— ¿Qué rayos quieres ahora, Lily? —Pregunto hastiado James Potter II.
—Quiero tomar el té, Jamsie —Dijo inocentemente la pequeña, mostrándole a su hermano un tazas y una tetera.
¿Bromeaba, no?
—Estás loca, dile a Albus —Respondió cerrando su puerta, pero… su "hermanita", se había parado con los brazos en jarra, igual a su abuelita Molly… mejor escuchar.
—Albus esta con Rose y Hugo, en la casa de ellos…
Eso era… malo.
—Pues dile a Teddy, o mis padres… sabes que ellos adoran jugar contigo… y ya no me molestes.
—No seas idiota, Jamsie… Teddy esta en Hogwarts, mama y papa ven televisión en la sala, con tío Fred y con tío George.
Rayos… esperen, ¿Una niña de siete años le había llamado idiota?
—No me obligaras a usar ese asqueroso vestido rosa chillón.
La sonrisa de Lily se iba debilitando, hasta ser una mueca de fastidio, pero… la mueca de pronto, se transformo en una sonora carcajada y la más grande de las sonrisas.
—Oh, vamos Jamsie… ¿No estás seguro de tu hombría?
—Yo… yo, ¡claro que sí! Segurísimo… Por algo soy James Sirius.
—Pues demuéstralo, ¿temes que el rosa se quede gustando? —Termino con una sonrisa pícara— Pruébalo.
Rayos… ¿ahora como se zafaba de esto? Haciendo tripas corazón, resignándose, dejando de evitar lo inevitable… dejando ganar a una mocosa de siete años.
—Trae ese vestido aquí, enana.
—Y bien, señora Tuddles… cuénteme de su vida—. Decía la princesa Lily.
—Primero mas galletas, por favor princesa Lily —Respondía Jamsie / Tuddles, con falsa y extrema finura.
—Ve a buscarlas tú, Jamsie… ya eh ido antes tres veces.
James fue a buscar las galletas, y cuando entro en la habitación de Lily, se topo con un gran espejo.
—Oh, el rosa le viene a mi figura, ¿no cree, princesa Lils? —Decía con voz de chica y modelando y bailando con poses extrañas y muy femeninas.
Lily rompió a reír, agarrándose el estomago y revolcándose en el suelo.
James sonrió, Lily siempre seria su princesa, aunque luego no usara coronas ni vestidos largos y aunque tuviera que vestirse de rosa.
Por la princesa Lily, valía la pena.
