Segunda parte del fic. Esto corresponde a lo que ocurre desde el inicio del juicio hasta el final del primer día. No he profundizado en el caso para que sea más ameno y para centrarse más en el hilo. ¡Espero que os guste! No se si el siguiente será el último, depende de si os gusta o no ^^
Al llegar al hospital, la arrancaron de mi lado. Ni siquiera me había dado cuenta de que había pasado todo el trayecto agarrándola la mano hasta que noté ese cálido vacío que recorrió mis dedos en ese momento.
Suspiré aliviado cuando el doctor me informó de que la operación sería sencilla y que no había peligro alguno. De ese modo, aunque no me gustaba la idea, me dirigí a ocupar su lugar en el estrado.
Allí había algo que tampoco encajaba. Phoenix se mantenía nervioso, entre un mar de sudor y una mirada llena de miedo. Reaccioné al verle así cuando supe que era por Maya, su ayudante. Él también había sufrido un duro golpe en cuanto a la persona que más le importaba en ese momento.
Aunque no quise aparentarlo, en ese momento, entendí perfectamente esa angustia que debía de recorrerle el pecho. Esa sensación de intranquilidad…
-Haremos un equipo de búsqueda para buscar a Maya. Ten fe, la encontraremos, Phoenix. /Quiero ver a Franziska…/ Deja de atormentarte de esa manera, ¿De acuerdo? /¿Estará bien…?/
Esperando que el juez levantase la sesión por ese día, Phoenix esperaba todo lo contrario. Ambos estábamos luchando por algo más allá de nuestra ceguera… Me di cuenta de que nos parecíamos más de lo que pensaba, de que tanto él como yo, deseábamos fervientemente la seguridad de otra persona, por encima incluso de nuestros ideales…
Pero finalmente, el juicio acabó por ese día. El alivio nos sonrió a los dos al saber que había una segunda oportunidad…
-Franziska – Llamé ligeramente a la puerta y pasé sin esperar una respuesta. Se notaba que su estado había mejorado notablemente al poder verla usar su látigo contra el director Hotti. Al verme, este se fue, aun bajo amenaza de una enérgica Franziska. –El juicio ha terminado por hoy… ¿Te encuentras mejor? –Pregunté sin avanzar.
-Sí… -Respondió sin mucha alegría.
-Ha venido Phoenix a saludarte… ¿Quieres que le traiga? –Pregunté sabiendo de antemano su respuesta.
-De eso nada, no permitiré que ese abogaducho venga a este lugar. –Se quejó andando hacia la puerta para recibirle en el vestíbulo. -¡Vaya! Mira quien está aquí… ¿Para qué traes tulipanes? –La cara de Phoenix ya lo decía todo; Se arrepentía de haber ido. Aunque, al contrario de lo que pareciese, Franziska pareció algo animada al verle.
-¿Qué tal estás? –Preguntó inocente.
-Perfectamente… Por mi hubiese ido al juicio después de todo… si no fuera porque cierta persona me obligó a ir al hospital sin soltarme de la muñeca…
Automáticamente me sonrojé. ¿Se había dado cuenta? No, espera… ¿Me estaba sonrojando? Negué en mi cabeza varias veces y acompañé a Phoenix para charlar con él. Al acabar, decidí retirarme y volver a la habitación.
La puerta entreabierta, me permitió observar el interior de la habitación antes de pasar. Estaba sonriendo. Franziska sonreía mirando a la ventana.
Pensé en los años que habían pasado desde la última vez que la vi sonreír de verdad y no me di cuenta de que me había quedado parado frente a la puerta. Me estaba mirando, con su habitual expresión, pero con una ligera mueca, como quien estuviese mirando a un idiota.
-Yo… Solo venía a despedirme, debo de avanzar con el caso y ayudar con el asunto de Maya… No te importa que te deje sola, ¿verdad? –Formulé la pregunta sin darme cuenta. Era evidente que no la importaría, pero… Quizás no era tan evidente que yo preguntase algo como eso.
-¿Qué pasa, Miles Edgeworth? ¿Se te ha despertado tu lado paterno al verme así y ahora te preocupas por mí? –Con una mueca descarada, giró la cabeza, dando a entender que me fuera. Así lo hice.
Tenía razón. Habían pasado muchos años sin contactarla, muchos años sin saber de ella… Y aun cuando supe, solo me dediqué a seguir las pautas de Manfred Von Karma, nada más. ¿Por qué ahora me preocupaba de una manera tan sobre protectora? Quise pensar que se trataba de mi arrepentimiento, de mi manera de pedir perdón por no haberme dado cuenta de que ella formaba parte de mi vida… Pero comenzaba a dudar de que solo se tratase de eso…
Sentimientos que quiero descubrir.
