Disclaimer: Naruto no me pertenece.
―Dialogo de los personajes―
Pensamientos de los Personajes
Capitulo 2: Reunidos en Discordia
Agradecía haberse vestido como para salir en una misión, algo le decía que los supuestos civiles que fueron encontrados en el bosque no eran lo que parecían. Y, Kami como odiaba cuando tenía razón.
Los varones del quipo de Asuma habían venido hasta su casa, hasta habían entrado y el Nara le había visto. Fue descuidada por omitir la advertencia de Kai cuando se la dio, pero aún así prefirió pensar que la Hoja había pasado ya hace mucho de ella y jamás enviarían a gente tan especializada a buscarla.
Error mortal que cometió al probar lo contrario.
La Hoja vino, vino y trajo a los ninjas más peligrosos en el mundo. Encima de ella, muy cerca, demasiado cerca estaban el rubio Uzumaki y el frió Uchiha, enfurecidos en gran medida
Le dio apenas un minuto a su asistente para que se cambiara de ropa por una muda ninja mucho más acorde a la situación, se puso la máscara de Anbu que hacía muchísimo logró obtener en una pelea a mano limpia y le entrego otra al pelirrojo.
Ocultaron los cuerpos de Shikamaru y Chouji en un cuarto de servicio que casi nunca usaban, tomaron las pruebas más necesarias de su investigación y dejaron la casa, no sin antes poner un par de trampas al salir.
Maldijo más su suerte cuando apenas unos segundos, cerca de un minuto, escuchó el accionar de las trampas a lo lejos. Ella ya se había alejado, escabulléndose en las profundidades de un bosque que la abrazaba en escalofriante oscuridad.
Con Kai al lado, quién se manejaba perfectamente en la total penuria, lograron salir del pueblo y correr rumbo a la prisión. El único lugar donde ninjas de la hoja no buscarían a una medico y a un ex convicto. Oculta en lo profundo del bosque, la entrada semi subterránea a la prisión creada por el primer Raikage del país del Rayo se abrió gracias a la ayuda de un confiable cuidador a quién Sakura conocía ya de mucho.
Le explicó un poco la situación, solo lo necesario, y este le dio pase libre y se marchó de vuelta al pueblo. Confiado de que, en las manos de la medico, la prisión estaría segura. Se adentraron en las profundas escaleras rumbo a la extraña ciudad subterránea, casi tan largas como si fueran bajando al mismo infierno, y llegaron a la entrada principal.
La entrada se abrío con un sonoro chasquido por el accionar de las llaves.
Kai no hizo gesto alguno al entrar, pues no era la primera vez que regresaba a aquel nido de víboras. Pero si la primera vez que traía a la pelirosa bajo su cuidado, escucho el sonido de las cadenas y las puertas, el chasquido de sorpresa de los prisioneros y los silenciosos comentarios en torno a su protegida.
―Oh… mira lo que nos trajo Kai-kun. Una mujer de lo más buena― comentó un desdeñado varón de barba larga, silbando a los recién llegados―.Pero si es nuestra medico, Sakura-chan. ¿Qué le trae por aquí, señorita? ― preguntó galante, alzando la voz desde el balcón de su piso.
La ninja alzó la mirada, fijándose en el viejo hombre que le llamaba desde el tercer piso. Lo recordaba. Era uno de los pocos que solo le pidió que se marchara y le recomendó que fuera a ver a Kai.
Se detuvo, en medio del gran pasillo de la tétrica prisión. Envuelta entre las grises paredes de concreto, bañadas en manchas de color rojizo y un marrón oxidado. Con cientos y cientos de convictos caminando hacia ella, hasta quedar en un circulo a su alrededor, sin atreverse a invadir más espacio del necesario.
Sabían de sobra que si querían seguir con vida, o con todos los huesos en su lugar, debían de mantener su distancia hacia ella. Y en consecuencia, hacia él. Muchos de ellos solo rieron desde sus celdas, esperando las palabras de bienvenida de la pelirosa.
