No...por favor...no me hagas daño-gemía Buku con una voz casi indetectable. El gorila no hacía más que reír y crugir sus dedos.
¡Gahaha!¡Qué risa me das,mocoso!-rugía-No eres más que otro de los miles que me han dicho eso.
El gorila no solo medía el triple que Buku, sino que aparentaba mucha más experiencia que él. Llevaba múltiples cadenas colgando del cuello, sobre un chaleco azul y una camiseta morada que decía: "¡Fuera de mi barrio, perra!". En su chaleco había una placa que decía: #13. ¿Qué significaba eso? Más importante, ¿qué hacía Buku allí?
La confianza inquebrantable que Buku me había mostrado se había ido. Estaba tirado en el uselo, aterrorizado y con lágrimas en los ojos. Al parecer recuperó el puñal que le confiscamos, pero este yacía a dos metros de él, con la hoja doblada.
Esto me empezaba a dar miedo, por suerte estaba escondido, tratando de pensar en qué debería hacer para arreglar esta situación. No sólo estaba en mi obligación de devolver a Buku, sino que un tipejo así no podía ser alguien bueno, y no podía permitir que le hiciera daño a nadie.
Pero, ¡yo no soy tan fuerte! Bueno, soy muy ágil y sé pelear, pero ¡no soy tan fuerte como ese tipo! ¿Qué tal si empeoraba las cosas, y habría dos víctimas en vez de una? ¡En mi primer día como guardián! Pero tampoco me iba a quedar ahí, viendo como Buku era torturado por #13. Yo estaba en mi deber de protegerlo, y más con lo que ahora sabía de él.
Ya sin dudarlo, cogí mi porra y me acerqué por detrás tratando de no hacer mucho ruido. Di un salto y le di a #13 directo en la cabeza.
Este se dio la vuelta, visiblemente enojado porque alguien había intervenido, y me miró fijamente, sus ojos brillando con furia. Definitivamente, yo estaba en una desventaja. Pero lo peor fue ver su cráneo, y notar que no tenía ni un rasguño.
¿¡Qué quieres?! ¿¡No puedes ver que estoy ocupado?!- bramó #13. Me dio una mirada más detenida y empezó a reírse.
Buku, por el contrario, parecía más horrorizado que antes, y me miró con enojo, pero, creo que también con pena.
¡Gahahaha!¡Ya veo! Otro oficial de pacotilla tratando de hacerse el héroe-se rió el gorila, para luego devolver la mirada a Buku, que intentó escabullirse-¡Ni se te ocurra escapar! Ya me ocuparé de ti luego.
#13 avanzó hacia mí, con aires de superioridad. Ahora que me había metido en este lío, supongo que no tenía más opción que luchar.
Se lanzó hacia mí bruscamente, demasiado rápido como para evadirlo. Caí estrepitosamente al suelo, pero por suerte, no me rompí nada. Me incorporé con esfuerzo lo más rápido que pude, solo para recibir un golpe en la cara.
¡Más!¡Más!¡No pararé hasta arrancarte los huesos!-rugía #13
Tras ver que la ofensiva no era mi mejor opción, rodeé a #13 y me subí a su espalda, con porra en mano. Este trataba de librarse de mí, pero me aferraba muy fuertemente. Continué golpeándolo una y otra vez con la porra, sin resultado alguno. Parecía que su cuerpo estuviese hecho de metal.
Finalmente, #13 se logró librar de mí y caí al suelo. Acto seguido, empezó a golpearme repetidas veces.
Ya con la cara ensangrentada, me traté de separar de él, pero era inútil. #13 me sujetaba fuertemente para evitar mi escape.
Buku estaba pasmado, sin mover ni un músculo. Se lo veía aterrorizado, y seguro hubiera querido irse de ahí en ese instante. Pero no podía. #13 se daría cuenta e iría tras él. Pero creo que tampoco quería dejarme ahí a morir. Traté de despejar ese pensamiento, recordando como me llevo con el chico, y me concentré en escapar de #13.
Cansado de golpearme, y viendo que estaba a punto de perder la conciencia, #13 se tiró encima mío, aplastándome el pecho.
¡Arghhhh!-grité, como suplicando piedad.
Mientras #13 se reía, vi que mis piernas estaban libres, y cuando este se incorporó, lo pateé en una de sus patas.
Si bien no lo tumbé, le hice perder un poco el equilibrio, el tiempo suficiente para que me pudiera levantar y escabullirme entre sus piernas.
Aún no sé como es que seguía consciente para ese momento, pero no iba a dejar a Buku. Volví a patear a #13 y lo tumbé al suelo.
Ahora en ventaja, salté sobre él y traté de agarrarlo por ambos brazos para impedirle que se levante, pero era muy fuerte y se liberó de mí fácilmente. Harto de la situación, lo golpeé directamente en la cara antes de que se volviera parar.
