Mis oraciones para las personas de NYC y para todas las readers que tengan familiares, amigos o conocidos allá.
Esperemos que todo regrese pronto a la normalidad.
Un abrazo
Bella's POV
Otro día más en EF. Me levanto emocionada e impaciente. La semana pasada fue la 2da ronda de exámenes. Estudié a más no poder. Estoy segura que ésta vez, los resultados estarán a mi favor.
Me ducho rápido y visto el uniforme azul oficial de C1 (Class 1). Mi cabello castaño no quiere cooperar por lo que decido atarlo en una cola alta de caballo.
Bajo animada las escaleras y me encuentro con Alice.
- ¡Muy buenos días! - como ya es costumbre me recibe con un enorme abrazo.
- Hola, ¿sabes si ya publicaron las calificaciones?
Ella bufa y me dedica una sonrisa.
- ¡Ay, Bella! ¿No podemos preocuparnos primero por desayunar?
Me echo a reír y asiento con la cabeza.
Nos dirigimos a la cafetería donde se encuentra Jasper con un gran plato de pan francés, jugo, leche y un par de huevos estrellados.
- Buenos días – nos saluda con la boca llena.
- Eres un maleducado – lo reprende Alice - ¿Cómo te atreves a saludarnos si tienes más de tres panes en la boca?
- ¿Por qué eres tan amargada, Alice? Disfruta la vida sino te vas a llenar de canas. Es en serio, siempre me estás regañando: "Jasper no te duermas tarde" "Jasper no comas hot cakes con atún" "Jasper no es apropiado que vistas de esa manera" ¿Cuál es tu problema? ¿Por qué me acosas tanto? – dice metiéndose otros dos panes más a la boca.
Los ojos de mi amiga se van haciendo más grandes. Temo por la vida del rubio que está frente a mi.
- ¿Sabes si ya están publicadas las calificaciones? – pregunto para cambiar de tema.
- Mi madre me dijo que estarían para la hora del desayuno. No comas ansias, Bella. Estudiaste muy duro. Sé que lo lograrás – me contesta Jasper con una sonrisa.
El vacío en mi estómago por la emoción no me permite comer. Mastico una barra de cereal sin dejar de ver el reloj.
Al dar las 9am me paro deprisa y me dirijo a la gran pizarra del patio central.
Allí se encuentran Emmett y Rose, los dos me saludan con un beso en la mejilla.
Mis manos sudan de desesperación y nervios. Justo cuando estoy a punto de acercarme a mirar, Cullen aparece a mis espaldas y susurra a mi oído:
- Felicidades, Bella.
¿Qué? ¿En verdad? ¿Lo vencí? – pienso llena de ansiedad.
Con rapidez busco nuestros apellidos en la pizarra.
6. McCarthy, Emmett
5. Brandon, Alice
4. Whitlock, Jasper
3. Hale, Rosalie
Cierro mis ojos emocionada. Sé que el próximo apellido que leeré será: Cullen.
2. Swan, Isabella
1. Cullen, Edward
Un momento… ¡¿QUÉ?!
- Ups… no me dejaste terminar – dice Cullen con una risotada - Felicidades, Bella... Quedaste de nuevo en segundo lugar.
Me paralizo en ese momento. No sé si echarme a reír o echarme a llorar.
Miro fijamente a Cullen, su maldito cabello cobrizo cubre levemente su frente, sus ojos verdes siguen luciendo cansados, sus labios… su sonrisa.
- No sabía que disfrutaras tanto quedar siempre en segundo lugar. Deberías esforzarte más – me reprende.
Está bien. Lo admito. La razón principal por la que quise entrar a "EF" era para estar cerca de Cullen. Pero no me malinterpreten, hemos sido amigos desde niños. Me gusta competir con él, me gusta verlo sonreír y sacarlo por un momento de sus pensamientos y de su computadora. Yo siento un enorme cariño por él, similar al que le tengo a Alice, Rose, Emmett y Jasper.
