Saludos y Gracias a los que leen y dejan comentarios.


Capitulo 2

Entró al departamento, sin tomar mucho en cuenta a su amigo, sabía que la observaba con un rostro burlón. Idiota, quiso decirle, pero pensó que no valía la pena. Se dejó caer con un ligero puff, en el sofá de dos plazas situado frente a la chimenea del departamento. Ese sillón era testigos mudo de conversaciones estúpidas, competencias de ajedrez mágico y naipes explosivos, y también de su primera borrachera.

Eso era lo que necesitaba en esos momentos, sumergirse en la anestésica sensación que te provoca grandes cantidades de alcohol.

Ginny se acomodó en el sillón mientras se quitaba las zapatillas, lo único que le faltaba era que le saliera un callo por culpa de su atuendo para su garrafal cita, refunfuñó algo mientras Harry cerraba la puerta.

Quería reírse de la actitud de su amiga, pero sabía que si lo hacía, las partes nobles de su anatomía estarían en peligro, partes que le agradaban mucho, "muchas gracias", resguardadas por el pantalón vaquero. Así que hizo caso omiso a la vocecita que le gritaba por hacerle algún comentario estúpido.

Parecía una gatita enojada, pensó Harry.

Le encantaba verla de ese modo, no porque se viera triste y enfadada, pero si furiosa y refunfuñante. No sabía que había pasado, pero tenía idea o se imaginaba lo que pudo suceder, se había arreglado con un vestido azul entallado que marcaba su figura, uno que nunca le había visto, el ligero maquillaje seguía intacto, a pesar de la lágrimas frustradas. Ginny nunca lloraba.

La siguió observando, si se acercaba, su acercamiento sería mal recibido, la conocía tan bien que sabía que era ella la que tendría que dar el primer movimiento. Eran las 9 de la noche y tenia cosas que hacer, pero ese asunto pendiente, ese asunto rubio y de cuerpo escultural tendrían que esperar.

-Saca la botella de whisky -

-Wow, hemos mejorado… antes primero me saludabas, en vez de entrar como toro al ruedo. -

Un ligero "umm", salió de la garganta de su amiga, quien había ignorado el comentario sarcástico. Se acercó a la cocina para tomar la botella y los vasos, Ginny seguía refunfuñando en el sillón. A leguas se notaba que no había sido su mejor noche.

Se acercó de nuevo, sentándose junto a ella en la otra plaza del love-seat.

-¿Cómo te fue? – preguntó él.

Ginny le dirigió una mirada que claramente decía "cállate" pero no lo externó, simplemente le quitó el vaso y la botella, se sirvió la mitad del vaso, y se apresuró a tomarlo, sentía que la garganta le quemaba mientras el liquido recorría su garganta, observó a Harry quien parecía un pez fuera del agua, abriendo y cerrando la boca, impactado por su forma de beber. Él le quitó la botella y estaba a punto de protestar cuando miró que hacía lo mismo que ella con una ligera mueca, por el ardor que pasaba por su garganta, igualando condiciones.

Le acercó su vaso para que él lo llenara de nuevo, Harry así lo hizo, pero solo a la mitad, idiota, pensó, le dio una mirada de pocos amigos que Harry ignoró, sirviéndose en su propio vaso, le reventaba que la ignorara, para colmó le dolían los pies por la caminada con las estúpidas zapatillas, pensar que las había comprado para la ocasión, le daba más rabia, esperaba que esa botella no fuera la única que Harry tuviera, porque en su estado iba a necesitar todo el whisky que su cuerpo pudiera consumir. Pasaron unos minutos en silencio, observó a su amigo, quien movía su vaso en forma circular, su brazo descansaba en el sillón de forma perezosa, estaba explayado con las pies cruzados sobre la mesita de centro, ella nunca había podido hacer eso, las piernas no le llegaba al borde de la mesa, odiaba ser tan compacta, eran tantas las cosas que odiaba últimamente, que odiaba sentirse así, pensó tristemente. Odiaba odiar tantas cosas, no le vio la gracia. Sus estúpidos zapatos, su estúpida altura, sus estúpidos hermanos.

-Odio a mis hermanos… - afirmó.

Ganándose un ruido extraño por parte de Harry parecido a una risa. Sabía que no le daría la razón, sus hermanos lo adoraban como el séptimo Weasley y él también los adoraba, el traidor.

-¿Qué tal tu cita?

- Espantosa – no había por qué mentir, y aceptarlo le revolvía el estomago.

