Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes de Twilight pertenecen a Stephenie Meyer y la autora de esta historia es Nolebucgrl. Yo solo traduzco.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the Twilight characters belong to Stephenie Meyer and the author of this story is Nolebucgrl. I just translate.
Fill Me with Your Poison
Capítulo 2
Edward solía no pensar en el tiempo. Pasaba días acechando a su presa, meses en misiones de Aro, años planeando la relevación de los vampiros a los humanos, décadas en un plan aún más grande, y todo pasaba en un abrir y cerrar de ojos. Nunca antes tres días se habían sentido tan interminables. Como prometió, él se rehusó a dejar el lado de Bella, aun cuando ella estaba completamente inconsciente de su presencia mientras se transformaba tranquilamente al lado de él. La mente de ella estaba silenciosa para él ahora, lo cual era frustrante, pero encontró que eso pasaba en todas las transformaciones de las que había sido testigo. Quizás el cerebro se apagaba durante la transformación, dado que este cambiaba también. Él no lo sabía; todo lo que sabía era que la extrañaba.
Él paso el tiempo hablándole, contándole de la nueva vida en la que se embarcaría, preguntándose por la vida que ella había dejado atrás. –Puedes tener todo lo que deseas. –Él prometió, pasando un dedo ligeramente sobre la mejilla de ella. –Juntos, podemos gobernar el mundo, o podemos solo desaparecer y permanecer fuera de la vista. –Él enredó sus dedos en el pelo castaño y sedoso de ella. –Estaba completamente considerando el seguir adelante, sabes. –Ella no lo sabía, pero igualmente siguió hablando. –Ya estaba cansado de este lugar; estos humanos con sus pensamientos insípidos y los vampiros que no eran mejores.
Sexo, sangre, buenos tiempos… Edward no tenía nada en contra del concepto, pero se volvió viejo para él. No había un desafío cuando se entregaban de buena gana para ser comidos o transformados, o ambos. –Estaba pensando en volver a Italia, volver con nuevas ideas… –Se calló y observó a su dormida compañera. – ¿Cómo te sentirías con ser la Primera Dama de los Estados Unidos, o demonios, la Presidenta? –En la mente de Edward, esto era lo próximo. Los vampiros tenían casi las mismas oportunidades que los humanos hoy en día, aunque, sin embargo, eso era solo porque los humanos no podían matarlos, y, por el momento, los vampiros estaban contentos con ello. Pero solo era cuestión de tiempo para que ellos ascendieran; después de todo, ellos estaban más arriba en la cadena alimenticia. Ya había alguna realeza menor que se transformó libremente; un día, quizás ellos liderarían esos países. ¿Y luego?
Edward no era tonto. Sabía que tenían que comenzar de a poco: un congresista aquí, un senador allá. Presentarse para un cargo y probablemente perder primero, ya que será más que probable que los humanos teman darles un lugar de poder a los vampiros. –Aunque no es como si no pudiéramos solo tomarlos si quisiéramos, y ellos lo saben. –Ellos tenían todo el tiempo del mundo para esperar y tomarlo de la manera correcta.
–Antes de ti, mi amor, eso era todo lo que quería. –Él tiró a Bella gentilmente contra su pecho. –Era todo lo que tenía. –Pero todo eso había cambiado ahora. Se sentía mejor, más feliz de lo que se había sentido en toda su vida, nunca sintió ninguna de las dos. Bella era su enfoque ahora. Si ella quería ser la reina del mundo, él encontraría una manera de hacer que eso sucediera. Si ella quería viajar, él la llevaría desde un fin de la tierra hasta el otro. Si ella quería nada más que hacer el amor todo el día todos los días, él le agradecería a cualquier Dios que la puso en su camino.
–No puedo esperar para conocerte.
