Hola de nuevo!

Aqui estoy, otra vez, con el segundo capi.

Una disculpa por la tardanza, dije que seria en una sola semana, creo que seran dos xD

Espere para publicar este cap, porque, ahora en realidad FF no me quiere! =C Ya no recibo alertas de nada, nisiquiera de lo que publico!

Es tan horrible! =( tuve que revisar estadisticas y el fic en si para leer sus reviews y enterarme de los favoritos y alertas! =`(

Si alguien sabe como puedo solucionarlo, por favor, haganmelo saber, es horrible!, no he leido en toda la semana! Sufro! jaja

Pero bueno, he aqui el segundo capitulo, mucho mas tierno que el anterior jejeje, con algunas dudas resueltas, espero lo disfruten!

Disclaimer: Soy Sthephanie Meyer usando el nombre de Tamynna, y divirtiendome con los personajes que cree para la saga de Vamprios, hombres lobo y humanos con prioridades confusas.

Bueno, saben que ese Disclaimer esta de mas xD

Disfruten!.


EL SEGUNDO, EL MENOS PEOR.

Me restregué la cara y el cabello con desesperación.

Otra vez.

Estaba volviéndome loco.

Volví a mirar el reloj.

6:46 de la mañana, del 14 de Febrero.

Llevaba más de 5 horas aquí, y solo me habían dado malas noticias.

Suspire pesadamente, sintiendo por millonésima vez en la noche como mis ojos se humedecían rápidamente.

Aspire aire y lo solté repetidas veces, tratando de adueñarme de mi mismo de nuevo.

Funciono.

Me había distraído 7 minutos, exactamente, los suficientes para sonreír ante los recuerdos y reír por los golpes de la vida.

O los de mi puño.

Por cierto, como Posdata de ese recuerdo, me quedaba de consuelo que la nariz de Bella no había sufrido secuelas, es decir, era la hermosa forma respingada y pequeña que me había gritado y sacado de quicio al verla.

Sin embargo la mía hasta la fecha conservaba una curva ligera en el puente, antes no estaba, y casi nadie reparaba en ella a no ser que yo lo sacara a colación.

Y a Bella le encantaba decir que ella era más fuerte que yo, solo por dejarme la nariz chueca.

Con ese comentario, siempre lograba que la persiguiera hasta alcanzarla y matarla con un ataque de cosquillas.

Amaba recordar nuestro momentos, amaba recordar cualquier cosa que fuera de ella.

Volví a eso de la Numerología.

14 de Febrero, 4 más 1 más 2 igual a 7, 7 años de conocerla.

Esa no era la única coincidencia de este asunto.

Nuestra primera cita había sido, casualmente el 4 de marzo, es decir, 4 más 3 igual a 7, la cita había sido a las 7, me había gastado exactamente 7 dólares en el taxi, 7 en la flores que le lleve y 7 en los chocolates.

7 también fue el día en que nos hicimos novios, 7 de Julio, es decir 7 del 7.

El 7 era un número que importaba en nuestra vida.

Pero no eran solo esas coincidencias, había más muchas más.

Por ejemplo, el día en que fue nuestro Flechazo.

Vaya, suena tan gay cuando se dice así.

Como obviamente nuestro primer encuentro no había sido el mejor para un par de personas destinadas a estar juntas, el destino nos dio una segunda oportunidad.

El siguiente 14 de Febrero.

Otro Maldito día de los enamorados.

Otro día de los enamorados.

Este sin embargo era un tanto diferente a todos los que había vivido.

Era el primero que viviría como un… ahm… "enamorado".

Tanya era una chica especial, la había conocido de la manera más romántica que podían conocerse dos personas.

No eran palabras mías, por supuesto, eran palabras de Tanya.

Ella había salido a conseguir un buen libro para regalarle a su hermana Irina que amaba la lectura, y estaba en la librería sin tener una pista de que comprar.

Ese día yo estaba en mi tiempo de esparcimiento durante el trabajo, es decir, había bajado a la librería a ver qué era lo nuevo que no había leído.

Fue sencillo, y a mi parecer, no tan romántico como ella aseguraba a cualquiera que estuviera dispuesto a escuchar.

Ella escogió un libro de cuentos para niños, yo estaba en el pasillo contiguo, en el de Clásicos, ella salió corriendo del pasillo al ver la hora, justo en el momento en el que yo salía del pasillo leyendo en susurros la contraportada.

Guardaba ese libro, como muestra del momento que ella tanto amaba.

- Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos - recite, y acto seguido chocamos y ambos libros fueron a dar al piso.

Sin saber porque exactamente recordé la última vez que había chocado con alguien.

No era ni tan gracioso, ni tan emotivo, y afortunadamente tan accidentado como con la loca.

-¿Qué dijiste? – pregunto sonrojada mirándome con unos enormes y bellos ojos caramelo.

- Yo… - dije confundido, mire al piso, los libros estaban entrelazados con las hojas abiertas, como si de verdad estuvieran tocándose por iniciativa propia – yo, leía – dije agachándome por los libros y extendiéndole el suyo.

- Oh – soltó ella con desilusión tomando su libro sonrojada – pensé que me lo decías a mi – dijo con tristeza.

"Vaya idiota, eso hubiera estado bien" me reclame a mi mismo con crueldad.

- No significa que no sea cierto – trate de reparar, sintiéndome como un idiota, nunca había sido bueno para coquetear, pero esta chica vaya que merecía un esfuerzo.

- Oh – volvió a soltar sonrojándose y agachando la mirada – yo… ¿podrías repetirlo? – pregunto esperanzada.

Tome el libro y lo gire, para recitarle ese trozo que tanto la había enganchado.

- Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos – recite sintiéndome orgulloso de ese curso de oratoria que había tomado en la Universidad – Es un fragmento de Rayuela de Julio Cortázar, es un clásico, te lo recomiendo – dije sonriéndole y mostrándole el libro.

- Creo que por primera vez, leeré un libro sin que me lo dejen en la escuela – dijo, haciendo que mi entusiasmo decayera… ¿en serio no leía nada? – Soy Tanya, por cierto – dijo extendiendo la mano.

- Edward – respondí estrechándosela, al darle una segunda mirada, la decepción desapareció.

Al diablo si no sabía leer o escribir, incluso si no sabía atarse los zapatos, estaba como quería.

- Bien Edward, tengo un poco de prisa, pero… creo que mañana no tengo planes para la cena ¿y tú? – pregunto sonriéndome de manera sugerente.

- Libre totalmente – dije sin soltar su mano.

- Esperare tu llamada – dijo, y después me dejo el aliento atascado en la garganta.

