¡Hola! Volvemos con Sirius y Remus, a ver a qué les someto esta vez, muajajá. Sé que debería esperar a que se llenara de otros comentarios (Meme-Hameron me debe uno, Lily Cullen Potter otro, hmmmm) pero soy impaciente.
Dedicatoria: sigue siendo para Laia, y si lo ha visto, decirle que siento no haberla llamado pero hay testigos oculares, olfativos y auditivos de que mi móvil se ahogó en la lavadora y se borraron todos los números menos dos (Belladona y la tecnologíaXD)
Contestando a Reviews...
Sad Whisper: me gustó que te gustara, ¡aquí hay más!
Saku-ann: ¡no te quitarán puntos por no dejar review, tranquila! Aquí vienen más Sirius y más Remus :D ¡gracias por leer! Besos a ti también guapa.
Mira Blak-Lupin (me encanta tu nick): cierto, aquí hay pruebas de que Tonks es una oportunista asquerosa y rastrera. Lo único bueno que le dio a Lupin fue el pequeño Ted, sí. Y respecto a lo de la escritura... pues hija, yo lo intento que no es poco:D
Isabellatrix: mi beta de mi corazón... está en América, perdida de la mano de Dios... y no puede betear.. y probablemente tampoco leer... pero yo digo igualmente que la quiero y la adoro y la vuelvo a querer. Y que vivan los nombres de Mary Sue (estaba aposta). ¡Y no era Sirius/Mindy, era Sirius/Bea! Tsk, tsk..
Pairing: Sirius, Remus. LilyxJames
Rating: K+ por rutina... y posibles lemmons futuros * volver a insertar cejas lascivas *
Disclaimer: Se me acaban los disclaimers originales y graciosillos, así que lo diré directamente: no soy una millonaria forrada asesina de Remus y de Sirius y de Lily y de James y de Fred y de Hedwig y de Colin Creveey y...
Beautiful Luna
2. Elcapítulo que le da disclaimer al fic.
-¿Cómo amanecimos, pecas?
-Hola, Sirius- sonrió Lily. Él le apretó el brazo afectuosamente.
-¿Vamos a desayunar?
-Pensaba esperar a James. ¿Ha salido ya?
-Se fue con Remus temprano.
Ella se extrañó.
-¿Con Remus?
Sirius se encogió de hombros.
-Yo qué sé. Parece que estos días estamos todos muy raros.
-¿Ah, sí? ¿Todos?
Sirius la miró con ese aire a lo Black.
-Venga, pecas, no me digas que no lo sabes. Te vi hablar ayer con Remus cuando bajé a la sala común. Y esta mañana todas tus amigas me miraban... bueno, más de lo habitual.
-Que viva la modestia.
-No te creas que me entusiasma demasiado.
-Sí, claro- lo agarró de la corbata y tiró para sacarlo de la sala común, donde la Gran Noticia ya estaba en todas partes y era imposible hablar con tranquilidad.
-Evans, no me jodas.
-Bueno, vale, te creeré.
-Oye, y... ehmm, ¿qué le pasa a Remus?
Ella se encogió de hombros.
-Pregúntaselo a él.
-Te lo pregunto a ti. Joder, Lilian, cuando le dije que... bueno, después de nuestra conversación de ayer por la noche, se fue abajo y sólo me respondía con monosílabos cuando yo le hablaba. Y debía ser la una de la madrugada cuando se ha puesto a dar vueltas y más vueltas en la cama, y luego se ha levantado, ha ido al baño y se ha duchado.
-Tu amiga no dejó que terminara.
Sirius se rió.
-Creo que tenía pensado devolverle la camisa a la hora del desayuno.
Lily lo miró seriamente.
-Como haya sido idea tuya me voy a enfadar.
-No, traté de impedirlo. Pero como hoy es sábado, dice Bea que irá a Hogsmade y que no piensa poner un pie en la biblioteca, donde sabe que Remus estará.
-No es tan tonta como a primera vista parece.
