Disclaimer: Los personajes son propiedad de Mondo Media. La historia me pertenece y está creada con el fin de entretener, sin fines de lucro.

Problemas infantiles

No podía hacerlo. Era demasiado peligroso como para poner en riesgo su integridad física. ¿Cómo podía ser eso un juego para niños? Y era considerado infantil, para su mayor indignación. Observó sus manos fuertemente aferradas a la barra de metal cuya pintura carmín se encontraba deshecha y oxidada debido a las fuertes tormentas que azotaban de vez en cuando aquel parque central. Sus pies adheridos al último escalón de aquel infernal juego, reacia a aceptar que el próximo paso decidiría todo. Tragó duro, levantando su temblorosa pierna para poder así dar el primer paso a vencer su más reciente miedo que se presentaba a su corta edad de seis años: el tobogán.

─Vamos, Fuwa. Puedes hacerlo ─alentaba detrás suyo Luke, el único de sus tres hermanos que intentaba ayudarla en la superación de su temor infundamentado. Did se había acomodado en un banco leyendo un libro a lo lejos, y Lani, bueno… prefería a su padre antes que el pelilila la ayudara, seguro la ayudaba, claro, tirándola contra su voluntad a la par que rompía a carcajadas. No, gracias, que se quedara allí en la tierra buscando escarabajos.

─Tú puedes, me tiraré contigo, ¿de acuerdo? ─incitaba el niño de once años, a la par que subía sin gran esfuerzo a su hermana en posición para lanzarse, mientras simultáneamente se colocaba detrás de ella ─¿Preparada? ─preguntó, y ante la insegura pero evidente afirmación por parte de la peliazul, se decidió a impulsarse.

─¡Eh, Luke! ─interrumpió el magnífico momento un niño peliverde a sus espaldas, palmeándole levemente la misma en señal de compañerismo, deteniendo por completo la misión de lograr que su hermanita venciera su actual miedo. ─¿qué haces? ─indagó curioso Rick, asomando la cabeza para poder vislumbrar mejor a la niña delante de él.

Luke observó a su hermana quien le dirigía una mirada llena de curiosidad y pánico debido a estar al borde del "abismo", logrando llenar su cuerpo de una increíble duda.

─Y-yo…─intentó excusarse el peliazul, alternando su azul mirada entre su amigo quien apareció repentinamente, y su hermana, respectivamente.

De pronto, el pudor que repele niñas molestas que todo niño de once años sufre alguna vez, hizo mella en él, logrando que hiciese a Fuwa a un lado con un manotazo─Nada, vamos a jugar con las pistolas de agua─respondió finalmente, ignorando por completo a la niña, bajando rápidamente del tobogán junto a aquel niño peliverde que en ese momento la peliazul aborrecía.

Fuwa no salía de su estupefacción. Parpadeó como para confirmar que lo que había sucedido no era producto de su imaginación, sino la realidad. Se obligó a recordar rebobinando y escarbando su memoria, hace un momento ¿se encontraba con Luke o con Lani? Estaba segurísima de que era con el primero, sin embargo cuando actuó como un completo cretino para con su hermana menor, se atribuyó el derecho de verificarlo consultando a su fiel memoria.

Observó a lo lejos desde la gran altura, cómo Luke jugaba a lanzarse agua con pistolas junto al hijo de aquel militar que tanto miedo le infundía. Suspiró.

Definitivamente, sus hermanos estaban creciendo, olvidándola en el camino.

Lentamente, pero con la cabeza en alto como su madre le había enseñado ya que no lloraría por ello, descendió con toda la dignidad que creía poseer por la escalera del tobogán, se dijo que todavía no estaba lista para superar ese reto, al menos, no sola.

A punto de terminar de bajar estaba, dado que iba lo más rápido que su cuerpito le permitía, cuando chocó con algo a sus espaldas. Molesta, se preparó para replicar a quien osase detenerla en su travesía, mas cuando volteó y elevó su mirada topándose con una del color azul tal como ella, su enojo se esfumó como espuma en el agua, dando lugar a una ilusión creciente.

