Aclaraciones: ni Naruto ni sus personajes me pertenecen, son de Masashi Kishimoto, pero la historia es 100% mía y no permito su préstamo ni ninguna clase de adaptación.

Cuando las letras estén así serán los pensamientos de los personajes.

Si están así es para resaltar.

Si está "así" son llamadas telefónicas.

Bueno creo que eso es lo más importante, disfruten el capi n.n

Recuerdos

Un pelinegro se removía incómodo en su cama, tanto así que las sábanas se enredaron en sus piernas. Abrió los ojos cuando supo que ya no podría dormir por más tiempo. Aún en cama empezó a desperezarse estirando sus brazos y piernas hasta que por fin tomó en cuenta el sonido de su despertador.

Desenredando sus pies de las sábanas se levantó para acallar el molesto sonido del aparato. Tomó su uniforme y fue al baño para alistarse.

Una vez listo vio que aún tenía tiempo suficiente para desayunar tranquilamente.

Salió de su cuarto caminando con pereza, asimismo bajó las escaleras. Al llegar a la cocina encontró a su madre tarareando una canción mientras cocinaba y a su hermano mayor bebiendo una taza de café mientras leía unos apuntes de su cuaderno.

-Seguramente tiene algún examen –pensó el pelinegro menor.

-Buenos días hijo –saludó Mikoto al notar la presencia del Uchiha en la puerta de la cocina.

-Buenos días mamá –contestó con cierto cansancio, pero sin ser irrespetuoso.

-Hola hermano –dijo simplemente Itachi, como si no le importara si su hermano estaba ahí o no.

-¡Itachi! –Le reprendió la pelinegra-Por favor, comprendemos que tengas exámenes difíciles en la universidad, pero no le des un mal ejemplo a tu hermano.

-Está bien, está bien. Lo lamento.

La progenitora de ambos negó con la cabeza ante el comportamiento de su primogénito y siguió con su tarea.

-En un minuto estará tu desayuno Sasuke-chan.

-Gracias mamá-dijo esto mientras tomaba asiento frente a su hermano.

Comió los huevos revueltos, las tostadas y el jugo de naranja que le sirvió Mikoto disfrutando cada bocado, ya que hacía mucho que no desayunaba bien, siempre tenía prisa.

Agradeció la comida para subir nuevamente a su habitación y así lavarse los dientes. Tomó su mochila y sus llaves de la casa. Ya estaba listo para salir.

-¡Que te vaya bien en la escuela! –le gritó su madre cuando lo vio pasar por su lado.

Una vez fuera realizó la rutina de siempre.

-Bien Sasuke, tu puedes –se dijo así mismo.

Observó ambos lados, salió paso a paso, de manera cautelosa y sutil. A cada esquina él revisaba su entorno. Suspiró aliviado al divisar las puertas del instituto. Siguió caminando hasta que entró al lugar. Parpadeó sorprendido, después revisó su ropa, sus zapatos, incluso su respiración.

-No lo puedo creer –murmuró- llegué intacto.

-Sorprendente Sasuke, nunca pensé que llegaría este día. El día en que vengas sin ningún rasguño al… -se detuvo de manera brusca-¿y ese ruido?

-Ay no, Naruto… -el aludido lo miró esperando a que siguiera hablando-Corre por tu vida.

El ruido y los temblores sólo podían significar una cosa. Eran las fans de Sasuke.

Él y Naruto corrían lo más rápido posible para llegar a su salón de clase antes de que la avalancha les cayera encima. Cuando finalmente lo consiguieron cerraron rápidamente la puerta, se recostaron en esta y trataron de calmar sus respiraciones.

-Eso estuvo… cerca, no…puedes hacer algo para…ah no sé… ¡calmarlas! –exclamó Naruto aún tratando de recuperar el aliento.

-No sabes…cuánto me… gustaría.

Después de unos segundos ambos se echaron a reír, aunque sea detestable eso de las fans, de algún modo era divertido huir de ellas. Al momento en que dejaron de reír sintieron que la puerta se abría. Cayeron de espaldas y vieron desde el suelo al maestro de matemáticas Iruka.