-creí que te gustaba Mark… -

-Marcus… - lo corrigió – nunca pensé que pudiera alguien comer tan asqueroso…

-"Tu-la-señorita-modales-refinados". –

-Idiota-

-Me amas gatita, acéptalo… -

Ginny no contestó, que le podía decir, no lo iba a negar, era su mejor amigo, pero aceptarlo tampoco se le hacía correcto, así que tomó un nuevo trago de su vaso, sin pensar que no la llamaba Gatita, hacía poco más de cuatro años.

-¿y bien? – insistió él.

-¿y bien qué?

-vas a volver a salir con él… digo, ya no a cenar por supuesto, pero…-

-a veces juro que eres peor que mis hermanos… -

-¿Por qué? – odiaba cuando se quería hacer el inocente. – yo te lo presenté…-

-¡Por eso!, sabias perfectamente que era desagradable…

-Gin, tú lo querías conocer. Has estado planeando esta cita por días… como iba a saber que no te gustaría su forma de comer… nunca he comido con él… -

-Pero sabías el resto… sabias que se adora mas a si mismo que a cualquier cosa, que se ríe como si una nuez se le hubiera atorado en la nariz, que se siente orgulloso de trabajar para el ministerio, siendo más pomposo que Percy, como si fuera el trabajo perfecto, ¡diablos!, como si él, fuera perfecto, y… y… y que come feo. - Sentenció mientras apuraba el último trago del contenido de su vaso. Le reventaba parecer una niña chiquita, ¡diablos!, ya no lo era. Odiaba sentirse frustrada, lo irónico es que así se sentía durante los últimos años, y muchas veces ese detalle era independiente a su virginidad.

Debieron de llamarla Virginia en vez de Ginevra.

Tomó la botella llenando de nuevo su vaso y el de Harry, a este paso una botella no sería suficiente.

-¿vas a volver a salir con él?

Casi se atraganta con el whisky, Harry tenía razón en cuanto a sus modales refinados – no – dijo cuando al fin dejó de toser. – no… y a este paso moriré virgen… -

Harry soltó un ruido entre bufido y risa.

-Perder la virginidad no lo es todo…

Escuchar tal comentario de él, casi hace que le aviente el vaso que sostenía, pero el preciado liquido ámbar se lo impidió.

-¡y lo dices tú!… eres tan hipócrita como mis hermanos…

-¿Por qué?

-Hay por favor Harry, son conocidas todas tus hazañas, "La nueva conquista del niño que vivió", ¿no se llamaba así la última noticia de corazón de bruja?

-No estamos hablando de mi… si no de ti, querida amiga… así que regresemos al tema principal - "cobarde" quería gritar Ginny, pero el insulto se quedó solo en pensamiento, al verlo tan incomodó, casi se le cae el vaso que sostenía, pero Harry se escudó sirviendo otro poco de whisky. –así que dime… ¿Qué pasó esta vez?

- ¿a qué te refieres?

-Ginny siempre pasa algo… si no es porque es amigo de Bill, es de los gemelos, sino de Ron o si no es porque tú cita come feo… -

-Deja el sarcasmo ¿quieres?... ¿estás diciendo que soy difícil? -

-Nop – dijo Harry mientras tomaba mas whisky – No… simplemente… no sé… es que siempre pasa algo…

- Sí. Pasa que tengo más hermanos de los que necesito. – él no contestó nada, no había más que decir, ya que cualquier comentario llegaría a oídos sordos. Ginny sirvió en los vasos las últimas gotas de licor, sirviéndose las gotas de felicidad en su vaso, es lo que necesitaba en su vida, un poco de felicidad, más suerte, menos hermanos y un hombre. Irónicamente ya no se sentía tan mal, no sabía si era por el whisky o porque las platicas con su amigo siempre la hacían sentirse un poco mejor, aunque muchas veces fuera un traidor o un idiota. Lo quería por eso, era el único que la retaba y le decía que era una idiota cuando lo requería la situación o la apoya aun cuando ella fuera la idiota o la fanfarrona.

-¿Hay más? – dijo señalando la botella vacía.

-Si… en la despensa. –

Se levantó de su asiento, se sentía un poco más ligera, o al menos sus piernas y sus brazos se sentían ligeros. Abrió la despensa para sacar la botella y revisó que más había. Quedaban dos botellas, una de whisky de fuego y otra que decía Ron. Solo de leer el nombre le daba bilis, no sabía qué locura se les había pegado a sus padres para ponerles nombre de bebidas, Ron, Ginevra, menos mal que no tuvieron otra hija porque capaz y le ponían Brandy o peor, Tequila.

-¿De qué te ríes?

-De los nombres…-

Harry la observó sin entender, no importaba, a estas alturas, ya no sabía lo que en verdad importaba.