Se paso una mano por la garganta hasta meterla dentro de su, debo decir, dadivoso escote, saco una tarjeta y me la tendió.

Con mano temblorosa la tome, aun estaba tibia.

Sentí una punzada en el vientre bajo.

"Contrólate Animal"

- Yo te llamo – dije guardando la tarjeta en la bolsa de mi pantalón y tratando de apaciguar a mí amigo, sumamente vivo en estos momentos.

- Cuídate bombón – dijo, y volvió a salir corriendo para pagar el libro.

Así la conocí.

¿Verdad que no es tan romántico?

Es decir, si, ella pensaba que le había recitado una parte endemoniadamente hermosa de un libro, pero yo sabía la verdad, lo único que había hecho era leer una parte para saborear el libro.

Si no recordaba mal (y en estos casos nunca lo hacía) lo romántico nunca era asociado con un pene inquieto y admirativo de la belleza femenina.

Pero, a pesar de todo, nunca se lo diría, ella pensaba que era un Don Juan con técnicas de ligue románticas y perfectas.

Y en agradecimiento a eso, siempre me tenía un premio tibio en la cama.

Así que, ¡soy hombre!, mejor la mentira amorosa y babosa que la noche solitaria sin sus… habilidades.

Y vaya que era habilidosa.

Pero ya quería presumirle a Alice, mi hermana, que al fin un libro había servido para ligar a una mujer.

¡Eso nena!

¡Anote!

Ahm... sí, creo que es demasiada testosterona por el momento.

Como recompensa oculta y contra todos mis reglamentos, había ideado una cita perfecta para San Valentín, una fecha que al parecer la volvía loca.

Era mi chica, no podía defraudarla en este estúpido día.

Con ayuda de Christy, quien por cierto, después de que le regresara a su loca amiga de una pieza me había readmitido como cliente de su cafetería y además como un amigo, lo cual, apreciaba mucho más.

Aunque los croissants que preparaba me hacían dudar un poco hacia donde estaba esa balanza.

Le había contado lo confundido que estaba con el protocolo del hombre perfecto y la cita perfecta para El día de los Enamorados, así que ella había hecho prácticamente todo por mí.

La cafetería había organizado una fiesta para aquel día, pero no era solo una fiesta, era La Fiesta.

Primero el lugar, la feria del condado, el lugar con mas miel y cursilerías que podías encontrar por estos días.

Después, bueno no había un después, con la invitación a la fiesta tenía asegurado un éxito, cuando decía que era cursi, me quedaba corto.

De hecho, quise echarme para atrás cuando Christy me llevo a ver el lugar para planear la cita, era demasiado para una pareja que llevaba saliendo un mes.

Obviamente Christy puso el grito en el cielo, y casi me obligo a comprar las entradas por adelantado.

De hecho lo hizo.

Demonios, era un mandilón de pies a cabeza, que decepcionado estaría… un gran macho, supongo.

Así que el día había llegado.

Había ido por Tanya a las 8 de la noche a su departamento; y como de costumbre no estaba lista, así que salimos a las 8:45 del lugar.

La feria estaba repleta de parejas, todos tomados de las manos, las chicas con globos y peluches enormes que solo traerían ácaros y enfermedades a sus vidas.

Además de restarle espacio a algún lugar.

¿Cómo podían las chicas creer lindo un oso gigante de peluche?

Era lo más estúpido del planeta, es decir, un oso de verdad los destrozaría de dos zarpazos, pero adoraban tenerlos como almohada o abrazadera para llorar cuando veían películas cursis.

Quien las entiende…

- ¡Oh Eddie! – Exclamo Tanya apretándome con más fuerza de la necesaria el brazo, sonando tan chocante que apreté los dientes hasta hacerlos rechinar - ¡ese oso es tan lindo! ¡Vamos por uno, gánate uno para mi bombón! – me grito dando saltitos como loca.

Ok, esto no estaba saliendo como yo había planeado, y acabábamos de llegar.

- Ehm… ¿no tienes hambre?, ¿Por qué no vamos primero a ver qué hay de comer? – le pregunte jalándola directamente hacia las carpas de comida.

- Oh no – dijo parándose y separándose de mí, se venía una rabieta, lo sabía, lo sabia – tu solo quieres verme gorda, sabes que amo las manzanas con caramelo, y tu quieres engordarme para que nadie me vea – dijo haciendo un puchero y hablando más fuerte de lo necesario, atrayendo la mirada de varias parejas babosas que pasaban.

Solo dejaron su tarea de babearse mutuamente y supurar miel para dedicarme una mirada recriminatoria.

En realidad, las chicas me dedicaron una mirada recriminatoria, los chicos fue una tipo "pobre lo entiendo", o "Nota mental, no decirle nada de manzanas"

El mundo masculino estaba repleto de mandilones.

- Oh de acuerdo – dije tomándola de la mano de nuevo y avanzando al primer puesto que tenía osos tontos gigantes a la vista.

Para mi desgracia era un puesto de tiro al blanco, y además era enfrentarse a otros mandilones que querían demostrar su destreza para impresionar a sus chicas.

Maldito Día de los enamorados.

Pague la estúpida cantidad de 50 dólares para participar.

Y con esto dejarme en evidencia no solo frente a Tanya, sino un puñado de desconocidos que se burlarían de mí por mi inexistente puntería.

El juego comenzó, ganaba el oso quien más tiros al blanco tuviera.

Comencé a disparar los balines.

Y le di exactamente… a nada.

Todos excepto yo, anotaron mínimo un tiro al blanco.

Que humillante.

- ¡El ganador, el participante numero 7! – grito el chico de gorro tipo feria de la independencia, de copa y rayas blancas, rojas y azueles, con estrellas por doquier.

Un corpulento moreno salió de la fila para acercarse, mientras Tanya se quedaba detrás de mi completamente triste.

Mierda.

- OH Eddie, tenias que darle al blanco – dijo haciendo un puchero, y haciendo que de nuevo rechinara los dientes.

- Lo sé – respondí aventando el rifle al mostrador, el moreno corpulento me miro con superioridad y sonrió abrazando al oso con orgullo.

Extendió su mano y una pálida mano la estrecho para acercarse.

Se me abrió la boca de sorpresa y rencor, la mano pálida le pertenecía a la loca de hacia un año.

¿Qué no se suponía que no vivía aquí?

¿Qué demonios quería en una feria del condado organizada por la Cafetería de Christy?

Bueno, ahí estaba mi respuesta, La loca y Christy eran amigas, seguro ella la había invitado.

A ella y a su novio el "Yo si puedo disparar un rifle y darle al blanco, IDIOTA".

Maldito día de los Enamorados.

Tanya tomo mi mano y me arrastro hacia ellos.

