Aún no había amanecido del todo cuando Hermione abrió los ojos, apenas conseguía descansar y llevaba al menos dos horas entre cabezadas cortas, como si algo la preocupase, como nerviosa por sus presentimientos. Esta vez tardó un poco en asimilar dónde se encontraba y por un momento no fue consciente de si lo que veía era real o estaba impulsado por sus sueños. Alzó un poco la cabeza para ver que la cama de enfrente todavía estaba vacía. Esa Luna, sólo esperaba que su estancia allí no supusiese un problema para la familia, que no se arrepintiesen de haberla invitado. Suspiró profundamente con un gesto dubitativo, pero al final decidió bajar para dar descanso al gemelo, que seguro que ya no sabía como quitársela de encima. Bajó las escaleras lo más silenciosa que pudo, fijándose sin poder evitarlo que había rastro de desayuno en la cocina, lo cual le llamó la atención en el momento. Al volver la cabeza hacía la salita, se detuvo en el marco de la puerta sorprendida. El cuadro que encontró era conmovedor, gracioso y al mismo tiempo casi punzante.
Fred estaba tumbado en el largo sillón, dormido apaciblemente con un brazo haciendo de almohada, y justo a sus pies, Luna se apoyaba en el respaldo con una manta alrededor del torso, y con las piernas asomando. Incluso rozaba con su pie el ombligo del pelirrojo. Se la veía muy tranquila, a los dos se los veía relajados. Sin más, volvió a la cama.
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Horas más tarde ya había salido el sol, y seis personas estaban en la cocina. Tras las explicaciones pertinentes, la Sra. Weasley, su hija Ginny y Hermione habían estado preparando las habitaciones. Hermione se quedaría con Ginny, y Luna dispondría del cuarto de Percy. Luego prepararon un rico desayuno de tostadas, zumo y cereales, mientras Harry intentaba ayudar sin que pudiera hacer mucho, pues entre las tres le avasallaban. El Sr. Weasley estaba fuera, y no volvería en el plazo de dos semanas, y George por el contrario que su gemelo, era ahora más responsable y ya se había ido al callejón a hacer unas compras y revisar como se las apañaba la empleada que habían dejado a cargo en sus vacaciones. Ron evidentemente dormía, y ni siquiera el aroma de las tostadas le hacía levantarse por más que se turnaban para llamarle de vez en cuando.
El moreno finalmente se sentó en la mesa, donde ya estaban Luna y Fred, que a pesar de la postura en la que habían despertado, no se sentían incómodos al estar a solas, tal vez sí un poco extraños. Fred había descubierto que lo que Lunática transmitía en una noche, valía más que todas las conversaciones juntas que había tenido con el género femenino, a excepción de los inteligentes diálogos de Hermione. Pero era distinto, de hecho muy distinto. Podía preveer las reacciones de la castaña, sabía cuando bromear y cuando hablar en serio, sabía como picarla y como hacerla reír, pero con Luna todo era una verdadera incógnita. De vez en cuando sus miradas se cruzaban y le sonreía distraidamente, como si con ella no fuese la cosa.
Harry dijo que iba otra vez a llamar a Ron y esta vez Luna le acompañó, asegurando que ella sabía la forma de despertarle. Hermione aprovechó el momento y se sentó al lado de Fred bebiendo un zumo. Se acercó a su oído.
- ¿Qué tal con lunática? ¿Te ha estado dando el coñazo toda la noche, no? - preguntó en un tono que trataba de parecer bromista pero salió antinatural. Sin saber por qué, a él le molestó un poco que hablase así. Sabía que ella no era precisamente de las que criticaban a los demás, pero el tono despectivo que había utilizado no le pareció oportuno.
- Está como una cabra, pero es un punto.- Dijo sin entrar en detalles con media sonrisa dibujada en la cara. Eso hizo que la chica arrugara levemente el entrecejo.
- Díselo a Neville, yo creo que se ven a escondidas para que no nos enteremos - no hablaba muy alto por si los escuchaban, pero sus palabras salían solas como dardos. Ni ella se reconocía del todo. Fred quedó callado tras el último comentario, y como no respondía, Hermione cambio de tema. - ¿No desayunas? Hoy me he...nos hemos esmerado. -Dijo contenta. El rió y guiñó un ojo agradecido, pero negó con la cabeza.
- Desayunamos los tres cuando amanecía, George, Lunática y yo - Hermione mordió una tostada nerviosa, y bebió más de la mitad de su zumo de un trago mientras se levantaba sin añadir nada. Él vio que su madre salía de la cocina y fue a incordiarla un rato, aunque en realidad tenía algo que proponerla. Cuando la castaña soltaba el plato en la pila, Ginny que estaba pendiente de casi todo, se acercó a su amiga.
- Tú estás muerta de celos. - Dijo sin contemplaciones. La miró fijamente y luego siguió con lo que estaba haciendo, dejando a una Hermione más que confundida dándole vueltas a todo.
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En el piso de arriba Ron continuaba durmiendo con cara de felicidad mientras dos cabezas asomaban por la puerta. Harry le llamó y él se tapó con la almohada en señal de protesta. Entonces la rubia se acercó y se tumbó a su lado de forma misteriosa pero pretendiendo que él lo notara. Se puso de lado, de cara a él y con disimulo metió la cabeza bajo la almohada. Ron abrió un poco los ojos ý se encontró a la Ravenclaw mirándole con un gesto entre picaro y tierno. Al principio no pudo reaccionar pero luego gritó y saltó de la cama todavía mirando en dirección a ella. ¿Qué estaba haciendo Lunática en La Madriguera? A él nadie le contaba nada. Harry empezó a reír seguido por Luna. Y él no tardó en unirse a la risa general, aunque lo hizo de forma más nerviosa que ellos.
La rubia se puso en pie y abrazó fuertemente a Ron, y sin decir una palabra empezó a bajar dando saltos por el pasillo y las escaleras. Él se quedó algo aturdido con los acontecimientos, jamás se acostumbraría a las reacciones de esa chica, pero cada vez le caía mejor. Segundos después puso una mano en el hombro de Harry y bajaron a comer algo.
