Seguiré la temática del nombre de la historia (Si te caes ten cuidado de lo que te recibe), e incluiré otras parejas (aunque mi favorita es Ereri). Espero que les guste. Disclainer: los personajes no me pertenecen, sino que son del señor Isayama Hajime.
-Oi, es hora de levantarse ya.
El sacudón y la voz nada dulce del capitán levantaron prontamente a Eren. Mientras se refregaba los ojos miró detenidamente al Heichou que ya estaba cambiándose. Se veía demasiado lindo por la mañana.
-¡No puede ser!
-¿Qué te sucede?
-Anoche… acabo de recordar. Hanji-san me dejó salir porque le dije que no me sentía muy bien y pensó que me caería bien el aire de la noche… pero volvería una hora después a cerrar la puerta. ¿Cómo voy a explicar que no estuve anoche? ¿Qué le diré?
-Debería golpearte por esto. Ven conmigo, ya se me ocurrirá algo.
Llegaban juntos al sótano cuando encontraron a Hanji.
-¡Eren! ¿Ya te sientes mejor?
-Mayor Hanji… buenos días. Anoche…
-Que torpe soy… me dormí plácidamente y olvidé volver a cerrar la puerta. Te levantaste temprano.
-Tsch. Si serás inútil. ¿Qué hubiera pasado si se transforma por la noche?
-¿Aaaaahhh? Pero ya ves que no pasó nada. –dijo ella sonriendo ampliamente –Ey Eren, ¿qué dices si hacemos un par de pruebas juntos, si?
-Hoy no. Tú y yo tenemos pendientes. ¿O ya te olvidaste? Erwin vendrá hoy para resolver un par de detalles de la siguiente misión.
La fortuna quiso que esa noche nadie supiera del pequeño encuentro de los dos, pero mientras Hanji y Levi se alejaban, Eren no podía dejar de pensar que nada sería igual.
El día pasó sin mayores sobresaltos: Rivaille estaba demasiado ocupado con sus colegas como para poner a sus soldados a limpiar, así que cada quién se ocupó de administrar su día.
Llegada la tarde un jinete apareció con un mensaje para el comandante y debía esperar para llevar unos informes.
-¡Armin!
-¡Eren! -dijo el rubio acercándose a su amigo.- ¿cómo has estado?
-No me puedo quejar. ¿Qué haces aquí?
-Traje un mensaje para el comandante. Ano… ¿tienes un momento?
Eren asintió y se sentaron en las escalinatas del castillo. Conversaron un poco acerca de los días que no se vieron y un poco también de Mikasa, hasta que Armin cambió la expresión y dijo con seriedad:
-Eren, hay algo que quiero contarte… digo, eres mi amigo y a nadie más confiaría esto.
-Claro. Te escucho.
-Bien- Armin tomó un respiro y empezó:- luego de la caída de Trost, durante la pelea muchos soldados murieron. Entre ellos estaba… am…
-¿Quién?
-El amigo de un amigo. Y mi amigo el que sobrevivió quedó muy afectado: la primera noche no comió ni durmió en los dormitorios. Se veía muy mal. Quise acercarme y hablar en varias ocasiones pero se enojaba y decía que todo estaba bien. Días después nos tocó alimentar los caballos juntos y revisar las monturas.
Estuvimos en silencio mucho rato, pero no dejé de mirarlo y me temo que esto le molestó.
-¿Qué miras? ¿Acaso te doy lástima?
-¿Eh? No... yo sólo…
-Entonces deja esa cara de perro abandonado. ¿Por qué me miras tanto?
-Quizá porque tú también la tienes.
Hubieras visto su cara Eren, pensé que iba a golpearme.-
-Ese tipo; que mal carácter tiene.
-Volvimos a nuestra labor. Revisando las monturas encontré una cuyo cinturón parecía estar flojo, así que decidí subirme en uno de los caballos y probarla.
Apenas salí de las caballerizas un animal que se cruzó quizá, no vi qué fue, espantó al caballo y éste se levantó en sus patas traseras. A la segunda sacudida se rompió la montura y sentí que iba a caer.-
Armin enmudeció. Parecía estar midiendo las palabras que usaría.
-¿Te sucedió algo malo? ¿Estás lastimado?