Sirius la miró, molesto.
-Déjalo ya, pecas. Quiero saber cómo coño ayudar a Remus. Lily, de verdad te lo digo.
Ella sonrió con tristeza.
-No creo que puedas ayudarlo demasiado.
-¿Es por uno de esos gilipollas, verdad? Seguro que algún tío le ha jodido. Es más, tengo el presentimiento de que lleva ya tiempo haciéndolo.
Lily rió mentalmente.
-Mmmmmm... si así fuera, eso se cura con el tiempo.
-Antes me lo contaba- dijo Sirius con amargura- antes no teníamos secretos.
"Eso no es del todo exacto" pensó Lily irónicamente.
-Sirius, dime qué te pasa. Qué te pasa de verdad, no esas tonterías que le contaste a Bea.
-Yo.... no sé, Lily, estoy hecho un puñetero lío- confesó-. No sé. En serio, no sé qué mierda me pasa.
-Yo sí- lo cogió del brazo y le obligó a mirarla a los ojos- Estás confuso, Sirius. Estás confuso pero no quieres verlo.
-¿Ah, sí?- dijo él, exhibiendo su sonrisa burlona- Nunca entiendo nada de lo que me dices, pecas, pero hoy sin duda te has lucido.
-Pasa más tiempo con Remus y llegarás a entenderlo. Eso que notas, ese revoltijo caótico de sentimientos... tiene remedio, Sirius. Un remedio relativamente sencillo.
La mirada de Sirius era ahora recelosa.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Simplemente lo digo. Si significa algo para ti, tómalo como quieras- y se dio la vuelta para entrar en el gran comedor.
-¡Hey, Evans, espera!
La agarró del brazo, pero ella se zafó y fue hacia James y hacia Remus.
El moreno sonrió al verlo envuelto en su bufanda incluso dentro de Hogwarts, tomándose una gran taza de té con gesto enfurruñado. Quedaba apenas una semana para las vacaciones, y siempre se mostraba taciturno. Estrés de los exámenes, decía, pero todos sabían que era porque no quería volver al piso de sus padres y estar solo; por suerte, James siempre les invitaba a todos el día de navidad.
Tenía una mano alrededor de la taza. Típico de Remus: siempre con las manos frías.
Debajo de la mesa sujetaba con fuerza algo que parecía una camisa.
***
-Mírala- gruñó Remus-. Vaya zorrón.
Lily levantó la mirada de su gigantesco libro titulado "La lírica mágica del Renacimiento" y miró.
-Sí- coincidió- es un buen elemento.
-¿Un buen elemento? Es una furcia poligonera, eso es lo que es.
Lily suspiró.
-Creí que habías dicho de ayudarme con esto, Remus.
-No me puedo concentrar con esa zorra rondándole como una mosca a la miel.
-La noticia de que Sirius busca novia era absolutamente secreta; ya está arrasando.
-No busca novia- puntualizó el rubio-. Simplemente se ha cansado de tanta chica por día y del sexo por sexo. Está madurando- lo miró y después miró a la cazadora-. Hace dos meses ya le estaría sobando el culo.
Ella situó sus ojos en la misma dirección.
-Lo que tú digas, cariño; en tal caso, las novias lo buscan a él.
-Es que tiene algo. No puedes negarlo.
-Bueno, admito que es guapo.
-Venga, Lily. Y no sólo eso; es un tío simplemente fantástico. Ellas, por supuesto, no son capaces de apreciarlo. Por favor, el otro día escuché a una decir: "Nuestros Rolling Stones les dan mil vueltas a esos americanos de los Beatles".
Lily no le hizo caso.
-Reeeeemus, ayúdame- lloriqueó- No entiendo nada...
-Lily, ¡la ha rechazado!
-Me estás haciendo daño en el brazo.
-¡Mira! ¡Se va! ¡Sirius sigue estudiando!
-Reeeeeemuuus...
