¡Hola!

Pues como lo pidieron, aquí está el segundo capítulo. Lo iba a subir en un par de días, pero no quise hacerles esperar más.

Aprovecho para agradecer a todos los que han leído, dado like/fav/kudo/voto, comentado y compartido la historia. ¡Mil gracias por el buen recibimiento! De verdad no lo esperaba desde el primer capítulo.

Si les gusta escuchar música mientras leen les recomiendo "Breathe Me" de Sarah Brightman o Sia. Ambas mujeres tienen voces divinas e incluso si quieren pueden escuchar ambas versiones y dejar un comentario diciendo cual les gusto más. La segunda recomendación es Love Exists de Amy Lee que también queda muy ad hoc con el capítulo y le da un plus.

No me inspiré en estas canciones para escribir la historia, pero sí aparecieron en la lista de reproducción mientras editaba y me gustó el toque que le dieron. Sientanse libres también de comentar que otra canción les gustaría de fondo.

Bueno, les dejo para que lean este nuevo capítulo y espero lo disfruten.


Capítulo 2

La confesión de Kara

Supergirl surcaba el cielo de Ciudad Nacional a toda velocidad, perdida en sus pensamientos. En el último año habían ocurrido muchas cosas y todo eso daba vueltas en su cabeza.

Apenas hacía unos meses había enviado a su ex novio al espacio para salvarlo de una muerte segura a causa del plomo liberado en la atmósfera, justo cuando su relación comenzaba a tomar un aire de seriedad. Sin embargo, la nave fue absorbida por un agujero de gusano y lo creyó muerto. Poco después él regresó, mucho más parecido a lo que ella soñó que podía ser su hombre perfecto... pero casado.

Es verdad que no había sido del todo su culpa, pues mientras para ella apenas habían pasado 7 meses para él habían pasado 7 años y en todo ese tiempo no había encontrado la forma de volver, aun así no pudo evitar sentirse traicionada de algún modo. Además su esposa era guapísima, fuerte, inteligente y todo un puñado de virtudes. Al principio pensó que eso se podía traducir como celos pero con el tiempo notó que era el reflejo de sus inseguridades como mujer y como heroína.

Se dio cuenta que durante el tiempo sin saber de él, lo había idealizado, sobre todo en los sueños donde lo veía morir, así que su mente y la culpa que sentía, la habían hecho creer que era un hombre maravilloso y el amor de su vida, cuando en realidad era inmaduro e impulsivo, no podía negar que se había esforzado en mejorar su actitud sólo por ella y eso de algún modo le daba puntos a su favor, pero no era lo suficiente para considerarlo su alma gemela.

Luego estaba el asunto de Reign, que resultó ser su amiga, Samantha Arias.

Cuando se enteró, supo cómo se sentiría Lena si le confesaba su identidad secreta, pues a pesar de que no estaba del todo consciente, le dolió que Sam no se lo hubiera dicho cuando lo descubrió y que Lena no le contara nada a Supergirl o la DEO sobre sus investigaciones. Se había sentido excluida, débil y poco valorada ante todo lo ocurrido. Además de que Lena le había confesado su odio a Supergirl y eso volvía la situación aún más extraña entre las dos. Seguro que si antes no pensaba destruirla, con esto sí lo haría.

Finalmente y lo más importante, había encontrado un pedazo de Krypton flotando no muy lejos de la Tierra y casualmente, ese diminuto asteroide, era el hogar de su madre. Incluso se había reencontrado con Thara, su mejor amiga de la infancia.

"¡Es increíble que estuviéramos tan cerca y sin saberlo!". Pensó, con ironía.

Desde que supo que su tía Astra había sobrevivido a la explosión, en su corazón revivió esa chispa que le decía que el resto de su familia también podía estar viva por la misericordia de algún dios y por más que trató de extinguirla seguía ahí, doliendo cada vez que pensaba en ellos. Se sentía un tanto inmadura por desearlo, pues sabía que era algo imposible, cuando de pronto resulta que su madre efectivamente estaba viva, junto con muchos otras personas de su planeta.

Y no sólo eso, Mon-El también había regresado sin su esposa para sumarse a ese sueño hecho realidad. Debió haber hecho algo muy bueno para que Rao le concediera una vida de fantasía, así que sin pensarlo más, regresó a Argo para continuar su vida como Kara Zor-El, aunque eso significaba dejar a Supergirl y a Kara Danvers.

Al principio todo era perfecto, pasaba el mayor tiempo posible con su mamá recordando anécdotas, ayudando aquí y allá, aprendiendo acerca de la vida en Argo y la nueva organización de la ciudad. Y tratando de recuperar los años perdidos.

