Sumario: PWP? Sasuke y Sakura haciendo ensaladas


Clon


Sakura se removía, temblorosa, conteniendo sus gemidos en el hombro de Sasuke, quien sentía el sudor cayendo por su tenso cuerpo. Los dientes de ella clavándose en el hombro. No le afectaba, sedado de pasión por ella, igual sabía que lo curaría, sin rastro de cicatriz, dejando solo los intensos recuerdos.

La espalda tensa contra el respaldar de la cama, el piso alfombrado amortiguando el agitar de los amantes, sus bocas encontrándose desenfrenadamente.

Sakura sintió un destello de jutsu envolver a su esposo.

Dos manos se posaron sobre su cintura.

Sakura lo sentía extrañamente posesivo. Y sabía bien el por qué.

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Todo había comenzado hace casi una semana atrás, aquella la mañana, cuando una adolescente Sarada hizo una inquietante pregunta a su madre sobre la popularidad de historias con contenido inquietante.

—¿Qué tan inquietante? — Preguntó Sakura.

Sarada analizó por unos instantes cómo utilizar las palabras adecuadas. En ello se parecía mucho a su padre.

—Dos hombres envueltos en una relación amorosa — la muchacha lo soltó, sin más preámbulos. También era heredado de los Uchiha ir directo al asunto, por muy abrupto que suene. —No entiendo por qué se emocionan.

Sakura sintió que las mejillas se le encendían de la pena.

—Bueno, dependiendo de la edad... En la adolescencia es más común ver a apuestos hombres juntos.

Sarada arqueó una ceja, luego hizo una sonrisa maliciosa, heredada sin duda alguna de los Haruno.

—Mama también ha sido fanática del shonen ai — observó con burla la adolescente. Sakura sintió una llama de celos envolverla y sabía muy bien a quién pertenecía esa sensación. Con nervios, trató de justificarse, no solo ante su hija, quien malinterpretó su gesto y creyó que iba a recibir de su madre un coscorrón, por lo que Sarada se apresuró a desviar su atención en el meollo de su inquietud — Pero están diciendo que Iruka-san y Kakashi-san harían una buena historia de amor.

Sakura se mantuvo con la mano en el aire.

—¿Ah? ¿Kakashi-sensei? ¿Iruka-sensei? — Sakura se rascó una mejilla, como si estuviera analizando la opción. Sintió esa llama de celos envolverla más aún, por lo que se apresuró a aclarar —Nunca antes lo había siquiera analizado. No creo que a ellos le guste la idea.

—Ni a mí — replicó Sarada con una mueca — No lo entiendo siquiera. Si a mí me gustara una persona, lo que menos me agradaría es verla con otra persona, indiferente de sus preferencias.

Sakura notó que su hija iba a ser tan posesiva y celosa como su padre. En el fondo le encantaba picar a su Sasuke-kun porque solía ponerse bastante intenso en la intimidad. No es algo que le diría a su hija, por supuesto, aunque sabía que su hija los tenía como pervertidos.

—Son cosas de adolescentes — intentó justificarse Sakura. Sarada rodó los ojos, ella era una adolescente. — Bueno, de algunas adolescentes.

—¿Tú también, mama? — Sarada adoptó un tono tenso — No me digas que a Papa también lo imaginaste con... — la menor de la familia no pudo siquiera terminar la frase, pero fue fácilmente deducible.

Muchacha y tonta — respondió Sakura, riendo nerviosamente. Sentía cómo el cuello le quemaba, por lo que imaginaba que hasta allá corrió su sonrojo. — Hablaremos de ello en otra ocasión.

Ocasión que llegara mucho, mucho después, por supuesto. Primero debía darle explicaciones al tenso Sasuke que, seguía de incógnito para su hija. Sakura incluso hubiera podido decir el preciso segundo que hizo acto de presencia.

Sakura se abanicó ante sus recuerdos, riendo de lo absurdo que había visto, aunque fuera un jutsu de Konohamaru. Si se lo decía a Sarada, seguramente perdería el respeto ante su sensei. Mejor no.

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Sasuke acomodó el pequeño mensaje en la pata del halcón y extendió el brazo para su libre vuelo.

Sai.

Tsk.

Lo recordaba muy bien.