Did le sonrió cándidamente, para luego indicarle con un movimiento de la cabeza que siguiera subiendo, más que bajando. La carita de Fuwa, antes gobernada por la decepción, se llenó de alegría rápidamente logrando que una gran sonrisa asomara en su rostro. Se apresuró a subir, algo atropellada, llegando finalmente al punto donde antes se encontraba con su otro hermano Luke.

Ahora, fue Did el que se colocó detrás de ella, adquiriendo sus posiciones.

─¿Lista? ─preguntó, inquiriéndola con la mirada intentando buscar algún rastro de inseguridad en ella, sin embargo no encontró nada, todo lo que logró vislumbrar fue exaltación.

Y ante un efusivo asentimiento por parte de la niña, se impulsaron como propulsores hacia abajo, descendiendo del tobogán.

Fuwa nunca olvidaría la primera vez que se deslizó de aquel (que ahora amaba) juego, el viento volando sus bucles azulados, golpeando levemente sus mejillas, sus risas resonando al tiempo que iban deslizándose sintiendo una diversión incontenida. No podría olvidar cómo su miedo se quebraba como un débil cristal tan fácilmente por la única razón de enfrentarlo con su hermano, tan difícil parecía antes que se le antojaba imposible el hecho de por fin haberlo superado.

Sí, y ese primer momento que marcó uno de los más grandiosos de su infancia, lo había vivido con su hermano Did.

Se lanzaron divertidos un par de veces más, hasta que el niño consideró que Fuwa podía hacerlo sola, por lo que la dejó allí jugando y volvió al lugar que antes ocupaba: el banco que lo esperaba para leer su interesante libro.

Tan inmerso estaba en la lectura que no se percató del tiempo que pasó desde que hubiera dejado a su hermanita jugando, por lo que al levantar la vista para observarla, el pánico lo invadió al no verla allí. Rápidamente se levantó y se dirigió a la fiesta de agua en que estaban sumidos sus dos hermanos, Lani y Luke, y el amigo de éste, Rick.

─Hey, chicos─llamó, esquivando una bala de agua dirigida a su persona─¿Han visto a Fuwa? ─inquirió.

Los niños pararon su ataque dirigido a Lani, mirando con curiosidad al recién llegado.

─¿Fuwa? ─preguntó Luke─No, no la he visto desde hace dos horas.

Did no sabía si reír o llorar, se decantó por recriminarle a su hermano.

─¿No la ves desde hace dos horas y ni siquiera te preguntaste dónde está? ─cuestionó el niño.

El otro se encogió de hombros, dispuesto a reanudar aquella guerra de agua que tan fervientemente mantenían hace escasos momentos atrás, antes de que los interrumpieran. Empapados estaban los tres hasta el momento, sin embargo eso no importaba en lo más mínimo, la batalla debía seguir su curso para definir así un vencedor ¿cómo se ganaba esa pelea? En el punto culminante donde las pistolas de agua no eran de utilidad ya, pasando así a la acción: golpes físicos. Era una regla bastante "sangrienta" para unos niños, mas ¿qué se podía esperar de Rick, el hijo del inestable Flippy? Aún así, a Luke y Lani no parecía molestarles en absoluto, manteniendo un acuerdo tácito de hermanos de atacar con todo al peliverde, bastante duro de derrocar de su puesto de vencedor durante todo el tiempo desde que empezaran con ese juego.

Lani se puso en posición de ataque, tomando la oportunidad que se presentaba ante sus ojos, ya no sería el marginado, se dijo, aprovecharía la distracción momentánea que Did, sin quererlo, le servía en bandeja de plata, y atacaría a los otros dos sin que se lo esperasen.

Decidió ir primero a por su hermano, y apenas logró atinarle el chorro de agua justo en el rostro, el mismo se tornó en un gesto que decía "¿en serio?" e inexpresivo como nunca se lo había visto se dirigió a paso rápido hacia el pelilila asestándole un certero golpe en el centro de la cabeza. Volvió su mirada a Did.

─Vamos a buscarla─ dictaminó a los presentes.

Y allí estaban, buscando hasta debajo de las rocas a la bonita niña que se había perdido sin ellos percatarse. Comenzaron su búsqueda en el lugar donde suponían había "desaparecido": el tobogán rojo. Mas era evidente que no se encontraba allí, es decir, no había sitio alguno donde la niña podría ocultarse dado que aquel juego era, sin más preámbulos, bastante simple.