-Tenemos nombres de licores Ron y Yo… -

Harry soltó una carcajada que retumbó en el departamento, al menos ya no estaban hablando de temas desagradables.

-Gin-Tonic…

-Jamaica-Ron…

Los dos soltaron una carcajada por sus ocurrencias, quizás estaban un poco chispados, pero era tan divertido que la resaca del día siguiente valdría la pena.

-Al menos no los prepararon en cocteles – comentó Harry a la ligera, ahora era ella la que no entendía.

-Ya sabes… un "Bloody Marry" con vodka, una "cucaracha" con brandy, un "sacrificio maya" con tequila…

-un "orgasmo", con whisky…-

- o un "Sexo en la Playa"-

-¿Con tequila? – preguntó inocentemente Ginny.

-No… con Ginevra. – no podía creer que su amigo hubiera dicho eso, y menos la cara de satisfacción picara que tenía, ahora era el turno de ella para parecer pez fuera del agua. Harry observó como los colores subían al rostro de ella, pero no se arrepentía de lo que dijo, era su coctel favorito, todo sabía mejor si lo mezclaba con Ginebra, era irónico su pensamiento, así que mejor llenó de nuevo los vasos, al parecer el alcohol ya le estaba haciendo estragos en su cerebro.

Ginny le dio un trago a su whisky, mientras se recobraba del impacto de sus palabras, en su estado libidinal, Harry no debería de decirle tales cosas. Así que como no tenía nada más que decir, se propuso hacer lo más correcto. Desviar el tema.

-¿ibas a salir?

Harry suspiró cansadamente – si… -

-Oh – era lo único que pudo decir, no es qué pensará que Harry tuviera la obligación de dejar sus compromisos por ella, o que estuviera a su disposición, y así se lo hizo saber – lo siento, debí de preguntar si no estabas ocupado… si quieres vete… me puedo quedar aquí un rato… -Harry no le contestó, meneaba su vaso mientras observaba el fuego incipiente de la chimenea. Iba a decir más estupideces cuando Harry habló.

-¿Gin?

-¿mmm?

-Cállate… - Dijo él mientras le regalaba una sonrisa, algo perezosa para su gusto, esa era la sonrisa de decía "Harry está a punto de llegar a su primer escalón de embriagues". Si él estaba así, no quería ni pensar como se encontraba ella, disipó ese pensamiento para dedicarse a disfrutar. Ya no se sentía tan deprimida.

-¿A dónde ibas?

-Tenía una cita…-

-Oh… - no sabía porque tal comentario la irritó, así que tomó otro poco de whisky - ¿con Hiena?

-Jane… si…- corrigió él, le divertía que Ginny siempre le colocará nombre extraños o irreverentes a sus citas – quería ir al nuevo pub que está en el metro Old Street… -

-El "Red Pub". – mencionó, la taberna mágica más actual y contemporánea, donde el ruido y el humo imperaban, le extraño que Ginny conociera tal lugar, tanto a él como a ella, no les gustaban esos antros, pero a Jane le gustaban, así que no le quedó de otra que aceptar.

-¿Ya fuiste?

-Sabes que no. Pero varios internos van seguido – no mencionó que la había invitado varias veces algunos sanadores y algunos pacientes mas atrevimiento. – a ti no te gustan esos lugares –

-No, pero no tenía nada que hacer… y tú ibas a tener una cita… así que Jane preguntó y yo acepté. – Dijo a la ligera mientras terminaba otro vaso de whisky, Jane lo había perseguido por semanas así que era una forma de pasar el rato y no herir sus sentimientos; aunque dejarla plantada, en definitiva heriría sus sentimientos y también su orgullo, suspiró fuertemente, Ginny muy a pesar se sintió mal por su amigo.

Guiada por un impulso abrazó a Harry colocando su cabeza sobre el hombro de él – lo siento – le dijo bajito, Harry instintivamente pasó su brazo alrededor de los hombros de la pelirroja, plantándole un beso en la coronilla. Ginny se relajó al instante, se sentía en una nube, ya sea provocada por el alcohol o por la cercanía, no importaba.

Harry siempre había sido pilar importante en su vida, cuando su hermano Ron y Hermione, habían empezado a salir juntos, el trío se había convertido en cuarteto, haciendo que tanto ella como Harry se acercaran cada vez mas. Muchas veces Harry eran tan protector como sus hermanos, pero de una forma diferente, dejaba que tomara sus decisiones, la dejaba ser libre y si se equivocaba, él siempre estaba ahí, junto a ella, apoyándola, cuidándola; y ella había hecho lo mismo en respuesta, lo apoyaba, lo cuidaba, atendía sus heridas cuando lo necesitaba, y en las decisiones que tomara siempre estaba a su lado. Su amistad era lo mejor que tenia.