- Cómpraselo Edward, cómpraselo, el podrá ganarse otro para su novia – dijo toda feliz y extasiada, tanto que me costó un rato procesar sus palabras.

Para cuando las procese, era demasiado tarde.

- ¡HOLA! – grito Tanya haciendo saltar a la pareja que estaba a punto de darse un beso, torcí el gesto desesperado.

Esto ya se me había salido de las manos.

- Ahm… ¿hola? – pregunto el moreno alejándose de su novia, y mirando a Tanya de una manera que no me agrado nada.

Maldito imbécil, tienes a tu novia a lado.

Y a la mía enfrente, desnudándote con la mirada…

Momento… ¿QUE?

- ¡Tanya! – exclame enojado, sin poderme contener, llamando de nuevo la atención de los que estaban alrededor.

Sin embargo, ella me ignoro olímpicamente.

- ¡Ganaste el osito! – exclamo toda miel y dulzura, como si yo, o la loca no estuviéramos ahí.

Mire a la loca, su expresión era idéntica a la mía, estaba a punto de golpear a Tanya.

Si yo pudiera, también lo haría.

Eso no está bien…

¡A la mierda!, ¡esta coqueteando con otro frente a mí!

- Lo sé, pero mi nena no lo quiere, dice que guardan ácaros y quitan espacio – dijo dándole un codazo a la loca que la sacudió mandándola un metro lejos de él.

Sin embargo, eso no fue lo que me llamo más la atención, la loca pensaba lo mismo que yo.

Al menos algo tenía bien.

Y ese imbécil, primero le había llamado "Mi nena" con un tono tan petulante y controlador que si yo fuera ella, le hubiera mandando las gónadas a la garganta; y segundo, ¡la había golpeado!... eso… eso yo ya lo había hecho, pero ni tan descarado, ni a propósito.

El tipo era un pendejo.

- ¡Oh, eso es perfecto! – exclamo Tanya emocionada, acordándose de mi y enganchando su brazo con el mío - Mi Eddie tiene mala puntería, no creo que pueda ganarse uno para mi, ¿podrías venderle el tuyo? – pregunto pestañeando varias veces.

Sentí como la sangre me subía a la cabeza.

¿Qué demonios le pasaba a Tanya?

¿No había visto como trataba el idiota a la loca?

- Pues, como Bella no lo quiere, supongo que es tuyo – dijo extendiéndole el enorme oso de peluche rosa con cara de idiota, el oso y el.

Eso no fue todo, en cuanto se lo dio, Tanya me soltó y lo abrazo, como si se conocieran de toda la vida.

A él, no al oso.

Y para su desgracia su mano en el trasero del tipo, no me paso desapercibida.

- ¿Qué haces Tanya? – le reclame jalándola del brazo alejándola del tipo.

- Tranquilo hombre, solo le doy algo que tu no pudiste – dijo el estúpido inflando el pecho con orgullo.

- ¿Por qué no te ocupas de tu "nena", y dejas a mi novia en paz? – le pregunte enfatizando el "nena" con burla.

El rio descaradamente y tomo a la chica, que ahora sabia que se llamaba Bella de la cintura, jalándola con demasiada fuerza hacia su cuerpo.

El rostro de ella se deformo con coraje y desilusión, haciendo que algo en mi naciera.

Solté a Tanya, que estaba tan concentrada haciéndole mimos a su osito que ni siquiera lo noto.

- Tengo una mejor idea, porque no dejas a Bella en paz y te largas a coquetear con alguna otra por ahí, idiota – le sugerí avanzando hacia él.

El se irguió amenazador, pero, por alguna razón que no entiendo no me hizo retroceder.

Me sacaba una cabeza entera, y además era todo músculos y testosterona.

Yo nunca había sido un hombre de pelea, pero por alguna razón, sentía la necesidad de sacar a Bella de esto.

¿En qué momento la loca se convirtió en Bella?... no lo sé, pero ese idiota no la tendría.

Había roto el código de caballeros.

Siempre trata a tu dama como el pétalo de una rosa.

Y a falta de un brillante caballero en armadura, pobremente estaba yo.

Esperaba que con eso bastara.

- No te metas en lo que no te llaman, paliducho – dijo el tipejo encarándome, y agachándose para poder amedrentarme con la mirada.

No lo necesitaba, ya estaba amedrentado.

- Ella es una dama, una que no sabes tratar, me meto por qué es lo justo – escupí de vuelta, me di cuenta que un corro de personas se estaba formando alrededor, listos para el espectáculo.

- Ella es lo que yo quiero que sea, si es una dama lo será conmigo en la cama, si quiero que sea la que dé te una golpiza, lo hará, así que lárgate si no quieres que te rompa las piernas – dijo escupiéndome las mejillas.

Casi retrocedí por el asco, pero sus palabras me enervaron a un nivel insospechado.

- ¡Retráctate y discúlpate con la Señorita! – dije tomándolo del cuello de la camiseta sin mangas que llevaba.

Pero entonces sentí un jalón.

- ¡¿Estas defendiendo a otra, frente a mi? – me grito Tanya desgarrando los oídos de todos los presentes.

Tiro el osito con furia al piso, y se cruzo de brazos, esperando una respuesta.

No sabía si era por la inercia del momento, o si era por ser ella y como actuaba, pero en realidad no importaba.

- ¡Y tu lo acabas de manosear frente a mí! – le grite de vuelta, escuche un "Uhhh" general, levante la vista y fulmine a cuanto espectador pude, Tanya por su lado retrocedió dos pasos.

- No fue lo que piensas Eddie – respondió ella levemente sonrojada pero con una mueca divertida que tampoco me paso desapercibida.

- Deja de hacerte la tonta Tanya – dije apretando la mandíbula – y deja de llamarme Eddie y tampoco me llames bombón, ¡lo odio! – le grite enojado.

Me tome el puente de la nariz para tranquilizarme, pero entonces sentí otro jalón que me hizo devolverme.

- ¿Así es como tratas a tu dama? – me pregunto con sorna el tipejo, que ahora lucia mucho mas grande.

Que le den.

- Este asunto no te incumbe – le dije dándole un empujón.

Afortunadamente lo moví, pero eso lo provoco aun más.

Dio dos grandes zancadas con el puño en alto para golpearme, puse torpemente la guardia alta, como había visto en las películas de Rocky y espere que el primer golpe no me noqueara.

Pero entonces, Bella se le colgó del brazo, haciéndolo retroceder de nuevo.

- ¡Jacob, basta! – grito con esfuerzo a causa de la fuerza que ejercía sobre el moreno para detenerlo.

El con un movimiento ruin y fácil se deshizo de ella, dejándola encorvada casi tirada en el piso.