-Perdón, perdón- pero cuando empezaron a analizar la primera frase del poema, la chica volvió a la carga. Remus se golpeó la cabeza con el libro, desesperado, y apoyó la mejilla en la mesa en actitud derrotada. Gimió.
Lily se compadeció de él.
-Venga, anímate. Dentro de pocos meses tú serás un hombre de provecho y ella no será absolutamente nada.
-¿No puedo acelerar un poco las cosas?
-¡Remus!
-Jo, vale. Me quedaré aquí, solo, viendo como esa furcia...
-Gmfxtl.... ¡Eres prefecto, merluzo! Invéntate una excusa y ahuyéntala.
Remus se disponía a levantarse cuando repentinamente sonrió.
-Mira, allí viene James.
Lily escrutó entre las estanterías hasta descubrir a Potter, que levantó la mano y los saludó.
-Hola, cariño- Lily lo agarró de la corbata y lo sentó entre los dos.
-¿Qué hacéis?
Ella pareció pensárselo.
-Bueno, cinco minutos antes de que esa chica empezara a rondar a tu amigo perro intentábamos analizar un poema.
James gruñó.
-¿Dónde están?
-Lo tiene secuestrado justo delante nuestro- dijo Remus.
-Hmmmm-dijo el otro-. No parece demasiado entusiasmado.
-No lo está- declaró Remus con orgullo.
-Ahora que lo dices, lleva un tiempo bastante raro. Las chicas siempre lo han estado buscando, pero antes de tirárselas las cortejaba mínimamente.
-Beh- suspiró Remus, apenado. Hizo una bola con el papel que estaba destrozando y lo estrelló contra la pared-. Nunca había visto algo menos gay que Sirius.
-Hombre, no la está besando- apuntó James.
-Ni parece tener plan de hacerlo- coincidió la chica.
-Ni con ella ni con ninguna.
-Sirius- gimió Remus-. Odio estar enamorado de él. Odio ser gay. Me odio.
James le palmeó el brazo.
-Podrías haber dejado que Bea te la chupara. No sé, está buena.
Remus enterró la cabeza entre sus manos.
-Hijo de puta, no me lo recuerdes.
-El episodio de la mamada de Remus en las duchas, ¡ja! Demasiado bueno como para olvidarlo- Lily lo miró severamente-. Vale, vale. Mira, Remus, opino que deberías decírselo.
-Sí, claro, y qué más.
-Pero no puedes seguir sufriendo de esta manera- apostilló Lily.
-Es verdad. Tío, tienes que decírselo. Mira, yo se lo dije a la pecosa esta, y ahora estoy con ella, ¿no?
Remus torció el gesto.
-Te estuvo ahuyentando durante años.
-Sí, bueno- mierda-. ¿Y cuanto tiempo llevas callando?
-Unos dos... o tres... años. O cuatro.
-Tú mismo dices que a veces ni puedes resistirte.
-¿Y quién se puede resistir a eso?- dijo señalando esos ojos grises, ese pelo oscuro, los pómulos altos, la barbilla obscena y desafiante, los labios sensuales.
-Yo.
-Yo.
(N/A: ¡¡yo noooooooooooooooooooooo!!)
-Anda, callaos ya. Es tan... – y haciendo alarde de su gran capacidad de síntesis-: tan Sirius. No hay derecho, ¡yo debería estar con él! ¿Dónde encontrará a alguien que le ame tanto?
La pareja se miró.
-Díselo.
-Sí, cariño, díselo.
-No puedo. ¿Tenéis idea de lo que me va a doler cuando se horrorice y me mire con asco?
-Remus- dijo James- Canuto puede ser muchas cosas, pero no un hijo de puta.
-Eh...
-Bueno, ¡dejemos a su madre en paz, leches! Lo que quiero decir es que, en cualquier caso no va a dejar de hablarte.
-No podría soportarlo.
-Por lo menos sabrías una respuesta.
-Vamos, James.
-El otro día dijo que eras sexy.
Remus levantó la vista de su desesperación.
-¿Qué?
