Cap. 02
Todos lo intentaremos
8:58 a.m.
8:59 a.m.
9:00 a.m. ¡BI BI BI BIP¡BI BI BI BI BIP ¡BI BI BI BI
- ¡WAAA, CÁLLA ESA MALDITA COSA SEIYA!
Un almohadazo llegó directo a la cabeza de Pegaso, en tanto que el grito desgarrador de los caballeros llenó la amplia habitación.
- ¡MADRE SANTA, ME DUELE LA CABEZA!
- ¡CÁLLATE SEIYA, CON UN DEMONIO!
- ¡POR ATENA, ALGUIEN QUE ME DE UNA ASPIRINA!
- ME DUELE, ME DUELE, ME DUELE, ME DUELE, ME DUELE, ALGUIEN QUE ME MATE POR FAVOR!
- ¿EN SERIO?
En menos de un segundo, los 13 caballeros presentes voltearon a ver a Seiya cada uno listo para su mas mortal ataque, provocando que el caballero Pegaso tirara un chillido muy parecido al de una niña asustada y saliera corriendo despavorido hacia debajo de su cama, provocando una carcajada general, la cual se cortó cuando todos recordaron el intenso dolor que estaba a punto de reventarles la cabeza.
Tras terminar de arreglarse, el grupo bajó al comedor guiados por el delicioso aroma del desayuno, y tras entrar a la cocina, se encontraron con los santos de Andrómeda y del Dragón, los cuales estaban terminando de servir el colosal desayuno para terminar los platos de las 16 personas presentes en la mansión.
- Buenos días.
Shun sonrió enormemente al observar a su hermano, el cual solamente levantó la mano a modo de saludo mientras intentaba que el suelo dejara de girar bajo sus pies.
- Vamos muchachos, siéntense, en un momento les doy algo para el dolor.
Shiryu habló con su voz cálida, como siempre solía hacerlo, lo que provocó que todos obedecieran y prácticamente se dejaran caer en las sillas, y más de uno golpeara su cabeza contra la mesa.
El santo del dragón se acercó y comenzó a colocar un vaso con un extraño líquido verde delante de cada uno, sin embargo, algunos estaban algo extrañados debido a la apariencia del joven.
Contrario a la forma en que el joven dragón solía peinarse, esta vez tenía su cabello sujeto sin mucha presión con una liga, y un ancho mechón cubría casi la mitad del lado izquierdo de su rostro.
En ese instante, Shiryu se agachó un poco sobre Máscara Mortal, colocando su respectivo vaso, sin embargo, aún se estaba retirando cuando su muñeca quedó atrapada en la mano derecha del santo.
- ¿Y esto... bonito?
Máscara Mortal subió su mano libre e hizo a un lado el cabello de Shiryu, descubriendo la marca de un golpe.
- ¿Pero qué es esto, eh, precioso?
Seiya parpadeó un par de veces y fijó sus ojos en su compañero, el cual tenía la mirada en cualquier otro lugar.
- Pobrecito, pero quien te hizo esto...
Con su mano libre, Máscara Mortal tomó el rostro del dragón y le acercó hacia si, a lo que el chico no se negó, haciendo que Mu le observara muy fijamente. Pero cerca del último momento, Shiryu sonrió y metió su mano sobre la boca de Máscara Mortal, el cual se notó algo sorprendido.
- Olvídalo Cáncer, el día que logres besarme, te juro que te va a ir muy, muy mal.
Tras decirlo, Shiryu se soltó y se retiró, creando una ligera sonrisa de parte de Máscara Mortal, al cual no le importó que Afrodita le pellizcase por ser tan atrevido, sin embargo, no todo había terminado allí.
- Oye Shiryu¿Y ese golpe?
- Si¿donde te lo hiciste?
Shiryu sonrió levemente.
- Me caí de la cama, y en el camino al suelo me pegué con la esquina del buró.