Compañero de equipo 7, cuando él había decidido desertar de la Aldea. Estuvo en la misión de traerlo de regreso. Se casó con Yamanaka y tienen un hijo. Inojin, si mal no recuerda. El muchacho suele acompañar a la escandalosa de su madre cuando van de visita a la casa Uchiha, y suele ser más calmado y menos hablador.

Lo ha pillado observando a su Sarada.

Justo pensando en ella y apareció para su entrenamiento de jutsus de fuego. Sasuke sonrió levemente orgulloso de cómo su niña ha avanzado con las técnicas del clan, decidida a dejar el apellido Uchiha por todo lo alto. Le recordaba a sí mismo en su niñez, antes de la masacre del Clan.

Observó al halcón perderse en el horizonte, prometiéndose que su hija no sufriría ni una milésima de ese tipo de pérdidas.

—Sarada— la llamó al momento en que ella se ubicaba delante del lago — ¿Tendrías algún problema en quedarte a solas un par de días?

La niña frunció el entrecejo en señal de intriga.

—Ninguno, papa — indicó ella — ¿Pasa algo grave?

—Uhn — replicó Sasuke, frunciendo el entrecejo — Sakura tiene que ir a verificar una información médica. A pesar que sé que puede defenderse sola, esa zona no es tan amable con los Uchiha. Conflictos del pasado.

Sarada asintió en señal de comprensión. Escuchó a su papá soltar un sonido de exasperación y estuvo por preguntar a qué se debía aquello cuando abruptamente sintió un fuerte viento mover su ropa y cabellos.

—¿Por qué los dos? — preguntó Naruto, en una actitud que parecía de un padre protector de su inocente y virginal hija ante un despiadado y sucio pervertido. — Sakura-chan no es una mujer débil, tú mismo lo has dicho.

—Y has comprobado su fortaleza, dobe.

—Soy tu Hokage, respétame, teme. — Naruto entrecerró los ojos en señal de suspicacia, algo que Sasuke estaba más que seguro que no tendría. No, a menos que sea para perversidades.

—Hn.

El rubio, fácilmente saliéndose de sus casillas, insistió en el asunto primordial.

—Aún ni has pedido permiso. ¿Por qué los dos justamente? Deja de hacerle cosas indebidas a Sakura-chan, teme hentai.

El otro rodó los ojos. En una clara señal de quemeimportismo al berrinche de Naruto. Sakura no es su hija ni su hermana, afortunadamente. Pobre de ella si compartiera la misma genética de ese cabeza hueca.

Sarada notó una pequeña sonrisa en el rostro de su padre. Si hubiera parpadeado, se lo hubiera perdido.

Naruto invocó un clon y con la ayuda del mismo emitió una bola de energía a la que llamó Rasengan.

Sasuke lo ignoró completamente, esquivando aquel ataque. Sarada alcanzó a notar también que su padre había utilizado su Sharingan. ¿Para qué precisamente? Aún no lo comprendía del todo. Quizá el ataque del Hokage sea demasiado fuerte y se requiere de una técnica igual de poderosa para contraatacarlo.

Sarada aguantó la respiración, segura de ver una épica batalla.

Sasuke se volvió hacia sí mismo, como si fuera a sacar su espada. Eso hasta Sarada lo hubiera imaginado. Así que ver cómo esquivó al rubio, dejando que cayera al lago, fue totalmente inesperado.

La pupila del ojo descubierto de su padre volvió al negro. Volviéndose hacia ella, pasó un brazo alrededor del hombro de la adolescente para llevarla a otro campo de entrenamiento.

—Te enseñaré las técnicas de kunai — indicó Sasuke. Sarada apenas pudo observar de reojo cómo El Séptimo salía a la superficie, lanzando maldiciones contra su padre.

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Sakura se estremeció al leer aquella autorización de salida.

No era por ver el apellido Uchiha junto a su nombre, siempre le encantó la idea y es dichosamente feliz por haber conseguido aquello.

Era porque iba a ir de misión con Sasuke. A retirar las muestras de un espécimen que parece ser útil como antídoto para mordidas de serpientes.

Parece misión de rango C.

Ella no entendía por qué Naruto la enviaba junto a Sasuke. Pero ahí estaba la autorización. Incluso hasta el tiempo, tres días, le parecía demasiado.

No quería pensar si aquello tendría algo que ver con lo que Sasuke había escuchado, sobre sus fantasías de adolescente.