Luego, decidieron separarse para buscar mejor en cada recóndito lugar del parque, para así poder abarcar más perímetro simultáneamente.

Sin embargo, no importando lo que hicieran, no lograron encontrarla. Pasaba el tiempo y el sol tan impertinente con sus rayos dirigidos a sus rostros, hacía de la tarea más ardua. Se reunieron al lado de las hamacas para dar sus informes.

─No hay caso─enunció Rick, secándose el sudor de la frente.

─Bien, estamos muertos─dijo Luke alzando los brazos─¿Creen que mamá nos dejará salir vivos de esta? Yo no lo creo.

Cuando el pesimismo empezó a invadirlos, justo en ese instante, Did decidió mirar hacia el frente y lo que logró vislumbrar hizo que el aire volviera a sus pulmones, no emitió palabra alguna, se limitó a señalar hacia delante, logrando que los otros tres voltearan a ver lo que apuntaba.

Daisy, la hermana menor por un año de Rick, con su siempre fiel mochila con elementos de dibujo que llevaba encima, se dirigía hacia ellos con Fuwa de la mano, ambas disfrutando un dulce helado con una sonrisa ignorando el hecho de que momentos antes, los chicos que dejaron atrás por poco se arrancaban los pelos de los nervios al no encontrar a la niña.

Se sorprendieron cuando apenas antes de llegar, los niños se acercaron corriendo hacia ellas, bombardeándolas con preguntas acerca de "dónde estaban", "por qué", y "yo también quiero helado", cortesía de Lani.

─¡¿Cómo te atreves a llevarte a Fuwa sin avisarnos nada, Daisy?! ─acusó Luke, con un enojo que sobrepasaba su desinterés característico. Más la hermana del mejor amigo de éste no se dejaría pisotear, ni permitiría el hecho que le levantaran el tono de esa manera cuando ella no había hecho nada para merecerlo.

─¡No me la llevé sin permiso, idiota! ─contraatacó la niña, dejando abruptamente su mochila en el suelo, entrando en la ronda que los niños habían formado─ Si estuvieras atento de tu hermanita te hubieras percatado de que quería un helado. Además sí te avisamos, inútil, ¿no lo recuerdas? ─ papi le dijo que nunca se dejara denigrar por nadie. Definitivamente, Rick y Daisy no habían heredado precisamente el carácter de su madre.

─¿Lo hiciste? ─cuestionó el peliazul.

La batalla estaba complicada, en su máximo apogeo. Luke observaba escondido detrás de aquel gran árbol cómo su hermano y Rick se debatían a muerte, el primero detrás de un bebedero y el segundo con una corteza de tronco como escudo. Una gota de sudor deslizó por su sien, camuflándose con el agua con el que estaba empapado. Tragó grueso. No debían encontrarlo.

─Oye, Luke─lo sobresaltó la voz de Daisy─ iré a llevar a Fuwa a tomar un helado, ¿bien? ─informó.

─Sí, sí, lo que digas─despachó el niño, ante la ofensa de la pelirroja─ahora vete, ¿quieres? Estoy ocupado─echó.

Con los mofletes inflados por la ofensa, la niña se dio la vuelta de la mano junto a Fuwa, farfullando por lo bajo.

─Pero qué grosero, una se esfuerza por tratarlo bien y él nos echa así sin más, ¿No lo crees, Fuwa? ─preguntó a la menor, sin embargo no esperaba recibir respuesta, debido al conocido problema de la niña peliazul en no emitir palabra alguna. No se sabía el motivo, es decir, la niña tenía conocimiento del habla y demás, asimismo escribía perfectamente dentro de su edad, sólo que no hablaba con nadie que no fuera su familia.

Y así fueron a refrescarse con un helado.

Las miradas cual dagas clavándose en su persona no se hicieron esperar, sin embargo, un sonido los desvió de su acusación tácita hacia el peliazul. ¿Ese era el sonido de un par de tijeras cortando cabello…?

Sus miradas empapadas en pánico se posaron en la menor del grupo, sentada en el césped con unas tijeras en su mano derecha, y un bucle de su azul cabello en otra, con una inocente mirada en el rostro.

