Gracias por la devolución! Este capitulo originalmente iba a ser Lucy/Lisanna pero no pude encontrar inspiracion para ello, lo siento... asi que salio esto!
Título: Lucy la enfermera
Personajes: Natsu y Lucy
Rating: K+
Palabras: 779
Summary: Natsu no puede moverse y Lucy se apiada de él.
Advertencia: Ninguna.
—¡Suéltame! —gritó Natsu, tan fuerte que probablemente todo Magnolia lo escuchó.
—Lo siento, pero no —le devolvió su amiga en una voz que, curiosamente, fue casi tan potente como la suya— ¡El doctor dijo que te quedes quieto y quieto te quedarás!
—Sí, sí, comprendo pero... —miró a su alrededor, o al menos al ángulo al que llegaba a ver— ¿Atarme a la cama no es un demasiado?
Lucy se puso de pie, miró al mago de fuego atado de pies, brazos y otras partes distintas de su cuerpo a la cama y suspiró.
—No es mi decisión. Mira-san dijo que debías permanecer así por lo menos un día. —frunció el cejo, algo molesta— Deberías de estar agradecido.
—¿De qué? ¡Me ataste a una cama y no puedo moverme!
—Yo m ofrecí a hacerlo. De lo contrario, Erza lo hubiera hecho.
Natsu tragó saliva mientras le venía la mente una imágen, en la cual la maga pelirroja -que presentaba rasgos de demonio en su imaginación- lo perseguía con una soga e intenciones asesinas. Asustado, apartó esos pensamientos de su cabeza moviéndola hacia los lados. Lo cual causó que torciera la cabeza, lastimándose por las sogas.
Las heridas obtenidas en la última misión no habían sido serias, después de todo es de Natsu de quien estamos hablando. Pero al parecer había atrapado un virus en el momento, y unos días después estaba muy enfermo. Aunque al día siguiente dijo estar en perfecto estado, lo llevaron -gracias a una intimidadora amenaza de Erza- al doctor, que le recomendó reposo. Y así fue como llegamos a esta situación...
—No es justo. Estoy enfermo, se supone que alguien cuide de mí —se quejó el dragon slayer.
—¡Hola! ¡Estoy aquí! —le recordó la rubia, alzando sus brazos en el aire.
—Ah cierto. Lucy, tengo que ir al baño, ¿me llevas? —solicitó con una sonrisa.
—¡Te aguantas! —le gritó, enfadada con tal proposición.
El silencio reinó por unos instantes, mientras Lucy se dedicaba a mirar el reloj de la pared y Natsu sólo suspiraba aburrido. Eventualmente, terminó determinando que estaba demasiado aburrido.
—Lucy, me aburro...
—Y yo la estoy pasando genial, ni te imaginas.
—¿En serio? ¡Pero si no estás haciendo nada!
—¡Era irónico! En serio, a veces puedes ser tan...
—Lucy, tengo hambre.
—Bueno, Mira-san dejó una sopa para tí... —miró el plato de sopa que reposaba sobre la mesa de luz junto a la cama, fuera del rango de visión del mago de fuego.
—¡Sopa, yo quiero!
—¿Pero cómo se supone que la comas así?
—Hm... pues desátame.
—¡Ni loca! ¡Te escaparás apenas lo haga!
—Entonces tendrás que darme de comer tú misma —le mostró una gran hilera de dientes y ella pensó en bajárselos uno por uno.
—¡Eso ni pensarlo! ¡¿Acaso estás poseído por Tauros o algo por el estilo?
—¡Pero tengo hambre! ¡No me dejarías morir de hambre, ¿verdad Lucy?
Lucy suspiró, enfadada con el hecho de que no podía negarse a su amigo.
—De acuerdo, si no queda otra.
—¡Gracias Lucy! ¡Eres una gran amiga!
La maga celestial tomó en sus manos el plato de sopa y se sentó en un lado de la cama. Hundió la cuchara en la sopa y se la acercó a Natsu, quien, sonriente, abrió bien grande la boca y atrapó dentro de ella. Lucy temió por un momento que, al retirar la cuchara, faltara una parte de ella. A veces su compañero se comportaba como un monstruo.
Repitió el proceso varias veces, hasta que la mitad del plato se había acabado. Sin embargo, cuando alzó nuevamente la cuchara, Natsu se inclinó para intentar comer la cuchara antes y... pues, el repentino movimiento causó que Lucy perdiera el equilibrio y... conclusión, el plato de sopa terminó sobre la maga de cabello rubio. Y estaba caliente. Muy caliente.
—¡Me quemó! —gritó Lucy, poniéndose de pie de un salto.
—¡Lucy, lo siento! —se disculpó rápidamente Natsu, intentando ayudar en algo, pero le fue imposible en su posición.
Ella lo ignoró y corrió hacia el baño. Una vez allí, se quitó su blusa blanca -la cual había sido manchada por la sopa- y bebió algo de agua fría del grifo, para así serenarse un poco y reestablecer su calor corporal normal. Luego, abandonó el baño y sacó una nueva blusa del armario para regresar junto a la cama donde Natsu se encontraba.
Excepto que Natsu no se encontraba ahí.
En su lugar, había varias cenizas que alguna vez fueron las sogas que retenían a su compañero. Miró la ventana abierta y suspiró.
—Oh bueno, es problema de Erza ahora —asumió Lucy, mientras oía el grito de Natsu al descubrir a "Titania" en la puerta del apartamento de Lucy.