―Voy a dejar el pueblo― aclaró ella, en un tono calmado y sereno―.Esta noche, será nuestra despedida.
Los prisioneros se sorprendieron, su pequeña flor se iba a marchar de tan tenebroso jardín. Era obvio, algún día la chica se daría cuenta de cuan maligno era el entorno donde decidió quedarse, y cuando lo hiciera, tomaría sus cosas y se marcharía para siempre.
Igual que todos los otros ninjas que vinieron antes y los abandonaron.
La medico sonrió, a sabiendas del pesar que invadió a sus antiguos pacientes.
Era un miedo que tenían, y ella se aseguraría de no revivir.
―Volveré― dijo con voz segura―.Definitivamente, volveré. No pienso abandonarlos.
Removió la máscara y les sonrió, ganando la confianza de nuevo de las decenas de varones que reían más a gusto. Palabras de apoyo y ánimo, risa y disfrute por el pequeño susto que les había dado.
― Lamentablemente eso no es lo único que he venido a comunicarles― dijo, captando de vuelta la atención de todos, en un sepulcral silencio repentino―. Vienen ninjas de la Hoja por mí, se que no tienen malas intenciones pero si dan conmigo es posible que descubran mis investigaciones y por ahora, no puedo permitirlo.
Su voz sonó tan segura que más de uno se volteó a ver, inquieto por la seriedad del asunto.
― ¿Ninjas de Konoha? ― preguntó uno.
Kai dio un paso hacia adelante, captando las curiosas miradas de los demás―. Uzumaki y Uchiha vienen por ella, son demasiado poderosos para detenerlos, incluso han logrado atravesar el bosque.
Los murmullos no se hicieron de esperar al conocer la identidad de los atacantes. Los mundialmente conocidos ninjas que dieron final a la guerra, dos hombres de cuidado que iban por la Haruno. Un hombre mayor, algo envejecido se puso de pie en una esquina, camino por entre todos y se paso delante del pelirrojo, con una gran sonrisa en el rostro.
―Saca a Sakura-chan por nuestros túneles, nosotros seremos una distracción ― informó, alzando el brazo en señal de victoria ― ¿Alguna objeción, muchachos?
Sakura tomo la mano del pelirrojo, y agradeció con la cabeza al grupo de prisioneros, corriendo hacia la profundidad de la prisión en busca de su salida. Detrás de ella podía escuchar el grito de guerra de los prisioneros, entusiasmados por su batalla.
― ¿Crees que estarán bien? ― le preguntó a su acompañante.
Este ni le volteó a ver, solo apretó su mano y siguió corriendo, guiando el camino hacia los pisos más bajos de la prisión.
―Servirán― se limitó a decir, cruzando por un corredor―. Ellos saben sus límites, no son tan imbéciles. Por ahora solo concéntrate en escapar, es tu única meta ahora. Si te atrapan… será el fin de todo.
Sakura solo asintió algo apesumbrada, cubrió de nuevo su rostro tras la máscara blanca y le siguió el paso a su ayudante, sin dejarse afligir por los lejanos sonidos de batalla que comenzaban a llegar a sus oídos.
Quería quedarse a ver, a ayudar y luchar a su lado, pero era imposible dar marcha atrás. Se arrastró por debajo de una de las entradas que daba a la cocina, escabulléndose por los estrechos forados que recorrían desde la puerta principal, la cafetería y las secciones semi abiertas hasta el exterior del bosque, muy cerca de la frontera donde terminaban los territorios del pueblo.
Casi no podría calificarse como pueblo, apenas como un punto de intercambio, donde solo residían las familias de tan viles personajes de la historia del país del rayo, a la espera de que, quizás, pudieran ver a sus seres queridos los fines de semana por un tramo de pocas horas. Ella lo sabía, lo vivió en carne propia mientras ayudaba a muchas mujeres con sus cuidados médicos y estas le rogaban por ayuda.
Ayuda para poder hacerles llegar a sus personas importantes algunas palabras de aliento.