-No… tranquilo. Es que… ahora no sé si deba contarte.
Eren puso su mano en el hombro de su amigo. Realmente estaba tenso.
-Si no quieres continuar no es necesario. Yo entenderé…
-¡No! No quiero guardar esto y solo en ti confío. –Eren sonrió y lo miró con atención- Antes de caer, mi compañero me sujetó. El caballo salió huyendo, pero cuando quise ir tras él no pude. Cuando miré a mi amigo… vi que estaba llorando. Quedé petrificado; al tenerlo tan cerca pude sentir el dolor que lo agobiaba y automáticamente lo sentí yo también.
-Imagino que ya no pudo contenerse.
-Eso no es todo. De pronto él… él… me besó. –Armin empezaba a enrojecer- Lo hizo fuertemente, sin bajarme al piso. Me oprimió a él sin dejar mi boca. Intenté apartarlo con los brazos, tiré de su ropa para que me soltara, pero no lo hacía.
-Armin… no tenía idea que eso te hubiera sucedido.
-No te asustes, Eren. En poco tiempo dejé de forcejear. Con su beso sentí que transmitía parte de su dolor y recordé a la persona que había perdido. Supuse que esa era su manera de mitigar la angustia, así que se lo permití. Sus lágrimas seguían cayendo y llegaban hasta mi boca. Fue un beso muy triste.
-Yo… no sé qué decir. ¿Qué pasó luego? Digo… cuando terminaron de… em…
-Sí. Cuando me soltó ya había dejado de llorar. No dijo nada, solo se fue. Estoy muy confundido, siento que no quiero volver a cruzarlo, y a su vez que quiero ir y estar con él. No entiendo nada. Esto fue hace tres días. Ni siquiera me mira.
-Sientes que quieres una explicación.
-Exacto. Am… Eren, te sonrojaste.
-¿Eh? Ya… es que…
-Lo sé. Te puse incómodo.
-Claro que no. Si no te escuchara sin juzgarte no tendría el derecho al título de mejor amigo.
-¿Qué hubieras hecho en mi lugar?
Eren recordó lo ocurrido el día anterior, y si tenía que ser sincero consigo mismo, no se arrepentía tanto de haber encarado la situación.
-No se trata de qué hubiera hecho yo. Siempre he confiado en tu juicio, lo que elijas estará bien. ¿Sientes… algo por él?
El rubio miró con espanto a su amigo; lo que dijo fue con total seriedad.
-Esa es mi mayor confusión.
Eren abrazó fuertemente a su amigo.- Cualquier cosa que decidas tiene mi apoyo. No voy a darte la espalda cuando sé que me necesitas.-
Una seguridad absoluta calmó a Armin. Aquel abrazo descansó sus corazones fatigados. Unos pasos y un chistido los volvieron a la realidad. En seguida se pusieron de pie y saludaron al capitán.
-Lleva esto al encargado de tu escuadrón.
-Sí señor.
Con una mirada y una sonrisa se despidieron Armin y Eren. Ya comenzaba la noche.
-Tsch. ¿Vas a quedarte ahí todo el día? Ve a ver si necesitan ayuda en la cocina.
-¡Sí!
En tanto Armin regresaba se arrepintió un poco por no haberle dicho a Eren de la muerte de Marco, pero temía que si le dijera se daría cuenta de que la persona que lo había besado era Jean. "Ellos no se llevan, quizá se hubiera molestaba si sabía que se trataba de él."
Lo cierto es, que aunque le hubo contado bastante, Armin había omitido un par de cosas. Las emociones, las sensaciones de aquel momento todavía le provocaban un rubor extremo. Sus manos, enormes, acariciando su espalda; las propias pasando por el pecho de su captor, sintiendo sus acelerados latidos.
Antes de haber recordado a su compañero caído, dejó de resistirse en el momento en que descubrió el placer de aquel beso. ¿Cómo iba a contarle eso a Eren? Que el tacto y los labios de un hombre lo habían envuelto y desarmado de aquella forma. Perdieron totalmente la noción del tiempo, y recorrieron con sus manos todo lo que el otro les permitió.
Sin embargo aún quedaba aclarar que tan real era aquel sentimiento y decidió enfrentarlo apenas se presentara oportunidad.
