambio fue interesante, y me gustó la historia. Los chicos deben de poder apreciarla mejor, puesto que tienen más frescos los ejercicios de análisis e interpretación gracias a ti, sensei.

- No trates de hacerme sentir mejor, yo entiendo que sea complicado para ellos leer esto, pero es parte de lo que debo enseñarles. No pido que lo entiendan en su totalidad, solo que sientan interés por ello para que no se aburran en las lecciones.

- ¿No me dijiste que siempre terminan debatiendo acerca de sexualidad en clase tras leer esto? Yo creo que has podido generar suficiente interés al respecto.

Ukai se aproximó un poco al maestro y posó su mano en su cintura, atrayéndolo a él. Takeda analizó su rostro, la expresión seria y los mechones de cabello desteñido que se deslizaban sobre su frente lo hacían parecer algún tipo de delincuente juvenil, y por un segundo el rostro de Tanaka le pasó por la mente y se preguntó si Ukai había sido así cuando tenía la misma edad. Al menos sabía por las fotos que había visto que su estilo de cabello era similar, no sería sorpresa que tuvieran más cosas en común. Debía procurar también que el chico no adquiriera el hábito de fumar de su entrenador. La única diferencia, pensó el maestro, era que a su parecer Ukai era más guapo, tanto antes como ahora, y dudaba mucho que Tanaka alcanzara ese grado de atractivo cuando creciera. O quizás solo pensaba eso porque no podía concebir que existiera persona en el mundo mejor parecida que él.

- No sé si pueda llamarle a eso "interés", Ukai-kun. Deberías ver el alboroto que se arma. – suspiró Takeda con desánimo, sus dedos retirando el cabello del rostro de Ukai y acomodándolo detrás de su oreja. - ¿Qué clase de maestro soy si mis alumnos se salen de control apenas se menciona un tema "tabú"? – concluyó, haciendo énfasis en la palabra para denotar su falta de habilidad para encontrar un adjetivo que pudiera describir mejor los temas a los que hacía referencia.

- Entonces hazlos tener un debate en serio, con mediador y todo. Sería una dinámica interesante. Podrán hablar acerca del tema que quieren y discutir sobre cómo se refleja en el libro.

Los ojos de Takeda se abrieron de la sorpresa, no porque no estuviera esperando una buena idea de Ukai, sino porque jamás se le había ocurrido. Dejó escapar una risilla y un agradecimiento por la idea a escasos milímetros de los labios del rubio y luego regresó a estar acostado sobre su espalda y sentir el brazo del entrenador sobre su estómago. Cuando ya empezaba a quedarse dormido otra vez escuchó de nuevo la voz rasposa de tabaco susurrándole al oído.

- No sé ni por qué te preocupas tanto todo el tiempo, por cómo veo que te trata el equipo estoy seguro que todos tus estudiantes te aman.

Cuando Takeda ya estaba más al borde del inconsciente que de la vigilia creyó haberle escuchado decir: "Y también yo".


Amo demasiado a Ukai y a Takeda, ¡demasiado! Espero haberles hecho justicia aquí porque son mis favoritos. También espero que les haya gustado este capítulo a todos. Lo tenía escrito desde la semana pasada y no tienen idea de cuánto debí contenerme para no publicarlo hasta hoy. De hecho ya estoy avanzada con los demás, así que no debe haber retrasos por mi parte. Les dejo hasta entonces.

En el capítulo 3: En un grito