Se coloco a dos pasos y la enfrento.

- ¿Estas defendiendo a este idiota? – pregunto furibundo irguiéndose amenazadoramente sobre ella.

- ¿Y si es así que? – respondió irguiéndose igual, y estirándose un poco más, casi me reí, la pobre era casi medio metro más baja – Eres un imbécil Jacob Black, olvídate de una segunda cita – dijo, acto seguido tomando vuelo, y sin que el tipo tuviera menor idea de lo que le esperaba, le soltó un golpe, justo en la nariz.

Uhm… Deja vu.

El tipo gimió adolorido doblándose, y Bella lo aprovecho para, hacer lo que yo había sugerido en un principio.

Mandarle las gónadas a la garganta.

Además, y haciendo reír a mí y a varios espectadores, le escupió en la nuca.

Después salió con paso decidió y apresurado de la carpa.

Sin embargo el tipo se recupero muy rápidamente, al menos pudo ponerse el pie.

Para mi decepción, Bella no le había roto la nariz, pero si le había dejado sangrando, lo que me hizo sonreír.

Pero la sonrisa se me borro de la cara en dos segundos.

- ¿Estas bien? – pregunto Tanya acercándose a él con osito en mano de nuevo, los dientes me rechinaron.

- Estaré bien – dijo dramáticamente el imbécil usándola de muleta para sostenerse - ¿Por qué no dejas al idiota con el que viniste y me acompañas? Rente una habitación en un hotel, con todo y Jacuzzi – ofreció mirándome con sorna.

Tanya se soltó de él y se giro a verme.

- Edward, eres un idiota, terminamos – dijo con orgullo, dejándome totalmente… agradecido.

- Perfecto – fue mi victoriosa respuesta y no pude ocultar la gran sonrisa que le siguió a mi declaración.

El rostro de Tanya se deformo de disgusto.

- ¿Acaso no vas a pelear por mi? – pregunto ofendida, sonreí y la tome de la mano con simpatía.

- Creo que hoy termine de conocerte, y veo que siendo así, te dejo en las manos que mereces, adiós Tanya – dije sin más la solté y Salí corriendo en dirección a donde Bella había desaparecido.

Afortunadamente o era muy lenta o sencillamente no había querido desaparecer, la encontré apenas unos 10 metros alejada de la carpa, parada en un pasillo viendo a la nada.

- ¿Estas bien? – pregunte quedamente, haciendo que ella saltara.

- Bien – respondió con voz pastosa, me coloque frente a ella y mortificado note que estaba llorando.

- Hey, no llores, ese cretino no te merece – dije acercándome mas, ella retrocedió.

- Lo sé, solo que… - suspiro y gimió a la vez, sinceramente, rompiéndome el corazón – me siento tan humillada – sollozo abrazándose a mí.

Me quede estático durante un segundo y al segundo siguiente la rodee con mis brazos.

- ¿Humillada dices?, ¡Tu lo humillaste a él! – dije tratando de reconfortarla – no es que fuera una tarea difícil, el tipo tiene cara de idiota, pero si no conoces a los hombres suficientes, debo informarte que para un hombre que una chica le dé un puñetazo y una patada en la entrepierna es demasiado humillante, sobre todo si la chica mide medio metro menos que tu y pesa media tonelada menos – dije tratando de hacer la reír.

Funciono.

Su risa era melodiosa y delicada como una sinfonía perfecta.

Mis piernas se debilitaron.

- Creo que tienes razón – dijo levantando el rostro y mirándome, siguiendo mis instintos levante la mano y con dedos temblorosos le limpie las lágrimas.

Ella me sonrió.

- Un año sin vernos – dijo riendo – veo que tu nariz ya no es tan perfecta como antes – dijo sonriendo de medio lado.

¿Ella creía que mi nariz era perfecta antes?

- Yo sé por experiencia propia que eres una dama de armas tomar – dije riendo, ella volvió a reír.

- Ahora también lo sabe el – dijo con amargura, yo negué con la cabeza y la tome de la barbilla para que alzara la cara.

- No te pongas mal por él, el no vale la pena – le pedí con mas fervor del que debería, sus mejillas se colorearon de un tierno tono melocotón – además – agregue inseguro, pero diría y haría cualquier cosa para que no volviera a llorar… no estaba seguro de la razón – es el día del amor – señale con media sonrisa incomoda.

Se soltó de mí negando con la cabeza.

- Aj… odio este día, siempre lo he odiado, es vil mercadotecnia, le insistí a Jacob que no viniéramos, pero Christy me obligo – dijo enojada.

Me sentí gratamente sorprendido.

Ya eran dos cosas que teníamos en común.

En realidad tres.

El desagrado por los osotes de peluche, y…

- Ya somos dos – dije riendo cómodamente, hablar con ella era tan cómodo ¿Cómo no lo había notado hace un año? – Odio este día desde que tengo memoria, y Christy también me obligo a venir – dije levantando los hombros rendido.

Ella rio sacándose un pañuelo del bolso que llevaba y limpiándose la cara.

- Si estamos aquí, disfrutemos – dijo levantando los hombros de la misma manera – algo bueno debe de haber entre tanta miel – dijo esperanzada.

Asentí y ambos sin movernos de donde estábamos comenzamos a buscar nuestro destino.

Ok, manzanas con caramelo, mala idea, aunque Bella no se veía del tipo de locas como Tanya que se dejaba llevar por las calorías, al menos eso esperaba.

Juegos de atinarle al blanco, de ninguna manera.

Mas juegos para demostrar que soy todo un mancho y regalar cosas que transportan enfermedades, ni pensarlo.

La rueda de la fortuna… meh… ya que, era lo que lucía menos amenazador y menos baboso.

- ¿La rueda de la fortuna?, dicen que es la más alta del estado – pregunte señalándola, Bella se giro y titubeo durante un momento, haciéndome sentir como un idiota.

¿No podía escoger un lugar que le gustara a la primera?

Que inepto.

- De acuerdo… ahm… ¿Edward? – pregunto volviéndose a sonrojar de una manera tan linda que no pude evitar sonreír.

- Buena memoria – dije dándole la mano como si acabáramos de conocernos.

- No tanto, tu… novia, supuse que te llamabas Edward porque ella te llamo Eddie – dijo mientras su mirada se ensombrecía.

- Bueno, no quiero disgustarte más, pero ella ya no es mi novia, ahora creo que se está divirtiendo mucho con tu… novio – vaya, esa palabra causaba mas amargura en mi que cualquier otra que hubiera dicho en la noche.

Incluso Día de los enamorados, eso ya era demasiado.

