Levanté la mirada hacia aquellos ojos tan profundos como el mar que me observaban atentamente y me erguí un poco, para parecer un poco más presentable de lo que en verdad estaba. Sentía que los surcos de lágrimas empapaban todo mi cuerpo, que enrojecían mi rostro y estropeaban mi vestido. Me avergoncé por mi aspecto y por estar llorando, pues no recordaba que él hubiera hecho tal cosa cuando lo escogieron.
Se me acercó con cautela, casi sin atreverse, cosa que me extrañó bastante. ¿Por qué diablos estaba comportándose así? Me pregunté mientras se acercaba y me cogía la mano entre las suyas. Yo no podía creerlo, sus rugosas manos tocaban mis manos húmedas y frágiles. Si no estuviera en esas condiciones me habría ruborizado hasta las cejas, pero estando en ese estado solo pude bajar de nuevo la cabeza y mirar nuestras manos entrelazadas.
—No temas, ¡vas a ganar! –Me dijo muy confiado.
—Yo no creo eso, nunca he estado entrenada para la… lucha –Dije intentando hacer la mejor elección de palabras.
—¿Nunca has sido entrenada?, ¿ni siquiera para sobrevivir en este caso?
—Nunca
Respiró hondo, y yo no podía estar más confundida. ¿De verdad creía que tenía alguna remota posibilidad de ganar los juegos, o siquiera sobrevivir a la cornucopia? Vamos, solo tenía que haberme visto cuando me escogieron en la cosecha. Bueno, en realidad me había visto, solo intentaba alentarme, y no daba resultado.
—Está bien. Si no has entrenado, al menos has tenido que pescar, ¿no es así?
—Sí, ¿pero de que puede servir?
—Al menos, si hay acceso al mar no morirás por inanición.
—¿Y si no hay mar?
—Concentrémonos en otra cosa. Sabes pescar con lanza ¿no?
—Sí… pero no es mi fuerte
—Será tu única esperanza. Ahora escúchame bien
Levanté mi mirada para que viera que lo escuchaba atentamente. ¿Cómo no hacerlo? Era simplemente hipnotizarte. Ladeó la cabeza como si acabara de hacer algo raro, pero siguió hablando con el mismo tono serio que pocas veces había logrado escuchar.
—¿Conocías a Elrik de antes?
—No
—Genial. No te fíes ni un pelo de él, es un vocacional, ¡por muy joven que sea! Y está dispuesto a ganar, ganándose a la audiencia y acaparando patrocinadores.
—Tampoco me daba muy buenas vibraciones, pero aun así… ¿por qué me ayudas?
—Por que seré tu mentor
—Pero… siento decirte que no tiene mucho sentido… yo no quiero matar a nadie, y lo sabes, y aun así ¿porqué te molestas en apostar por el caballo perdedor?
—porqué… tenemos que irnos
No me había dado cuenta de la presencia de dos pacificadores que nos llevarían al tren. Rápidamente nos dejamos las manos y nos dirigimos a por Mags y Elrik que nos aguardaban en la puerta. Por lo visto la anciana de 75 años no se quería perder la juerga, o quizás le había parecido un buen partido. Finnick no podía estar más equivocado a la hora de escogerme a mí y no a esa pequeña máquina de matar. Tenía que descubrir los motivos de su elección.
Las cámaras me cegaron al salir de allí junto a Elrik, el cual parecía entrenado asta para los flashes. Ignoré todos los periodistas y entré en el vagón como si me fuera la vida en ello, y unos minutos después arrancamos y salimos de allí. Adiós mi distrito 4, murmuré casi inaudiblemente.
N/A: Siento que sea un capítulo tan breve, pero es solo un conector. Prometo que el próximo (la llegada al capitolio, el estilista y la desfilada) será más interesante, y más largo, por supuesto. No sé si habéis notado la diferencia entre Annie y Katniss, porque evidentemente Annie es mucho más sensible que Katniss y no tiene a nadie por quien luchar… aun. Agradezco a todos aquellos que me han incluido en sus autores e historias favoritas y especialmente a 07vampire-ghost por su review.
¡Nos vemos en el capítulo tres: "Llegada al nuevo mundo"!