Mon-El hacía todo lo posible por agradarle y recuperar su confianza. Sabía que ella tenía la última palabra y en más de una ocasión se sintió tentada a dar ese paso que cambiaría su relación, pero algo no se sentía correcto acerca de estar con él. Es verdad que agradaba su cercanía, pero ya no sentía su estómago lleno de mariposas cada vez que la tocaba. Además en sus ojos podía ver el remordimiento y aunque él no lo expresara en voz alta, sabía que era por la situación con Imra. Tal vez su matrimonio fuera algo arreglado pero la quería y le dolía lastimarla.

Thara había dejado de ser esa adolescente con la cual pasaba días y noches fantaseando acerca de su futuro, sus posibles pretendientes o quejándose por cualquier cosa. Cuando eran niñas estaban tan conectadas que la gente decía que era como si se leyeran la mente. Ahora sólo pasaba el día platicando sobre el trabajo de su esposo, las actividades de sus hijos y como quería acomodar los muebles y cada objeto de su casa. No quería admitirlo pero se aburría con ella. Aunque de algún modo, a menos que fingiera demasiado bien, Mon-El parecía sentirse a gusto y comprender ese ambiente familiar donde lo más divertido que pasaba era que Thara regañara a su marido por haberse manchado la túnica. Kara se sentía totalmente fuera de lugar, no cabía duda que ahora se llevaban más de 20 años de diferencia y sus intereses comunes eran casi nulos.

Con el paso de los días se dio cuenta que algo le faltaba. Estaba en casa, pero no se sentía plena. Se sentía desesperada pues todo era tal cual lo había soñado e incluso mejor, se sentía contenta de estar ahí, de eso no tenía duda, pero ese hueco seguía en su corazón.

Quizás había algún problema con ella ¿Sería posible que no se permitiera ser feliz por miedo a perderlo todo de nuevo?

Entre el desorden que crepitaba en su mente, se dio cuenta de la velocidad que había alcanzado y la redujo antes de terminar en un universo paralelo. Después se volvió a hundir en sus pensamientos, haciendo una nota mental de ser más cuidadosa.

Los días continuaron en Argo y entonces ocurrió el accidente en el mercado. Hasta el momento no había necesitado sus poderes y en parte se sentía bien de ser "normal", pero con lo que había ocurrido se sintió inútil y los echó de menos, pero no sólo eso, también el apoyo de la DEO, sus amigos, pues cuando cualquiera de ellos tenía un presentimiento no dudaban en iniciar una investigación.

Tal vez era lógico que en Argo tuvieran sus reservas, pues ella seguía siendo una extraña y ellos llevaban muchos años en paz, no había motivos suficientes para dudar que algo andaba mal. Todos pensaban que ella estaba siendo paranoica e incluso había notado la expresión en el rostro de Mon-El que le daba a entender que él también aunque tratara de disimular , fue eso lo que terminó de decepcionarla.

Poco después descubrieron la verdad acerca de Reign y el culto a Yuda Kal, por lo cual se vieron en la necesidad de regresar a la Tierra. Tuvieron la suerte de echar andar el portal y teletransportarse en el laboratorio de Lena, antes de que este explotara. A pesar de la situación, se alegró de volver a sentir la energía del Sol amarillo recorriendo sus venas y recuperar sus poderes.

Cuando supo que el objetivo principal de Selene era recuperar las muestras de sangre que Alex guardaba en su laboratorio voló tan rápido como pudo, sin importarle nada, más que llegar a tiempo. "Alex no", era lo único en lo que podía pensar. Nunca había sentido tanta angustia en toda su vida y cada segundo se le hacía eterno, sabiendo el peligro que corría bajo el asedio de las sacerdotisas.

Entonces la vio, ese fue el momento en el cual supo cuanto había cambiado su vida. Ella peleaba contra tres seres que la superaban en fuerza y poderes, pero jamás en habilidad e inteligencia. Una verdadera guerrera, sin miedo a lo que le podía suceder. Únicamente concentrada en ganar la batalla y proteger a los suyos a cualquier costa. En ese preciso instante supo que era lo que le había estado faltando para sentirse plena.

Llevaba tanto tiempo soñando con recuperar todo aquello que había perdido, mirando a las estrellas, que no se dio cuenta que junto a ella tenía una nueva oportunidad y era lo único que necesitaba desde que llegó a ese planeta desconocido para poder ser feliz. Quizá había sido necesario alejarse para ver a la mujer en la que se había convertido Alexandra Danvers.

