¡Hola a todos! Aquí traigo el primer capítulo de "Medianoche", espero que os guste. ¡Y muchas gracias por los reviews! 6 reviews por un prólogo no está nada mal. ¡Seguid escribiendo, por favor! Gracias de nuevo, y un beso a todos.
¡A leer!
CAPÍTULO 1: Bella
Estaba anocheciendo. Apostada en una de las ventanas de la casa principal, mis agudos ojos podían distinguir la hermosura del bosque, la belleza que uno de los pocos días de sol en la zona arrancaban del paisaje a mi alrededor. Pero no estaba disfrutando de las vistas en estos momentos. Tenía la mente en otra parte.
Volví a mirarme el reloj, torciendo la boca en un gesto de consternación. Sentí los brazos de Edward enredarse en mi cintura desde atrás, y me apoyé suavemente en su pecho, con un suspiro.
- Vamos, amor. – susurró en mi oído. – Seguro que ha ido a La Push, con Jacob. No es la primera vez que lo hace.
- Pero es la primera vez que Jake no llama para avisarnos, y la primera vez que Renesmee llega tan tarde, Edward. – contraataqué. – Sabe perfectamente que el clan de Denali viene esta noche. Ya debería estar aquí.
- ¿Quieres que llame a Jacob para asegurarnos? – me preguntó él, rozando suavemente con su aliento el lóbulo de mi oreja.
- Por favor. – susurré, mi mirada preocupada escudriñando las crecientes sombras del exterior.
Edward suspiró y se alejó, caminando hacia el teléfono. Escuché cómo descolgaba y marcaba el número tan conocido para mí, y después escuché cómo el tono del teléfono sonaba varias veces hasta desviar la llamada al contestador. No había nadie en casa de Jacob. Edward colgó, y volvió presuroso hacia mí.
- Deben de estar de camino. – comentó en un tono de voz tranquilizador. – O quizás han pasado el día fuera, y por eso no han llamado.
- Cuando lleguen, se van a enterar. – gruñí.
Asumí sin dudarlo que mi hija había pasado el día con Jacob, pues acostumbraba a bajar a La Push sin avisar en cuanto le parecía que había pasado demasiado tiempo sin verle. Muchas veces le habíamos reñido, pues Jacob tenía obligaciones con la manada y con su trabajo como mecánico allá en la Reserva, y no debía aparcar esas responsabilidades para encargarse de ella. Pero Jake siempre le quitaba importancia. Hiciera lo que hiciera Renesmee, Jacob nunca se molestaba. A veces yo llegaba a pensar que eso de la imprimación no era sano… pero era difícil que lo hiciera, ya que, cuando veía a Jake tan feliz, me era imposible no agradecer que las cosas hubieran ocurrido como ocurrieron hacía ya 8 años.
Desde que nos salvamos de la amenaza de los Volturi, no me había costado mucho acostumbrarme a la idea de la imprimación de Jake con Renesmee. Podía ver cómo Jacob la hacía feliz, y a la vez, cómo Jacob se enfrentaba a la vida con un nuevo optimismo, convirtiéndose de nuevo en el brillante sol de nuestra existencia. Nos era imposible no sonreír cada vez que nos visitaba, lo cual ocurría muy a menudo. Edward, Jasper, Alice y Emmett habían desarrollado una gran amistad con mi mejor amigo, y Esme y Carlisle habían comenzado a quererlo como a uno más de nosotros. Sólo Rosalie se resistía a su encanto, pero yo la había cazado un par de veces riendo ante una de las numerosas bromas con las que Jake nos deleitaba. Nuestras vidas ya no estaban completas sin la presencia de Jacob Black. Y es que Renesmee había curado a Jacob, había curado las numerosas heridas que yo le había infringido durante mis últimos tiempos como humana, trayendo un nuevo equilibrio a nuestras vidas que me hacía avergonzarme de la primera reacción que tuve hacia la imprimación de Jacob con mi hija. Me avergonzaba de haber puesto trabas, no sólo a la felicidad de Jake, sino también a la felicidad de mi propia hija.
