2° capítulo: Paso a paso
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La semana había pasado como un soplo, los chicos no se dieron cuenta cuando ya sólo quedaban un par de días para que tuvieran que volver a universidad. Y el peor de todos era Stephan, pensaba que después de lo que había pasado con Harry el día que desapareció, podría optar a tener algún tipo de oportunidad para acercarse al hombre, pero tal parecía que Harry se empeñaba en hacerle hacer el ridículo. Se preguntaba qué es lo que habría pasado con su padre el día que desapareció, porque estaba seguro qué de tener algún contratiempo en su misión por conquista a Harry, Severus Snape sería, por mucho, el principal involucrado en su fallo.
No era idiota, sabía que el alma de su padre no había logrado encontrar la paz después de su muerte, lo supo en su séptimo año en Hogwarts, cuando, desesperado por sus propios remordimientos al creer que faltaba a la memoria de su difunto padre, se dio cuenta de que Severus Snape aún era un alma en pena en la casa de los gritos. Su hermano también lo sabía, lo llevó con él un día para demostrarse a sí mismo que no estaba completamente loco y que si vio el fantasma de su padre.
Ahora, por lo que dijo Harry, intuía que él también tenía conocimiento de la existencia de ese fantasma.
¿Pero qué podía hacer ahora?
-Hola, hermano -Stephan casi saltó hasta el techo cuando Sebastián entró en la cocina, donde tomaba una tasa de té.
-Demonios, casi me matas.
-Tu mente podrida te asusta -le dijo divertido-. Te veo algo inquieto -dijo divertido de su comentario, ¡Su hermano era tan predecible!
-Creo que Severus Snape está jugando en mi contra. -dijo tomando más de su té, pensando en voz alta como siempre.
Desde niños, Stephan nunca se guardo nada por mucho tiempo, lo hizo con sus sentimientos hacia Harry, por obvias razones, pero por lo demás, siempre fue muy honesto.
-Nuestro padre siempre será el hombre más importante en el corazón de papá -le dijo con intenciones de molestarlo, tenía que probar a su hermano, lo haría hasta el fatídico día que su padre callera, Dios quiera que eso no pasara.
-Eres brutalmente cruel, ¿Lo sabias?
-Soy honesto contigo, hermano, y lo peor de todo es que lo sabes -se sentó junto a él en la cocina, tomando de su café personal, como amaba esa bebida caliente-. Si se llegara a dar la posibilidad ínfima de que papá te aceptara, tendrías que pelear diariamente contra su recuerdo.
-Él le falló…
-¿Con tu madre? -preguntó sonriendo de lado- ¿Te das cuenta de lo que dices?
-Lo sé… no, en realidad no lo sé- suspiró cansado.
-Tienes que relajarte. Anoche no te vi en toda la noche, te fuiste de la fiesta demasiado rápido.
-Me sentía ahogado y mareado, no quise arruinar tu noche -le dijo mirando hacia el patio-. Creo que bebí demasiado y no recuerdo bien cómo fue que llegué aquí.
-Pues yo sé muy bien como lo hiciste, querido hijo -dijo entrando a la cocina el padre de ambos.
-Yo no…
-Te trajo una de tus compañeras, estabas tan ebrio que me llamaste papi y actuabas como un niño pequeño -dijo algo irritado-. No puedo creer que te comportaras de ese modo.
Stephan estaba completamente rojo, se había comportado como un adolescente y sabía muy bien lo que hizo la noche anterior. Se había acostado con esa chica. El alcohol lo había nublado, pero no podía decir eso a su familia, no cuando eso alejaría por completo a Harry de él.
-Yo… lo lamento mucho -dijo poniéndose de pie, algo derrotado consigo mismo y salió de la cocina.
Sebastián y Harry se miraron preocupados, no era una reacción normal en Stephan, mucho menos con Harry a quien había estado molestando todos los días.
-Iré a hablar con mi hermano…
-No. Yo iré, tengo que hablar con él. Esto tiene que parar ya. Pasado mañana vuelven a la universidad, no quiero que esto afecte en sus estudios.
-Sabes que esto no es tu culpa, ¿verdad? -le dijo tomando la muñeca de su padre antes de que saliera de la cocina.
Harry sonrió a su hijo, no es como si pensara igual.
Llegó a la habitación de Stephan y esta estaba con la puerta abierta, el chico estaba sentado en la cama con la cabeza entra las manos, mientras sus codos se apoyaron en las rodillas.
-¿Stephan, puedo pasar? -preguntó parado en la entrada.
-Harry no es… sí, sólo pasa -dijo sin mirarlo.
Harry podía notar cuanto estaba sufriendo su hijo. Cerró la puerta y caminó hasta sentarse a su lado y puso una mano en su hombro.
-¿Que es lo que pasa? -preguntó luego de un rato. Escuchó como un lastimero suspiro salía de la garganta del joven.