¡Aj, maldita sea!-dijo mientras se cogía la cara
Viendo mi oportunidad, lo golpeé con mi porra en la barriga, empujándolo para atrás y haciendo que cayera sobre un bote de basura. Al parecer, lo había dejado K.O
Me dirigí hacia Buku:-¿Estás bien?-Buku solo asintió con la cabeza, aún asustado
No sabes con quien te has metido-respondió finalmente- Has firmado tu sentencia de muerte, novato
No supe que quería decir hasta que sentí un golpe en mi nuca. Sorprendentemente, #13 se había vuelto a incorporar y me dio con el codo en el cuello. Caí al suelo y creo que me desmayé. Cuando recuperé la conciencia, Buku estaba tirado en el piso. Estaba vivo, pero sangrando. #13 estaba buscando entre los restos de basura frenéticamente, como si algo se le hubira caído. Y entonces, vi que se le había caído.
A mi lado, había un bumerang. Parece estúpido, sí, pero no era como otro que hubiera visto. Era de un resplandor increíble, y el tono dorado-naranja ayudaba mucho en este efecto. A pesar de estar en un callejón, no tenía una sola mota de polvo, y las puntas estaban afiladas como cuchillas. Parecía incluso irreal, poco funcional, pero era todo lo que tenía a la mano.
Tenía que salvar a Buku. No sólo por mi deber, sino por moral propia. Quería que ese chico llegara a su casa a atender a su madre mejor de lo que lo haría cualquier supuesto médico que manden. Me incorporé, dándole la espalda a #13, levanté el bumerang y lo lanzé con fuerza.
¡YHEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!-#13 dio un grito desgarrador cuando el bumerang le dio en la cabeza. Empezó a correr descontrolado, tratando de aliviar el dolor, y lloraba igual que un niño pequeño. Finalmente, cayó al suelo, desangrándose.
Los gritos atrajeron a otro guardián que andaba por ahí, el cual llamó a un colega suyo para trasladar a #13 a la comisaría. Yo mismo le dije que llevaría a Buku a su casa. Afirmé que el no tenía nada que ver y que creía que ya había aprendido la lección.
Antes de irme, pues mi turno ya había terminado, vi a Burno llendo por mí.
¡Eh, Makos!-gritó
Me volteé rápidamente, con miedo a lo que me pudiera decir.
¿S...sí?-pregunté
...Buen trabajo-sonrió- No pensé que un recién iniciado podría acabar con un tipo así. Afortunadamente está vivo, y le haremos ir a prisión de inmediato. Lo que hiciste fue muy noble, chico.
Sonreí. A pesar de todo lo que había pasado, me sentí feliz de haber salvado a Buku.
Solo hacía mi deber, señor-respondí-Es lo que los guardianes hacen.
En efecto-dijo Burno, mientras reía- En cuanto a Buku...también creo que ha sufrido suficiente y debe haber aprendido la lección.
¡G-gracias! ¡Lo llevaré de inmediato a su casa!- dije, y me volteé
Oh sí, una cosa más...-dijo Burno-Ese bumerang que dices que usaste, ¿qué hiciste con él?
Saqué el bumerang.
Parece que ese tipo buscaba esto. Solo se lo lanzé y cayó al suelo-respondí
Burno me miró extrañado, como si hubiera dicho una barbaridad.
E-entiendo. Bueno, descansa, Makos-dijo finalmente Burno-Y...no te deshagas de ese bumerang.
Asentí y fui hacia la casa de Buku, con este en brazos. Un poco antes de llegar, se desperó, bastante sorprendido de que yo lo hubiera rescatado.
Cuando llegamos a su casa, vi que vivía prácticamente entre vigas y tablones de madera, puestas para conseguir un techo y paredes. Sólo había dos cuartos: el comedor y el dormitorio. En la cama, descansaba su madre, vivo retrato de su hijo, con la cara pálida y respirando profundamente. A su costado, había en un pequeño taburete medicina barata.
Bueno...quédate aquí, ¿de acuerdo?-le dije finalmente
Sí...-me dijo, mucho más tímido que antes
No quiero volverte a ver en la comisaría-dije tratando de sonreír, al ver el estado en el que se encontraba- Si necesitas comida o medicina, yo te lo pago.
No...no lo necesito-dijo humildemente- Voy a empezar a trabajar en la ferretería de mi tío. Ya no quiero volver a ese lugar nunca más
Me alegro de eso-dije, tratando de levantarle los ánimos. Buku solo se quedó callado.
¿Sabes...a quién arrestaste, verdad? ¿Sabes lo que acabas de causar?-
¿Eh?-dije extrañado. ¿Qué quería decir?-¿A qué te refieres? ¿Quién era ese tipo?
Buku me miró y dio un suspiro.
Se ve que no sabes nada...ese de ahí era Dunba Boon, el decimo tercer general Starter-respondió- Yo le robé ese bumerang, porque se veía valioso. Luego me di cuenta de quien era.
Salí de su casa sin nada más que decir. Estaba asustado. Aterrado. ¿Qué me iría a pasar luego? ¿Qué tenía de especial ese bumerang? Mi miedo estaba justificado. Los Starters eran el grupo criminal más temido de toda Missina.