-Lo siento… -

-No seas tonta Gatita, prefiero estar aquí contigo. -

Su palabras la llenaron de algo que no había sentido desde la adolescencia, y no tenía nada que ver con la sensación que te produce el whisky de fuego. Tomó el vaso de Harry y le dio un sorbo, después él tomo del mismo contenido. No tenía nada que comentar, navegar en esas aguas no era seguro para su amistad.

-Pon música…- le dijo, a estas alturas necesitaba un poco de distracción.

- No tengo mi varita – comentó Harry acabando el contenido de su vaso. Ginny se alejó de él, agachándose para buscar su bolsa donde estaba guarda su varita, se inclinó para buscarla debajo del sillón, si no conociera a su amigo, juraría que los ojos de Harry le quemaban la parte baja de la espalda, observando su trasero. Las hormonas alborotadas y el celibato forzado, la estaban volviendo un poco loca. Metió la mano bajo el sillón un poco más, hasta que por fin encontró la escurridiza bolsa.

-La encontré… - dijo mientras le enseñaba la bolsa sacando la varita. No hizo ningún comentario, por la clara incomodidad de su amigo.

-¿No hubiera sido más fácil encenderlo con la mano? -

-Nop… - dijo marcando la "P", al tiempo de tirarse de nuevo al sillón, con un movimiento de varita la radio se encendió en una radio difusora muggle. -necesito ir al baño… - dijo de la nada, mientras saltaba para dirigirse al sanitario dejando a su amigo solo en la sala.

A los pocos minutos, Ginny regresó a la sala, mientras cantaba internamente la canción que acaba de iniciar "It's gettin late. I'm making my way over to my favorite place. I gotta get my body moving shake the stress away. I wasn't looking for nobody when you looked my way. Possible candidate (yeah). Who knew. That you'd be up in here lookin like you do. You're makin' stayin' over here impossible. Baby I must say your aura is incredible. If you dont have to go don't."

Esa canción le encantaba.

Harry la observó como si estuviera loca, al verla bailar con un ritmo algo estúpido. Tenía el cabelló negro mas alborotado de lo habitual, así que sin importarle la mirada de él, empezó a cantar a todo pulmón.

"I wanna take you away

Lets escape into the music

DJ let it play

I just can't refuse it

Like the way you do this

Keep on rockin to it

Please don't stop the

Please don't stop the music"

-Deberíamos de ir a bailar a algún antro – dijo mientras daba un trago de whisky que había servido Harry en su ausencia, la música aún sonaba en el fondo.

Harry bufó por su comentario – la última vez, te saqué cargando de lo ebria que estabas – mientras se servía un nuevo vaso.

-Tú, querido, no estabas mejor que yo… al menos yo no me desperté con un moretón en la espalda.

-Pero te recuerdo Gatita, que te saqué antes de que le calleras a golpes a Ron – no pudo aguantar la carcajada que dio, no se acordaba de eso, habían salido los cuatro a un antro muggle, Ron y Hermione se había parado a bailar, así que obligó a Harry a que la acompañara, este la siguió resignadamente hasta la pista, Harry no bailaba excelente, pero se movía con ritmo al compas de ella, era varonil al bailar cosa que en estos tiempos era muy escaso. Los cuatro bailaron y tomaron, hasta que al idiota de su hermano se le ocurrió decir un comentario estúpido y protector hacia su virtud. El imbécil. Si Harry no reacciona a tiempo, le hubiera mandado un hechizo, sin importarle que estuviera rodeada de muggles. Había sido una noche excelente, omitiendo ese hecho.

-Eso es lo que necesito.

-¿Qué?-

-Ir a un antro y encontrar al primero que me libere de mi sufrimiento. -

-Gin… no lo harías…-

-¿A no? -

-nop…-

-¿Por qué?

-Porque si eso fuera lo que quisieras ya lo abrías hecho… y ni tus hermanos ni nadie lo hubiera impedido.