-De verdad. Dijo algo así como : "Mira al puto Lunático, mojando las jodidas bragas de media biblioteca con su maldita sensualidad y él sin enterarse una mierda".
Lily rió.
-Sólo Sirius puede meter tantas palabrotas en una sola frase. Jimmy dice la verdad, cariño.
Remus se ruborizó hasta límites inexplorados por el ser humano y luchó por parecer normal.
-Yo...
-Oye, ¿quién es ese?
-¿Quién?
-Ese.
-¿Quién es "ese"?
-Te lo estoy preguntando, merluzo.
-No, Lily, me refiero a...- entonces vio al Ravenclaw más sexy de la historia que, atención, le estaba sonriendo. Miró de nuevo a Sirius, pero se lo quitó de la cabeza con un movimiento decidido (que hizo que el flequillo se le desordenara, para deleite del Ravenclaw) y decidió emplear medidas drásticas; a saber: levantar un poco los ojos, sonreír y volver a bajarlos hacia el pergamino.
-Se llama.... ¿Cómo mierda se llama?- susurró, igual que susurraría una palabra de amor.
-Creo que algo así como Franz, o Frank, o...
-¡Francis!- dijo Remus, entrecerrando los ojos y soltando la palabra en un murmullo que parece estar compuesto por unos treinta orgasmos de esos que no te atreves a gritar a pleno pulmón porque lo estás haciendo en un sitio donde te pueden pillar.
Después se recuesta en la silla, sólo un poco, como diciendo: "¿dónde puedo conseguir un orgasmo de esos y cuando? Preferiblemente ahora, por favor".
James observa con creciente respeto cómo el tal Francis se revuelve en la silla y traga saliva. Vaya con la "maldita sensualidad" del "puto Lunático"; moja más que unas "jodidas bragas".
Francis se levanta y va directo a él, tan rápido que parece que Remus se haya duchado con un filtro de amor hecho a medida. El rubio se inclina de nuevo hacia delante, como si las palabras que va a decirle sean lo más interesante que ha oído y leído en toda su existencia.
-Ho-hola, Remus- el chico levanta la mano a modo de saludo y Remus sonríe un poco, volviendo a recuperar algo de timidez para que el pobre no se sienta demasiado intimidado.
-Hola.
-Ehm... ¿Qué haces?
Remus miente.
-Estudiaba para los exámenes finales hasta que ha venido James. Y luego... – lo miró de soslayo- me he distraído.
Francis levanta un poco la ceja a la vez que la comisura de los labios, produciendo un conjunto encantador.
-Bueno, me preguntaba si te gustaría...- pausa- quedar para la próxima salida a Hogsmade.
-Ah. Oh. Creo que voy a estar estudiando.
Lily mira a James, para el cual los acontecimientos están yendo demasiado deprisa.
-¿Después de los exámenes?- dice Francis. Se calla un momento porque le parece que ha sonado como una súplica- Bueno, sólo si tú...
-Claro- dice Remus-. Me encantaría celebrar el final del primer trimestre contigo.
Todos oyen claramente el suspiro de alivio y victoria del Ravenclaw.
-Fantástico. Pues entonces ya quedaremos.
- De acuerdo. Nos vemos.
-Adiós. ¿Te sientas a mi lado en Runas, Lily?
-Claro, Francis.
- Potter,¿volvemos a compartir el campo de Quidditch el viernes o nos lo vais a dejar para nosotros solos?
-¿Q-qué...? ¿Ca-campo?
Remus sonríe a modo de disculpa.
-Lo siento, Francis. James aún cree que la mejor estrategia para conquistar a alguien es colgar a Snape de los tobillos y gritar "Vamos, sal conmigo y dejaré a Snivellus en paz".
Las risas de los dos chicos y la pelirroja se oyen por toda la biblioteca, y no paran hasta que ven la figura de la señora Prince acercándose. Francis decide despedirse finalmente.
James sigue mascullando cosas del tipo "Eso es una estupidez" y "Y no...", pero el mal ya está hecho: Remus va a conseguir su primer ligue en lo que va de curso.