Él dejo un beso en la frente de ella. Era tan extraño. La chica era todo su mundo ahora y él solo sabía los hechos más básicos de ella. Él solía reírse de sus amigos vampiros cuando se sentían victimas de sus compañeros. Pensaba que era algo patético que se enamoraran instantáneamente, sin tener elección en ello. ¿Qué pasa si el compañero era estúpido? ¿Molesto? ¿Un terrible amante? Él solo podía estar agradecido de que Bella no fuera ninguna de esas cosas. Él no sabía mucho, pero si lo suficiente para saber eso. Ella era lo suficientemente inteligente para conseguir una beca en la UW. Ella era dulce y amable y buena, un poco impulsiva. Pero eso estaba bien. ¿Funciono a su favor, no? Y Dios sabía que ella no era una terrible amante. ¿No estaba él desesperado para tocarla de nuevo ya? ¿No estaba contando los minutos para sentir el cuerpo increíble de ella moviéndose con el suyo de nuevo, unidos en una manera que solo los compañeros pueden verdaderamente unirse; en cuerpo, corazón y alma?
Solo iré y veré a mi nueva hermana por mí mismo. No mucho después que se oyera ese pensamiento Edward gruñó y acercó más fuerte a su compañera a su cuerpo. –Si pones un pie en mi –nuestra– habitación sin permiso, te mataré antes de que cruces el umbral. –Él amenazó oscuramente. Nadie, ni siquiera su hermano, iba a poner sus ojos en su desnuda y viva compañera.
–Demonios, hermano, solo quería ver a la chica que te atrapó de entre toda la gente. –El dolor en la voz de Emmett hizo que Edward se relajara un poco.
–Puedes conocerla cuando se despierte. Necesitaré tu ayuda y la de Jasper para alimentarla. –Una parte de él odiaba tener que compartir ese momento trascendental con alguien, pero un vampiro neófito podía ser volátil, y necesitaría de la fuerza de su hermano mientras él le enseñaba lo que tendría que hacer.
–Bueno, podemos hacer eso. –Emmett sonaba un poco más apaciguado, y Edward decidió darle algo tangible para hacer.
–También podría usar su ayuda para que traigan las cosas de Bella para acá, así ella tendrá ropa y todo lo que necesite a mano. ¿Crees que tú y Jasper podrán hacer eso?
–Sí, hermano, lo tenemos. ¡De todas maneras sus compañeras de habitación quieren coger de nuevo!
Edward rio ante el entusiasmo que escuchó en la voz de su hermano. – ¿No las cambiarán, cierto? –Aunque si lo hicieran, su Bella tendría a sus amigas con ella en su nueva vida. Él no estaba seguro de si eso era bueno o malo, pero si ella lo quería, él haría que sucediera, sin importar lo que sus hermanos pensaran de ello.
–No. Lauren es una buena cogida, pero es muy mandona, y Jessica ya está hecha toda una acosadora con Jasper. –La bulliciosa risa de Emmett se escuchó. –Le dije que hiciera que María la ataque, y así matar dos pájaros de un tiro, pero…
–Sí, no es la mejor idea. –Edward tenía mucha influencia para evitar la destrucción de su hermano si uno de sus neófitos atacaba furiosamente, pero era un problema con el que no tendría que lidiar. Su único enfoque ahora, era la mujer en sus brazos.
–Supongo que no. Él puede sobrevivir un par de meses más. ¿Vamos a buscar sus cosas y las dejamos afuera de la puerta? –Emmett preguntó con indecisión.
Edward se sintió un poco culpable por amenazar la vida de su hermano, pero no podía disculparse, porque todavía lo haría. Nadie vería el bello cuerpo de Bella desnudo además de él. –Eso sería genial, gracias.
–Estaremos de vuelta a tiempo para manejar el club esta noche. –Emmett prometió, sabiendo que su hermano no dejaría la habitación hasta que Bella despertara. Él vaciló, pero supuso que sería mejor decirle a Edward. –Aro ha estado llamando, dado que no ha podido entrar en contacto contigo. –Él no se atrevió a sugerirle que Edward devolviera el llamado. Lo conocía mejor.
