¡Por fin! ¡Un comentario! Estaba empezando a pensar que nadie iba a leer nunca este fanfic. Por favor, necesito que cuando aparezca el nombre: "esclerosis múltiple" lo busquéis si no sabéis qué es.

¡A leer!

Capítulo 2.

-…- El fiscal se colocó sus gafas. Miró a su compañera, quien se estaba colocando su largo cabello. -¿…Donde crees qué estará…?- Pregunto, ella solo le enseñó una foto. -…El… ¿El tribunal?- Preguntó extrañado, ella asintió. –Franziska, el perdió su distintivo, ¿De qué serviría ir al tribunal del distrito…?-Preguntó el fiscal extrañado. La chica respondió brevemente con un: "tengo una corazonada". Todos los presentes se quedaron callados. Esa fiscal alemana de 28 años se veía notablemente segura de su corazonada. -De acuerdo, pero, si no está allí… Gumshoe, ¿recuerdas donde estaba el bufete… digo, la "agencia"?-Preguntó, a lo que su subordinado asintió. –Venga, al tribunal.-Emprendieron su camino. Una vez estuvieron a punto de llegar a las salas de acusados, oyeron algo… Sonaba como un chirrido, pero ese chirrido, era alegremente familiar para los tres. Sonaba tal que así: "¡Niiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiick! ¡Sal ya!". -…Franziska… Gracias a que tuviste una corazonada…- Susurró el mayor para no ser detectado. Se asomaron a la sala número dos, y vieron a una mujer adulta gritando en dirección a los servicios. -¡…!- El fiscal Miles Edgeworth no podía creerse lo que veía. Juraría que esa chica era… Maya… Estaba muchísimo más alta y su cabello había crecido notablemente. Bueno… eso sin hablar de que su cuerpo era igual que el de su hermana… (Espero que sepan a qué me refiero) Al lado de esta, estaba un chico, el cual limpiaba su distintivo de letrado. El chico parecía estar a punto del ataque cardiaco, de seguro acababa de tener un juicio. No pudo observar más, dado a que la alemana lo jaló del pañuelo sacándolo de la sala. -¡…Mi pañuelo de volantes por poco se convierte en el arma de un crimen! ¡Por poco me ahogas…!-Se quedó callado al ver a alguien que conocía de verlo en fotos e informes. –Buenos días, Sr. Klavier Gavin.-Hizo una reverencia. Es menor respondió un: "¿Qué hace un fisca tan animado cómo usted en un antro cómo este?". El fiscal negó con la cabeza. –No es el contexto, sino el pretexto… Vine… Vinimos a ver a Wright… Phoenix Wright.-Dijo haciendo que el otro fiscal soltara un: "eso lo explica todo. Los acompaño, de todos modos, he de hablar con alguien." -Por favor, entrad vosotros primero…-Dijo posándose en una pared. Se veía fatigado. Se le nublaba la vista y no sentía las piernas.

-Miles…- Lo llamó la fiscal. –Tienes que sentarte. Entra en la sala, hay donde sentarte.-Dijo bastante preocupada.

-Cierto, Sr. Edgeworth…-Dijo el inspector de la misma forma que la fémina.

-No quiero que me vean en este estado… no… así no…-Dijo meciendo lentamente su cabeza hacia los lados.

-¿Le ocurre algo?-Preguntó Klavier acercándose al mayor.

-… Sufro esclerosis múltiple… Me apareció recientemente y…- Dijo una voz casi inaudible.

-¿Cuándo se tomó por última vez la medicina?-

-Hace tres días, no debería estar pasándome esto…-

-… Entonces… ¿Por qué…?-

-¿Fiscal Gavin?-Pregunto una voz.

-¡Frente!-Respondió es susodicho. –Ahora mismo no puedo hablar…-

-¿Eh?- Peguntó el joven. -¿¡Señor, le ocurre algo!?- Se acercó al grupo.

-Tra-Tranquilo… e-estoy bien…-Respondió.

-¡No mientas!-Enfureció su compañera.

-¡Eso, Señor Edgeworth!- Dijo el inspector.

-Bajad la voz… no quería que… Wright vi-viniera y me viera en e-este estado…-

-¿Wright? ¿El señor Phoenix Wright?-Preguntó el joven. –Yo "trabajo" para él.-

-¿¡Enserio, amigo!?-Preguntó Gumshoe.

-…Hazme un fa-favor… No le digas a Wright que me viste así.-Dijo volviendo a coger compostura.

-… De acuerdo.-

…¿Eh? ¿Qué me pasa? ¿Por qué está todo gris? …

-Entremos- dijo quitándose las gafas y guardándolas. Una vez dentro de la sala, la médium se giró asombrada formando una sonrisa en sus labios. Y justo cuando fue a darle un abrazo al fiscal, algo que venía de detrás del grupo la paró, un sonido…

-¡PROTESTO!-Edgeworth supo al momento quien era. Quería girarse, pero no podía. No quería que Wright lo viera sonreír… Esta feliz a quien iba engañar. Había pasado tanto tiempo…

-Wright…-Fue lo único que pudo decir antes de girarse lentamente. Se miraron unos segundos antes de romper ese silencio. -¿Qué tal todo? Me enteré de lo de tu distintivo.-

-¡Ah! Eso… Bueno, estoy intentando volver a conseguir el distintivo. Y que tal la fiscalía en Alemania… ¡AAAAAAAAH!- No pudo terminar de hablar porque sintió un fuerte dolor en su espalda. -¡Lo siento! ¡Hola, Franziska!-

-Eso está mejor, que yo también existo.-Dijo enseñando el látigo. – Mi látigo te echaba de menos, señor Phoenix Wright.-

-¡Pues yo a él no!-Dijo sobándose la espalda. Estaba sudando, de seguro tenía calor. –Por cierto, maya, te recuerdo que ese baño es el de mujeres, el de hombres está abajo, con ese me refería al decir "voy al baño".-

-Ups.-

-Y Edgeworth… ¿qué te pasó en el pasillo? ¿Te dio un ataque de debilidad otra vez? ¿O era que te daba pánico verme por no haber estado aquí cuando más te necesitaba? Yo… ¡Yo confiaba en ti, Edgeworth!-El fiscal miró a su alrededor, todo estaba oscuro y no había nadie más que ellos dos. –Me traicionaste… Pensé que eras mi amigo… Ya es la segunda vez que te vas sin razón aparente. Y esta vez no te pienso perdonar tu traición.-

-Wright…-Se sentía realmente culpable. Eso no podía ser real…

-¡Miles!-

-¿Eh?-

-Vamos, entra en la sala.-Le dijo Franziska.

-…-Todo había sido una imaginación. –Entrad vosotros, yo me voy al hotel.-

-¿… Sr. Edgeworth?-

-Ya lo veré en otro momento.-Dijo saliendo del lugar, revisando antes que Phoenix no estuviera en la escaleras.

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¡Bye! *Kisu*