―Sakura, apresúrate ― advirtió su ayudante, tirando de ella con su brazo para aligerar el paso. ― .Si logramos entrar al pasaje que esta tras la sala de ejecución estaremos seguros.
La kunoichi asintió, haciendo oídos sordos a las decenas de gritos que aún pese a la distancia, hacían eco en sus oídos y resonaban con fuerza desgarradora. Kai pareció notarlo y sostuvo su mano, brindándole la fuerza que ella necesitaba para continuar.
Continuo su camino, viendo a algunos pocos prisioneros en el camino ir en dirección contraria, con sonrisas divertidas y emocionadas, seguros de poder darle el tiempo tan glorioso que necesitaba.
Y tras algunos agonizantes minutos lograron llegar a la tétrica sala, un lugar oscuro con armas de todo tipo colgadas en las paredes, listas para acabar con otra vida según les dictaba la condena.
―Se están acercando― advirtió preocupado el pelirrojo, deteniendo su mirada en la única ruta por donde podrían venir los ninjas de la Hoja ―. Sakura debes salir de aquí.
La empujo con fuerza contra una de las paredes y golpeó un lado, abriendo un túnel escondido tras capas de cemento muy delgado.
―Ni siquiera lo pienses― dijo ella, al sentir como la empujaba dentro de la ruta de escape―.Tú te vienes conmigo, no te hagas el héroe. Lo detesto.
Su voz sonaba enojada, Kai lo sabía, ella odiaba que otros se sacrificaran por ella. Ya lo habían hecho suficiente y su corazón no estaba listo para aguantar más sacrificios por su culpa.
―No tenemos más alternativas, ya casi han terminado con los prisioneros y no tardaran el tiempo suficiente como para que escapes.
Ella lo tomó por la polera negra y tiro de él, atrayéndole contra su cuerpo ―. No pienso dejar este lugar sin ti, ¿me oyes? Ahora entra aquí y salgamos― amenazó, soltando al pelirrojo.
Él soltó una risa burlona y se metió dentro del túnel, cerrando el pase tras de sí.
―Tienes un mal carácter―comentó―. Eres una amargada.
―Y aún conociéndome te gusta joder mi humor. Vamos, sujétate de mí, hare un jutsu que nos sacara en un santiamén de aquí.
Las toscas manos del ninja se enredaron en su cintura, pasando a apresarla entre sus fuertes brazos. Estiró un poco las manos y toco el suelo.
Gracias al cielo que aprendió lo básico del elemento tierra en su tiempo fuera.
Las rocas comenzaron a moverse, empujándolos a ambos por detrás hasta lograr vislumbrar una pequeña rendija de luz. La salida sellada resonó al contacto con el puño de la Haruno, volando lejos por el extremo golpe.
―Parece que salimos ―dijo algo más relajada ―. Si seguimos por entre los naranjos del sector F-3 será casi imposible ser encontrados.
Dio una vista alrededor, esperando encontrar aquel hermoso color arena de los frutos que, según sus cálculos, deberían estar en la zona de escape. Pero el color arena de los frutos era diferente, más oscuro que el tono de maduración en el cual deberían de estar.
―Algo anda mal.
Kai se acercó, tras asegurarse de haber sellado su ruta de escape y la tomó por el hombro, observando el entorno.
―Esta no es la zona donde deberíamos estar ¿verdad? ― pregunto.
Kai no respondió para nada, y eso le dio aún más mala espina.
―Parece que ese antídoto no sirvió del todo, no pude detectar chakras aparte de tus dos compañeros de equipo, y tenemos a casi un equipo completo de asalto aquí. Estamos atrapados.
Su tono sonó algo fastidiado, en combinación con su rostro terminaron por tensar de vuelta a la pelirosa. El entorno donde se encontraban no tenía razón de ser, por ligeros detalles que solo ellos dos podrían notar, tras años de investigación y desarrollo. Estaban dentro de un genjutsu.