–Eso suena bien, gracias. –Edward despidió a su hermano y le dio una mirada a su celular. Estaba en la mitad de la habitación y tendría que dejar a Bella por unos preciosos pocos segundos para conseguirlo. No estaba de humor para jugar juegos con Aro, pero si no devolvía sus llamadas, Aro sin duda disfrutaría de emplear su liderazgo sobre él. Era una broma en verdad. Si Edward quisiera ser la cara pública de los vampiros, lo habría hecho. Él prefería un liderazgo silencioso desde dentro… por ahora.
–Un día. –Le murmuró a su chica. –Tomaremos todo. –La besó suavemente antes de soltarla y agarrar su celular. Le tomo menos de dos segundos volver a tenerla en sus brazos, pero en lo que a él concernía, se trataba de dos segundos muy largos. –Lo siento, nena. Tenemos que jugar el juego hasta que digas la palabra. –Se acomodó hacia atrás con la cabeza de Bella descansando en su hombro izquierdo. Marcó el número y espero.
–Edward, hijo. ¡Creo que las felicitaciones van primero!
Los ojos de Edward se estrecharon ante el saludo de Aro. Sus hermanos sabían que no debían revelar nada personal de Edward, así que alguien del personal debió haberlo delatado. No le gustaba que Aro tuviera ojos sobre él por todo el lugar.
– ¿Y dónde escuchaste eso, Aro? –Edward preguntó, logrando mantener el enojo fuera de su voz. Años de práctica le enseñaron como mantener sus sentimientos fuera de ella.
La carcajada de Aro llenó la llamada. – ¡Un pequeño pajarito me contó, por supuesto! Me sorprendió no escucharlo de ti mismo.
Edward escuchó la reprimenda en sus palabras. –Lo habría hecho si ese pajarito no se me hubiera adelantado. –Y ese pajarito estaría muerto en cuanto Bella estuviera bien cuidada. –He estado un poco ocupado con mi compañera.
– ¡Te creo! Y estoy emocionado por ti, aunque todas las mujeres de Volterra tienen el corazón roto ahora.
Edward rodó sus ojos. Ser uno de los Volturi sin pareja tenía sus ventajas y desventajas, en que las mujeres vampiro estaban tratando de tener poder mediante la seducción. Sin embargo, Edward nunca fue tan estúpido como para permitirlo. Mantenía a sus conquistas fuera de su trabajo; era más fácil así.
–Imagino que lo superarán. –Después de todo, habían muchos otros vampiros dispuestos a caer en sus astutos planes.
–Con el tiempo, quizás. –Aro rio de nuevo. – ¡Así que, cuéntame sobre la chica que logró capturar tu atención! ¡Debo decirlo, nunca pensé que vería el día!
Edward respiró la esencia de su chica para no decir algo imprudente y terminar la conversación antes como quería. Con Aro, uno debe ser paciente y no demostrar emociones.
–Su nombre es Bella y ella es, bueno, ella era una universitaria acá. Tiene 21 años y es hija única. Su papá es un policía y su mamá no está presente.
– ¿Supongo que es hermosa como su nombre lo dice?
Edward miró a su preciosa chica. –Aún más.
–Entonces estoy ansioso por conocerla.
La exigencia en su comentario hizo que Edward se pusiera en guardia, pero mantuvo su temperamento. –Estoy seguro de que querrá ver Volterra una vez que sus impulsos estén controlados.
– ¡Sacaremos la alfombra de bienvenida para ella! En serio, Edward, estoy encantado de que hayas encontrado a tu otra mitad. No hay nada como una compañera para mantenernos en el suelo y que no deje que se nos suban los humos a la cabeza.
Los ojos de Edward se estrecharon ante el comentario de Aro. Él siempre sospecho que Edward iba a usurpar su poder, y aunque Edward planeaba hacerlo algún día, él malditamente se aseguraba de no pensar en eso alrededor del hombre. Era solo la naturaleza demasiado desconfiada de Aro que percibía amenazas en todos lados.