-¡Eh! Levi, ¿por qué la cara? Hoy está peor que otros días.
-¿Has visto la tuya cuatro ojos?
Desde la cocina Eren podía escuchar la conversación, pero más que eso, le incomodaba el hecho de que el Heichou podía verlo desde el comedor.
-¡Deja de chistar! No has dejado de emanar esa aura oscura que tienes.
-Que alguien me lleve la comida al cuarto.
-¿Aaaaahhh? ¿Qué crees que somos?
-Tranquila. No debe sentirse bien. Ve Rivaille. –Dijo Erwin.
Una vez que se retiró y se sirvió la comida, Erwin se dedicó en silencio a observar al escuadrón. Por suerte o por desgracia, Eren fue el primero en terminar.
-Eren, ya que terminaste ¿podrías llevarle al capitán su comida?
Eren sintió un súbito golpe en el pecho.- Eh… sí señor, como diga.
El joven sirvió una ración en un plato, llenó un vaso y lo puso en una charola. Luego se dirigió al cuarto del Heichou. Llegado a la puerta, sintió miedo de llamar y pensó que sería mejor dejar la charola en el suelo, tocar la puerta e irse. "¿Qué haré?"
-Escuché tus pasos hace rato –se oyó desde dentro- la puerta está abierta.
Casi haciendo malabares, Eren abrió la puerta y halló a Rivaille recostado en su cama.
-Le dejaré esto aquí –dijo el más joven acercándose a un mueble. Al ver que ni siquiera lo miró se sintió algo molesto, aunque también se hallaba preocupado y revolvía en su mente miles de preguntas: "¿se siente mal? ¿Quiere que le traiga algo más? ¿Está cansado...? ¿Ha pensado en mí?"
Finalmente prefirió no decir nada. Empezada a retirarse cuando Rivaille habló:
-¿Qué significa para ti Arlet?
-¿Eh? Perdón señor, no entiendo a qué viene…
-Contesta la pregunta –dijo Levi levantando la voz.
-Es un amigo.
-¿Sólo eso?
-Bueno… quizá algo más.
Rivaille se levantó encolerizado y cerró violentamente la puerta. Su respiración rápida puso los pelos de punta a Eren, quien no se atrevía a verlo.
-¡Explícate mejor!
-¡Es mi mejor amigo!
El silencio casi fulmina el corazón de Eren.
-No quiero… volver a ver que lo abraces- dijo Rivaille al tiempo que abrazaba por detrás a Eren y pasaba sus manos por la cintura de éste hasta el pecho.-Si no soy yo, no quiero que abraces a nadie más.
El rubor y el temblor se apoderaron del más joven, que no sabía si debía contestar. Aunque el capitán es un par de centímetros más bajo que él, su respiración cálida movía a ritmo su cabello, aumentando su nerviosismo.
Con suma violencia Levi volteó a Eren y le estampó un fuerte beso. De a poco fue conduciéndolo hasta la cama, donde lo sentó para apreciar su rostro. Por primera vez pudieron ver claramente los ojos del otro; los verdes luceros de Eren se perdían entre un encantador sonrojo. Un nuevo beso, suave y delicado puso a Levi encima de Eren.
-Debo… irme –articuló Eren casi adormilado- aún estaban todos en el comedor cuando vine.
-¿Y si te ordeno que te quedes?
-Yo… no podría… no quiero desobedecerlo.
Se miraron un poco más, deseándose. Finalmente Rivaille desistió:
-Vete. Seguiremos luego. No olvides arreglarte la camisa antes de salir.
-Sí señor.
Aquello último sonó a invitación, pero sería difícil. O quizá no quiso decirlo así.
Hanji era la encargada de la llave del cuarto subterráneo donde Eren dormía. Ella cerraba, ella abría.
La noche se hizo larga para Eren. Quien sabe qué hubiera pasado y quien sabe qué deseaban ellos que pasara.
Y entre todo esto… ¿el capitán estaba celoso?
Hasta aquí el segundo capítulo. ¿Muy sano? Esperen porque aún hay mucho pendiente :3
Fue más largo que el anterior. Una pequeña acotación: los caballos son muy peligrosos ( XD ). Dejen comentarios o siento que camino a oscuras :S ¡Saludos!