―Es mi culpa ― le excusó ella, juntando toda su cólera para poner más fuerza en un punto en específico de su cuerpo― .Debí tener más cuidado, solo quédate a mi lado por ahora.
Ahora estaba molesta.
―Van a salir con más de un par de huesos rotos― maldijo en voz baja.
Se ajusto la pequeña mochila que traía y respiro profundo. Tantos años de entrenamiento tan excesivo, largas horas de preparación física y mental, le vendría bien probarse en contra de ninjas de la hoja. Pues, tras derrotar a todos los prisioneros durante su estancia en el pueblo, el no tener enemigos más letales que su ayudante era aburrido, debía buscar un oponente de mayor nivel y tenía ninjas servidos en bandeja de plata.
Levantó la pierna derecha y suspiro de nuevo, dejando una justa cantidad de chakra correr por su cuerpo, justo al final de su bota. Y golpeó el suelo con majestuosa facilidad.
No hubo sonido de quiebre por dos segundos, cuando del filo del zapato de la ninja emergió una pequeña grieta, la cual creció desmesuradamente en unos cinco metros de ancho justo en dirección hacia donde Kai había mirado antes. La grieta perforó el suelo en un sonido estremecedor, dejando ver una profundidad atemorizante cuando uno se asomaba al filo.
― ¡Salgan de una vez, no tengo su paciencia! ― se quejó en voz alta, dirigiéndose a las inquietas sombras que se asomaban por entre el bosque.
Estaban bastante asombrados por la inhumana fuerza de la kunoichi. Era obvio que poseía una fuerza similar a la de la Hokage, pero la que acababan de presenciar era muy diferente a la regular. Desde un principio, cuando se les encomendó la misión de ir en busca de la desaparecida kunoichi entendieron que no sería algo fácil. Pues, el mismísimo Kakashi había fallado en repetidas ocasiones.
"Se la ha tragado la tierra"
Dijo en una de las reuniones. La rubia medico no estuvo ni un ápice contenta con la respuesta, y tras un periodo de irritación y negación, finalmente cayó en cuenta de que algo andaba mal con su alumna.
No obstante, los mil y un problemas que siguieron a la villa no les dejaron ni un segundo para pensar en la Haruno. Se mantuvieron ocupados con las misiones y la restauración de su nación, algo desquebrajada desde la guerra, hasta olvidarse de nuevo de aquella enamoradiza ninja que solía gritonear de pequeña.
Lo olvidaron muchos, excepto el equipo más trágico de toda su generación.
El equipo siete.
Muchos se preguntaron qué malicia habían hecho los antepasados de todos ellos para merecer tanta desgracia. El padre de Kakashi fue un héroe aunque muchos lo negaran, la familia Uchiha recupero su prestigio después del sacrificio de Itachi y Sasuke durante la guerra, y Sakura… la pobre Sakura había dado la vida de sus padres.
Todos en su generación, absolutamente todos se acongojaron al enterarse. Incluso Neji se había ofrecido a llevar un arreglo de flores a la casa de la Haruno, y ni que decir de Lee, él estaba dispuesto a avergonzarse en público de ser necesario, con tal de poder aliviar un poco el dolor de la chica.
Se reunieron todos, a esperas de que alguno diera una opción factible sobre qué hacer con los tres "desafortunados" amigos, en una zona de entrenamiento vacía, donde después de la guerra solían conversar para aligerar los temores o solo para disfrutar de una amigable compañía. A veces iban solos y se encontraban con miembros de otros equipos, lo cual resultaba aún más gracioso por las marcadas diferentes que existían entre ellos.
Y casi en broma, se encontraron todos los demás equipos, acongojados por la extraña situación en la que estaban sus equipos.
Rápidamente se miraron las caras y se sentaron en círculo, dispuestos a buscar una solución.
La prioridad era ver quién despertaba primero. En esos momentos todos los del equipo siete estaban internados en cuidados intensivos, claro que los dos varones ya habían sido estabilizados, pero la chica seguía bajo alta supervisión.