Los cinco pares de orbes se abrieron de tal manera que parecía que saltarían de sus cuencas. Luke fue el primero en hablar.

─Daisy, todo esto es tu culpa, de tu estúpida mochila, de tus estúpidos útiles para dibujo y de tus estúpidos dibujos─acusó nuevamente a la pelirroja.

La aludida rodó los ojos con molestia, parecía que la discusión duraría para largo.

─¿Mis estúpidos dibujos? ─lanzó una carcajada irónica─Bien que te gustaron─desafió, sabionda de que el otro no podría contraatacarla dado que, efectivamente, había dicho que aquellos dibujos eran bonitos.

El peliazul comenzó a ponerse nervioso. Se recompuso rápidamente.

─Bien─tosió incómodo─ todos aquí sabemos que todo es culpa de Lani─daba a entender que todo se solucionaba inculpando a los demás bajo su entendimiento. El acusado iba a replicar, mas el brazo extendido delante de él, le hizo entender quién se haría cargo de su problema.

La niña de diez años no se rezagaría.

─¿Culpa de Lani? ─preguntó con ironía Daisy─No, no, no. Disculpa, pero vi claramente cuando dejabas abandonada a Fuwa porque te encontraste con mi hermano─recordó, ante la divertida mirada de Rick.

Luke se incomodó aún más, no podía creer que estaba perdiendo ante una niña tonta un año menor que él.

─B-bueno, entonces todo es culpa de Rick─el mencionado se puso serio. Está bien, quería guerra, se la darían.

─¿Disculpa? Chico rudo que es tierno con su hermanita menor─burló el peliverde─No me metas en tus disputas. Did─llamó─tú eres el mayor, hazte cargo─dictaminó, como líder que se creía.

El niño lo miró con desinterés, ¿esa excusa tan vaga había utilizado para hacerlo responsable-nuevamente- de toda la situación? Estaba cansado de ser el sensato que llevaba todo por el buen camino. En realidad no, le gustaba, pero no enfrentaría la furia de su madre él solo, ni hablar.

─Tú tienes nuestra misma edad, Rick─ lo miró─por no decir que naciste en febrero, y nosotros tres en marzo─explicó con justificada razón.

El peliverde lo observó con fiereza.

─Sí, pero mi hermana no es la de los problemas con las tijeras─apuntó con inteligencia, era bien sabido que además del problema del habla, Fuwa presentaba un pequeño problema con los objetos filosos, más bien, el punto principal eran sus bucles zafiro, los detestaba por más bonitos que todos le dijeran que eran, y haría lo que fuera por lograr que desaparecieran.

─No─negó Luke, interviniendo en la discusión─pero sí con el fuego─enunció a los presentes el secreto que nadie debía saber de Daisy.

─¡Prometiste que no dirías nada! ─ gritaron los hijos de Flippy al unísono, la niña reclamándole a su hermano, y el niño, a Luke. Efectivamente, aquella faceta piromaníaca de la pelirroja que en un momento le había contado a su hermano en confidencia, había salido a la luz cuando éste le comentó aquello a su mejor amigo Luke, confiando en que no diría absolutamente nada─Maldito traidor─ farfullaron por lo bajo.

La mirada de Lani en fusión con el terror y la tristeza, hicieron que la atención se centrara en él.

─E-Entonces tú─comenzó, refiriéndose a Daisy─ ¿Mataste a Mr. Nutz? ─inquirió consternado, recordando a su simpático peluche de ardilla momentos antes de encontrarlo calcinado.

Mientras, Did y Luke lo contenían palmeándole la espalda, al tiempo que le dedicaban una mortal mirada a la niña.

─Perdona Lani, la situación se me escapó de las manos, te lo iba a decir ¡lo juro! ─ rogaba su perdón la pelirroja. La realidad era que nadie supo cómo sucedió aquella "hazaña", y la principal culpable de ese hecho no soltaría el cómo había pasado.

Rick, quien se mantuvo al margen de la discusión momentáneamente, habló.

─Eh, chicos─ contuvo la risa al tiempo que señalaba a Fuwa─ Nadie le sacó las tijeras─explotó en carcajadas al ver a la menor.

Todos miraron a la peliazul, estupefactos.