- Oh, cuanto lo siento – dijo apenada apretando mi mano.

- No lo sientas, me tenia harto – mentí, hasta ese día, para ser sincero, Tanya me tenía muy satisfecho.

-Bueno, olvidemos a ese par, ¿vamos? – dijo cabeceando en dirección a la enorme Rueda de la Fortuna.

- Después de ti – dije haciendo un ademan con la mano para darle paso, ella volvió a sonrojarse.

Eso a pesar de gustarme, me hizo preguntarme con cuantos caballeros se había cruzado en la vida para que un acto tan sencillo como cederle el paso la hiciera sonrojar.

Y bueno, en realidad no era un ejemplo de caballero, pero al menos tenía modales.

- Así que… - dije sin saber que agregar para quitar el cómodo silencio que llevábamos en el camino – ahm… ¿te llamas? – pregunte, sabía que era Bella, pero eso podía ser un diminutivo o un apodo que vaya que le pegaba de maravilla.

- En realidad soy Isabella, pero todos me dicen Bella, me gusta más – dijo sonriendo, asentí anotando eso en un nuevo libro en mi memoria.

En uno importante.

Cosas que nunca quiero olvidar.

- ¿Bella eh? – dije sonriendo mientras llegábamos a la fila del juego mecánico, la cual avanzaba afortunadamente rápido – Bellísimo nombre, nunca conocí a nadie que le pegara tan bien su nombre, Bellísimo – dije imitando pobremente un acento italiano.

Ella rio, de nuevo totalmente roja.

Otra cosa que anotar en el libro de las memorias que no quiero olvidar, ese bello tono rojo.

Carajo, ¿acaso me estaba volviendo gay o algo así?... mierda.

- Diez dólares, señor – dijo el encargado cuando llegamos al final de la fila, saque mi cartera, pero Bella, la Bellísima Bella fue más rápida y le extendió un billete.

El hombre sorprendido y divertido, dedicándome una mirada que no pude interpretar de otra manera más que, "Ya sé quien lleva los pantalones en la relación" Lo acepto y nos abrió la reja que nos separaba del juego.

Delante de nosotros había una pareja, obviamente, muy acaramelados y besucones, no sé porque, esta vez en lugar de sentir repugnancia, sentí envidia.

Bueno, me estaba haciendo muy tonto si decía que no sabía porque.

La mire, la brisa helada del este Febrero invernal, supongo que a causa del Calentamiento Global, le sentaba perfecta, sus mejillas y nariz estaban sonrojadas y su cabello suelto volaba libremente acariciándome la nariz.

Olía delicioso.

Que la mierda… de verdad me estaba haciendo gay, lo siguiente que le diría es que marca de toallas sanitaria usa o algo así.

Huy no, esa era una muy mala pregunta.

La pareja subió al primer carrito, casualmente… si como no, en cada carrito cabían solo dos personas.

Mejor para mi, no quería chismosos, tendría unos minutos libres de cualquier interrupción para preguntarle lo que quisiera.

Que no tuviera que ver con higiene femenina.

La rueda giro y fue nuestro turno de subir.

Deje que la pareja que bajaba de el pasara lentamente, mientras admiraba el carrito.

¿Estaban locos o solo me tomaban el pelo?

Era la rueda más alta del estado y también la más ridícula.

Los carritos eran en forma de cisne, pero no solo el cisne, símbolo inequívoco de un amor estúpido y empalagoso, sino además, cisne rosas, además los asientos acojinados eran de terciopelo rojo, es decir, además de feo era totalmente antinatural.

- Que ridiculez – dijo ella en un susurro, llamando mi atención.

- ¿Cómo? – pregunte confundido.

- Los cisnes, son tan ridículos, rosas y con asientos rojos para nuestros traseros, ¿podrían ser más ridículos? – pregunto riendo, inevitablemente también me reí.

- En eso estaba pensando, podrían ser mas ridículos si les pusieran un moño en el cuello, o un sombrero de copa – ofrecí riendo, ella también rio.

- Adelante señores – dijo una chica de no más de 15 años mirándome con una enorme sonrisa, se la devolví, claro, pero Bella torció el gesto y ni siquiera la miro al pasar.

Ante esto, no pude sentir más que satisfacción.

La ultima ojeada que le eche al carrito fue para ver, que además de todo, tenían numero, nuestro carrito era el numero 7.

Le ofrecí mi mano a Bella para que subiera, de nuevo sonrojándose la tomo, haciéndome sentir mariposas en el estomago.

Vaya, de verdad me hice gay, mamá, para navidad te llevare un hombre de dos metros con barba partida y pelo en pecho, espero que lo dejes dormir conmigo en mi habitación.

Subimos, y Bella súbitamente se puso seria mientras el carrito arrancaba, parándose apenas a dos metros de donde había empezado nuestro viaje, estaban cargando parejas aun.

El silencio se hizo presente, pero esta vez no era cómodo.

Su rostro estaba sumamente serio, y apretaba su bolso tan fuerte contra sus piernas, que, obviamente me sentí mal.

- ¿Algo va mal, quieres irte? – pregunte nervioso, ¿Por qué me sentía tan asustado que respondiera que si?

El carrito volvió a sacudirse y subimos otros dos metros.

Si decía que si, más vale que fuera rápido o tendríamos que esperar un largo rato de estúpido silencio para que nos bajaran.

- Quisiera – dijo ella titubeante, me envare dolido y confundido.

¿Qué había hecho mal?

El carrito volvió a sacudirse, elevándonos más.

- Yo… lo siento, le diré al encargado que nos deje bajar, y podrás irte – dije sin poder ocultar la decepción en mi voz.

- ¡No! – Dijo ella aferrándose a mi brazo, y haciendo que el carrito se tambaleara mientras volvía a subir – yo, es una tontería – dijo agachando la mirada.

- No creo que lo sea, ¿Qué pasa? – pregunte tomándola del brazo que pegaba a mi cuerpo, sintiendo la necesidad de protegerla, ¿Qué demonios me estaba pasando?

El instinto protector solo había surgido una vez en mi vida, cuando Alice había amenazado con incendiar a mi ejército de soltaditos de plástico hacia muchos veranos.

El carrito volvió a rebotar, de manera más agresiva lanzándola directamente a mi regazo.

Ella gimió como si la hubieran golpeado, y sorprendiéndome, se aferro a mi cintura.

- Oh, mierda, mierda, mierda, mierda – soltó muchas veces clavándome las uñas en la piel fría.

- ¡Hey!, Tranquila, ¿estas bien? – pregunta estúpida, ¡claro que no estaba bien!

El carrito volvió a sacudirse subiendo más y Bella casi se acostó en el piso de este.