Ino les vino con los por menores de su estado, y con todos los chismes del hospital también. Por lo general todos tenían heridas menores, nada de gravedad, gracias al continuo esfuerzo y gran trabajo del equipo médico que dirigió la Haruno en el campo de batalla.
Pero justo cuando se proclamo la guerra, Tsunade estaba al borde del suicidio tras usar su chakra para salvar a los demás Kages, Shizune e Ino tuvieron que sacrificar toda su energía para lograr que Katsuyu regenerara su cuerpo.
Y la pobre Sakura quedó al mando de todas las cuadrillas médicas de las cinco naciones. Las dirigió de manera exitosa, corriendo de un lado a otro con varios clones para dar las indicaciones y tratamientos más especializados, se había tragado como cinco pastillas soldado para mantenerse en forma y aún así, la cantidad de heridos y muertos solo venía en aumento.
Pasaron casi seis horas hasta que Kakashi, en compañía de los cuatro Kages de los países extranjeros, vinieron con los cuerpos de sus dos compañeros de equipo.
La mejor amiga de la Haruno no se omitió ningún detalle, pues fue ella quién llegó con los cuerpos heridos de ambos ninjas, incluso les brindó los primeros auxilios antes de correr a ayudar a su maestra, y podía decir que si alguien en el mundo podía salvarles la vida, era únicamente Sakura.
La llamaron desde fuera, ella salió como una bala a encontrarse con sus compañeros, mentalmente preparada para ver sus heridas. Pero aquello era muchísimo peor. El pulso apenas y se sentía, habían perdido poco más de un tercio de sangre cada uno, y ni que hablar de las miles de cortadas que tenían en el cuerpo.
Ordenó con agilidad un par de camillas, y aunque muchos no querían atender al Uchiha, se las manejo por si sola y tras cargarse un carro lleno de utensilios médicos se encerró en una carpa. Ino la ayudo en todo, Shizune cayó desmayada ni bien piso la estación medica, y bajo la vigilancia del Kazekage de la arena, empezó el extenuante procedimiento de curación.
Podía escuchar las miles de quejas afuera, quejas diciendo que el Uchiha debía morir por traición a la hoja e intento de asesinato contra el Raikage. Ino le brindaba apoyo moral, Gaara cubrió todo con una capa de su arena, brindándole un silencio para que pudiera curar a uno de sus mejores amigos, Naruto, y al amigo de este, Sasuke.
Luego de horas ambos chicos no hacían más que empeorar y el chakra de la Haruno seguía decayendo sin hacer progresos.
La chica calló por un momento, y cuando volvió a hablar solo dijo que, de alguna forma, Sakura había logrado salvar a sus compañeros de equipo y dejó pasar el veneno que había ingresado en su cuerpo. Incapaz de decirles la verdad sobre la enfermedad de la Haruno.
Gracias al cielo, el veneno dejó de expandirse por el cuerpo de la ninja y comenzó a responder positivamente al tratamiento que Shizune le proporcionó. Tsunade no dejaba ni por un segundo su lado desde que recupero la consciencia, y peor aún, al enterarse de que los padres de su "hija" habían muerto en batalla, solo esperaba la mejor reacción por parte de ella.
Ino solo dijo que fue Kakashi quién le confesó toda la verdad a su alumna y para cuando Ino supo de su estado, Sakura ya le había encargado todo a Sai y a sus maestros. Sin incidir o soltar una sola lagrima por el tema.
Y la prioridad se volvió ella, todos habían ido a verla por lo menos una vez, desde que salió del hospital, y tras dejar sus condolencias y hablar muy cordialmente con ella, se marcharon a esperar que los otros dos jóvenes del equipo siete despertaran y supieran como lidiar con ella. Después de todo, no existía otra persona en el mundo aparte de la propia familia, que pudiera entender a un ninja de su generación. El balde de agua fría se lo llevaron cuando Ino los juntó entre gritos, totalmente desesperada, diciendo que Sakura había abandonado la villa con destino desconocido.
