Capitulo 2

No estás, pero te amo, aun te sigo amando

He soñado, mil veces con tus labios,
He soñado, ser la dueña de tu amor,
He soñado, que solo tus caricias,
podrían calmar mis penas y mi dolor.
He soñado que herido mi cuerpo,
estrechas en tus brazos y que
unidos los dos, estrechamente
tus labios con anhelo besaban.
He jurado cumplir mi palabra,
que nunca ni jamás te olvidare
que hasta el final llevare tu
nombre y que hasta la muerte,
te acompañare...

Es imposible entender lo que pasa en el corazón de un hombre, me dijiste que me querías y ahora que lo he dado todo me dices que te vas, dijiste que era la primera vez que sentías de esa manera. Dijiste que yo era especial, yo lo creí y era mi felicidad debiste haberme dicho que tus sentimientos se habían marchitado, no tenía ideas y continuaba dependiente de ti aunque diga que ahora te odio yo seguiré extrañándote. Porque soy una mujer de quien el amor lo es todo.

Dicen que cuando le das a un hombre todo lo que necesita, se aburre rápidamente, y sé que ahora eso es verdad.

Por favor no rompas los corazones de las mujeres, quienes hacen todo por amor, no supe que viviendo esta vida con la que se ama fuese tan dura.

-eres como todos los hombre ¿Qué paso cuándo me dijiste que me amabas?-

Seguía rompiendo fotos, fotos que rompían mas mi alma, fotos de los momentos que no volverán.

- sinceramente no quiero que seas feliz-

Le dije a una foto donde aparecía el solo viendo directo hacia la cámara con esa maldita sonrisa que me derretía.

-que voy a hacer si de verdad te olvidas de mi?-

Rompí más fotos, no las quería, quería terminar con todas, quería terminar con este sufrimiento, ya no tengo fuerzas para seguir ya no.

Este dolor es más fuerte de lo que pensé, esto es muy fuerte y yo solo soy una simple humana, de la cual el dolor está terminando con su miserable vida.

-Siento demasiado dolor, mas dolor del que puedo demostrar, porque todavía estoy enamorada de ti.-

Dije viendo una foto donde estábamos en un parque comiendo un helado, ese día me propuso matrimonio.

Fue el día mas feliz de mi vida, hace ya 1 año de eso ese fue el dia en que me entregue a el en cuerpo y alma.

°°Flash back°°

Estábamos en la cocina después de haber regresado del parque, esta sirviéndole un vaso de agua cuando, acercándose a mí me tomo en brazos y me sentó en la mesa. Me miró a los ojos buscando aceptación, y ¡cómo no dársela! Con una sonrisa enlacé mis brazos en su cuello y le atraje hacia mí.

- te amo Edward.- susurré.

Sus ojos se encendieron ante esas palabras, y pegándose a mí me besó. Su lengua recorría mi boca imitando el vaivén de sus caderas contra mi sexo. Rodeé con mis piernas su cintura y me pegué más a él para sentir cada roce. Bajé mis manos por su pecho, las deslice por dentro de su camiseta y se la quité. Tenía un abdomen liso y duro, que se contrajo con mis caricias, y un pecho amplio y fuerte. Fruto de hacer ejercicio todos los días.

Sus manos pasaban de apretar mi trasero a acariciar mis muslos haciéndome vibrar. Se le veía esplendido solo con sus pantalones vaqueros y descalzo. Enseguida las caricias se hicieron más intensas, y sus manos subieron hasta mis pechos. Se dio cuenta de que no llevaba sujetador y deslizo la mano por el interior de la camiseta para acariciarlos.

Su boca empezó a deslizarse por mi cuello y mi escote, dando pequeños besos húmedos. Me levantó la camiseta y dejándola por encima de mis pechos, acercó su boca y me chupó un pezón. Dios, no podía evitar gemir. Su lengua recorría el pezón sin llegar a tocar la punta, para después absorberlo con su boca. Al oír mis gemidos levanto la cabeza y me miró.

- Vamos a tu habitación o acabaré haciéndote el amor aquí encima.

- Sí.

Me cargó en sus brazos y avanzó hasta mi habitación sin dejar de besarme. Me posó en el suelo y comenzó a quitarme la ropa hasta quedar desnuda.

- Eres hermosa Bella.

Sus palabras me hacían sonrojar, sobre todo sabiendo lo que íbamos a hacer. Porque no había nada en el mundo que me impidiese hacerlo con él en esos momentos. Mis manos recorrieron su torso haciendo que se estremeciera, hasta llegar a su cinturón. Mis dedos recorrieron por un momento la piel de debajo de su ombligo y con manos temblorosas le desabroché el cinturón y el botón del pantalón. El resto se lo quitó él, quedando ambos desnudos el uno enfrente del otro.

Edward me sentó en la cama y se arrodilló delante de mí. Con sus manos dirigió mis piernas hasta apoyarlas en sus hombros dejándome expuesta.

- No te avergüences Bella.- Me susurró adivinando mis pensamientos.- Quiero besar cada centímetro de tu piel y nadie me lo impedirá.

Su cabeza descendió hasta mi pubis y su lengua recorrió mis labios, haciendo que de mi boca se escaparan gritos de placer. Su lengua me exploraba de arriba abajo, adentrándose en mí y dando pequeñas pero intensas lamidas a mi clítoris haciendo que perdiese el control. Temblaba con cada lametón que me daba y sentía como los músculos de mis muslos se contraían a medida que él me iba llevando a la cumbre del placer. Mis manos se enterraron en su sedoso cabello, acercándolo más a mí, al tiempo que arqueaba la espalda una y otra vez. Nunca había pensado que algo así le daría tanto placer, y cuando Edward metió dos dedos en su interior estalló en un orgasmo, sintiendo que su cuerpo se desgarraba en espasmos.