Aunque no había ocurrido todavía, sabía que Renesmee y Jacob no tardarían en entrelazar sus vidas de una forma más íntima. Hasta ahora, su relación se había basado en una profunda amistad, un profundo entendimiento mutuo, un apoyo incondicional. Pero los demás habíamos comenzado a notar el cambio. Las miradas deteniéndose más de la cuenta en la otra persona, el brillo en sus ojos cuando estaban juntos, las sonrisas con significado, el aumento de esa especie de atracción magnética que los arrastraba sin remedio el uno hacia el otro, el incremento en abrazos, caricias y roces, la expresión extraña en los ojos de Edward cuando los observaba juntos (expresión que me había llevado a imponer mi escudo en las mentes de ambos para darles privacidad), el gesto pícaro de Jasper cuando se encontraba en la misma habitación que ellos… Había muchas pistas. Y aunque no habíamos hablado de ello entre nosotros, todos lo estábamos esperando, y recibiríamos con los brazos abiertos la unión definitiva de Jacob a nuestra creciente familia.
Escuché los pasos de Esme y Carlisle en las escaleras, pero no aparté la vista de la ventana. Edward los saludó, y pude notar en su tono de voz que él también estaba tenso ante la tardanza de Renesmee.
- Alice prevé la llegada de Tanya y su familia para dentro de cinco minutos. – anunció Carlisle. - ¿Todavía no ha llegado Nessie?
- No. – susurró Edward, chasqueando la lengua.
- ¿Creéis que puede haberle pasado algo? – susurró Esme con preocupación.
- Creemos que está con Jake. – contestó Edward. – En su casa no hay nadie.
- Bueno, entonces estarán a punto de llegar. – comentó Carlisle con tono tranquilizador.
Sin apartar la vista de la ventana, los pasos rápidos y danzarines de Alice bajaron las escaleras, seguidos de los pasos elegantes de Jasper.
- En diez minutos mi visión desaparece. – anunció Alice con voz alegre. – Supongo que ahí será cuando lleguen Nessie o el perrito... o seguramente ambos a la vez.
Suspiré aliviada ante sus palabras. Al mismo tiempo, el poder de Jasper se extendió por la habitación llenándome de calma, y al fin pude retirar mi vista de la ventana para volverme hacia mi familia. Excepto Edward, todos estaban desperdigados en los sofás.
- ¿Llegarán a tiempo Rose y Emmett, Alice? – preguntó Carlisle, pasando un brazo por los estrechos hombros de Esme.
Alice asintió, acomodando sus pequeños pies sobre el regazo de Jasper.
- En dos minutos estarán aquí. – contestó.
Emmett y Rose habían salido de caza esa mañana. Era común en ellos que salieran de caza y se olvidaran de volver hasta que se hacía de noche. A saber lo que estarían haciendo esos dos.
Como ocurría siempre con las visiones de Alice, en dos minutos exactos regresaron Rosalie y Emmett. No nos había dado ni tiempo a saludarlos cuando escuchamos el coche de Tanya. Los Denali habían llegado.
Pasamos los siguientes cinco minutos saludando, escuchando novedades y riéndonos con Tanya, Kate, Garrett, Carmen y Eleazar. Hasta que se hizo la inevitable pregunta.
- ¿Dónde está Nessie? – preguntó Carmen, mirando alrededor.
- En un minuto desaparece mi visión. – contestó Alice. – Jake y ella estarán al llegar.
Justo en ese momento, Edward volvió la vista hacia la ventana con gesto de desconcierto. Entonces, todo su cuerpo se quedó petrificado. No fui la única que se dio cuenta de esa reacción. Todos nos quedamos mirándolo, la habitación súbitamente en silencio.
- ¿Qué ocurre? – susurré, asustándome de verdad. Él no contestó, así que me acerqué y le puse la mano en el hombro. - ¿Edward? – siguió sin contestarme, sin moverse, como si se hubiera convertido en piedra. Mi marido sólo tenía ese tipo de reacción cuando ocurría algo muy grave.
Agucé el oído, alerta, y pude escuchar las fuertes pisadas de Jacob en forma de lobo que se acercaban a gran velocidad. Sólo las de Jacob. No podía escuchar las de Renesmee. Si todavía hubiera sido humana, mi corazón hubiera dado un gran vuelco.
