Bueno solo para aclarar las cosas el capitulo anterior fue el prologo ok este es el capitulo uno que disfruten este cap.
Así diez años pasaron tranquilos y Link y Zelda estaban muy felices con su hija, ella se había convertido en una adorable niña de diez años con el cabello rubio hasta los hombros, y ojos azules. En la opinión de link ella era una niña muy hermosa para su edad.
-Princesa, vuelva a aquí es hora de su clase de etiqueta-
Se podía ver como Impa correteaba a una niña rubia, vestida con un ligero vestido color blanco, y el pelo recogido con un listón del mismo color en una coleta, que corría como a quien corre por su vida, Impa ya casi la alcanzaba, estaba a tan solos unos pasos de ella cuando ella de alguna forma que Impa no logro entender, salto por la ventana.
Impa quedo en estado de shock, mientras veía a la princesa correr por el jardín hasta las enormes puertas que custodiaban en castillo saliendo al mercado, pero claro antes de que ella saltara había dejado un recadito pegado en la pared que decía:
"no te preocupes por mi Impa, regresare en un rato, dile a la gorda de mi maestra, que lo siento mucho pero que no me pienso quedar en otra de sus aburridas clases, y ya que estas en eso le sacas la lengua por mí, ¿sí? Bueno también diles a mis papas que no se preocupen que voy a estar bien y por el amor de Nayru no me busquen solo quiero divertirme por un día.
Kussis Engel."
Impa al leer la carta empezó a reír un poco a la vez que caminaba por el pasillo.
-Sus padres no van a estar felices cuando vuelva- dijo Impa a sí misma. – ¿me pregunto si debo ir por ella? si eso hare pero antes dejare que se divierta un rato, es igual a su madre cuando tenía su edad, siempre se escapaba, solo espero que no haya heredado la capacidad de su padre para meterse en problemas-
Mientras tanto la princesa Engel estaba caminando por el mercado de Hyrule, admirando todo lo que se encontraba, ya que nunca se le permitía salir del palacio más que a su jardín privado, pero ella lo consideraba aburrido, y ya que había heredado el espíritu de aventura de su padre, ella no dudo en hacer algo divertido por una vez no importando el costo.
Ella seguía paseando hasta dar con una pequeña plaza donde unas gitanas estaban bailando felizmente, a ella le agrado mucho la música y empezó a bailar junto con ellas, las gitanas al notar que se había unido a su baile pararon un segundo para mirarla notaron que para una niña de diez años bailaba bastante bien; cuando la música termino toda la gente que se había reunido alrededor de ella empezó a aplaudir, ella solo se limito a sonreír con satisfactorio y continuo con su caminata, sin notar que alguien la estaba siguiendo muy de cerca pero discretamente .
Ella obviamente no sabía a dónde iba por lo que solo caminaba por caminar observando puesto en puesto y comprando algunas cosas, pero de pronto noto que ella empezaba a hacerse de noche y quiso regresar al castillo, pero para su sorpresa no sabía cómo (N.A. ¿Qué sorpresa no?)
Ella empezó a correr por donde podía, pero no llego muy lejos ya que un par de manos la agarraron y la azotaron contra la pared. Ella al principio no pudo ver nada por el efecto del golpe, pero cuando su visión se recupero, pudo ver a un hombre de aproximadamente unos 18 años, con pelo negro y ojos verdes.
-Dame todo lo que traigas niña-
-Y si no que-
Ella aparentemente quiso mostrar que no tenía miedo, pero no dio resultado ya que sus ojos estaban al borde de las lágrimas y su cuerpo empezó a temblar. El ladrón solo se rio y saco una navaja poniéndolo en la garganta de la princesa.
-Mira niña no quiero lastimarte, sería una pena para mi dañar tu hermosa carita, ahora es una buena chica y haz lo que digo-
-¡CERDO!-
Ella escupió en el, lo cual hizo enojar al ladrón, este agarro su navaja y la llevo a la cara de la princesa haciendo una profunda herida en la mejilla de ella. Ella grito de dolor y empezó a llorar.
-¡Déjala en paz!-
Ambos voltearon al mismo tiempo, el ladrón rio a lo que vio. Era un niño de la misma edad que ella, tenía el cabello rojo como el fuego, la piel morena, y los ojos color ámbar. El ladrón soltó a la princesa y se lanzó contra el niño amenazándolo con la navaja, mas este al acercarse demasiado al él, el estiro su brazo y le lanzo una bola de energía lanzándolo hasta el otro lado de la calle dejándolo inconsciente.
-¿Estás bien?-
El se acerco a la princesa y le puso la mano en la herida.
-Tú… tú me salvaste-
-Si así es-
-¿Por qué?-
-No lo sé, creo que hice lo correcto ¿te duele?-
-Uhh ¿Por qué te preocupas?-
-Porque si duele yo puedo curarlo-
-Pues sí, un poco-
Un destello de luz salió de la mano del niño cejando a la pobre princesa, ella sintió un leve cosquilleo en su mejilla, pero esto duro solo unos segundos ya que la luz se apago por completo junto con el cosquilleo. Ella abrió los ojos levemente, encontrándose con otros par de ojos que también la veían, ella toco su mejilla y para su sorpresa ya no sentía dolor alguno.
-¿Ya te sientes mejor?-
-Si ya no me duele gracias-
El iba a responderle pero antes de que lo hiciera ella se lanzo a él dándole un fuerte abrazo, el se conmociono, no sabía cómo reaccionar, ella se quedo así nos minutos lo cual a él le parecieron una eternidad, después ella se separo de él y le plateo un beso en la mejilla.
-Gracias-
Alcanzo a susurrarle al oído y nuevamente el se conmociono, esta vez el casi se desmaya si no fuera por la pared, el seguro si se habría caído.
-Me llamo Engel, ¿cuál es tu nombre? –
-Me dicen Rache-
Él le sonrió suavemente, lo cual ella no dudo en corresponder. Rache abrió su boca para hablar pero de nuevo se vio interrumpido por una voz.
-Engel-
La niña volteo a ver a su padre, sus ojos clavados en ella en una extraña mezcla de furia y de alivio
–Papi-
-Engel ¡tú sabes que he puesto las reglas! ¡Tienen que ser obedecidas! ¡Ven aquí, ahora! –
Él ordenó, saltando fuera del caballo de manera constante y acercándose a ella. Link la abrazo estrechamente y, entonces, violentamente la empujado fuera, agarrando las muñecas de Engel y mirándola a los ojos, que ella realmente no gusta.
-¿Por qué te escapaste? Usted está confinado al castillo… nunca, nunca, salgas de nuevo! ¡Quedo claro!- Gritó, su ira a un punto que no había sentido en años.
-Si papa pero…….- ella voltio hacia donde estaba Rache pero este no estaba allí había desaparecido misteriosamente.
-Sin peros, ¡vamos a ir a casa ahora! No abra cena para ti, y no saldrás de tu habitación sin un cuidador –
Link estaba tan furioso que casi explotaba, y después de que el la acomodo en la parte delantera de la silla de montar, siguió dando un montón de castigos, mas sin embargo a ella no le importaba, su mente solo estaba en una cosa Rache.
Awww no es lindo, que linda forma de encontrarse. Bueno aquí finaliza el capitulo 1, no se vayan porque esto aun no se acaba, espero que les haya gustado, bueno aquí me despido los veo en el siguiente capítulo bye bye