-Señor Uchiha y señor Uzumaki, me pueden hacer el favor de dejar de estar ahí acostados y tomar asiento.

-Sí sensei –dijeron los dos a la vez.

Se sentaron a recibir las clases, en toda la mañana Sasuke quiso decirle de la transferencia a Naruto, pero algo le decía que debía esperar una mejor oportunidad para hablar con su amigo sobre cada detalle de ese tema.

Llegó la hora de salida y como siempre Sasuke acompañó a Naruto a la parada de autobuses, mientras caminaban conversaban.

-Hoy tú y Watari irán a su lago ¿verdad?

Naruto sabía lo de ese sitio secreto, sin embargo no conocía la ubicación exacta, en varias ocasiones trató de saberlo, pero se rindió al saber que era mejor dejarle un lugar privado a su amigo.

-Sí, será increíble recordar los viejos tiempos.

De pronto apareció una sonrisa melancólica en Sasuke, extrañaba tanto esos años, cuando en verdad creía que podría tener una vida como la de cualquiera, pero esa sonrisa se borró al saber que solo eran estúpidas fantasías.

-Vamos teme, ya verás que algún día tendrás la vida que tanto quieres.

-Eso espero dobe.

En ese momento llegó el autobús y después llegó Watari, ahí empezaron a hablar de los viejos tiempos mientras se acercaban a su lago. En el momento en que llegaron ambos empezaron una caminata por un bosque. El camino, como siempre, estaba rodeado de árboles de diferentes tipos, había pequeños animales, flores, plantas e incluso uno que otro insecto. Cuando alcanzaron su destino vieron un hermoso lago con miles y coloridas mariposas.

Sasuke no pudo evitar sonreír con autentica felicidad, con tanta alegría. Se echó en la hierba donde unas cuantas flores y hojas se le enredaron en el cabello, aunque eso no le tomó importancia, luego se ocuparía de sacárselas. Se cubrió un poco el rostro con su mano para mirar el cielo, pero la retiró de inmediato al darse cuenta que un árbol lo estaba protegiendo del sol con sus gruesas y extensas ramas.

Miró un poco más el árbol, se levantó y caminó para acercarse más a él. Acarició con una mano el fuerte tronco de este y con dulzura murmuró.

-Nunca me dejas de sorprender, mira no más cuánto has crecido.

Ese árbol era muy especial para Sasuke por una simple razón, él lo había plantado y cuidado.

-¿Recuerdas cuando lo planté?

Watari asintió con una sonrisa y contestó.

-Cómo olvidarlo joven, usted apenas tenía 6 años de edad.

FLASH BACK

Un pequeño niño ojinegro miraba todo a su alrededor con mucha curiosidad, éste estaba sobre los hombros de un hambre de 72 años que no podía evitar reír cada vez que notaba que el pequeño trataba de alcanzar algo con su manita para tocarlo.

-Watari, ¿ya llegamos?

-Aún no joven Sasuke, pero falta poco. Sea más paciente.

El pelinegro rió.

-No lo puedo evitar, ya quiero que lleguemos para que me enseñes a plantar un árbol -él buscó en su bolsillo de pantalón una pequeña semilla, al sacarla la contempló- estoy ansioso por ver cómo este pequeñín se convierte en un enorme árbol como los de este bosque.

-Eso toma tiempo joven, estos árboles no crecieron de un día para otro, tendrá que aplicar la paciencia.

El niño hizo un mohín ante la insistencia de tener paciencia.

-Mire ya llegamos.

Al escuchar eso Sasuke de un salto bajó de los hombros de Watari para quedar en el suelo.

-¿Dónde lo siembro?

El hombre sonrió y dijo.

-¿Dónde cree que lo debe poner? –El pequeño lo miró confuso- todo se trata de mirar y escuchar joven, hágame caso.

-¿Escuchar y mirar qué? –estaba hecho un lío, no entendía nada.

-Escuchar y mirar la naturaleza, -dijo como si fuera bastante obvio- siempre piense que la naturaleza cuidará a su árbol cuando usted no lo pueda hacer.

-Ya veo.