Estúpido Konohamaru por ponerla en esos apuros. Y estúpidas sus ilusiones infantiles, porque ahora no estaría tan feliz que cualquier persona se acercara a Sasuke de aquella manera.

Su esposo e hija llegaron, por lo que Sakura sirvió la merienda.

—Cariño, llegó una autorización para salir de la Aldea — comenzó Sakura aquella plática. Hubiera agregado desconocer de qué se trataba el tema, pero bastó una mirada profunda de Sasuke para que el estremecimiento le llegara hasta la médula ósea.

Oh, demonios.

Su esposo no iba a soltar con facilidad el tema de sus tendencias de adolescente.

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Sasuke adoraba cuando todo salía de acuerdo a sus planes.

Sabía que Naruto iba a hacer el berrinche por llevarse a Sakura por tres días, lo atacaría con un rasengan y al final firmaría la orden de salida.

Estúpido y predecible.

De la que sí no sabía cómo reaccionaría sería Sakura.

Él era celoso, posesivo. Inseguro, quizá. Ha perdido todo y ahora que vuelve a tener quiénes llenan su vida, no está dispuesto a ceder.

Sakura estuvo segura que estaban lo suficientemente alejados de la aldea, para comentar a Sasuke por aquella singular misión.

—Venenos, cariño — comentó ella, sonriendo sutil y burlonamente — Hemos identificado más de doce mil en nuestra base de datos. Es una suerte que Tsunade-shishou no esté como Kage.

—Hmp. — fue la respuesta del hombre, mientras calculaba el tiempo en que llegarían a su destino. Estaban a unas Seis horas a pie, a un ritmo lento y pasivo. A dos horas y media si hacen uso de la velocidad de un shinobi promedio.

Sakura se aferró al cuerpo de su esposo al momento de levantar vuelo. Siempre era una sensación maravillosa poder ir contra la gravedad.

Después de aproximadamente media hora llegaron a una zona montañosa. Sakura se estremeció de anticipación.

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—Entonces... — empezó Sasuke, después de acomodar sus pertenencias y verificar que los alimentos que se llevaron no vayan a dañarse.

A propósito Sakura se hizo la desentendida.

—Entonces ¿Qué? — se puso de puntillas y le dio un sutil beso en la barbilla, bajó el tono de voz, como si Sarada estuviera en la sala de aquella pequeña cabaña — Cariño.

Sakura lo vio sonrojarse, a pesar de su expresión estoica y aparente indiferencia.

—¿En quién piensas?

Ella notó el sutil temor en su voz.

Su niño desolado, su hombre roto.

—En ti — Sakura mordió la barbilla de Sasuke antes de dejar un suave beso — Siempre, siempre en ti.

—¿A pesar de tanto tiempo? — Sasuke la ayudó a alzarse con su único brazo. En sentido metafórico se preguntaba si un brazo era suficiente para sostenerla. Satisfacerla.

Porque amarla, hasta el mismo infierno sabía cuánto lo hacía.

—A pesar de todo — Sakura capturó el labio inferior entre los suyos — A pesar de todos.

Sakura devoró ansiosa la boca de su esposo, incentivándolo a que pierda el férreo control que mantiene veinticinco horas al día. No necesitó de mucho tiempo. Sasuke correspondió al beso, girando sobre sí mismo, caminando ágilmente hasta la habitación que sería mudo testigo de la pasión desenfrenada de dos seres que se amarían como si no hubiera un mañana.

Sakura sintió un suave colchón a sus espaldas. No escuchó los pasos de Sasuke el el piso, solo fue consciente de cómo se despojaban de la ropa, que estorbaba en el contacto de sus pieles.

—A pesar de todo — murmuró Sasuke, arrimándose al cabecero de la cama, su espalda tensa, sudando más al momento que ayudó a Sakura ubicarse en su erecta hombría. Ella mordió el hombro, buscando acallar un poco el grito que nació desde lo profundo de su alma.

Sasuke la llenaba tanto.

Vio cómo su esposo hacía un jutsu, el destello envolviéndolo unos instantes, antes de sentir dos manos alrededor de su cintura. Sakura sintió que el pecho se le llenaba de una dulce agonía. Sabe que Sasuke quiere seguir purgando eternamente sus pecados y cree que, quedarse sin un brazo, es parte de su castigo.

Muy pocas veces él hacía aquel jutsu para tomarla con sus dos manos, ni siquiera estando en riesgo su propia vida se atrevía a crear aquel falso brazo.