Ok, creo que ya sabía que pasaba.

- Acaso… ¿le temes a las alturas? – pregunte con una sonrisa mientras me agachaba con ella, no podía dejarla tirada, además, podría golpearse con cualquier otra sacudida.

- Soy una idiota, - dijo alzándose un poco para volver a sentarse, pero sin soltar mi cintura – yo, las alturas me dan pavor, a duras penas puedo subir un puente, y cuando subo las escaleras de mi casa, nunca veo hacia atrás, no sé porque dije que si – dijo sin abrir los ojos, pero dirigiendo su cabeza hacia mí.

- No te llames así – le pedí acariciándole la espalda para tratar de calmarla – ese miedo es muy frecuente, si quieres podemos bajar, no te preocupes, podemos ir a cualquier otro lugar, siempre y cuando quieras mi compañía – sugerí, para asegurarme que el problema no solo era su miedo a las alturas.

- No, quise subir, ahora me quedare aquí – dijo hundiendo la cara de nuevo, mientras el carrito volvía a subir – además – agrego sonriendo y abriendo los ojos lentamente – la compañía, sin duda es la mejor que podría tener en estos momentos – dijo sonriendo.

Nos miramos, y entonces lo sentí.

Había leído momentos como estos, me los habían contado mis amigos, los había visto en las películas.

Pero vivirlo, vivirlo era lo más maravilloso.

Sus ojos y los míos se conectaron, como si fueran la pieza que les faltaba para embonar en algún lugar.

En mi alma.

Una sensación revoltosa e inquieta se instalo en mi pecho, bajando y subiendo hasta mis pies y la punta de mi cabello más largo.

Me sentí libre y atado al mismo tiempo.

Todas las preocupaciones, los problemas, las dudas y las tristezas se desvanecieron, viajaron lejos evaporándose en la nada, me sentí libre de sentir, e inmediatamente atado por ella.

Atraído como si yo fuera la Luna y ella la única tierra que podría orbitar, como si yo fuera la Tierra y ella mi sol, el cual estaba dedicado a iluminarme y darme vida.

La gravedad despareció, haciendmeo flotar en un universo lleno de libertad y a la vez inercia, una inercia libre que me indicaba un lugar.

A su lado.

Entonces lo pude sentir, y nunca fue tan real.

Ella era para mí.

Sonreí y me acerque a ella.

Ella también sonrió, y cerró los ojos, invitándome a seguir.

Nunca bese como la había bese a ella.

Con la libre inercia de sentirla para mí.

Sus labios eran extremadamente suaves, carnosos y cálidos, juguetones, pero sobre todo, me decían que sentían lo mismo que yo.

No había más.

Mi pase a la libertad de este mundo opresivo y gris había llegado.

Las puertas del paraíso terrenal se habían abierto para mí.

El carrito se sacudió, pero ella apenas lo noto, pues la atraje más hacia mí, y no deje que se separara, no hasta que recordé que a pesar de sentirme un ente divino iluminado por el más radiante sol existente, seguía necesitando respirar.

Nos separamos y ambos comenzamos a reír.

- Quien lo diría – dijo ella llevándose el cabello detrás de la oreja y agachándose, supongo que para no mirar el panorama.

Si lo veía se aterraría, estábamos como a 50 metros de la tierra, y al parecer, todavía nos falta un tramo por subir.

- Cuando te conocí, lo primero que pensé es que eras el tipo más irritable y bien parecido que había conocido – dijo riendo sin mirarme, yo en cambio, no podía quitarle la mirada de encima, era fatalmente bella – claro, esa fue mi primera impresión, y después tu me tiraste algo parecido a la caca de un bebe en mi vestido nuevo, para después romperme un dedo y después la nariz y noquearme – dijo y ambos reímos.

- Lo primero que pensé cuando te vi fue que eras una menopáusica prematura – dije riendo, ella soltó una carcajada tan jovial que me sentí aliviado – después me di cuenta que tenias unos ojos hermosos, los más hermosos que había visto, y veré en mi vida – dije con tono apasionado, no fue intencional, sencillamente así salió, y ella rio quedito, sonrojándose.

El carrito volvió a moverse, y ella se agacho hasta doblarse mientras respiraba trabajosamente, no supe que hacer así que solo le puse una mano en la espalda, tratando de reconfortarla.

- Creo que el destino nos dio una segunda oportunidad – dijo después de un momento en que se aferro a la barra de protección, suspiro mientras el carrito se quedaba quieto de nuevo, y lentamente se alzo para mirarme – tu… ¿lo sentiste? – pregunto intensamente retorciendo sus manos con nerviosismo.

No necesite que dijera que.

- Lo sentí, tan fuerte como nunca lo pensé – respondí sincero, aferrando su mano temblorosa a las mías con fervor – siempre he sido un escéptico y sarcástico en lo que se refiere a ese tipo de cosas ocultas del universo – declare, sintiendo como mis propias mejillas se coloreaban – pero, cuando te bese, sin duda, fue el mejor momento, el momento más espiritual, una epifanía de una vida perfecta, con tan solo tocar tus labios – susurre acercándome a ella.

- Creo… creo que sentí algo parecido – dijo acercándose también – no soy esotérica ni nada parecido, de hecho, me parezco mas a ti – declaro con media sonrisa, la media sonrisa más hermosa que me habían dado – soy escéptica y sarcástica, pero, ahora no creo saber el significado exacto de esas palabras, las desconozco como mías, creo… no sé porque, es el único pensamiento que ronda por mi cabeza en estos momentos, se que puede sonar loco, y hacerte que te tires del carrito, - ambos reímos mientras yo negaba – pero, siento que, Tu, Tu Edward eres para mí – dicto.

Sin más corte la distancia y volví a besarla.

Y así sentí como el carrito volvía a moverse, esta vez sin pararse, en una carrera más rápida que la anterior, pero aun así tan lenta que un caracol con sobredosis de bebidas energéticas podría rebasar.

Sin embargo, ni a Bella ni a mí nos importo, no nos separamos durante una vuelta, y cuando fue necesario el aire, sencillamente se abrazo a mí, dejándome acercarla para tocar todo centímetro de su piel, sintiendo casi dolorosa la lejanía de al menos un centímetro.

Oficialmente, esta jodido.

Jodido de puro amor.

Recargo su cabeza en mi hombro, y miramos a la nada, vi, como el juego bajaba, en su segunda vuelta, un poco más rápido, solo un poco, viendo acercarse el tumulto de enamorados que disfrutaban de este día.

Ahora los entendía, entendía que era tener una razón para sonreír.

¿Cómo había pasado algo así tan rápido?

No necesitaba una explicación, no necesitaba la coherencia para sentirlo, solo quería disfrutar.