–Gracioso… siempre pensé que cuando encontrara a mi compañera, ella me enseñaría como volar. ¿Supongo que tendremos que ver cómo va, no? –Edward sabía que no tendría que haberlo dicho, pero no pudo encontrar remordimiento al contestarle de una manera desafiante a Aro.
–Siempre y cuando no vueles muy alto, Edward. Te extrañaría. –El tono de voz filoso de Aro no se equivocaba al dar la advertencia.
Edward rio. – ¿Cómo si pudiera dejar atrás a mi familia? Quiero que Bella conozca a mi padre y a mis hermanos.
– ¡Estamos ansiosos por conocerla también, hijo! –Y así como así, el humor de Aro regreso. Edward solo debía jugar la carta de padre y Aro recordaría quien verdaderamente era su hijo favorito. –También espero que tengan una boda cuando lleguen a Italia. Tu madre y yo no queremos nada más que ver que nuestro hijo y su compañera hacen las cosas oficiales.
Edward no tenía problema en imaginarse a su Bella, una visión de blanco, caminando por el pasillo de la catedral de Volterra. –Pienso que nada me gustaría más, padre.
– ¡Excelente! –Aro aplaudió. –Le diré a tu madre que puede comenzar a planear.
Edward rio. –El corazón de Bella aún ni siquiera ha terminado de latir. No dejes que se adelante mucho.
Aro rio. –Ya conoces a tu madre.
Lo hacía. Sulpicia era una fuerza a tener en cuenta cuando se trataba del hombre que ella consideraba su hijo favorito. Ella vio a Edward un día de niño frente a ella en una feria llena de gente y lo tomó antes de que sus padres pudieran reaccionar, rompiendo la mayor ley de los vampiros en cuanto a niños. Fue criado dentro de Volterra hasta que cumplió la mayoría de edad y fue transformado por Aro. Él fue el primero de sus muchos hijos y sigue siendo el niño de sus ojos.
–Solo dile que lo mantenga conceptual hasta que vea como maneja Bella lo de ser neófita.
–Lo hare, pero no sé si podré prevenir que vaya a verlos en el futuro cercano.
Edward rodó sus ojos. –Les dejaré saber cómo lo va haciendo.
–Solo ten en cuenta que nuestros pensamientos están contigo y que esperamos ansiosamente el conocer a nuestra nueva hija.
–También espero que la conozcan.
– ¡Bien! Dejaré que vuelvas con ella ahora, hijo. Aún recuerdo el brillo del primer amor.
–Gracias. Hablaré contigo pronto. Adiós.
–Adiós.
Edward desconectó y tiró su teléfono en la mesita de noche. –Así que, ese era mi padre. –Escupió la última palabra. –Él está un poco loco y paranoico, aunque tiene una buena razón cuando se trata de mí. –Suspiró y respiró el delicioso aroma de Bella. –Ellos me tomaron de mi familia, pero nunca pudieron hacerme olvidar. Por eso aún soy Edward Cullen. Y tú serás Bella Cullen cuando te cases conmigo. –Sus padres habían muerto hace mucho, pero Edward aún mantenía recuerdos de ellos.
–Supongo que también te tomé de tu familia, pero tú lo querías. –Sintió angustia al pensar que su Bella podría odiarlo algún día por ello. –Haré lo que pueda para que mantengas el contacto, si quieres. –Él no quería que ni por un minuto ella se cuestionara su elección de estar con él. Desde el momento que poso los ojos en ella, estuvo consumido por la necesidad de tenerla por toda la eternidad. No dejo que por ningún momento pensamientos de su vida, o la de él, se interpusieran en su camino. Odiaba que la llamada de Aro lo tuviera cuestionándose sus acciones.