-Cariño, ha sido impresionante- dice Lily.
-¿El qué?
-Oh, vamos, Remus- intervino James- ¡lo has nockeado por completo!¡lo tenías totalmente a tus pies! Estaba... él.... y tú.... ¿porqué le pedía consejo a Sirius y no a ti? Nena -dijo dirigiéndose a Lily-, hubiéramos estado juntos mucho antes.
Remus rió.
-Tampoco podría enseñarte a ligar. No sé, me sale- la pareja arqueó de manera exacta le ceja izquierda-. Oh, vale. Hay grandes cantidades de deseo y tan sólo una pequeña parte de calculación. Si me lío con él, olvidaré a él durante un par o tres de días.
-¿Quién es "él"?- dijo una voz a su espalda.
Una voz oscura y masculina que susurró en su oído, como vertiéndole veneno.
Remus aún no sabe cómo cojones tuvo la sangre fría de no pegar un salto, agarrarlo por los hombros y zarandearlo al tiempo que gritaba: "¡tú, diablos, eres tú!" pero en lugar de eso permaneció sentado, puso cara de sorprendido y se dio la vuelta lentamente.
-¿Qué?- se encontró de frente con Sirius, que destilaba odio por todos y cada uno de los poros de su piel perfecta. Lo tenía tan cerca que podía...-Apártate, Dios santo- se echó hacia atrás y trató de protegerse de esa mirada de acero.
-¿De qué vas, coqueteando con ese... con ese... con eso?
Remus se encendió en un tiempo récord, algo que sólo conseguía cuando Sirius le cabreaba.
-¿Desde cuando la gente con la que me acuesto ha descendido a la categoría de "algo"?-Gmfxtlmaldito-Lunático-y-su-capacidad-de-oratoria-en-momentos-difíciles...-¿Desde cuando te pones así y te metes en mi vida?
No sé. No sé desde cuando.
-¡Joder! Mira quién fue a hablar, el que encontraba mil putos defectos a todas las tías que me tiraba!
Lily y James cruzaron miradas con creciente terror, pues los susurros de ira de los dos amigos habían atraído la atención de las mesas circundantes.
-¡Por lo menos Francis sabe contar hasta diez!
-Ah, claro, ahora es Francis, ¿no? Y qué será después, ¿tu cariñín? ¿Tu terroncito de azúcar?
-¡Como quieres que le llame si no es por su nombre, especie de imbécil!
-¡Mierda, Lunático, insúltame encima! ¡Un cojonudo intento por tu parte de arreglar las putas cosas!
-No tengo porqué darte explicaciones de con quién me acuesto, ya que tú no me las dabas y encima lo ibas gritando a los cuatro vientos.
-¡Eso es mentira!
-¡No lo es y lo sabes, Padfoot! Me parece una persona genial, simpática, divertida y sexy, y voy a enrollarme con él. Y quién sabe, a lo mejor algo más. Ya está, ya lo he dicho, y no voy a cambiarlo por mucho que te opongas. ¿Tanto te importa?
-No- masculló-. Bueno, sí.
-¿Ah, sí? ¿Y porqué, si se puede saber?
Sirius sentía la mirada de Lily clavada en él, escociéndole y poniéndole a prueba. "Simplemente lo digo. Si significa algo para ti, tómalo como quieras". Miró a Remus; quiso decirle entonces que ese Ravenclaw no lo merecía, que Remus era mucho más que una noche, que sentía algo inexplicable en contra de ese gilipollas, que...
-Yo... Remus, no es para ti.
-Eso lo decidiré yo, pero gracias por tu consejo.
-No, Remus, tú no sabes, tú no puedes ver que...
-¿Ah, sí? A ver, listo, dime tú entonces quién me conviene.
"Pasa más tiempo con Remus y llegarás a entenderlo. Eso que notas, ese revoltijo caótico de sentimientos..."
-No sé- se rindió- Yo... perdona. Perdóname, Remus. No sé qué me ha pasado.
