Bueno siempre suelo esperar al final, pero permitid que me tome esta licencia por una vez de hablaros antes.
En el entierro de mi abuela y desde entonces veo muchos arcoíris, habrá quien diga que es casualidad, yo prefiero pensar que es una señal una forma de decir que está con todos los que faltan aquí y que están bien.
Le dedico esta historia y no la de Mi ángel guardián, porque en esa aún no había zombis, en está si, nunca olvidaré, el estar con mi hermana viendo la tele, y que de repente, mi abu con sus 98 años por aquel entonces viniese con su bastón y nos preguntase súper intrigada y sin venir a cuento, "oye niñas ¿qué es un zombi? Que lo escucho mucho por la tele y no sé qué es" claro la cara que se nos quedó a mi hermana y a mí de circunstancia absoluta de haber cómo se lo explicamos para que lo entienda, eran de oro puro, pero si jajajaj mi hermana se lo contó y se fue conforme.
Yendo al grano, esta historia va dedicada a mi Rainbow personal, mi abuela Luciana, a quien siempre llamé Madre, que tenía una curiosidad incansable y más salidas que el metro de Madrid.
Capítulo 1
Creo en ti
No sé cómo, no sé porque, pero el mundo se está viniendo abajo, empieza como una enfermedad, una intensa fiebre que lleva a la gente a la muerte, de pronto han aparecido puestos militares de cuarentena por todas parte, pero eso no detiene la pandemia.
Hay rumores absurdos, de que los muertos se levantan para devorar a los vivos, los medios lo desmienten afirmando, que es un estado de locura similar al que produce la rabia, el mejor consejo que nos dan, es que nos hagamos con todos los víveres posibles y no salgamos de casa.
Con la congoja inundando mi pecho llamo a mí chica, a mí luz, el alivio me invade cuando el teléfono da señal, últimamente cada vez falla más. Me temo que pronto ya no servirá de nada.
-¿Nena?- pregunto nervioso
-Hola, ¿estáis bien?- apenas puede ocultar su ansiedad.
-Sí, no tienes que preocuparte por nosotros- desde que esto comenzó se lo he dicho más de un millón de veces, pero es inevitable, se intranquiliza de todas formas, igual que nosotros por ella.
-No puedo evitarlo, con lo que está pasando…- noto el temblor en su voz -Daryl, odio admitirlo, pero estoy asustada- me dice desde el otro lado de la línea, la impotencia de no estar allí con ella me invade las entrañas.
-Lo sé Cass- estoy a punto de mentirle –no va a pasar nada malo, tú cuídate mucho, iré en el próximo avión que salga a Los Ángeles- le aseguro.
-No, no vengas aquí, ni se te ocurra, no te puedes imaginar cómo es esto- me suplica rompiendo a llorar. –Por nada del mundo querría ponerte en peligro, además, te resultaría imposible llegar, estamos sitiados-
-No voy a abandonarte- afirmo cabreado porque si quiera piense que sería capaz de dejarla atrás.
-Tienes que hacerlo- me pide seria. –No hay más remedio-
-Debe de haber alguna jodida manera- insisto.
-Daryl- me llama Ale, está pálido y tenso. –Está saliendo en la televisión, los vuelos han sido cancelados-
-Sí, eso ya lo sé, nadie entra y nadie sale del país- gruño, no quiero que la ponga más nerviosa.
-No, no lo entiendes, acaban de cancelar los vuelos nacionales-
-No jodas conmigo- digo agarrándole por la camisa y apretándole contra la pared, pero su cara de pánico es genuina.
-Daryl ¿qué está pasando? Es como estar atrapados en 28 días después, pero…no puede ser ¿verdad?- no sé qué contestarla.
-No lo sé nena, yo… no lo sé-
-Oh dios- jadea de miedo.
-¿Qué pasa?- no contesta. –Cassidy- grito.
-Es… es en la calle, no, esto no es real…- está tan asustada, y yo estoy tan malditamente lejos.
-Cassidy- la llamo nervioso, ya que solo escucho su respiración acelerada.
-Daryl, haré todo lo que pueda por mantener mi promesa, llegaré a Atlanta como sea, si hay una manera como dices, la encontraré, pero vosotros tenéis que permanecer juntos, pase lo que pase, prométeme eso-
-¿Qué? No, no puedes venir hasta aquí tú sola, iré yo a por ti-
-Ale y Merle te necesitan-
-Tú me necesitas más-
-Yo estaré bien sabiendo que estáis juntos- insiste convencida de sus palabras.
-No puedes pedirme que te abandone a tu suerte- no es justo siquiera que lo insinúe.
-No te estoy pidiendo eso, te estoy pidiendo que cuides de Ale, Merle ya sé que es capaz de apañárselas solito, y sobre todo lo que te pido es que creas en mí, ¿puedes hacer eso?-
-Lo hago,- cierro los ojos con fuerza y agacho la cabeza, derrotado –Eres lo único en lo que he creído en toda mi vida-
-Bien, porque no pienso fallarte, jamás, ¿me oyes?- la ternura de su voz, acaricia mi alma angustiada, calmándome como un bálsamo.
-Connors, están entrando en el edificio, corre hay que llegar al parking rápido o no saldremos de aquí- escucho que le dice Matt.
-¿Cass?-
-Daryl, ¿sigues ahí? No te oigo- está corriendo, la gente grita a su alrededor, escucho golpes y maldiciones –Daryl, te quie…- la señal se corta dejándome vacío y paralizado.
¿La he perdido?
-Noooooooooooooo.- Grito, rasgando mi garganta.