El resto de día apliqué toda mi atención a mis clases. Aún faltaba un mes para la siguiente ronda de exámenes pero no quería perder tiempo. Sé que Cullen quedará en segundo lugar y se lo restregaré en la cara de una forma deliciosa.
.
A la hora de la comida, Alice nos deleitó con baguettes de pollo y sodas italianas bastante deliciosas. Aunque claro, como siempre, no faltó la eterna pelea entre mi amiga y Jasper.
Ellos se conocen desde que tienen 15 años. De hecho, todos mis amigos se conocen desde antes de que yo los conociera. Edward y Alice han asistido siempre a la misma escuela, incluso en el pre-escolar. Emmett se les unió en la escuela y finalmente Rosalie cuando entraron a la secundaría, ella vivió en España después de la muerte de su madre.
Me senté en mi lugar habitual en la sala de nuestro salón de cristal, los meseros retiraron la comida y trajeron té. Yo no podía siquiera soltar mi libro de literatura, que fue mi punto débil en los exámenes, estaba obstinada mas que nunca en no desperdiciar el tiempo y enfocarme a estudiar.
Cullen sorbía de su taza de té sin ninguna preocupación. Me molestaba lo fantoche que podía llegar a hacer cuando se lo proponía.
Supongo que notó que lo observaba fijamente porque apartó la taza de sus labios y me dedico una de sus famosas sonrisas torcidas. Alcé mi libro para tapar mi rostro que ahora estaba totalmente sonrojado.
Rosalie me miró con dulzura y luego se colocó en el pecho de Emmett. Los dos eran sumamente adorables.
- ¿Sabían que el presidente del consejo estudiantil fue dado de alta del hospital? – comentó Alice después de un rato.
- ¿Tenemos un Consejo Estudiantil? – pregunté sorprendida.
- Se hacen elecciones cada dos años para elegir al "presidente". Aunque sus reglas no aplican para los de C1 – contestó Cullen con frialdad.
- ¿Y por qué no? – preguntó ahora Emmett.
- Contamos con… privilegios – se limitó a decir Cullen.
Estábamos a punto de regresar a nuestras habitaciones cuando un joven de cabello rubio y ojos negros nos interceptó en la puerta. Era de la estatura de Cullen y portaba el uniforme marrón como el resto del alumnado.
- Así que esto es C1 – dijo con arrogancia – Qué… pintoresco.
- ¿Podemos ayudarte? – pregunté con amabilidad.
- Mi nombre es James Witherdale. Acabo de regresar a EF.
- Eres el Presidente del consejo, ¿no? – dijo Jasper.
- Efectivamente – contestó con una sonrisa – En fin, me alegra encontrarlos a todos reunidos. Vengo a hablar con ustedes.
- Escuchamos – volvió a responder Jasper.
- He recibido ciertas… quejas, sobre el comportamiento de C1. Los describen como personas que atentan con la tranquilidad del resto del alumnado.
- Disculpa pero, ¿quién nos acusa? – pregunté molesta – Es patético que se escondan en la falda del presidente en vez de hablar directamente con nosotros.
- Tú debes ser Isabella Swan – dijo soberbio – He escuchado mucho de ti. Eres más bonita de lo que imaginé.
James dio dos pasos para acercarse a mi, traté de echarme para atrás pero rápido Cullen se posicionó entre el rubio y yo.
- La señorita Swan te hizo una pregunta – masculló serio - ¿Quién nos acusa?
- Michael Newton, Lauren Mallory y otros dos estudiantes. Los nombres no importan, lo que importa es cómo planean disculparse con ellos.
- ¡¿Disculparnos?! – dijo en tono agrio Emmett – Ellos son los que le deben una disculpa a Rosalie.
- Tranquilos, tranquilos – James alzó las manos en señal de defensa – Se me ocurre un trato… ¿Qué les parece si arreglamos este malentendido con algo de sana competencia? ¿Por qué pelear cuando tenemos el deporte como un recurso?