–Tenía que tenerte. Estabas destinada a estar a mi lado. –Él movió un cabello que tenía en su cuello. –Si quieres mudarte a ese pequeño pueblo, Forks, y olvidar este lugar, Italia, todo esto, lo haré. Este es mi voto para ti, Bella. Tú vienes primero. –Una cosa que Aro dijo era verdad. Si Bella quería que deje el plan de venganza y poder, uno del que aun ella no sabía nada, entonces él lo haría. Ella era la cosa más importante del mundo para él ahora, aún más importante que siglos de complots y planeaciones.
Su celular sonó con un mensaje entrante. Edward suspiró y lo recogió. Había estado ignorando los negocios por los pasados dos días y él sabía que habría cosas con que lidiar después de que Bella despertara. El mensaje era de Jasper.
Tenemos las cosas de tu chica, pero hay un problema.
Edward estaba molesto. ¿Qué clase de mensaje era ese? Él puso como respuesta.
¿Qué problema?
–El por qué mis hermanos no pueden hacer nada sin que un problema este envuelto, va más allá de mí. –Se quejó con su compañera silenciosa. –Amo a esos idiotas, pero paso la mitad de mi tiempo pensando en matarlos. –Emmett y Jasper eran sus amigos más cercanos, los dos fueron robados no mucho después que él y los consideraba sus únicos hermanos reales, pero tampoco le importaría un descanso de los dos. Quizás ahora, con una compañera, se tomará el tiempo de solo estar con su Bella.
Cuando nos estábamos yendo, su padre entró, nos dio una mirada a nosotros con sus cosas y se puso histérico. Está en camino hacia Venom.
Vuelvan aquí inmediatamente, Edward les mensajeó.
–Mierda. –Edward murmuró, cerrando los ojos y dejando un beso en la frente de Bella. –Supongo que tendremos que lidiar con tu padre mucho antes que con el mío. –le dijo. Como si estuviera respondiendo a sus palabras, el corazón de ella comenzó a palpitar más rápido. –Finalmente. –dijo, apretando su agarre en ella. –Déjalo ir, bebé. Ya casi termina.
Los últimos minutos de la transformación fueron una agonía para Edward. Escuchó, sin hacer un sonido, como el latido de su corazón se volvió imposiblemente rápido, el veneno palpitando a través de ella, de repente, en minutos, los cambios que habían tomado lugar durante los pasados días fueron muy evidentes. Sus pómulos eran más pronunciados, su piel era aún más luminosa. Ella era aún más exquisita de lo que fue en el momento en que él poso los ojos en ella. Mientras su corazón daba sus últimos latidos, él la besó.
–Estuviste destinada a ser una reina. –Le murmuró a la vez que su corazón tartamudeaba y se paraba. Él aguantó su respiración y observó a la vez que sus pestañas comenzaba a revolotear. –Abre tus ojos, mi Bella. Quédate conmigo, para siempre.
Otro par de revoloteos, y finalmente, sus ojos estaban abiertos, el rojo rubí encontrándose con el de él por primera vez. Él dijo nada mientras veía la hermosa cara de ella, y ella lentamente levanto una mano para tocar su cara, sorprendentemente de manera gentil para ser una neófita. Él se inclinó hacia su palma y dejó un beso en su mano.
–Edward. –Ella dijo suavemente, su voz de alguna manera era más dulce que antes. –Mi Edward.
Esas tres palabras estallaron a través de él, y rio y la empujó contra él. –Mi Bella. Para siempre comienza ahora. ¿Estás lista?
Se tiró hacia atrás para ver su hermosa cara. Ella lamió sus labios, y él reprimió un gruñido, sabiendo que tenía que esperar para poseerla, aun cuando lo mate el hacerlo.
Ella sonrió y presiono sus labios con los de él en un duro, hambriento beso antes de soltarlo. –Lista.
N.T: Segundo capítulo y pudimos conocer un poco sobre este Edward que lo daría todo por Bella ¿quién no querría ser la reina del mundo con él? Muéstrenme un poco de amor :)
Suzie.