- ¿Nessie no viene con él? – susurró Esme entonces, con el mismo tono de voz que yo.
- ¿Qué está ocurriendo? – preguntó Tanya, pasando sus dorados ojos por mi rostro y el de Edward. - ¿Qué ocurre?
- ¿Le ha ocurrido algo a Nessie? – preguntó Eleazar, preocupado.
- Pensábamos que estaba con Jacob. - susurró Carlisle en contestación. – Pero Jake viene solo…
- Quizás venga sobre su lomo. – sugirió Kate.
- Lleva años sin hacerlo. – contestó Rose, y su mirada preocupada conectó con la mía.
- Edward… - volví a susurrar, volviéndome hacia él. Mi marido volvió la cabeza hacia mí, con un gesto absolutamente preocupado en su bello rostro.
Nos quedamos inmóviles cuando los pasos del lobo llegaron al claro. Sentimos la pequeña perturbación en el aire cuando Jake cambió de fase, y escuchamos cómo se ponía rápidamente unos pantalones y una camiseta. Acto seguido, escuchamos sus pasos de humano hacia la puerta. La abrió sin dilación, y entró rápidamente. Su penetrante mirada negra como el carbón se posó en nosotros, y pude ver su gesto desconcertado. Debía de ser una visión extraña entrar y encontrarse con trece vampiros petrificados mirándole fijamente.
- Ni que no me hubierais oído llegar, chupasangres. – comentó con un escalofrío fingido. Acto seguido pasó la mirada entre nosotros, y frunció el ceño. - ¿Dónde está Nessie?
Esa pregunta nos puso en movimiento. Tenía la esperanza de que, aunque Renesmee no viniera con Jacob, mi mejor amigo supiera dónde estaba mi hija. Sin embargo, él tampoco lo sabía. Todos se pusieron a hablar a la vez excepto Edward y yo, llevando a Jacob a un desconcierto todavía mayor. Las distintas voces subieron de tono, todos preguntándose dónde estaría mi hija y formando distintos grupos para salir a buscarla.
- ¡¡¡EH!!! – gritó Jacob de pronto. Todos nos volvimos hacia él, de nuevo en silencio absoluto. - ¿¡Qué ocurre!? – preguntó entonces, exasperado.
Tragué saliva y abrí la boca, aunque ningún sonido salió de mi garganta. Estaba demasiado preocupada.
- Nessie no ha vuelto. – contestó entonces Carlisle, viendo que Edward y yo nos sentíamos incapaces de decirlo en voz alta.
La postura del cuerpo de Jacob cambió radicalmente en menos de una milésima de segundo. Ahora estaba completamente alerta. Su mirada se posó en la mía durante un momento, y pude distinguir en ellos la misma profunda preocupación, el mismo miedo que atenazaba mi alma. No era propio de Renesmee el no volver antes del anochecer.
- ¿Adónde ha ido? – preguntó. Y distinguí el tono serio con el que hablaba cada vez que dirigía su manada.
- Pensábamos que estaba contigo… - susurré, enterrando el rostro entre mis manos. Sentí el brazo de Edward enrollándose alrededor de mi cintura.
- ¿Adónde ha ido? – volvió a preguntar Jacob, y esta vez sonó como una orden.
- Al bosque. – susurró Edward, su voz apenas audible. – Estaba pensando en ir a ese sitio que le gusta tanto cuando salió de casa esta mañana.
Jacob no perdió tiempo alguno. Sin molestarse en quitarse la ropa, cambió de fase y salió por la puerta a gran velocidad. Edward, Emmett y Jasper lo siguieron con rapidez. Escuché el agudo aullido convocatorio de Jacob, y supe que su manada se iba a unir a ellos en unos minutos. Carlisle (con su instrumental médico por si acaso), Garrett y Eleazar salieron tras ellos rápidamente.
Pese a sentirme embotada y petrificada por el pánico, no perdí más tiempo. Con gesto concentrado me dirigí hacia el teléfono para intentar averiguar si alguno de nuestros amigos había visto a Renesmee ese día. Quizás incluso pudiera encontrarla a ella en alguna de sus casas.