Fueron en grupo a reclamar, Kiba usó casi el mismo tono alto y demandante que Ino al referirse a la Hokage y a su extraña decisión, pues se había encariñado con Sakura por su gran fortaleza y las innumerables veces que ella venía a curarle a él y a su adorado compañero canino. Aún peor fue afrontar que la Hokage fue engañada en un momento de debilidad, tras firmar lo que ella creía como un documento legal para el entierro de los progenitores de la familia Haruno, y en realidad era un pase libre para visitar otras naciones.
Kakashi y Yamato poco sabían sobre Sakura, el ninja copia se excusó diciendo que era lo mejor, y lo único, que como figura paterna pudo concederle a su alumna, mientras que el usuario madera defendió el hecho de que ella necesitaba un tiempo para curarse por dentro.
Sai fue mucho más frió y seco.
"Lo que Sakura necesita es algo que la Hoja no puede darle, algo que solo encontrará fuera de las paredes que la al refugiado por demasiado tiempo"
Y esperaron, aguantaron con engaños las reacciones de Naruto y la frialdad de Sasuke con respecto a la chica perdida. Pero no duro mucho hasta que ambos descubrieron que la mujer de su equipo decidió marcharse por propia voluntad, con la ayuda de sus maestros, y sin dejar un rastro al salir.
Se escaparon en un par de ocasiones a ver donde podría estar, incluso interrogaron a Kakashi pero este no soltó ni media palabra. Se pelearon por mucho tiempo con sus maestros, rogaron a Sai por una pista, pero ni el pintor pudo decir sobre ella.
Viva o muerta, la pelirosa se había extinguido de la aldea, sin verlos reunidos siquiera.
Todo se volvió más oscuro en el equipo siete por un tiempo, sin hablarse y con furia contenida, preocupados cada uno a su manera por el paradero de la chica. Ni siquiera la habilidad del Kyuubi o las miles de serpientes que ambos mandaron en busca de rastro sirvieron, nada les daba la paz de verla de vuelta en la aldea. Se rindieron con el tiempo, con la única esperanza de que ahora era su tiempo de quedarse a esperar, tal y como ella hizo cuando ambos se marcharon. Ella espero en silencio, y ahora era también su turno. Se enfocaron en sus problemas, en sus entrenamientos, en sus nuevos conocimientos y reconocimientos para con su aldea. En todo lo que pudiera alejarlos del recuerdo del miembro más frágil del equipo.
Y ahora, tras tanto tiempo y análisis para dar con ella, el equipo de asalto la tenía a solo metros. Viva, fuerte y orgullosa.
Se acercaron a paso lento, observando con más detenimiento el cambio en ella. Mucho más alta, más entrenada y por lo visto, con un carácter más fuerte que aquel con el que dejó su aldea.
Los observó salir de sus escondites, los cuatro ninjas de su generación vestidos con trajes de jounin y Anbu, totalmente calmados y con un aura de tranquilidad al verla.
Podía distinguir claramente el largo cabello castaño de Neji, convertido en un digno Anbu con máscara de felino; el inconfundible color verde del traje de Rock Lee, con la banda atada en la frente y una máscara simple color gris; el frívolo aire de Shino y la familiar aura amigable y rebelde de Kiba, acompañado de su fiel Akamaru.
Todos reunidos frente a ella, como algo irreal. Más maduros, fuertes e independientes.
El tiempo no pasaba por las puras, menos en vidas tan complicadas como las de los ninjas.
El genjutsu cayó, rebelando que su localización era apenas la mitad del bosque. Les habían tendido una perfecta trampa.
―Ha pasado mucho tiempo, Sakura― le hablo con calma Neji, dando un paso frente al cuarteto de varones.
Ella sonrió bajo la máscara, se mantuvo quieta y volteó a ver a su ayudante. Que descuido más problemático.
―Hola de nuevo, chicos― saludó, en un tono cortés y amable ―.Me alegro de verlos, mírense convertidos en Jounin y Anbu, es un gran logro.