Fuwa, efectivamente, estaba peor. Si un bucle menos hacía la diferencia, todos lo lograban aún mejor. Su bello cabello azulado otrora sobrepasando los hombros, se encontraba sobre su cuello, un poco más arriba de la barbilla, y el corte no era precisamente prolijo. En resumidas cuentas, era un desastre. El lazo con el que Lammy tan fervientemente se había empeñado en recogerle una coleta, había desaparecido.

Nuevamente, entraron en pánico.

─¡Daisy, hazte cargo! ─ empujó Luke a la mencionada hacia la niña.

─¡¿Por qué yo?! ─le echó en cara.

─¡Porque eres una chica, duh!

─¡¿Es broma?! ¡¿Has visto mi cabello?! ─se señaló su maraña pelirroja, con mechones surcando disparados en todas direcciones─Hazlo tú, alguna vez habrás tenido que hacerlo─se desentendió del tema.

Luke la desafió un momento con la mirada, para luego dirigirse hacia su hermana.

Comenzó a intentar arreglarle el cabello.

─Bien, si hago esto…─seguía luchando─Listo─sonrió satisfecho con su trabajo.

─Luke─llamó Did, mientras el mencionado se inflaba de orgullo listo para escuchar un halago dirigido a su persona─parece que le hubiera explotado algo en la cabeza.

─A un lado─apartó a todos Lani, superado ya su anterior trauma revivido. Como si fuera un experto, comenzó a peinar a Fuwa excelentemente, tomando cada mechón delicadamente mientras la niña se dejaba hacer. Finalmente, terminó su proeza colocando el moño escarlata en una bella media cola.

Todos lo miraban boquiabiertos, ¿el idiota de Lani con una habilidad fantástica de estilista?

─¿Dónde aprendiste a hacer eso? ─preguntó Daisy ilusionada con las maravillas que podría hacer con su cabello.

El pelilila se encogió de hombros.

─En casa de tía Giggles, siempre voy a comer sus galletas y observo cómo peina a Rosi─explicó vagamente.

─Muy bien, estando el problema principal resuelto, dentro de todo, nos deja el cómo iremos a casa sin que mamá ni papá vean a Fuwa─informó Luke.

─Eh… sí, ese es problema suyo. Daisy, vámonos, mamá nos espera para la cena─ se escaqueó Rick.

La pelirroja, dispuesta a obedecer a su hermano, se dispuso a seguirlo. Pero antes, le dirigió una mirada cargada de odio a Luke, todavía no olvidaba que había expuesto su secreto.

─Ni se te ocurra venir a mi casa, al menos durante una semana─ordenó severa─maldito desgraciado─ Bien, su hermano también estaba implicado en aquella revelación sobre su persona, sin embargo, a él no podía echarlo de la casa, por lo que se conformaría con el peliazul.

─Maldita… ─farfulló por lo bajo─¡Hey! Al menos devuélveme mi pistola láser que olvidé en tu casa─ le pidió.

La aludida sonrió con malicia mientras se iba.

─Pues ahora es mía─le mostró la lengua.

El peliazul, rojo hasta la coronilla de la ira, se disponía a seguirla, mas Did lo frenó en seco, advirtiéndolo con la mirada.

─Déjala, ya no lo vale…

─Porque… ¡tenemos su mochila! ─mostró felizmente Lani ya que, efectivamente, la niña se había olvidado su tierna mochila escarlata en el suelo, donde la había dejado al comenzar la acalorada discusión.

Luke le revolvió los cabellos a Lani, con una sonrisa triunfadora.

─Ese es mi hermano. Yo no iré a su casa, pero tendrá que venir a la nuestra si quiere sus preciados elementos de dibujo─rió con autosuficiencia─de cualquier forma, ¿cómo nos salvaremos de esta? ─recordó su problema con Fuwa al tiempo que los tres la observaban dormitar sentada.