-Yo no tengo la culpa de ser selectiva… no como ustedes… -

Harry no dijo nada, las llevaba de perder, Ginny muchas veces era más terca que una mula. Pero sabía que él, tenía razón, a pesar de la sobre protección de sus hermanos y de él mismo, ese punto no había por qué negarlo, Ginny no se acostaría con alguien así porque sí, sin amarlo o sentir algo más. Solo para quitarse las ganas o porque ya le había, según ella, llegado el tiempo. Todas las citas, todos sus novios, no habían tenido posibilidad de llegar a más. En todos eso años, solo uno había presentado una posibilidad. Oliver Wood. Sabía cosas de él que Ginny no sabía, pero estaba tan ilusionada, que no las hubiera tomado en cuenta aunque se las dijera, y aun así solo hubiera causado un problema en su amistad, Ginny no se lo hubiera perdonado. Así que, dejó el problema en manos de sus hermanos y él se encargó de recoger los pedazos rotos de las ilusiones de Ginny.

-En que piensas… -

-En nada en particular – dijo Harry mientras que tomaba un largo trago de su whisky, Ginny hizo lo mismo mientras escucha el comienzo de la siguiente canción. Le gustaba esa estación de radio, siempre ponían las canciones que más le gustaban, a pesar de lo agradable de la música su mente no podía apartarse del comentario de Harry. ¿Quién se creía para decir que podía hacer o no hacer?.

Pero su amigo tenía razón, no se entregaría a alguien así porque si, por eso iba a tantas citas, y era la razón por la que odiaba a sus hermanos, le quitaban la capacidad de tomar sus decisiones. ¿Qué importaba si se equivocaba?, sería su decisión, pero ellos le negaban eso. Se habían opuesto a que estudiara para sanadora, los únicos que la apoyaron fueron sus papás y Harry, ya no esperaba nada de sus hermanos.

Necesitaba un novio. Pero primero necesitaba deshacerse de sus hermanos mayores.

Sirvió lo último del contenido de la botella entre los vasos, observó la botella vacía y a su amigo.

-Te toca ir por la otra.-

-¿vamos a tomar hasta quedar inconscientes verdad? -

-Sip… - fue la única contestación que dio, mientras disfrutaba de su bebida y de la música. Observó levantarse a su amigo, para dirigirse a la cocina por el nuevo cargamento. Harry era… era guapo… no sabía de dónde había llegado ese pensamiento, pero era verdad, no era un súper modelo, al contrario era bastante común, pero era alto, delgado, con el cuerpo como de nadador de olimpiadas, con unos ojos preciosos que te podían perder con una mirada, su cabello revuelto lo hacían ver salvaje de una forma sensual… ¿Sensual?, ¡Diablos!, en definitiva la borrachera le aceleraba el libido. Se tomó todo el contenido de su vaso en un solo trago, provocándole una ligera tos por el ardor.

-¿Qué te pasa? –

-Nada… pensaba en… ¿crees que algún día mis hermanos me dejarán ser feliz?-

-¿no lo eres?-

-No me refiero a eso, quieren que sea una especie de sacerdotisa célibe… y ellos soy unos hipócritas, quieren que me quede sola…-

-No quieren que te quedes sola… simplemente no quieren que te lastimen… -

-Aún así… por su culpa no puedo tener un novio por más de un par de semanas… como si ellos practicaran la castidad siempre… esa virtud no está en ningún Weasley…

-Excepto en ti… -

Harry solo sintió el cojín que se proyectaba en su cara, a pesar de la embriagues Ginny tenía buena puntería y un brazo excelente, era la razón por la que le había ofrecido varias propuestas para equipos de quidditchs profesionales, que ella había declinado, ese brazo certero, Harry siempre lo comprobaba cuando le lanzaba algún objeto – no puedo creer que hayas dicho eso… se supone que eres mi amigo, deberías de darme la razón… y tú no tienes nada que decir… eres el orgullo de los gemelos… ¡Diablos!... te has acostado con tantas que la lista en una hoja no entraría… - por algún extraño motivo fuera de su entendimiento, ese comentario le revolvió el estomago, mas cuando escuchó la carcajada de Harry. Ahora se burlaba de ella, el idiota.

-Ginny, ¿dónde has escuchado eso? Deberías de dejar de leer "Corazón de bruja" – le dijo Harry con otra carcajada. Enfureciéndola mas, quería mucho a su amigo, pero muchas veces Harry podría ser un idiota. Tomó un nuevo tragó, la tercera botella ya iba a la mitad y ni siquiera había notado cuando se había destapado.

-Debería de dejarme de estupideces y hacerlo a la primera cita… -

Harry casi escupe su bebida al escuchar tal afirmación.

-Gin… tener relaciones… no es solo rascarte porque te pica… -

-Ustedes no tiene reparo en eso… les pica y se rascan… así que ahora me rascaré seguido… - Hasta a ella su lógica le sonó estúpida, pero tenía un punto, rascaría su comezón y nadie se lo impediría, tanto alcohol provocaban chispazos inteligentes en su cerebro, ignoró a Harry que la veía con cara de preocupación. Además. ¿A él que le preocupaba que ella se acostara con alguien?, ¿o qué, si la desfloraran?, desflorar, se rio por su comentario, desflorar era una palabra tan graciosa.