―Sakura-san…― llamó Rock Lee, removiendo su máscara ante ella ―. Vuelve a Konoha. Tu estadía fuera ya no es posible, debes venir con nosotros, por favor.
Ella bajo la cabeza, algo apenada de ver el rostro esperanzado del joven. No había duda de que aún sentía algo por ella. Ilusión por ilusión.
―No tengo intención de volver a la Hoja, Lee-san― respondió, en un tono cortante, volteando a ver a su acompañante― .Tengo otros asuntos que atender, así que les pediré que se retiren de este pueblo.
Kiba avanzo a paso seguro, sin hacer caso a las advertencias de Neji ni a la mirada fría de Sakura. Se detuvo a unos pasos de ella y se sentó en el suelo.
―No me moveré de aquí. Ya ha sido suficiente tiempo, demasiado incluso para ti. Vendrás con nosotros a Konoha, quieras o no ― indicó, con total fuerza y una actitud despreocupada―.Mi deuda contigo aún sigue en pie y no me iré hasta pagarla, así que dejaremos este país contigo. ¿O prefieres que Naruto y Sasuke te escolten? Créeme cuando te digo que nosotros somos mejor opción que ese par.
En cierta medida el domador de canes tenia razón. Si era llevada por Neji y su grupo tenía más posibilidades de escapar que con sus dos compañeros de equipo. Ellos no la conocían tanto, los había engañado antes con facilidad cuando fue a por Sasuke, la diferencia no sería mucha ahora.
Era fácil estando sola.
El problema es que tenía a Kai consigo.
―Me rehusó a ir con cualquier de ustedes― contestó, remarcando su punto con un fuerte pisotón al suelo ―.Tengo mis asuntos, soy un miembro libre de Anbu entre Konoha y Kumogakure. No hay razón por la cual deba de volver con ustedes, mis acciones son libres de juicio y ahora trabajo por mandato directo del Raikage. A menos de que tengan una orden directa por su parte, pueden largarse por donde vinieron.
Kiba chistó por su terquedad. Rock Lee se tensó al igual que Neji, ambos mirándose en busca de algo con que persuadir a la chica.
―No tienen nada ¿o sí? Ahora lárguense junto con Naruto y Sasuke de aquí. ¡No estoy de ánimos para aguantarlos ahora! ― gritó, girándose en compañía de Kai, emprendiendo su marcha a las afueras del bosque.
Pasó por el lado de Neji y Rock Lee y se detuvo un momento.
―Agradezco su preocupación, volveré a la Hoja cuando lo crea necesario. Hasta pronto.
Y siguió un par de pasos.
―Puedes marcharte Sakura, pero antes tenemos que ver quién es el sujeto que anda contigo ― informó Shino, tan perspicaz como siempre, mirando directamente a Kai.
Como detestaba al usuario de insectos.
―Es mi ayudante, ninja de este país― respondió ―.Eso es todo lo que debería importar ¿no?
Shino se acercó a ella, mirando de arriba abajo al pelirrojo. Kai se mordió los labios bajo la máscara, Kami como deseaba romper en pedacitos a Shino por su gran bocota.
―Importa cuando es un ninja del libro Bingo.
La escena no era para nada amigable. Se habían tardado un poco en vencer a un grupo muy extraño de prisioneros al buscarla. El instinto de ambos no podía estar equivocado, cuando por fin pudieron salir del bosque, tras quedarse un par de días inyectándose tantas cosas contra los venenos y comer solo un par de frutas que las ranas les trajeron desde su mundo, por fin habían logrado infiltrarse en ese pueblo.
Les importó muy poco la estrategia de infiltración de Shikamaru e hicieron las cosas a su modo. Ya suficiente estrategia tuvieron todo este tiempo y muy pocos resultados, y por fin, cuando una ligera pista se asomaba por su camino, era hora de tomar las rutas más rápidas y sencillas.
Hora de actuar y poco pensar.