-Siento que todo esta en mi contra. -le respondió mientras miraba al frente, podía sentir la mirada de Harry sobre él- siento que, si llego a dar un paso, algo hace que retroceda tres.
-Stephan… tienes que tranquilizarte.
-¿Cómo? -le preguntó mirándolo- Te dije que te amo, que te quiero sólo para mí, pero parece que tú no me crees… luego hago alguna estupidez que sólo reafirma tu mirada infantil sobre mí.
-Pero es lo que es, hijo…
-Por favor -dijo tomando las manos de Harry-. No sabes el dolor que me causas cuando me llamas así.
-Lo lamento tanto, Stephan -dijo algo sínico-, pero te duela o no, eres mi hijo.
-Un hijo que quiere meterse en tu cama.
-Y ahí vas de nuevo -dijo molesto poniéndose de pie- ¿Notas lo mordaz que puedes ser?
-Soy honesto… maldita sea -dijo poniéndose de pie junto a él, acercándose de golpe-, te quiero para mí.
-Stephan, detente -al sentir como lo sostenía fuertemente de los brazos-, estoy hablando en serio.
-Sólo… sólo…
No podía más con su alma. Tenía que hacerlo. Acercó a Harry por la nuca y lo besó nuevamente, necesitaba sentirlo cerca.
Harry se estaba resistiendo, claro que lo hacía, pero ¡Merlín! Stephan si que sabía besar bien… ¡No!
Quizás fue su sub consiente, pero en un segundo estaba en su habitación, bajo llave, mientras que escuchaba como Stephan lo llamaba del otro lado de la puerta. Se había transportado casi contra su voluntad, el pánico lo había atacado cuando estuvo a punto de responder a ese beso.
…
…
Un día entero escondido en su habitación, eso era demasiado, incluso para él, pero no sabía qué hacer, la situación con Stephan era cada vez peor, por lo menos para él, porque al parecer a su hijo le encantaba ponerlo en aprietos, hacer que perdiera la compostura, como en este momento, cuando lo tenía acorralado junto a la puerta de su habitación. Era una bendición el que Sebastián no estuviera en casa, si no estaría aun más inquieto que ahora.
-Stephan, déjame pasar -le exigió ¡Solo había salido por un vaso de agua! Al parecer Stephan había estado haciendo guardia toda la tarde y noche esperando que saliera. Era aterrador tan sólo imaginarlo.
-¿No vez como me tienes, Harry? -le susurró al oído. No iba a rendirse, no cuando sintió como la noche anterior la lengua de Harry había entrado a su boca- ¿Será acaso que no te interesa en lo más mínimo? -le preguntó, oliendo con descaro el cuello de Harry.
-Hijo…
-No me llames así -dijo separándose un poco para mirarlo a los ojos-. Dejé de ser tu hijo el mismo día en que me di cuenta de lo que siento por ti.
-Estas confundido -trató de razonar, pero ¡Demonios! Verlo así, casi encima suyo, Stephan era más alto que él, y al parecer, también más fuerte, por lo menos el agarre en sus muñecas era feroz.
-¿Siete años de confusión? -preguntó- No creo que a estas alturas sea algo pasajero.
-Stephan…
-Muero por besarte, Harry -le dijo volviendo a su cuello, si no era por las buenas le demostraría con sus caricias a Harry cuanto lo amaba-. Muero por acariciar tu cuerpo, llevarte a la cama y hacerte el amor de mil maneras.
-¡Detente! -gritó cuando lo sintió succionar su cuello.
-Lo lamento tanto, pero no puedo-dijo antes de soltar una de sus muñecas para usar esa mano en el cuello de Harry y atraerlo para besarlo nuevamente, tal como la noche anterior, metiendo su lengua en la boca de Harry, chupando la lengua de ese hombre que lo volvía loco, casi gruñe dentro del beso cuando lo sintió gemir, hasta que los golpes de Harry en su espalda le hicieron separarse para poder é años por este beso.
Harry hizo lo que nunca pensó que haría. Con la mano que tenía libre abofeteó a Stephan para que lo soltara. No podía creer que aun sintiera en la boca el sabor de la saliva de su hijo. Dios, esto era lo peor que le podía haber pasado en su vida.
Se metió a su habitación con la intención de no salir hasta que los chicos se fueran, pero Stephan tenía otros planes, por que no pudo sacarlo cuando el joven prácticamente lo empujo dentro de la habitación para poder entrar.
-Déjame solo -le exigió, estaba a dos segundos de sacar su barita y apuntar a Stephan.
-No puedo, no cuando sentí como metiste tu lengua a mi boca anoche, ahora también.
-Por favor ¡Merlín! -dijo al sentir como sus mejillas se sonrojaban. Entonces Stephan se le fue encima nuevamente, forcejeó para que no lo besara y lo logró, o eso pensó hasta que sintió con fuerza los dientes de Stephan en su cuello- ¡Me mordiste!