Lammy estaba preocupada, intentaba concentrarse en preparar la cena mientras los estruendosos gimoteos de Splendid resonaban desde la sala, estaría leyendo su novela de vampiros por centésima vez, supuso. Sin embargo, no tenía tiempo de consolar a su marido en su estúpida tristeza por aquellos ficticios personajes, sus hijos aún no habían vuelto a casa, aumentando su nerviosismo e intranquilidad, más aún ya que estaban con Fuwa. ¿Qué habrían hecho esta vez? Los hijos de Flaky habían acudido a su casa preguntando por los trillizos, lo cual era extraño dado que juntos habían ido. ¿Y si estaban molestando a Lumpy otra vez? No quería que el policía les diera con su picana en un ojo. O peor aún, ¿y si estaban ayudando a Shifty y Lifty a robar un banco de nuevo? No olvidaría la vez que su amado, en su labor de superhéroe, los había traído prácticamente de las orejas al encontrarnos in fraganti llenando con bolsas y bolsas de dinero el camión de los gemelos, quienes se aprovecharon de los poderes de los trillizos para sus propios beneficios. No, no podía ser, Fuwa resultaría un impedimento para ello. ¿Qué estarían haciendo, entonces? Oh, más les valía no haber escapado de casa otra vez.

A punto de obligar a Splendid a buscarlos estaba, cuando el sonido característico de la puerta de entrada abriéndose captó toda su atención. Veloz como un rayo, acudió a su encuentro.

Los trillizos se sobresaltaron por la aparición repentina de su madre, ¿tan raro era que estuvieran en el parque nueve horas?

En cuanto Lammy los vio caminando todo derechitos, observó que algo no andaba bien. Reparó en que Lani tenía las manos ocultas tras la espalda, de nuevo.

─Lani─llamó firmemente─tus manos.

El aludido hizo lo que le ordenaron incómodamente, dando a relucir sus manos hinchadas y enrojecidas cubiertas de ronchas.

La madre suspiró derrotada.

─¿Qué te dije de jugar con los hormigueros? Deja de juntarte tanto con Sniffles, ¿bien? ─Luego, frenó su sermón abruptamente─Esperen, ¿dónde está Fuwa? ─los indagó con seriedad.

Ni bien terminó de emitir la pregunta, se percató en los piecitos que se dejaban entrever entre los de sus hermanos.

Mas no tuvo que ordenar a sus retoños que se apartasen, dado que Fuwa se dio a ver ella solita.

─¿Cómo me veo, mami? ─preguntó, mostrando su nuevo cabello.

Splendid tratando de reprimir su risa que amenazaba con salir, apoyado contra el marco de la puerta de la sala, sacó a Lammy de su aturdimiento.

─¿Pero qué…?─Logró emitir la pelilila, escuchando unos pasitos apresurados subiendo la escalera. Oh, cuando lograra manejar la situación iría a buscar a esos tres, si creían que se salvarían al subir a su habitación estaban muy equivocados. No escaparían tan fácilmente.

─¿A que me veo como Did? ─mostró la niña su corto cabello, captando su atención. Al parecer, sus bucles no eran la única razón de aquel corte.

Splendid, quien se acercó a ellas, se agachó a su altura para luego alzarla entre sus brazos.

─Te ves preciosa─le dijo mientras besaba su coronilla─¿A que sí, Lammy? ─preguntó mientras se dirigía al comedor, con su niña en brazos.

La aludida suspiró derrotada, no valía la pena enojarse por ello. El cabello crece, se dijo. Además, no estaba tan mal. O de eso quería autoconvencerse.

Dirigió su lila mirada hacia arriba, donde tres cabecitas se asomaban a la expectativa.

─Bajen, vamos a cenar─llamó a sus hijos, olvidándose de lo ocurrido. Ya podría retarlos más tarde, ahora, tenía hambre y suponía que sus niños también. Nueve horas en el parque, qué locura.

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Notas de Autor

Hola! Primero que nada, la característica tan peculiar que presenta Daisy, hija de Flippy y Flaky, no fue idea mía, la tomé prestada del fic "Little Big Secret" de Timelines (el cual me gustó mucho!~) quien amablemente me dio el permiso de utilizarla ^^muchas gracias!

Espero les haya agradado mucho y no se hayan confundido con los diferentes personajes y demás, espero puedan agarrarle cariño a estos niños tal y como yo. Los adoro, no sé jajaj

PD: Por cierto, ¿alguno de ustedes jugaba ? Es genial, de allí la referencia del peluche.

Gracias por leer!

CornPie~