-¿de qué te ríes?, no es nada gracioso…

-Harry, piénsalo… los eufemismos son taaaan graciosos… -Harry la miraba sin entender, así que le tuvo que explicar como si de un niño se tratara – le ponemos palabras graciosas para las cosas sexuales, las calendas purpureas, el botón del amor, el cacahuatito, te pica, te rascas, desfloras, cuchiplanchas … - y la lista que le mencionó continuo por un par de minutos, Harry la observaba con incredulidad, sabía que estaba sorprendido por el gran número de palabras que se sabía. Era sanadora, por supuesto que sabia como llamar a cada cosa por su nombre, tanto científico como análogos y uno que otro vulgar.

Ginny estaba borracha. No había duda, él no estaba tan tomado como ella, pero si lo estaba, no había duda de eso también; no podía creer que le estuviera diciendo cuanta palabra conocía para cosas específicas, era como escuchar a todos los hermanos Weasleys juntos, en una sola persona.

-No sé porque nos preocupamos por cuidarte, si con ese vocabulario espantarías a cualquiera… - la había cagado, y se dio cuenta cuando había terminado de hablar.

-¿Qué dijiste? – ¿Cómo se atrevía el imbécil de Harry a decir tal cosa? Pensó Ginny - ¿Cómo que se preocupan por cuidarme?, ¿tú también los apoyas verdad?, ¡claro!, ¿cómo no lo harías?, soy una estúpida, aquí contándote mis cosas y tu vas a decirles todo a ellos… por eso siempre saben que estoy haciendo… ¡eres un soplón!

-Ginny cálmate… -

-No me voy a calmar… -tiró a la pared el vaso que tenia, pero se sentía dolida, por las acciones del que creía su mejor amigo, de la persona en la que confiaba con su vida, no quería ni verlo - Harry yo confié en ti… - odiaba que su voz sonara tan triste, para colmo unas lágrimas le escurrían por las mejillas, ¡maldición!, ella NUNCA, lloraba. Ya no sabía si lloraba por tanto alcohol o por el comentario de Harry, ¿por qué le extrañaba?, era lógico que Harry los ayudara.

-Gin… Gatita…-

-No me digas así…-

-Ginny… mírame… - se trató de negar pero Harry la tomó entre sus brazos, haciendo que girara para quedar frente a él. Parecía preocupado, y arrepentido, se sentía mareada, tanto whisky le estaba pasando la factura.

-Gin… yo no les cuento todo a ellos, pero muchas veces, no puedo evitar preocuparme por ti… no me gustaría que te lastimaran… -

-Ustedes me lastiman mas sobre-protegiéndome… - escuchó como Harry tomaba fuerzas para hablar, pero no quería que la consolaran quería respuestas, pero las palabras de él la desarmaron.

-Gatita… todos esos tipos que han salido contigo no te merecen… eres una mujer excepcional… inteligente, divertida, fuerte, – no sabía si el que hablaba era Harry o el alcohol, él tampoco lo sabía, pero ahora que había empezado no podía parar – Eres testaruda, tienes un humor extraño que muchas veces no entiendo o a veces soy parte de él, tienes un genio de los mil demonios, terca como una mula y maldices peor que tus hermanos, pero eres preciosa y cualquier hombre que este a tu lado se sentiría orgulloso de que fueras su mujer.

Sentía su corazón latir al máximo, la respiración agitada, y un calor que recorría su interior. Harry nunca le había hablado de ese modo, ¿Cómo podía molestarse con él cuando le hablaba de ese modo?

No podía creer que le hubiera dicho eso, sabía que ya estaba algo borracho, esas afirmaciones lo comprobaban, porque en sus cinco sentidos no le hubiera mencionado absolutamente nada, siempre se refrenaba con ella, Ginny era la persona que más le importaba en el mundo, al igual que su amistad; su amistad, era la base segura de su relación.

Él le limpio las lágrimas que caían por su rostro, su corazón no dejaba de martillar, alzo la mirada a la de él, se sintió perdida por un instante, sentía que su respiración se había detenido, Harry olía a whisky y al perfume que ella le había regalado para navidad, mesclado con la esencia dulzona propia de él. ¿Estaba loca?, se preguntó, no podía hacer eso, si se dejaba llevar por el impulso, su amistad estaría en riesgo y sin su amigo estaría perdida. ¿Por qué no podía encontrar a alguien como Harry, su mejor amigo?.