Y entendió el significado, cuando decían que el hogar no estaba en un lugar sino donde estuviera su corazón.

La palabra hermana perdió su significado con Alex, como si toda su vida hubiera sido correcta pero ya no más. Se sentía diferente. Ella podía ser su mejor amiga y su confidente pero estos términos no lograban definir por completo lo que significaba para Kara.

Fue tanta la emoción por este nuevo descubrimiento que no pudo contenerla y sin pensar en consecuencias, se lo confesó mientras platicaban sentadas en su sillón y comiendo pizza. Pero algo no iba bien cuando Alex se tensó y se perdió en sus propios pensamientos. Tal vez la agente Danvers portaba una máscara de indiferencia para el resto mundo, sin embargo para ella siempre fue transparente. Eran cómplices y ambas podían saber fácilmente lo que la otra sentía.

"Que estúpida soy". Pensó, así que optó por bromear acerca de la inexistencia de la pizza en Argo, cosa que era cierta, pero no lo que en verdad había extrañado al estar lejos. Debía ser más cuidadosa con lo que hacía.

Desde aquel momento Alex había cambiado con ella. Evitándola, siendo indiferente u ocultándole cosas aunque al momento siguiente se portaba como si nada pasara y eso la estaba enloqueciendo. Solo alguien que la conociera tan bien como Kara habría podido notar la diferencia.

Llevaba días intentando examinar su relación desde una perspectiva diferente, quizá de ese modo podría descubrir algo que no estaba contemplando.

Recordaba la primera vez que se cruzaron sus miradas cuando llegó a la casa de los Danvers, una chica asomada a la ventana tratando de pasar desapercibida y como rápidamente se ocultó. Eso le había provocado cierta ternura al mismo tiempo por su timidez.

Después vinieron las discusiones e indirectas, pronto reconoció que Alex tenía razón en todos sus reclamos y hubiera querido molestarse, incluso perder el control, pero no podía enojarse realmente, ya había perdido todo y no quería estropear las cosas con su nueva familia, así que trataría de no ser inoportuna nuevamente y dejar a la chica desquitar su frustración. Actualmente pensar en todo eso le causaba risa no obstante, Alex enrojecía por completo y empezaba a tartamudear, algo totalmente inusual en ella pero que de algún modo le gustaba. Cuando era muy necesario, había recurrido a esos recuerdos, pues eran perfectos para chantajearla y obtener cualquier cosa.

No encontró nada relevante en el tiempo que estuvieron separadas a causa de la Universidad, aunque su relación había mejorado bastante y Eliza estaba muy contenta pues por fin tenían una buena relación.

Luego venían los últimos 3 años, en los cuales habían trabajado en una perfecta sincronía para atrapar a los criminales que amenazaban la seguridad de la Ciudad. En cada misión podía ver la preocupación en los ojos de Alex y a su vez ella se preocupaba. Le daban ganas de protegerla a cualquier costa. Incluso había comentado, de forma casi fortuita y casual, lo desprotegida que se veía Alex pero lo suficientemente alto para que Winn la oyera. Gracias a Rao, su amigo lo tomó como una señal divina y lo inspiró a para crear un nuevo supertraje para ella.

Y como cada vez que analizaba las diversas etapas de sus vidas, encontraba diferentes explicaciones de que podría haber en la mente de la pelirroja.

Quizá, como le había pasado a la propia Kara, nunca se había fijado en ella a pesar de tenerla tan cerca.

O podría ser que únicamente le interesaran mujeres humanas, en alguna ocasión había comentado la tendencia de Maggie de relacionarse con mujeres de otros planetas y lo extraño que eso le parecía, Alex podría no querer una relación interracial por muy discriminatorio que eso sonara.

También existía la posibilidad de que Alex no sintiera lo mismo por ella y su insinuación la había incomodado. El hecho de que viviera fuera del clóset, no quería decir que debían gustarle todas las mujeres. Típico cliché del cual se quejaba cada vez que alguien le insinuaba que podía salir con su amiga solo porque también es lesbiana o cuando alguna chica pensaba que podría tener un interés en ella por el simple hecho de ser mujer. Usualmente a Kara le causaba gracia verla despotricar en contra de esa tonta idea.

"O puede ser…" pensó cayendo un par de metros y antes de retomar el vuelo.

Podía ser que sólo la considerara como su "molesta hermanita por imposición", tal como se lo había dicho en una ocasión y hubiera deseado poder maldecir el momento en que Eliza y Jeremiah la adoptaron, pero ellos habían hecho mucho por ella y no merecían semejante acto de ingratitud. Aunque posiblemente, tampoco merecían que Kara viera a su única hija con interés romántico y no como su hermana, tal como ellos hubieran deseado.