- ¿Qué tipo de competencia? – murmuré.
Cullen aún estaba delante de mi. Y Alice rodeaba mi cintura.
- Eso aún no se decide. Sólo quería saber si están dispuesto a aceptarlo.
- ¡No! – contestó Cullen
- ¡Desde luego! – dije yo.
Cullen me dedico una mirada fría. Tensó la mandíbula y miró a James.
- Pfff… El reto lo aceptaré yo, en representación de C1 – dijo él.
- Espera, yo también quiero participar – mascullé.
- Cállate – susurró Cullen lo suficientemente bajo para que sólo yo lo escuchara.
- De acuerdo.. Edward. Lo hablaré con los demás y te informaré a la brevedad.
James nos miró por última vez a todos y salió del salón de cristal.
No había notado que Rosalie estaba aferrada a la espalda de Emmett. Él besó su frente y regresaron a la sala.
Jasper y Alice vieron la expresión de Cullen y huyeron de allí. Sabían que algo malo me esperaba.
- Cullen yo… - traté de decir pero fui interrumpida.
- ¿Cuándo aprenderás a quedarte callada? – dijo en tono frío.
- Lo lamento es que yo…
- Te lo dije. Lo mejor es no inmiscuirnos con Newton y los demás. ¿Por qué te es tan difícil obedecerme?
- ¿Obedecerte? - dije ofendida – Discúlpame, pero déjame recordarte que no eres mi padre. Sé que somos amigos, pero eso no te da el derecho de hablarme esa manera, ¿me oíste? Si yo quiero participar es mi problema no el tuyo. No eres nadie para decirme qué hacer.
Él bufó y pasó las manos por su cabellera dorada. Lucía exasperado.
- Voy a participar quieras o no – finalicé.
- No, no lo harás – sus ojos esmeralda me miraban con enojo.
- Ahhh, ¿quieres ver? – lo reté.
- Conozco a James, Bella. Él no tiene buenas intenciones contigo. ¡Carajo! ¿Por qué eres tan necia?
- Puedo cuidarme sola – grité – Deja de tratarme como si fuera una niña.
- Pues actúas como una – gritó también.
- Edward – intercedió Emmett – Tranquilízate.
Cullen bufó otra vez y salió irradiando furia del salón.
No sé por qué, pero se formó un nudo en mi garganta. ¿Cuál era su maldito problema?
Les sonreí a Emmett y a Rose para hacerles saber que estaba bien y salí también de allí.
Corrí escaleras arriba para encerrarme en mi habitación. Tenía ganas de llorar pero también una incontrolable irritación hacia Cullen. ¿Qué mosca le picó?
Di vuelta en el pasillo y me encontré de nuevo a James.
- Aquí vamos de nuevo – susurré cuando se acercó a donde yo estaba.
- Isabella, lamento si te causé algún inconveniente. No pensé que tu novio se fuese a comportar de esa manera.
- ¿Mi novio? No. Cullen no es mi novio. Él es alguien… especial. Es mi amigo.
- ¡Vaya! Juraría que… bueno eso no importa. Aprovecharé que estás aquí para contarte sobre la competencia. Newton y otro estudiante quieren retar a tu novio… digo, a tu "amigo" a una prueba de natación.
Jadeé por el comentario.
¿Natación? Mike sabe que Cullen ha ganado varias medallas en competencias de natación. ¿Qué se traerá entre manos?
- ¿Los dos competirán con él? – pregunté extrañada.
- Me temo que sí. A menos que alguien quiera ser su pareja.
La discusión que Cullen y yo habíamos tenido resonó en mi mente como advertencia.
Él no quería que me metiera con James, pero yo no iba a permitir que él compitiera solo. Algo aquí estaba mal y lo ayudaría a resolverlo.
- Yo seré su pareja – afirmé con dureza.