Algunos de los presentes hicieron una mueca de dolor, Ikki se rió ligeramente y acusó al dragón por ser tan torpe, sin embargo, su mirada se fijó un momento en Shun, el cual bajó la mirada bastante preocupado e incómodo.
- ¿Pasa algo, Shun?
- ¿Algo, no, nada... no te preocupes, hermano.
Ikki iba a preguntar algo mas, sin embargo, algo le detuvo.
- Oye Shiryu¿Qué se supone que es esto?
- Tú tómatelo Hyoga.
- Huele a rayos...
- Funcionará para lo que tienen.
Los santos se miraron entre ellos, inclusive Dokho se veía dudoso de tomarse esa porquería que tenían enfrente, y peor aún, Shaka entreabrió uno de sus ojos e hizo una tremenda mueca de asco.
- Basta, niñitas, tráguenselo y agradezcan después.
Ikki tomó su vaso y apuró el contenido de un solo trago, para después ponerse totalmente tenso, sus ojos prácticamente se desorbitaron y llevó sus manos a tapar su boca, mientras su cuerpo se convulsionaba a forma de que estaba muy, muy cerca de vomitar.
Así estuvo un rato, hasta que finalmente se tranquilizó y exhaló un suspiro.
- Gracias por la bebida.
- De nada.
El silencio se mantuvo un momento, y finalmente fue Aioria el que levantó su vaso.
- ¡Por que no nos envenenemos!
- ¡SALUD!
Todos repitieron el proceso echo por Ikki, e igualmente, estuvieron prácticamente a punto de vomitar, (bueno, en realidad Seiya, Aldebarán y Afrodita si salieron corriendo para vomitar en el lugar mas próximo U) hasta que finalmente, se tranquilizaron.
- ¿Qué demonios fue eso?
- Un pequeño remedio, lo descubrí intentando curar la borrachera de Ikki. ;)
- Un momento¿Y cuantas veces intentaste una mezcla hasta descubrirlo?
Por un momento, Ikki se puso completamente verde, y Shiryu rió ligeramente.
- Agradezcamos que el organismo de Ikki soportó lo suficiente para que el día de hoy, existiera un remedio para todos ustedes.
Tras decirlo, el santo del dragón y de Andrómeda comenzaron a servir lo único que faltaba del desayuno, para después sentarse y comenzar a desayunar con los demás.
Minutos más tarde, el grupo platicaba animadamente, inconscientes de que el dolor de cabeza, las nauseas y todas sus molestias ya habían desaparecido.
- Bueno, que buen desayuno, espero que...
- Espero que, ni que nada, Saga.
Shiryu sacó de algún lugar una libreta y se la mostró a Saga, el cual hizo una mueca de desilusión.
- Jueves... Desayuno, Shun y Shiryu. Recoger los platos, Saga y Shura.
- Pero Shiryu...
- En eso quedamos.
- ¿De quien fue la brillante idea de dejar al dragón a cargo durante la ausencia de Athena?
- De Seiya.
Shura se tronó los dedos.
- Entonces golpearé a Seiya.
- Y tú le secundaste.
- ¿En serio lo hice? UUU
Todos rieron mientras Saga y Shura comenzaban a recoger los platos, ante la mirada resignada de Dokho, Shaka y Milo, los cuales estaban a cargo de lavar todos los trastes del desayuno.
- Bueno chicos... creo que tenemos que terminar los detalles de la fiesta de Saori.
- Cierto, ya solamente tenemos tres días.
Shiryu se levantó, libreta en mano para organizar los pendientes de ese día, sin embargo, no contó con el pié de Hyoga, el cual le hizo tropezar.
- ¡Pero que...
- ¡Cuidado!
Impidiendo su caída, Shiryu se encontró entre los brazos de Mu, el cual aún se encontraba sentado, mirándole con cierta sorpresa, ya que había reaccionado demasiado rápido como para notar que a quien había salvado de caer había sido al joven chino.