Lo estaba haciendo.

Ahora subíamos, me sentía sintonizado con el juego, solo me sentía subir y subir al cielo, al universo, a la galaxia más lejana mientras ella hacia circulitos en mi pierna.

El juego se detuvo agresivamente, mientras nuestro carrito era el que estaba en la cima, el carrito se sacudió con violencia, demasiada para mi gusto, y Bella se aferro a mi cadera con miedo mientras hundía la cabeza en mi pecho.

Un rechinido metálico sonó, haciendo que mis sensores se despertaran, esto no era normal.

Y entonces, el juego que vibraba por la electricidad, se apago, todas las luces se apagaron y la feria quedo en penumbra.

Ok, esto si estaba mal.

Retorcí los pies nervioso.

No me daban miedo las alturas, tampoco los juegos mecánicos, ni siquiera la oscuridad, a pesar de eso, sentía un miedo terrible, y estaba seguro que era un espejo del que Bella sentía.

Ahora entendía que era la empatía.

Tenía que tranquilizarla.

Mire al frente, los alrededores de la Feria estaba igual de oscuros que la feria en sí, en definitiva había sido un apagón, sin embargo, mas allá, al parecer al centro de la ciudad, la luz iluminaba las siluetas de los edificios callados, testigos de una conexión que creía imposible.

- El miedo a las alturas, es algo que se puede superar – susurre quedamente, haciendo que me mirara nerviosa – mira – le pedí señalando el horizonte, su rostro se deformo de miedo, mientras entendía lo que había pasado – no mires la oscuridad, no pienses en tu miedo, mira más allá, mira las luces, las siluetas, - dije acariciando su mejilla mientras ella relajaba gradualmente el rostro – recuerda esta imagen, la feria es un nosotros, antes de conocernos, antes de este momento inexplicable, la luz, a lo lejos, las hermosas formas y vistosas torres que se elevan al cielo es el ahora, somos nosotros juntos, formando una ciudad de luces, de las formas que queramos, solo… solo míralas, son hermosas – dije levantando su barbilla.

Ella se pego mas a mí, aun con miedo, sin embargo miro lo que le pedí, y lentamente, en realidad muy lento, el silencio se hizo en nosotros, mientras una tranquila sonrisa aparecía en su rostro.

Pasaron largos minutos, en los que no dijimos nada, solo miramos aquel horizonte, nuestro horizonte.

Tal vez ella no lo noto, pero yo sí.

Se separo lentamente de mí, pegándose a la barandilla, solo para poder ver aquel horizonte.

Y una enorme sonrisa se estampo en mi rostro, ella ya no tenía miedo.

Esa sonrisa, nunca más desaparecería de mi rostro.

No supe cuanto tiempo paso, pero de repente, la Feria volvió a iluminarse, dejándome temporalmente ciego.

Alce una mano y aferre a Bella del brazo, para atraerla al asiento de nuevo, esperando a que nos bajaran de este juego, y poder llevarla a cenar, a algún otro lugar, más tranquilo, más ecuánime, menos rosado, como nosotros.

Sin embargo, espere demasiado.

Mi vista regreso, la feria otra vez andaba, las personas habían disminuido, pero seguía habiendo muchas parejas que regresaban a su tarea de derramar miel.

Y nosotros no nos movíamos.

- ¿Qué pasa? – pregunte asomándome al piso, ahí abajo había un alboroto, había al menos 20 personas con sus uniformes de la feria alrededor de la maquina, mientras miraba una persona más se acerco, con un megáfono pegado a la boca.

- Señores, sentimos informarles que por el apagón, el juego se ha averiado, hemos llamado al 911, evacuaremos carrito por carrito, por favor, tengan paciencia, y miles de disculpas por este tropiezo – oh mierda.

Mire a Bella, y al contrario de lo que pensaba ella sonreía como si le acabaran de decir que había ganado la lotería.

- Vaya, parece que hoy gane la lotería – dijo, haciéndome sentir extraño, ¿acaso cada pensamiento que tuviera ella lo iba a terminar? – Así que, tenemos un tiempo indefinido para los dos solos, mirando nuestro horizonte – rio y se sacudió tras una helada brisa.

Yo sonreí y me quite la chaqueta, se la coloque en los hombros y ella se abrazo a mí, acomodándose en mi hombro con suma naturalidad.

- Parece que ganamos el premio mayor – dije sonriente.

- Así es, Y dime, ¿Cuántos años tienes? – pregunto.

Así, pregunta tras pregunta, minuto tras minutos, beso tras beso, hora tras hora, la pasamos conociendo a aquel, que estábamos seguros era nuestro complemento.

Pasaron al menos 3 horas, la noche comenzó a enfriarse más de la cuenta, y a pesar de que estábamos cómodos y juntos, el frio comenzó a hacer estragos.

Bella comenzó a ponerse pálida, y sus labios a perder color, así que la arrope quitándome el suéter que llevaba, quedándome solo en una camiseta delgada, pero no importaba, prefería que ella estuviera caliente.

Fuimos a los últimos que sacaron del juego, primero bajaron a Bella, aceptando mi vehemente pedido de sacarla rápido de ahí, estaba casi amarilla, la bajaron primero con ayuda de un bombero en una escalera y luego en una canastilla, hasta el suelo, de ahí, como a los últimos que había bajado, la esperaba una ambulancia.

Después me bajaron a mí, casi baje las escaleras corriendo, si es que aplicaba el término, después el camino en la canastilla me pareció eterno, mirando desde arriba como le tomaban la presión a ella.

Al fin en el suelo, todo mundo aplaudió, como si fuera un sobreviviente del Everest, que ridículos, recibí algunos abrazos de desconocidos, me los quite rápidamente de encima y me reuní con Bella, con un par de paramédicos pisándome los talones.

- Siéntese señor, tenemos que revisarlo – me decían, pero los ignore y me senté solo a lado de Bella.

- ¿Te sientes mejor? – pregunte preocupado.

- Ahora que estas aquí, mucho mejor – respondió ella con una sonrisa lánguida.

- Bien señor, la llevaremos al hospital, está un poco deshidratada y con principios de hipotermia, seguramente la tendrán en observación durante la noche, no se preocupe – dijo el paramédico que la atendía obligándola a acostarse.

- Yo iré – dije levantándome como resorte de la camilla para dejar que la acostaran.

- Oh sí, claro que ira – dijo un paramédico a mi lado, gire a verlo, ¿en qué maldito momento me había puesto el barómetro? – basándome en su presión, creo que el diagnostico de su novia es el mismo que el suyo, así que compartirán habitación en el hospital, ¿Qué horrible San Valentín, no? – pregunto con una mueca de pena.