Empezó a ver todo el lugar, viendo que en un sector los árboles eran muy pequeños. Decidió caminar un poco más adelante.

A medida que avanzaba se topaba con árboles más grandes hasta que llegó al lugar donde se encontraba su lago.

Siguió viendo, pero aún no se decidía, no encontraba un buen sitio. Recordó que también debía escuchar, así que cerró sus ojos y dejó que el sonido de la naturaleza lo guiara al lugar correcto.

Escuchó el sonido de las hojas al caer al piso, también escuchó que un pájaro cantaba no muy lejos de ahí, también escuchó el sonido del lago a su derecha, por lo que avanzó un poco hacia la izquierda. Pisó muchas hojas secas que se atravesaban en su camino. De pronto se detuvo creyendo haber encontrado el lugar perfecto. Abrió los ojos verificando si era cierto.

Con una sonrisa en sus labios se volteó a mirar a su chofer y en ese momento cuidador.

-Aquí lo plantaré, está cerca del lago, pero al mismo tiempo no estará tan pegado a él, se hidratará lo suficiente y lo pondré junto con los otros árboles grandes para así poder ver el progreso de su crecimiento.

-Excelente elección joven –aprobó Watari.

Sin más, Sasuke se arrodilló, hizo un pequeño agujero en la tierra donde plantó la semilla por, último lo cerró con los restos de tierra.

-Vas a crecer mucho pequeña, ya verás.

Fin FLASH BACK

Aún acariciaba el tronco de ese árbol que tanto quería mientras recordaba todo eso. Se fijó bien y vio que era grande y fuerte, pero aún no alcanzaba a los demás.

-No importa, ya verás que pronto estarás a su altura, -dijo mientras veía los demás árboles-tal vez incluso los superes –le susurró con tono de broma.

Apartó la mano para luego ver el lago, desde ahí se podía ver un hermoso paisaje, y es que desde ahí se podía apreciar y escuchar la cascada del lago, sin duda sería el lugar perfecto para relajarse y pedirle matrimonio a alguien…un momento, ¿desde cuándo pensaba en matrimonio?, claro recordó prometerle eso a Watari, pero ni siquiera conocía a alguien como para pensar en eso, por favor apenas tenía 17 años, ¿y qué si pronto cumpliría los 18? ¿Quién dice que ha esa edad uno debe casarse?

-Me estoy volviendo loco, pensando en matrimonio –murmuró con incredulidad para sí mismo- Watari, vámonos.

-Sí joven.

Al llegar a su casa, se recostó en un sofá de la sala, en verdad estaba cansado, escuchó unos pasos, giró la cabeza y vio a su madre con una taza de té caliente.

-Me alegra que hayas venido, ¿la pasaste bien con Watari?

-Sí mamá.

-Que bueno –su madre se agachó hasta quedar a su altura y le acarició sus rebeldes cabellos- querido tienes hojas y pétalos de flores en toda la cabeza.

Sasuke se sonrojó, olvidó ese detalle y seguramente a Watari también.

-Déjame quitártelos –se sentó en el sofá y su madre empezó a quitarle las cosas de la cabeza- mira, incluso tienes ramitas, me imagino que estuvieron en el bosque.

-Sí.

-Eso es bueno, el aire puro te ayuda para tus pulmones y además relaja.

Cuando terminó su labor le pasó la taza a su hijo.

-Toma un poco, te serviré la cena.

-¿Dónde están papá e Itachi?

-Papá aún trabaja e Itachi dijo que estudiaría en casa de un amigo.

-Está bien.

Comió la cena con su madre, se despidió de ella para subir a su cuarto, pero su madre lo detuvo.

-Sasuke sé que son muchos cambios en tan poco tiempo, pero verás que lo que hacemos es…

-Por amor, ya lo sé –interrumpió él, siempre que era algo que le obligaba su padre ha hacer le salían con el mismo discurso-buenas noches mamá.

-Buenas noches hijo –se despidió ella con tristeza.

Al llegar a su habitación cerró con llave su cuarto para evitar que alguien lo moleste, se fue a duchar para después cambiarse de ropa he irse a dormir.

Mañana sería otro agitado día.