Necesitaba un vaso de whisky, de hecho necesitaba todo el resto de la botella.

Se apartó de él como si quemara, no había tenido ese tipo de sentimientos ni de pensamientos hacía Harry desde hacía años. Necesitaba una evasiva.

-Necesito otro trago.

Harry se rió por lo bajo, mientras ocupaba de nuevo su lugar en el sillón, no iba a aguantar mucho bebiendo, pero si su amiga quería beber, pues beberían.

-¿Mi departamento tiene un hechizo verdad? – le preguntó mientras tomaba de nuevo, Harry no le respondió pero se veía incomodo, se tomó todo el contenido del vaso de golpe para evitar enfrentarla, el muy cobarde. Lo que le faltaba, que aparte de todo, la tuvieran vigilada.

-Lo sabía… ¿Qué es?, hechizo de vigilancia, de ubicación, de…

-No. Es un hechizo que utilizaban los magos antiguos cuando dejaban a sus esposas en sus castillos, cuando se iban a las guerras… para cuidarlas… y que… - lo iba a matar estaba seguro de eso – para cuidarlas y que no pasara nada indebido en su ausencia. – Tomó todo el contenido del vaso, y casi se ahoga cuando terminó, observó a la furia Weasley, quién tenía el rostro rojo y sus ojos reflejaban incredulidad, conteniendo el fuego antes de explotar.

¿Cómo se atrevían los estúpidos de sus hermanos? Oh no, no todo, eso era obra de solo uno.

¡Cabrón!, pensó, ¿cómo se atrevía hacerle eso?, lo sentía por Victorie, pero después de eso, la iba a dejar huérfana de padre.

-Fue Bill, el cabrón…

-No fue él… - escuchó decir Ginny, Harry seguía tomando, pero eso no la distrajo, ni siquiera la observaba, algo escondía.

-voy a matar a Ron… ¿Por qué no me dijiste que…

-Tampoco fue él –

No podía creer lo que escuchaba, le arrebató el vaso a Harry y se tomó el resto, no daba crédito de lo que escuchaba.

-¿Quién fue?, ¿Percy?, ¿Los gemelos?, no… ¿Charlie? –

-¿Quién fue Harry? – la veía como si esto fuera el final de su corta vida. -¿Quién fue? – se le revolvió el estomago al escuchar a su madre en su voz, odia parecerse a su mamá, Molly Weasely, cuando se enojaba. - ¿quién? – Leyó en su rostro la respuesta – no es cierto. ¡Cómo te atreves!, dime que no es cierto…

-No puedo. Yo… Ginny… -

La reacción que esperaba de ella no era esa. Se dejó caer en el sillón junto a él, observándolo con incredulidad.

-¿Por qué?

- Yo solo quería que estuvieras segura cuando estuvieras sola… ¿Ginny?

No sabía que responderle, o cómo reaccionar ante tal situación. Harry se veía, preocupado y bastante ebrio, pero preocupado al fin de cuentas. ¿Desde cuándo estaba ese hechizo?, ¿Cuándo lo colocó?, y sobre todo ¿Por qué?, si, sabía que la quiera proteger, sabía que él quería que estuviera segura, pero eso no justificaba sus acciones.

-Eres tan egoísta como mis hermanos… yo no necesito otro hermano.

-No soy tu hermano.

-No, no lo eres. Entonces deja de comportarte como tal, y déjame vivir mi vida… eres tan egoísta como ellos. Ustedes follan con cuanta mujer se les cruza o con la persona que aman, y yo… yo no tengo a nadie, solo un pigmy puff morado que me espera en casa.

-Ginny no digas eso…

-¿Por qué no? Es la verdad, eres un egoísta al igual que ellos…

Harry no le quedó de otra que tomar la botella y tomar de ella, era verdad, no tenía justificación, por lo que había hecho. Era un egoísta, pero no quería que la lastimaran, no quería que fuera de otro, ¿de dónde había salido eso?, respiró profundamente tomando de nuevo el whisky que le sabia casi amargo, tenía años de no pensar en eso, debía de empezar a aceptar que Ginny también tenía que volar por sí sola, aunque fuera lejos de él. Él era su mejor amigo, y no tenía ningún derecho de pensar otra cosa o de tener otro sentimiento para ella. Solo amistad. Amigos, pensó tristemente, esperaba que esa no fuera la última botella que tuviera guardada.