Esos pensamientos la estaban haciendo sentir mal y volvió a pensar en Winn, lo extrañaba más que nunca. Su amigo era un genio y podía confiarle cualquier cosa, él le hubiera ayudado a encontrar una solución con uno de esos diagramas que sólo él entendía. Era una verdadera lástima que por ahora se encontraba, literalmente, a mil años de distancia. Winn le hubiera dicho si estaba siendo absurda, aunque para ser sincera, también lo hubiera ignorado.

Suspiró.Tras tanto pensar, sabía que necesitaba hablarlo con alguien ¿pero quién podría ser el indicado?

Era lógico que Alex quedaba descartada en primer lugar, por obvias razones.

James estaba ocupado, babeando tras las faldas de Lena y ya no confiaba tanto en él después del incidente de la bóveda. Pudo haber sido sincero y negarse, en lugar de mentirle y luego correr a decírselo a Lena sólo por llamar su atención.

La propia Lena, aunque era amiga de Kara, no podía saber que ella y Supergirl son la misma persona y eso dificultaba explicar todo el contexto, sin contar que no sabía cómo reaccionaría la heredera de los Luthor si le decía lo que sentía por Alex.

Sam estaba en la misma posición que Lena y seguía recuperándose del asunto de Reign, así que no era una buena opción en ese preciso momento.

Hank hubiera sido ideal en cualquier otro caso pero, cuando se trataba de Alex, él era como un padre para ella y eso lo convertía en un mal candidato.

Al final, decidió que quizá bastara con decirlo decirlo en voz alta para sacarlo de su cabeza o encontrar una solución por sí misma, así que cambió el rumbo de su vuelo para dirigirse a las instalaciones de la DEO.

Al entrar se dirigió de inmediato a la habitación destinada al holograma de su madre, ahí podía tener privacidad y desahogarse. Tuvo suerte de no encontrarse con nadie en el camino pues no quería tener que dar explicaciones, pudo haber mentido sobre sus intenciones pero con tantas cosas en mente no le apetecía.

Entró con sigilo y selló la puerta. No quería interrupciones o que alguien se enterara accidentalmente.

-¿Mamá?- llamó

El holograma de Alura apareció de inmediato, saludando como de costumbre.

-Verás, necesito platicar con alguien... es algo muy personal.

Se sentó en el suelo a falta de un lugar mejor y empezó a explicar su dilema, al principio titubeando. La imagen de su madre la miraba atentamente, mientras la rubia le contaba lo que había sentido al ver a Alex, sus dudas y todo aquello que pensó durante su vuelo, el sentirse rechazada o culpable y lo mucho que su corazón dolía al no saber lo que Alex pensaba.

El holograma escuchaba pacientemente y asentía de vez en cuando como si realmente entendiera la situación. Kara habló de corrido, pues sabía que en cuanto callara la base de datos le contestaría con un frío "Lo lamento, no poseo información para resolver su duda". Y no quería quedarse sin sacar todo eso de su pecho.

-No se que hacer y sé que es muy probable que no estés programada para resolver este tipo de problemas pero ya no podía guardarlo más.

Miró al suelo, sintiéndose patética por tener que contarle su vida a una máquina, pensó que probablemente no había sido tan buena idea, después de todo.

-Oh Kara, no sabía que te sintieras así por Alex, es verdad que cuando estuviste en Argo no dejaste de hablar de ella, pero no imaginé que sintieras ese tipo de amor. Lo siento, pensé que quien te gustaba era Mon-El, aunque su situación fuera complicada.

Kara sintió que el alma se le iba al suelo cuando el holograma respondió.

-¿Mamá? ¿Lo escuchaste todo?- estaba casi en shock

Lo que ella pensó que era inteligencia artificial, resultó ser la verdadera Alura Zor-El, quien miraba angustiada al ver la turbación de su hija.

-No todo pero si la mayoría. Iba pasando cerca del laboratorio cuando percibí tu voz. Entré y te vi en la pantalla, supe que algo no iba bien y decidí escuchar lo que decías, recuerda que en algún momento fuí Juez de Krypton y ahora formo parte del Consejo, así que aprendí a oír primero. Al principio no supe muy bien de qué se trataba pero poco después lo comprendí. Ahora sé que estás perdidamente enamorada de Alex.

Kara enrojeció y desvió su mirada.

-¿Por qué no me dijiste que eras tú y que podía comunicarme contigo de este modo?

