Capítulo 1: La leyenda del hilo rojo

Año 156 AG (Un año antes de que Korra descubriera su destino como el Avatar)

Mansión Sato.

"Mamá ¿Nunca has sentido que te falta algo?" La niña de hermosos ojos esmeralda y cabello negro preguntaba mientras leía un libro.

"¿Por qué esa pregunta, Asami?" Una mujer elegante de cabello negro respondía a la niña, acercándose con curiosidad por la pregunta "¿Algo te está molestando?"

"Últimamente siento un vacio, como si me faltara algo, o tal vez que necesito conocer a alguien, no sé muy bien lo que me pasa" Asami se sentía frustrada, a sus 4 años ella ya podía leer y hablar mejor que cualquier niño o niña de su edad, era una genio. Pero no podía creer que algo tan simple como un pensamiento o un sentimiento así la llenara de dudas de esa forma.

"Es extraño que una niña como tú pueda sentirse así. A tu edad los niños deberían preocuparse por jugar y hacer amigos ¿Si te cuento una historia te tranquilizarías?" Con voz dulce y una sonrisa miraba Yasuko a la niña que leía el libro.

"Podría funcionar" Asami sonreía, su madre siempre le ayudaba a sentirse de mejor humor, ya fuera con un simple gesto como ese o con su sonrisa.

"¿Cuál te gustaría? ¿Los viajes del Avatar Aang y sus amigos?" Yasuko tomaba libros de un estante para buscar alguno interesante para su hija.

"Mamá, esa historia la conozco de memoria, y me encanta, pero quisiera algo diferente" Asami amaba las historias del Avatar Aang, y cuando este falleció el mundo comenzó la búsqueda del nuevo Avatar en las tribus agua. Asami leía el diario todos los días en espera de conocer a quien portaría ese título, pero hasta ese momento nadie sabía nada.

"¿Has escuchado la historia del hilo rojo del destino?" Yasuko estaba pensativa, era una vieja leyenda que sus abuelos le habían contado cuando ella tenía la edad de Asami.

"No, pero quisiera escucharla, por favor" Asami estaba realmente entusiasmada, la historia sonaba interesante y algo en ella quería saber más.

"Bueno la leyenda comienza así:

'Hace mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia. Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: «Aquí termina tu hilo», pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza. Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente.'"

Asami escuchaba la historia emocionada, pero le confundía un poco el asunto del hilo, no podía creer que algo así pudiera unir el destino de las personas, y mucho menos que fuera invisible "El hilo rojo nos une con quienes estamos destinados a conocer y tener un lazo afectivo, sin importar ni el tiempo, no la distancia. Este se contrae y se estira, pero nunca se rompe"

"¿Pero cómo es eso posible? Todos los hilos al estirarse mucho se rompen, no tiene lógica que este no" La pequeña Sato se molestaba, no tenía sentido nada de este dichoso hilo.

"Hay cosas que no se pueden explicar con la lógica, hija, y esta es una de esas. Eres como Hiroshi, queriendo explicar todo, pero mi pequeña Asami, debes abrir tu mente y tu corazón ante cualquier posibilidad" Yasuko abrazaba a su hija y la cargaba en sus brazos "Vamos, es tarde y debes dormir"