-Dejaré tu cuerpo lleno de marcas -le advirtió antes de abrasarlo con fuerza contra su cuerpo. No quería soltarlo, no podía, con tan poco tiempo a su favor-. Todo el mundo sabrá que me perteneces.
-Detente ahora mismo-le dijo haciendo palanca con los brazos hasta que se separó del hombre, salió furioso de la habitación, sintiendo como lo seguía, pero no quería estar ahí, no quería pensar mal, pero una cama en el lugar no el mejor de los muebles si trataba de hacer algo más-. Nunca te crie así -le dijo golpeándolo con un dedo en el pecho, se maldijo internamente al notar que su hijo tenía un trozo de hierro por pecho.
-Deja de justificar mi pasión con tu crianza -le dijo atrapándolo de los brazos nuevamente-. Lo hiciste bien, Harry, pero fue demasiado tu atención en mí. Nunca, no hay un solo recuerdo en mi mente en que no estés presente.
-¿Quieres decir que es mi culpa el que estés obsesionado conmigo? -dijo molesto. ¿Ahora resultaba que él tenía la culpa?
-Completamente -dijo sonriendo de lado-. Dime algo ¿No sientes nada cuando te beso? ¿Cuándo te acaricio?
-Por favor… Stephan -le dijo sintiéndose débil nuevamente, sintiendo como las manos de Stephan acariciaba su espalda suavemente-. No lo hagas.
-¿Por qué no quieres caer? ¿A que le temes?
-¿Qué quieres que te diga? -le dijo abriendo los ojos, sintiéndose miserable nuevamente, se separó de golpe dando vueltas por la sala- ¡Tu padre me prometió el cielo y terminó arrojándome al infierno!
-¡Pero no soy como él! -dijo llegando rápidamente donde él y abrazándolo, sin ninguna otra intención- Entiéndelo, Harry, te amo más que a mi vida.
-Él decía lo mismo -dijo sintiendo rabia, porqué al pasar los años se dio cuenta lo estúpido que había sido en su adolescencia-. Pero es algo imposible.
-¿Amas aun a mi padre? -le preguntó, sin querer escuchar más negativas de su parte.
-Stephan…
-Respóndeme, por favor, Harry ¿Amas aun a Severus Snape? -pidió al ver la nebulosa de sentimientos en esos hermosos ojos verdes.
-Creo que nunca podré dejar atrás tu recuerdo -dijo bajando la cabeza, para luego levantarla y mirarlo a los ojos, acariciando con una mano la mejilla del hombre que le sostenía con fuerza-. Pese al gran dolor que me causó, tú y tu hermano son un recuerdo vivo, presente.
Stephan sintió su corazón romperse en mil pedazos, era como si Harry le gritara en la cara que sí, que aún amaba a Severus Snape, se enfrió cada parte de su cuerpo y sintió verdaderas ganas de llorar, pero no podía, no se rendiría.
-Sólo te pido una oportunidad, Harry -le pidió tomando su cara y juntando sus frentes, sintiendo como Harry se tensaba en sus brazos-, déjame amarte, déjame curar tu corazón con mi cariño, con mi amor, con mis caricias y besos.
Tenía tantas ganas de decir que sí, que le ayudara a borrar todos sus recuerdos pasados, pero entonces, sería injusto, sería renegar de ese amor tan profundo que sintió, ese amor que le entregó los hijos más maravillosos que alguien puede tener.
-¿Y si no resulta? -preguntó cerrando los ojos, poniendo sus manos sobre las de Stephan que acunaban su rostro con cariño.
-¿Por qué no va a resultar? -preguntó sonriendo y picoteando sus labios, entonces sintió como se alejaba y lo trató de abrazar nuevamente, pero el hombre se le escurría como el agua- Deja que te abrase, Harry, no te haré nada.
-No creo en tus palabras -dijo mirándolo con suspicacia.
Stephan sabía que estaba ganando terreno, lo sintió cuando Harry dejó de pelear y le dejó avanzar. Le besó nuevamente, delicadamente, con suavidad, sintiendo poco a poco como Harry le devolvía el abrazo. Lo estrechó con más fuerza, calmando su excitación en ese contacto.
-Te devoraré por completo, te haré mío -le dijo al oído mientras mordisqueaba el lóbulo de su oreja.
-Deja de decir eso, es escalofriante -dijo apartándose y yendo a la cocina. Stephan iba a decir más, pero la puerta de la entrada anunciaba que Sebastián había llegado y estaba seguro de que Harry no lo dejaría hacer nada más por el momento, por eso simplemente pasó por su lado y le susurró un Te amo tanto, Harry que sonrojó al hombre y lo hizo caminar más rápido.
Si Sebastián notó algo raro entre su padre y su hermano no dijo nada, por que estaba tranquilo de pensar que ya mañana volverían a la universidad.
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TBC...
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N/A: Muchisimas gracias por todo el apoyo que me han dado en este fic. Son un amor. Como ven Stephan está avanzando "supuestamente" poco a poco.
nos vemos el proximo MIERCOLES
un beso
Majo