Todos hicieron una sonrisa pícara, por debajo de la mesa, Seiya golpeó con complicidad la pierna de Hyoga, el cual respondió golpeándole de vuelta. Los ojos de Mu se encontraron fijamente con los de Shiryu, el cual tragó saliva y apretó levemente sus manos contra los hombros de Mu, para depués levantarse lentamente, para la mala suerte de todos.
- Debo arreglar algunas cosas del salón... compermiso.
Y sin decir más palabra se retiró. dejando a todos demasiado frustrados ya que ni siquiera se había sonrojado. tras un profundo silencio, el primero en gritar fué Milo.
- ¡ALGUIEN ME QUIERE EXPLICAR POR QUE NO OCURRI" NADA ENTRE ESOS DOS!
- ¡MU, ESTABAN TAN CERCA, POR QUE NO INTENTASTE HACER ALGO!
- ¡CUALQUIER COSA!
El santo de Aries sonrió levemente.
- No era mi obligación robar un beso de los labios de Shiryu...
Mu dejó de hablar al sentir una mirada penetrante sobre él, por un momento pensó que sería Shura, o inclusive pensó que sería M.M.
Se quedó totalmente sorprendido cuando se encontró con la mirada enojada del pequeño Shun, el cual hizo un bufido de disgusto y salió de la cocina, seguido de inmediato por su hermano.
- ¿Qué le pasaría...? Bueno, quien sabe, Mu, tenemos que hacer algo para que te quedes con Shiryu.
- ¿Quedarme con él?
- Si, hacen bonita pareja.
Mu rodó sus ojos y observó a sus compañeros discutiendo sobre las distintas formas en que lograrían juntar a los santos del dragón y de Aries, sin embargo, el herrero no se quedó para escuchar el fin de la discusión, mas bien salió para ver en que podría entretenerse.
- ¿Mu?
Esa voz...
Mu se dio la vuelta y se encontró cara a cara con el joven con el que había estado soñando durante tanto tiempo.
Sonrió cálidamente y acercó su mano al rostro del joven, haciendo a un lado el cabello negro y dejando ver el golpe en su mejilla. Mu tuvo que pelear mucho contra si mismo para no acariciar aquella marca.
- ¿Qué sucede Shiryu?
- Mu¿Tu y Aldebarán terminarán a tiempo con su parte de la fiesta?
- Por supuesto¿No confías en nosotros?
- No es eso, es solo que, no quiero que el banquete vaya a ser pura comida brasileña, ya conoces a Aldebarán y... ¿Qué pasa?
Mu estaba completamente perdido en los ojos azules del dragón, el cual miró a un lado y al otro como buscando algo malo en si mismo, mirando finalmente al santo de Aries.
- ¿Sucede algo malo, Mu?
- Nada... recordaba la primera vez que te vi en Jamiel...
Por alguna razón, los ojos de Shiryu se entristecieron.
- Te encargo eso¿De acuerdo?
Y sin decir más, Shiryu dio media vuelta y se retiró, dejando a Mu bastante desairado por haber abierto la boca cuando no debía.
En ese instante, aparecieron los demás caballeros, cada uno dando su punto de vista y opinando sobre algún tema desconocido.
- De acuerdo, entonces ese es el plan.
- Y si no funciona, nos vamos al plan B.
- Y si no funciona, usamos el plan de emergencia.
En ese instante, Afrodita levantó la mirada y observó el reloj en la pared.
- ¡YYYY, SE ME HACE TARDE PARA IR POR LOS LISTONES, LOS GLOBOS Y LAS ROSAS!
- ¿Rosas?
- ¡VAMOS MASKI-CHAN!
- ¡Como que vamos, óyeme!
Sin dar tiempo a más, Afrodita salió corriendo con su pareja tomada de la mano y prácticamente sin oportunidades de poder tocar el suelo, provocando que todos les depidieran gritándole a Máscara Mortal que se comportara como "el hombre" de la relación, haciéndolos de paso reír a todos.
N/A: Hola!
Sigo actualizando, así que un poquito de paciencia, porfa.
Lady Grayson