-La verdad es que no pensé que siguiera funcionando después de que el portal explotó.

-Lo siento, no quería decepcionarte.

Alura trató de tomar a su hija entre sus brazos y ante la imposibilidad se movió a su alrededor, buscando sus ojos.

-Kara, voltea a verme, por favor. No puedo sentirme decepcionada, porque no has hecho nada que lo amerite. Te has convertido en una mujer valiente y justa, mucho mejor de lo que yo pude haber imaginado. No has hecho nada malo. Tú me dijiste que era tu hermana y dí por hecho que tu amor hacia ella era fraternal, aunque por lo que escuché es algo que descubriste recientemente. Tal vez la llamabas hermana pero ella ha sido más parecida a una amiga.

Espero a que Kara reflexionara un poco, ante la falta de respuesta siguió.

-Astra y yo nunca fuimos así de cercanas, ni siquiera por ser gemelas.- sonrió al recordarla- En realidad nosotras peleábamos por todo y a veces decir cosas ofensivas era nuestra forma de demostrarnos cariño, por ilógico que eso suene. Creo que ustedes no tienen ese tipo de relación, aunque sí un vínculo muy especial. Quizás ahora esté tomando distancia porque necesita asimilar todo esto, la psicología humana y sus relaciones sociales son mucho más complejas que las nuestras. Ella necesita aceptar lo que está sucediendo.

-¿No te molesta…?- Kara rompió el silencio.- ¿No te molesta que Alex sea una mujer?

Alura sonrió ante la pregunta de su hija.

-Has pasado muchos años en la Tierra, cielo. Quizá no recuerdes que en Krypton el género jamás fue un impedimento. El amor no conoce formas y no tiene límites, así que ¿quienes somos nosotros para interponernos? La felicidad de cada individuo genera prosperidad para la comunidad. Así que si eliges pasar tu vida con un hombre o una mujer, eso no es relevante. Además, después de traer a casa a un daxamita, créeme que una humana es una bendición.

Eso hizo reír a ambas. No recordaba que ella y Alura podían comunicarse mediante el holograma cuando decidió acudir, de otro modo jamás lo hubiera hecho. Pero en cierto modo se alegró de que así fuera. Ahora comprendía porque Alex estaba tan nerviosa cuando le contó a Eliza sobre sus preferencias.

-Tengo miedo a lo que puedan pensar de mí.

-Siempre has sido valiente, aceptaste ir a un planeta desconocido con tan solo 13 años para cuidar de un bebé. Desde pequeña tomabas tus propias decisiones y te he visto enfrentarte a todos tus amigos si crees que estás en lo correcto. Es normal sentir miedo de lo que pueda suceder pero no puedes permitir que eso te detenga para ser feliz. Estoy segura de que ellos lo comprenderán. Tus amigos te aman, hija y ven lo mejor en ti. Confía en ellos.

-Tal vez les diga algún día, aunque Alex sólo me vea como una hermana a la cual debe proteger...

-¿Estás segura que te ve de ese modo?

-Siempre ha sido así

-¿Y te lo ha dicho últimamente? Tu la veías así hasta que regresaste de Argo, tal vez podrías preguntarle.

Era una idea extraña pero la esperanza se anidó de nuevo en su pecho.

-Lo siento Kara, debo irme ya que la junta del Consejo iniciará en unos minutos, pero sabes que si necesitas algo puedes acudir a mi. Te amo hija.

-Te amo mamá. Gracias por escucharme.

-Siempre estaré para ti de uno u otro modo. Si quieres podemos hablar más tarde. Cuídate Kara.

Y con eso Alura desapareció.

Tal vez su madre veía algo que ella no y por eso le había dicho lo último pero prefería no ilusionarse demasiado. No podía simplemente llegar y preguntar "Hey Alex, ¿Todavía me ves como tu hermana? Porque... bueno, resulta que yo ya no y quería saber si tú y yo ¿podemos ser algo más?" . Seguro Alex le lanzaría un puñetazo y de paso se rompería la mano. O le dispararía con su nueva pistola con balas de kryptonita.

¡Sí!, es verdad que le fascinaba ese aspecto rudo, pero mejor no arriesgarse.


Sé que ya lo dije al inicio pero les vuelvo a agradecer todo el apoyo que ha recibido la historia. No olviden hacer felices a más fans compartiendo el enlace a esta historia en sus blogs, páginas y grupos favoritos. Ellos también se los agradecerán.

También la pueden encontrar en AO3 y Wattpad con el mismo nombre.

XOXOXOXOXO