-¿Qué tuviste que ver con lo de Oliver?-

Tomó de la botella, hasta que Ginny se la quitó para tomar ella, estaba esperando, no podía ser peor de lo que ya había escuchado. Observó como respiraba profundamente y se pasaba sus manos por sus cabellos negros, alborotándolo un poco más en todas direcciones. Se sentía mareada por tanto alcohol y tenía hambre. Tenía dos opciones, aceptar lo que Harry le dijera y seguir adelante o no aceptarlo y terminar su amistad. Y eso último no era opción. Le devolvió la botella a Harry, quien tomó el último poco del contenido de la botella. La dejó en el piso, y la botella rodó.

-¿Qué pasó con Oliver? – insistió de nuevo. Pasaron unos cuantos segundos, pensó que Harry no le contestaría pero este, la sorprendió.

-Había cosas de Oliver que no estaban bien… yo sabía cosas de él cuando estaba en Hogwarts, no lo volví a ver hasta que empezó a salir contigo… lo investigué y averigüé otras cosas…

-¿Qué?-

-No eras la única persona que salía con él… - era él colmo, aparte de virgen, estúpida, ingenua y cornuda – había otros… otras personas… seguidoras de su equipo y algunos compañeros de juegos… - ¿qué?, gritó su cerebro, eso no era posible, Oliver había sido atento con ella, habían cenado juntos, habían ido a bailar, la había llevado a los partidos, a las… – solo eras una pantalla.

Sabía que Harry no la quería lastimar, solo le estaba diciendo la verdad. Pero le dolía, era la segunda vez que había tratado de abrir su corazón a alguien, había pensado que era el indicado, y que si no fuera por sus hermanos hasta se hubiera casado con él, ahora sabía que no se lo debía a sus hermanos, si no a su mejor amigo.

-¿Por qué no me dijiste?

-¿Me hubieras creído? – no, se contestó internamente, claro que no le hubiera creído, estaba tan ilusionada que se hubiera enojado con él, abrían peleado y roto su amistad, y ese detalle le hubiera roto el corazón, la hubiera afectado mucho más que la perdida de Oliver Wood. Tenía ganas de llorar, y sabía que eso en definitiva era producto del whisky.

-Gatita…-

-no sé si odiarte, enojarme u odiarte. – le contestó con una pequeña sonrisa.

-el domingo voy a quitar el hechizo-

-¿Por qué no mañana?

-Porque he tomado tanto que no sé si me podré levantar mañana… -

-No aguantas nada - Se acercó a él, colocando su cabeza sobre su hombro, el pasó su brazos por sus hombre para acercarla a ella, se sentía relajada, y completamente ebria, y por alguna extraña razón, feliz. – Otras veces hemos tomado más –

La primera vez que se emborracharon había sido idea de él para celebrar la adquisición de su nuevo departamento. Habían seleccionado los muebles del departamento, el sillón en el que estaban, había sido idea de ella, y Harry había accedido a comprarlo. Era muy cómodo, lo suficientemente amplio y pachoncito para dormir a gusto, cada que dormía con Harry se quedaba ahí. ¿Dormir con Harry?, casi se atraganta ella sola, no, no con Harry, al menos eso nunca había pasado, ella en el sillón y él en su cama o viceversa.

-¿en qué piensas?

-En varias cosas…

-¿En qué morirás virgen? - le preguntó Harry con una sonrisa borracha. Lo pellizcó provocando en él una especie de risa y quejido.

-No estaba pensando en eso… aunque ahora que vas a quitar el hechizo, quien sabe, puede que eso ya no se cumpla – lo sintió tensarse con el comentario, pero su respuesta la desconcertó.

-El hechizo, no era ningún impedimento, tampoco tus hermanos… el que los hombres no pudieran quedarse a dormir o pasar más de una hora en tu departamento no te impedía que tú fueras a otros lados, para eso existen los moteles u otros lugares. Es simplemente que no ha llegado la persona indicada. Esa persona que puedas confiar con tu corazón para poder entregar tu cuerpo. Con el que te sientas lo suficiente cómoda para hacerle el amor.

Lo observó, su cabeza esta reclinada sobre el respaldo del sillón, tenía los ojos cerrados y se veía hermoso. Lo que había dicho, esas palabras, era exactamente como se sentía. Una sonrisa se curvo en el rostro de él.

-¿Me escuché medio gay, verdad?

Quería contestarle que si, para molestarlo, pero no quería romper el encanto del momento. Esa sonrisa torcida, esas palabras, el tono de voz, el movimiento perezoso de su mano que acariciaba su espalda, plantaron una duda en su cabeza.

-¿Harry?

-¿mmm?

-¿Con cuantas mujeres te has acostado?

Se había tardado en caer en cuenta de todos los detalles.

-Con ninguna.


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