-Vale- dijo el otro. Se apartó aún más de él y sonrió un poco-. No importa, déjalo.
-Pero ¿tú y- hizo un esfuerzo- él...?
Remus le dirigió una última mirada furibunda y volvió a sumergirse en su poema de los cojones, sin una triste ojeada, ni una sonrisa, ni...
Una inexplicable ira se instaló allí, en su garganta. Ese puño de hierro que duele y que te quiere hacer llorar, gritar de rabia.
Agarró la silla de Remus y le dio la vuelta con toda la rudeza de la que fue capaz, provocando que el molesto sonido de la silla arrastrada resonara por toda la biblioteca.
Quería decirle tantas cosas, cosas que ni él mismo se atrevía a imaginar, cosas horribles e hirientes que sólo un Black podría decirle, cosas maravillosas que sólo un Sirius muy cambiado confesaría. Pero cuando lo tuvo delante, tan cerca, tan jodidamente lejos, con aquellos ojos de caramelo que le tenían miedo, le tenían miedo, le tenían miedo... se quedó sin palabras. La ira de la garganta pugnaba por salir, por irse al baño más próximo y mojarle los ojos y las mejillas de lágrimas.
De un brusco tirón soltó los brazos de Remus, que había estado agarrando todo el tiempo sin percatarse, y se fue tan rápido como pudo.
Remus lo vio marcharse, huir, y demos gracias a Dios por hacer que no se le ocurriera también ir al baño en lugar de aguantarse, como hizo.
Miró a James, que acto seguido se levantó y fue tras su mejor amigo. Después miró a Lily, que extrañamente, sonreía. Como si Remus hubiera ganado una sangrienta batalla, le susurró:
-Está celoso. Está celoso, Remus.
Toda la biblioteca trató de descifrar el comentario que hizo aparecer una sonrisa incrédula en el rostro del licántropo cuando momentos antes estaba totalmente al borde del llanto.
***
-Lo siento- leyó Sirius en voz alta. Había escrito esa maldita y jodida y asquerosa y falsa nota con la ayuda de Lily y con las amenazas de James, que encima no le había dejado que escondiera sus malditas y jodidas y asquerosas y verdaderas lágrimas; tuvo que llorar con él en el baño, lo cual había echado por tierra el poco orgullo que le quedaba- No me volveré a meter en tus citas... y... siento haber perdido el, hmmm, control en... la biblioteca. Ehhmmm... bueno, creo que eso es todo- dijo arrugando el papel con excesiva fiereza. Miró a Remus con expresión interrogante. Supo que tenía la batalla ganada cuando vio que los labios de su amigo luchaban desesperadamente no sonreír- Y... esto es extraoficial. Bueno, como habrás deducido la nota tiene grandes cantidades de Lily. Pero...- se metió la mano en el bolsillo y le tendió una tableta de chocolate- He salido esta tarde a Honeydukes... bueno, más bien a su almacén.
-¿Lo has robado?- preguntó Remus, intentando parecer duro.
-He dejado la pasta en una de las cajas- mintió Sirius. Depositó el chocolate en la mesa y esperó el veredicto.
Remus acabó por sonreír, claro. Se levantó, rodeó la mesa y lo pasó los brazos por los hombros, estrechándolo con fuerza.
-¿De qué es el chocolate?
-Caramelo con...
-...¿almendras?- terminó el rubio.
-Sí- sonrió Sirius.
-Disculpas aceptadas.
Continuará.
¿Reviews? ¿pliiis?
Si apoyan este fic y dan su opinión sobre él, nos encargaremos de que Sirius y Remus vivan felices y comiendo perdices (comiéndose el uno al otro) en un universo alternativo/post-mortem. Además, nos cargaremos a la asesina más sanguinaria de toda Inglaterra: Rowling.
Nota: la frase de los rolling la dijo Homer Simpson.
Nota dos: Remus me salió un poco Out of Character, ¿qué pensáis? Era algo necesario, creo yo... comenten.