Edward se levantó y se acostó a mi lado observando mis mejillas sonrosadas por el esfuerzo y mi cara de placer. Mis labios se extendían en una sonrisa y abrí mis ojos para mirarle. En los suyos se adivinaba el placer que le producía el haberme dejado expuesta ante él. Entonces bajé mi mirada y vi su masculinidad completamente erecta. Acerque mi mano y le acaricié de arriba abajo, a la vez que él se arqueaba contra mi mano y gemía con la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados.

- Me vas a matar. Ahh…Bella.

Escucharlo mencionar mi nombre en ese estado de excitación me calentó de sobremanera.

Con mis manos seguí dándole placer, alternando las caricias de su miembro a sus testículos. Nunca se lo había hecho a nadie, pero en ese momento quería devolverle todo el placer que me había dado de la misma forma. Acerque mis labios a su masculinidad y le di un besito en la punta. El no había previsto mis movimientos porque estaba con los ojos cerrados, y se quedó muy sorprendido.

- No tienes por qué hacerlo.

- Pero es que quiero hacerlo. Acuéstate y disfruta.

Volvía a acercar mi boca a su pene y lamí toda su cabeza para después metérmela entera en la boca. Su miembro mediría unos 17cm, y era bastante gruesa. Analizando todo esto empecé a preocuparme por si me haría mucho daño.

Mi lengua recorría su miembro de arriba abajo, mientras con mi mano acariciaba sus testículos. Sentir gemir a Edward era un placer para mí, y estaba muy mojada ya. Su sabor era amargo, pero no me era desagradable del todo. La tenía muy dura y las venas del tronco se marcaban hinchadas recorriendo su miembro en toda su extensión.

- Ahhh…Bella, si no paras ahora me voy a correr.- Me hablaba entre jadeos a la vez que me sujetaba la cabeza con sus manos enterradas en mi pelo.- Ummm, demonios sí. Lo estás haciendo muy bien, no sé si celarme de alguien.

- Nunca lo había hecho antes. Es la primera vez en todo.- Sus manos acariciaron mi cabeza y sus ojos me daban a entender que ya sabía que era mi primera vez.

En ese momento baje mi boca y me metí su miembro en la boca hasta que no me cabia más, haciéndole gemir muy alto. Sentí como el tronco se convulsionaba a la vez que algo caliente empezaba a salir de su punta y se estrellaba en mi garganta. Después de soltar toda su leche le limpié los restos que quedaban y le mire a los ojos.

- ¿Lo hice bien?

Edward resoplo y se rió, a la vez que asentía con la cabeza.

- Lo has hecho muy bien Bella. Ahora ven aquí, todavía no he acabado contigo.

Me arrastro a su lado en la cama y me dio un beso en la boca, mordisqueándome el labio inferior y absorbiéndolo. Me puso sobre su pecho y me agarró por el trasero, amasando ambas nalgas con fuerza, para después acariciarlas. Me puso boca arriba y sostuvo en una mano su miembro la paso por mis labios de arriba abajo, antes de meter la punta.

- ¿Estas lista?- la saco y esperó a que asintiera con la cabeza antes de meterla de un empujón.

Sentí una breve punzada, pero estaba demasiado excitada como para pensar en ello. Nuestras caderas comenzaron a moverse en un vaivén cada vez más rápido. Su miembro entraba y salía de mi interior haciéndonos gemir a los dos. Nuestros cuerpos se aferraban el uno al otro meciéndonos al mismo compás.

- ¿Qué estás haciendo?- Le pregunté con un hilo de voz.

- Quiero hacer una cosa. No te preocupes, no pasa nada.

Besándome en el hombro, me dio la vuelta hasta quedar boca abajo. Al principio estaba un poco confundida, pero decidí confiar en él.

Poniéndose detrás de mí, me rodeó con los brazos y, manteniendo mi espalda pegada a su pecho, agarró su miembro con la mano que tenía libre y de un empujón me la metió. No pude más que morderme el labio ante la sorpresa de ser penetrada así. Sus manos agarraron las mías y las sujetaron contra la cama. Edward enterró su cara en mi cuello mientras se movía contra mí lentamente. Entró y salió una y otra vez, cada vez más fuerte, haciendo chocar la cama contra la pared. Sus manos recorrieron mi vientre y subieron a mis pechos apretándomelos en el momento en que los dos llegamos al orgasmo.

Edward rió suavemente al sentir la fuerza con que me agarraba a él, y cuando caímos rendidos en la cama me dio un beso en el cuello. Permanecimos en esa postura un buen rato hasta recuperar nuestras respiraciones. Edward se echó a un lado y me arrastró contra él. Nos quedamos dormidos al poco tiempo.

Eran las cinco de la mañana cuando me desperté, aún en brazos de Edward. Él estaba mirándome con esos ojos esmeraldas que me volvían loca. Sus dedos se deslizaron por mi rostro acariciándome.

- Buenos días.

- Buenos días Bella.

Su voz sonaba ronca por el sueño, pero era tremendamente sexy. Me gustaría despertarme así todos los días.

Nos dimos una ducha junta, disfrutando de las caricias matutinas y después prepare el desayuno para los dos. Eran las siete en punto cuando nos despedimos. Edward me abrazo contra él, alzándome del suelo a la vez que me besaba.

- Bueno Bella, me voy ya, te voy a extrañar todo el día ya quiero que se dé noche.

- ¿Aún no tienes bastante?- Me reí de la cara de pena que ponía y esos ojitos suplicando.

- De ti, nunca.- Sonrió.

°°Fin flash back°°