Sintió un peso en su espalda y se sobresaltó al sentir dos manos adicionales recorriendo su pequeña cintura. Conocía demasiado esas manos recorriendo su piel, necesitado de ella con ansiedad y pasión que ella mismo siente.

— A pesar de todo — volvió a murmurar el otro Sasuke a sus espaldas. Sakura soltó un entrecortado gemido. Sintió la mirada oscura de su esposo, al que ella sabía que era el auténtico, ayudando a que ella mueva las caderas.

Ella no podía engañarla. La sintió más húmeda y caliente cuando su clon le susurró a sus espaldas. Era la primera vez que se aventuraba a crear un Kage Bunshin para estos fines. Dudaba que Tobirama estuviera feliz si se hubiera imaginado el uso que le daba un Uchiha a esta técnica.

Pero ¿Quién demonios podía culparlo? Sakura es tan sensual, dulce, caliente, abrigadora, sexy. Quería darle todo, lo bueno y lo malo. Incluso lo más oscuro si eso le da felicidad.

Su clon le dio suaves besos en el cuello mientras sus manos se deslizaban hasta los tentadores pechos para aprisionarlos. Sasuke admitía que, de una retorcida manera, era excitante ver cómo Sakura reaccionaba a aquellas caricias. Ella apenas y podía sostenerse de sus hombros para no caer, sus labios temblando, sus mejillas enrojecidas y las pupilas oscurecidas.

—Sasuke-kun — murmuró ella, aún sabiendo cómo lo enloquecía que lo llamara así en la intimidad. Por ello, delante de otras personas, soltaba un dulce Cariño, para evitar darle un espectáculo pornográfico a los aldeanos.

Sasuke sentía cómo el corazón de ella latía ferozmente, por la expectativa, porque, a pesar de los años, habían fronteras que aún no cruzaban, pero cada avance que hacían, sabían no tenía camino de regreso.

Su clon le ofreció los tentadores senos, con los picos duros. Los mordisqueó gentilmente, porque cuando estaba excitada, los tenía muy sensibles y él era incapaz de maltratar aquellos tesoros. Sakura dejó caer la cabeza hacia atrás, lo que fue aprovechado por su clon para besar esos pecadores labios que no dejaban de soltar eróticos gemidos.

Era extraño.

Morboso.

Y se irá directo al infierno, porque le encanta.

No supo cuánto tiempo transcurrió en esa tormentosa sesión, su cuerpo deseaba la liberación total de la tensión que se formó en su vientre bajo, tampoco supo de dónde obtuvo las fuerzas para soportar la tormenta de pasión que provocaba las manos de Sasuke por todo su tenso cuerpo. Lo sentía en su espalda, cintura, senos, piernas. La acomodaba para llegar más profundo aún. La sentó sobre sí mismo, tomándola de esa tensa manera mientras veía cómo Sakura acercaba aquella boca tentadora al pene de su clon.

Era jodidamente excitante verla desde otra posición darle ese placer tan íntimo.

No pudo evitar deslizar una mano por el rostro de Sakura, acomodando los empapados cabellos detrás de una oreja, mientras veía la dulce boca llenarse del pene de su clon. Tragaba profundo, respiraba tensa, se sacaba el pene y deslizaba la lengua por todo el tronco.

Era tan íntimo e intenso.

Las caderas de la fémina se movieron al ritmo acelerado que impuso Sasuke, mientras la lengua de ella continuaba explorando cada centímetro del pene, como si fuera su dulce favorito.

Pero quería más.

Deseaba más.

Jamás tendría suficiente de Sakura.

Aceleró sus embestidas para buscar más fluidos naturales entre ambos, la brusquedad haciendo que ella soltara de sus labios su largo juguete y se aferrara a sus hombros. Los gemidos subiendo de intensidad, la tensión formándose en su bajo vientre.

—Dámelo todo, Sakura — insistió Sasuke, deseoso de poseerla de todas las formas posibles.

—Ummm — aceptó ella, removiéndose inquieta, acoplándose a cómo los dos pares de manos la acomodaban.

Ella se dejaba hacer.