- Perfecto – sonrió James – Me alegra que te hayas decidido. La competencia será este fin de semana. Les informaré luego de la hora. Estoy ansioso por verte en la alberca… Isabella.
Eso último me causó calosfríos. Él se alejó agitando la mano. Suspiré y entré a mi habitación. ¿En qué diablos me había metido?
.
.
- ¡No, no no! – me gritó Cullen al día siguiente cuando le conté que yo había accedido a ser su pareja para la competencia.
- Tranquilízate, Edward – volvió a decirle Emmett.
- ¿Cuál es tu problema, Isabella? Te dije claramente que no quería que te metieras en esto.
- ¿Pero por qué? No quiero que estés solo con ellos. ¿Qué tal si te lastiman o algo peor?
- Por esas mismas razones son por las que no quería que te inmiscuyeras, pero como siempre haces lo que se te pega tu maldita gana.
- No le hables así a Bella – se unió Alice a la discusión.
- ¡Díselo, Alice! – le dijo Cullen – Dile que ella no participará.
- Bella… No sabemos qué puedan traer ellos entre manos – comenzó a decir mi amiga.
- ¿Qué pasa con todos ustedes? ¿Acaso no confían en mi? – dije ofendida. ¿Por qué se comportaban tan sobreprotectores conmigo?
- No es eso – intercedió Emmett – Bella… Alice, Edward y yo conocemos a James desde hace tiempo. Estamos seguros que planea atentar contra ustedes. Él sabe cuánto nos importas, por eso te incitó a participar.
- Él no me incitó a nada – contesté molesta.
- ¿Entonces por qué accediste? – me gritó Cullen.
No lo hagas. No lo hagas – me rogó mi subconsciente.
- ¡Lo hice por ti, Cullen! ¿de acuerdo? – grité – ¡Porque no quería que nada te pasara!
Al mencionar esto Cullen se puso como piedra. Bajó su cabeza y su cabello cobrizo ocultó sus ojos esmeralda.
Jadeé molesta y con un nudo en la garganta salí del salón de cristal con dirección a mi habitación.
Mientras subía las escaleras escuché que alguien me seguía. No estaba de humor para pelear de nuevo con Cullen. Volteé hacia atrás y encontré a Rose que me dedicaba una mirada apenada.
- Iré a mi habitación, ¿quieres acompañarme? – dije con ternura.
Ella asintió y tomó mi mano.
Al cerrar la puerta tras de mi, no pude evitar echarme a llorar. Rosalie extendió sus brazos dejándome llorar en su pecho.
- Voy a ayudar a Cullen, Rose – susurré – Quiera o no.
Ella acarició mi cabello y me arrulló como si fuese una niña pequeña. Al poco tiempo me quedé dormida.
Probablemente eran como las 6 de la tarde cuando desperté, el sol del atardecer acariciaba mi ventana.
Me senté en la cama y me encontré a Rosalie durmiendo también. Lucía tan hermosa y tierna, su cuerpo estaba acomodado en la orilla del colchón, su mano izquierda descansaba en su mejilla y su mano derecha extendida hacia mi.
Saqué una de mis mantas y la cobijé con cuidado. Luego me dirigí a mi closet para sacar mi traje de baño y mis goggles. No me daría por vencida, yo estaría en esa competencia a como diera lugar.
Caminé a hurtadillas hacia la piscina de la escuela. Para mi buena suerte estaba desierta. Entré al vestidor, me cambié y calenté un poco antes de entrar al agua.
Dos, cuatro, seis, ocho vueltas a la alberca. El aire comenzó a faltarme y paré para poder jalar aire. Al alzar mi rostro fuera del agua me encontré con James y Mike Newton.
- Bella – dijo con falsa alegría - ¡Qué gusto verte! No pensamos que te encontraríamos aquí.
- Estaba entrenando para nuestro encuentro – digo jadeante. De un empujón salgo de la alberca y los veo fijamente - ¿En qué puedo ayudarles?