Al primero al que llamé fue a mi padre. No hubo suerte. Él no la había visto desde la mañana anterior, y tampoco Sue. Se ofreció a salir a buscarla con el coche patrulla, pero le dije que no, que probablemente se habría entretenido en algún lugar y volvería pronto. No quise preocuparlo. Me hizo prometer que lo llamaría si Renesmee no aparecía antes de colgar.
También llamé a Sam y Emily. No la habían visto. Sam me prometió que él y su manada saldrían a ayudar a Jacob en la búsqueda, y Emily añadió que me llamaría enseguida si alguno de los lobos de la Reserva la había visto. Se lo agradecí a ambos, y colgué.
Llamé entonces a Rachel, la hermana de Jake. Se llevaba muy bien con Renesmee, y aunque supuse que Sam iba a llamar a Paul enseguida, pensé que debía llamar yo antes por si acaso. Mi hija no estaba allí, y tampoco la habían visto. Preocupada, Rachel se ofreció a venir a casa, pero le dije que no hacía falta, y que era mejor que se quedara en La Push por si a Renesmee se le ocurría pasarse por allí.
Mi última opción era la casa de Claire. A Renesmee le gustaba mucho pasar el rato con la pequeña de once años con la que Quil se había imprimado, ya que se identificaba enormemente con ella. Ambas habían sido imprimadas cuando eran apenas unos bebés, y aunque Renesmee había alcanzado la madurez completa y aparentaba unos 20 años, seguía bajando a ver a la niña a menudo. Claire me informó alegremente de que Renesmee no había pasado por allí en todo el día, y me pidió que le dijera que fuera pronto. Le dije que lo haría, sin querer contarle que no sabíamos dónde estaba Renesmee. Claire sólo tenía once años. Mejor mantenerla al margen.
Cuando colgué el teléfono por cuarta vez, una oleada de pánico se cernió sobre mí. Ya había anochecido, y mi hija no estaba en casa. Nadie sabía dónde estaba, nadie la había visto, y ella no nos había llamado para explicarnos que llegaría más tarde de lo habitual. ¿Pudiera ser que…?
No podía pensar. No podía pensar que pudiera haberle pasado algo.
Me sentí desfallecer, y pronto, las pequeñas manos de Alice me tomaron de la cintura y me ayudaron a llegar al sillón. No había tenido una reacción tan humana desde que me transformé en vampira.
- Bella… - la escuché decir. – Bella… seguro que está bien. Todo esto tiene que tener una explicación…
- Sí, Bella… - Rosalie se había unido a Alice, aunque la profunda preocupación que notaba en su tono de voz no ayudaba nada. – Seguro que está bien.
- Es una chica fuerte. – añadió Carmen en voz baja.
- Por supuesto que lo es. – añadió Tanya.
- Lo ha sacado de sus padres. – añadió Kate.
- No en vano se enfrentó a los Volturi con sólo unos meses de vida. – continuó Tanya.
Esa frase trajo a mi mente un sinfín de horripilantes posibilidades.
- ¡¡¡Los Volturi!!! – jadeé, llevándome la mano al pecho, justo sobre mi congelado corazón.
- Ellos no han venido. – se apresuró a decir Alice, y la seguridad en su voz me quitó un gran peso de encima. – Siguen en Volterra.
- Venga, seguro que está bien. – susurró Rosalie, intentando reconfortarme. - ¿Qué podría haber allá afuera que pudiera dañarla?
Pero sólo el ver a mi hija, el tenerla entre mis brazos, podría sacarme el pánico y el terror que llenaban mi alma en ese momento.
- Renesmee… - susurré, sollozando sin lágrimas. – Oh, Nessie…
La pesadilla no había hecho más que comenzar.
¿Pero dónde estará Nessie? Reviews, reviews, reviews, reviews, reviews, reviews, reviews reviews reviews reviews reviews reviews reviews reviews...
¡¡¡¡GRACIAS A TODOS POR LEER!!!!
PD: Noe Black Cullen, ¿te están llegando las contestaciones de los reviews a tu correo electrónico?