—Ábrete para mí — replicó él, usando sus manos para acariciar el trasero. Sasuke había tocado todo de ella, el sexo anal no era desconocido en su vida íntima. Ella comentaba que, a falta de pechos (lo cual él replicaba que sus senos eran del tamaño perfecto) había sido dotada de un buen trasero. Sasuke no se quejaba de esto último. Generalmente aprisionaba la cintura de su esposa con su único brazo mientras su pene se deslizaba entre las redondeces del firme y prieto trasero, saboreando ese punto de tensión y placer que a ambos enloquecía.

Pero definitivamente, nunca, ni en sus más aventuradas exploraciones sexuales, Sakura había sido tomada vaginal y analmente al mismo tiempo.

Sintió la mano del clon deslizarse entre sus sexos, para tomar los fluidos y preparar su entrada trasera, a la vez que buscó distraerla explorando cada centímetro de aquella sonrosada y pecaminosa boca. Los dientes de Sasuke siguieron jugueteando en sus pechos. Era demasiada excitación para Sakura, quien creía que en cualquier momento desfallecería de placer.

Ella sintió cómo las manos de su esposo iban abriendo su trasero. No pudo evitar la expectativa, aunque aquellas jodidas bocas la distraían del miedo. No supo de quién fueron los dedos que estaban jugando con la perla sedosa entre sus piernas, que lograron hacerla una muñeca temblorosa, moviéndose al hilo de su dueño.

El clon tanteó la disponibilidad del cuerpo de Sakura. Lo sintió tenso y pequeño. Frágil y delicado. Y lo iba a mancillar más aún.

Merece el infierno.

Sasuke jugueteó con los pezones, abriendo más las piernas de su esposa, ofreciéndola a su clon, o a sí mismo, según como pueda verse esta inverosímil situación. Sus manos se cruzaron con las del clon que seguía jugando con el exterior de la vagina llena de su erecto y ansioso pene. El otro se estaba impacientando. Sasuke podía ver cómo las venas de su cuello estaban visibles, tensas, por lo que asintió en silencio, inclinando a Sakura hacia su cuerpo, haciendo que rompa ese beso con su clon.

Ella se sintió expuesta y vulnerable.

El clon aprovechó que Sasuke atrajo con una mano el cabello de Sakura, parecía que quería llenarla de besos sin fin. Un largo dedo tanteó la entrada del tenso anillo. Sakura parecía distraída por el beso. Dejó de jugar y abrió con su pene aquel oscuro pasadizo.

Sasuke sintió un mordisco profundo en el labio inferior. El pecho estaba que le explotaba de puro orgullo.

La llenaba.

La poseía.

Más allá de lo impensable.

Más oscuro que cualquier fantasía sexual.

La escuchó gemir entre sus labios y sintió que fue su perdición.

El interior de ella se comprimió más, como si deseara exprimir hasta su misma alma. Apenas podía respirar, buscando el ritmo adecuado entre aquella maraña de cuerpos sudorosos y temblorosos. Lograron acoplarse en pocos instantes, Sasuke entraba, el clon salía, mientras Sakura se mantenía siempre llena y deseosa a complacerlo en todo.

Las caderas se ondulaban, los sonidos de cuerpos chocando de aquella indecente manera, respiraciones agitadas, gemidos amortiguados por besos que quitaban el aliento.

—Dame más — lograba decir Sakura, en esa susurrante e hipnótica voz que lo incita al pecado — Dame todo de ti.

Se sentía totalmente abrazada entre el cuerpo de su esposo y el clon. Dos pechos fornidos rodeándola, un mismo rostro, una misma y oscura pasión.

Sasuke sintió cómo Sakura tensaba su cuerpo, ahogando en su cuello el grito de éxtasis. Su cuerpo grácil aprisionándolo intensamente.

Perdió la concentración casi al momento que su clon se derraba dentro del trasero de Sakura. Al desaparecer, el éxtasis lo golpeó con fiereza, dejándose todo el semen en el interior de la palpitante vagina.

Sakura cayó sobre él, cansada y temblorosa. Cualquier pensamiento o idea de otra persona con Sasuke desvaneciéndose hasta de sus recuerdos.

Sonrió, dejando un suave beso en el pecho de Sasuke.

—Deberíamos probar con clones míos — murmuró ella.

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Fin del proyecto


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Segundo fict PWP... si se emocionan con ver más, nel, oneshot y muy intenso.

Dedicado a Ari y Akiiko, por hacer mejor cada día. Las quiero un montón y gracias por aguantar tantas vainas y locuras.