Me incorporo asustado y sudando, buscándola desesperado a mi lado, pero no está, hace años que no está, esa maldita llamada fue la última vez en que supe algo de ella.
No pude hacer nada por ayudarla, ni siquiera le mentí como dios manda, diciéndole que todo saldría bien, aunque ambos supiésemos que no sería así, tampoco fui capaz de decirle lo mucho que la amaba.
Desde entonces, vivo en automático, por puro instinto más que por ganas, Merle, él estaba convencido de que murió, decía que alguien le habría empujado intentado huir, y que al caer al suelo, la gente la aplastó, lo que explicaría porque se cortó la línea así. Nadie da ánimos como él.
A mi hermano, en fin, a él lo perdí en Atlanta, más bien desapareció después de amputarse la mano el muy bestia, solo tenía que esperar que fuera por él, pero no fue capaz, no confió en mí, como siempre.
Sé que parece estúpido, pero estoy convencido de que los dos siguen vivos, ella me hizo una promesa, rezo cada noche porque la cumpla, al fin y al cabo ya volvió a mí una vez. En cuanto a Merle, es un cabrón demasiado duro como para morir, el único capaz de matarle, es él mismo.
Doy un golpe a la pared con el puño cerrado. La esperanza de que Cassidy siga por ahí, perdida en algún lugar, tal vez sola, esforzándose por sobrevivir, es lo que hace que siga luchando cada día en este mundo de mierda.
-¿Estas bien Daryl?- me pregunta Carol preocupada desde la puerta de mi celda.
-Sí, claro- me restriego la cara con mis manos para despejarme mientras me pongo en pie.
Ella me mira no muy convencida, pero finalmente asiente y me deja solo. Sostengo el chaleco que me regaló antes de irse, dejo un beso sobre la tela, pensando en ella, en que una parte suya me acompaña allá donde vaya, respiro hondo una última vez, preparándome para un día más y me lo pongo.
Mientras bajo las escaleras veo a los demás que están desayunando en el comedor, al llegar me siento en una mesa aparte, necesito estar a mi aire un rato, pero en cuanto Rick me nota se sienta a mi lado -¿una nueva pesadilla?- me pregunta con lastima en los ojos.
Lori pasa a nuestro lado en ese momento y mi amigo se tensa, se preocupa por su bienestar y el del bebe, pero no es capaz de tratarla directamente, no desde que se enteró de que el pequeño que espera puede ser de Shane, su supuesto mejor amigo.
No me imagino como actuaría yo si estuviese en su lugar.
Asiento con la cabeza sin mirarle, removiendo la comida en mi plato, no me apetece hablar, sin embargo me sorprendo a mí mismo cuando digo aquello que más me atormenta. -Estaba tan asustada… no fui capaz de hacer nada, ni siquiera soné convincente cuando la dije que todo saldría bien-
-Estabais a kilómetros de distancia, no debes martirizarte por eso, no había nada que pudieses hacer- dice intentando consolarme, pero no hay palabras suficientes en el mundo, capaces de apaciguar el dolor constante que su ausencia me provoca.
Sé que Rick, al igual que Merle, tampoco cree que siga viva, aunque al menos él, no expone de forma gráfica como piensa que pudieron ser sus últimos momentos.
Cosa que agradezco.
No necesito más material gráfico que añadir a mis pesadillas. Me basto yo solo para eso.
Después de forzarme a comer un poco salgo fuera y Ale me saluda desde una de las torres de la prisión, le ha tocado noche de vigilancia, su relevo no puede tardar en llegar.
Ha cambiado, es más serio que antes, más responsable también, Kate y él siguen juntos, bueno, más o menos, en verdad, esa relación no hay quien la entienda, o se aman y no pueden vivir el uno sin el otro, o en cuanto se miran se saltan a la yugular, sobre todo las discusiones suelen ser por Ethan, el sobrino de ella, es un capullo integral, pero Kate no atiende a razones, y Ale no filtra sus opiniones.
No lo he hablado con él, sé que le gustaría pensar que Cass sigue viva, pero no lo cree realmente, tal vez sea por el gesto de sus hombros, que le da un aspecto de derrota permanente, lo mantiene desde que me dijo que los vuelos nacionales habían sido cancelados.
Es el único capaz de entender mi dolor, hasta tal punto, que a veces mi mente me la juega y a pesar de saber la verdad, dudo, preguntándome si es solo el dolor de un hermano, o si la amaba de la misma manera que yo y nunca se lo dijo. Es ridículo, porque sé que él jamás la deseó así. Solo había que ver como se trataban. Pero yo soy estúpido, y a veces esos pensamientos me asaltan, aunque los anule enseguida de mi sistema.
Observo desganado la alambrada, que nos mantiene a salvo del exterior.
A pesar de que hayan pasado algo más de dos años, y a pesar de lo que los demás crean, yo sé que se equivocan, todos se equivocan, tienen que hacerlo.
Ella está viva, al fin y al cabo la luz sigue iluminando el mundo ¿no? Eso debe ser una señal, aunque ahora… éste sea un mundo de muertos.
Buenas banderas al viento, aquí vuelvo de nuevo, metiéndome en un jardín importante, se suele decir que segundas partes nunca son buenas, ojalá este no sea el caso y os guste.
La historia empieza con el grupo en la prisión, en la temporada tres, no sé ni cuando lo terminaré, ni como, por gustarme, me gustaría llegar hasta la parte de los salvadores.
Más cositas, mmmm vale, cada temporada de la serie, en la historia equivaldrá a un año, ya sé que el capítulo es cortito, pero cuando empiezo siempre me pasa no sé porque, luego la cosa se irá animando.
Espero que os haya gustado y os mando muchos besototes.