- Terrible – dije con sarcasmo, Bella rio y no sin antes tomarme de la mano y darme un apretón cariñoso se la llevaron a la ambulancia.

- Por cierto señor, - dijo otro paramédico mientras me obligaban a recostarme en la camilla – ha roto un record hoy – dijo riendo, todos los demás también rieron.

- ¿Cuál? – pregunte sintiéndome demasiado somnoliento para cualquier cosa.

- El del hombre con la cara del idiota mas jodidamente enamorado que liberamos de la rueda de la fortuna – dijo otro y todos estallaron en carcajadas.

- Lo sé – fue lo último que dije antes de cerrar los ojos y dejar que me llevaran.

Debo aceptarlo, siempre decía que aquel 14 de Febrero era uno de los peores, pero la verdad era otra.

Era el mejor que había vivido.

A pesar de que mi novia me dejara por el novio de otra.

A pesar de que me quedara encerrado a 60 metros de altura en una rueda de la fortuna durante casi 4 horas, con una brisa invernal azotándonos.

A pesar de que en el hospital me retuvieran, porque casualmente a mi organismo se le ocurrió tener apendicitis en ese momento.

¿Qué mierda de suerte es esa?

A pesar de que Bella y yo no compartimos habitación en el hospital.

Y a pesar de recibir las burlas de los bomberos.

Era un terrible Día de los enamorados, uno de los peores, pero sin duda alguna, el mejor.

Estuve internado 7 días más, y sin poder trabajar y salir de mi casa otros 7, pero el primer día que pude salir de nuevo, llame a Bella, para invitarla a nuestra primera cita.

Gran sorpresa me lleve, ella me había dado el numero de su hotel, porque como ya sabía, ella no vivía aquí, cuando llame me dieron otro número, diciéndome que ella ya no se hospedaba en el hotel.

Cuando llame al otro número, ella me respondió, dándome la buena nueva.

Había conseguido un trabajo en la ciudad, y estaba buscando departamento para instalarse, indefinidamente, en la misma ciudad que yo.

Salimos 4 días después, el 4 de Marzo, 4 más 3 igual a 7.

Suspire con felicidad.

Aquel recuerdo era uno de mis preferidos, era un parte aguas en mi vida, un nuevo Edward había nacido desde esa noche.

La necesitaba, la amaba, era mi complemento.

Sin ella no era nada.

Suspire frustrado y volví a levantarme de mi asiento.

Una enfermera se me acerco, con rostro severo.

Mierda, la tercera había llegado me iban a correr.

- Señor, por favor, póngase el collarín o lo volveremos a ingresar como paciente – dijo ella, con su voz de viejita regañona.

Sin querer más problemas, regrese a mi asiento y tome el collarín que había ocultado debajo de este, colocándomelo de nuevo.

Era una mierda de infinidad de incomodo.

Solo quería que esta pesadilla terminara.

Sin dudas, a pesar de recordar apenas dos de nuestros Días de los enamorados juntos.

Este era el peor de todos.

Y yo solo podía pensar en una cosa.

Bella, Te amo.


Y bien? que les parecio?, espero que lo hayan disfrutado, trato de meterme en la psique masculina con Edward, no se que tan bien lo he logrado, pero al menos me gusta jejeje

Y bueno, como no me llegan alertas a mi mail, no recibi un link para poder responder sus reviews, para las nuevas que me leen les informo que suelo responderlos todos! siempre me inspiran mucho y me sacan una enorme sonrisa!

Como ya dije, no puedo responderlos personalmente, asi que ocupare un poco de espacio aqui para hacerlo.

Mariclau: Hola!, pues si, a mi se me ha hecho tan gracioso que la noqueara, que me he reido como idiota al escribirlo jejeje, este cap no es tan gracioso, pero lo compensare con el que sigue, espero te guste! Gracias y Muchos Beshos!.

Ebrume: Hola Linda! jaja yo tampoco soy partidaria de ese día, mi novio si!, espero que el tuyo no sea aficionado, a veces me veo tan sobrepasada por la miel, que me hago amarga!, el pobre de mi novio siempre la paga jajaja, pero al menos este dia de los enamorados no estubo nada mal jejeje, a veces tenemos que esforzarnos como Edward con Tanya no? xD, Muchas gracias por seguir mis fics! de verdad lo aprecio con toda el alma! y hasta me agregaste en la cuenta de you tube! no se lo que tengo, porque olvide mi contraseña hace años =/ pero la retomare, muchas gracias!, Nos leemos aqui o en noche, o en ambos! jajaja Gracias y muchos Beshos!.

Paaameeelaaa: Hola! jaja tu nombre me ha encantado! he tenido que contar las letras para no ponerlo mal, espero haberlo hecho bien xD, Muchas Gracias por leer, y que bueno que te ha gustado, me llena de felicidad!, la pregunta que me haces, del porque esta en el hospital, no puedo responderla jejeje serian Spoilers, pero creo que en este cap hubo una gran pista, Muchas Gracias!, por leer aca, y por interesarte en Noches! me ha dado un gusto verte tambien por alla! ^^ Muchas Gracias y muchos Beshos.

Ludwika Cullen: Hola! Muchas Gracias por leer y dejar review! Me da un enorme gusto que te haya gustado, espero que este tambien te guste, muchas Gracias por leer!, Gracias y Muchos Beshos!.

Y bueno, esos son los reviews respondidos, muchas Gracias chicas!

Aca los agradecimientos a todos los que siguen la historia, Reviews, Alertas y Favoritos, los agradezco con toda el alma!

MARICLAU, EBRUME, PAAAMEEELAAA, LUDWIKA CULLEN, HAPPY-HALLOWEEN, KETSIA, LORENIS, SELLY COLY COOL, VIANEY CULLEN MASEN HALE MCCARTHY, AMERYTOH, BELEN CULLENSS, CELIA 264, LILI SWAN.

Asi que muchas gracias por seguir esta historia, espero sus comentarios con mucho cariño!, y tambien si tienen una respuesta para mi problema de alertas! me tiene loca, y bueno, si las lectoras de noches de pasan por aca (algunas ya las veo, muchas gracias chicas) les recuerdo que este fic, completo y completamente es para ustedes!, muchas Gracias, me han inspirado muchisimo, pero desgraciadamente no puedo pagarlo con capitulo nuevo, quiero resolver primero el problema de las alertas, por los reviews que responder y los favoritos y alertas, espero se resuelva pronto, sino, publicare asi.

Y basta de anuncios, nos leemos pronto! con un capitulo adelanto bastante mas gracioso que este.

Muchas Gracias A todos!

Beshos y buena vibra.