- De hecho… ya hiciste todo lo que necesitábamos – masculló James con una sonrisa.
Este comentario me heló la sangre. ¿Qué planeaban hacer conmigo?
Bella, tonta. Está sola – me grita mi subconsciente - ¡Corre! ¡Huye de allí!
Newton se posicionó detrás de mi con un movimiento rápido y sujeto mis muñecas con las dos manos.
James sujetó mi cuello y mejillas indicándome que lo siguiera.
Traté de zafarme pero Mike apretaba mis manos haciéndome gemir de dolor.
- Lamento que tengas que ser parte de esto, Bella.
James y Mike me llevaron hasta el trampolín más alto. 8 metros mide si no mal recuerdo. Comienzo a temblar cuando atan mis manos con una cuerda que me lastima con tan solo moverme un poco.
- Por favor no lo hagan – sollozo y derramo un par de lágrimas.
Estoy perdida. Nadie sabe que estoy aquí. Rose está dormida, Alice y Jasper deben de estar ocupados al igual que Emmett.
Cullen. Por favor, ayúdame – pienso temerosa.
- Que tengas buen aterrizaje, Swan – susurra James a mi oído.
Siento un golpe seco en la nuca y todo se torna negro.
.
.
Mi garganta se oprime. Abro los ojos con fuerza y comienzo a desechar el agua que se acumula en mi. El sabor a cloro hiere mi nariz. Mis ojos se sienten dolorosos.
Me siento mareada, todo gira a mi alrededor pero me detengo en unos ojos esmeralda que conozco a la perfección.
- ¿Estás bien? – me pregunta con los ojos abiertos como platos - ¡Bella! ¿Estás bien?
- ¿Q-qué pasó? – titubeo. Mi garganta me arde al igual que mi pecho.
Él suspira y me ayuda a sentarme. Aún traigo puesto mi traje de baño y las cuerdas en mis manos ya no están, pero ahora me encuentro en un habitación con paredes blancas.
- No debes de preocuparte por eso ahora – se limita a decir mi salvador.
- Estaba en la al-alberca. Ellos llegaron. ¿Estás bien? – le digo ahora yo.
- Estuviste a punto de morir y me preguntas cómo estoy – me dice molesto.
- Contéstame – le exijo - ¿Te hicieron daño? ¿Dónde están?
- Hablando con la madre de Jasper. Serán expulsados y llevados a la autoridad.
- Fue mi culpa – contesto – Debí hacerte caso, no hay necesidad de que los expulsen.
Cullen suspira exasperado. De nuevo lo he hecho enfadar.
- Te aventaron inconsciente al agua, Isabella – dice con un tono de voz elevado - ¿Qué hubiera pasado si yo no hubiese llegado a tiempo?
Carraspea y pasa las manos por su cabello. Después oculta de nuevo su rostro. Alzo mi mano derecha para posicionarla en su mejilla.
Él levanta la mirada al instante en cuanto toco su piel suave.
- Todo está bien – digo con una sonrisa – Gracias por salvarme.
Cullen no dice nada, me rodea con sus brazos y pone su frente en mi cuello.
- No sé que haría si yo te… - guarda silencio y suspira – Prométeme que no volverás a hacer nada estúpido.
Me quiero echar a reír pero el ardor en mi garganta se hace más grande.
- Lo prometo – susurro.
- Estaba muy preocupado. Si no fuera porque me detuvieron dos maestros esos malditos estarían muertos.
Jadeé por su comentario, lo alejé de mi cuello y lo miré fijamente.
- Gracias por salvarme y preocuparte por mi – le digo – Eres un excelente amigo.
- A-Amigo… Claro – suspira y pasan unos segundos antes de que me sonría y me vuelva a abrazar.
Nos leemos pronto.
- Cezi
P.D. Por cierto, "Find Me" se actualizará en un par de días. Estén atentas.