Claro que por esa gracia terminaron enfermos hasta del dolor de uñas. Ese bosque estaba más que maldito. No había ni una cosa que no fuera toxica y ya no confiaban ni del agua. Gracias al cielo que Sasuke sabía de venenos por su estancia con Orochimaru, y sus confiables ranas le proveían de lo mínimo para vivir.
Pero al menos entraron antes que el equipo de asalto enviado por la vieja Tsunade. Pero su estancia no tardaría en ser descubierta, había muy poca gente en el pueblo, asi que no podrían infiltrarse fácilmente. No tenían ni rastros de la localización exacta de la pelirosa, y peor aún, no había lugar más que el bosque venenoso para acampar.
Ni locos se internaban de vuelta en ese lugar.
Acamparon en las lejanías del pueblo, ocultándose tras varios arbustos y una casa abandonada. No habían pasado ni un día desde que llegaron al pueblo y ya se cuestionaban la salud mental de su compañera de equipo. Ella era una mujer romántica, excéntrica y alegre. Nada comparado con lo gris de ese pueblo.
¡Era un pueblo- prisión por amor a Kami!
¿Qué fue a hacer allí su amiga? Que ellos supieran ella no tenía más familiares, tampoco conocidos que fueran de ese país, bueno casi ninguno. A excepción de un par de ninjas que vinieron desde sus aldeas para cortejar a la Haruno.
Fue satisfactorio que ella no estuviera allí para ser cortejada. Siendo los varones del equipo, y la única familia que le quedaba, iban a protegerla con uñas y dientes antes de que una cosa del género masculino se acercara a menos de tres metros del mínimo espacio personal.
El día fue mucho peor, el cielo era muy gris, llovió y apenas pudieron comprar algo de comida de uno de los pocos huertos que había en ese decrepito pueblo. Y siguieron con su búsqueda a escondidas, mirando de aquí y allá para buscar el brillante cabello rosado o algún rastro del chakra de la chica.
Nada, nada y más nada.
Parecía que la tierra se la había tragado enterita y no la quería escupir.
Al final del día decidieron cambiar de sitio, quizás no estaba en ese pueblo o ya lo había dejado. Quizás se había movido a otro poblado cercano por un tiempo.
Dejaron a un par de sus mascotas ninjas por si las dudas y se marcharon del pueblo, rumbo a su siguiente misión. Pero ni bien cayó la noche, cuando estaban a unos diez kilómetros de aquel decrepito pueblo, sus mascotas regresaron con grandes noticias.
"¡Shikamaru y Chouji fueron atacados en una de las casas del pueblo!"
"¡Huele mucho a medicina pero sabemos que Sakura estaba allí! ¡Shikamaru la identifico!"
Agradecían ser un tanto bestiales a la hora de correr y cazar a una presa. Se habían especializado en eso al ser Anbus del escuadrón de asesinatos. Buscar, cazar y asesinar. Tan simple como eso.
Claro que con Sakura no seguirían esa secuencia. Allí solo seria buscar, regañar, empacar como un saco y regresarla a la aldea. Muy simple. Regresaron al lugar que les marcaron sus mascotas y entraron misma emboscada, reventaron un par de ventanas y revisaron cada cuarto del lugar.
Sakura se había ido, las cosas fueron revueltas, había señales de más de un residente en el lugar y encontrar a los dos miembros del equipo de Ino, tirados como perezosos sobre unos futones y con unas cómicas caras de burla pintadas sobre su ropa solo empeoro su humor.
Ni siquiera les importo el par de trampas que activaron por accidente al salir casi volando de la residencia, apenas un par de de explosiones pequeñas y muchas cosas rotas.
Seguro que si la Haruno quería volver allí los mataría por destruir su casa.
Regresaron al camino por donde sintieron el chakra de la chica desaparecer, en compañía de un segundo que con seguridad era un ninja habilidoso. Lo más extraño fue terminar dentro de unas extrañas mazmorras que daban acceso a lo que parecía una extraña morada.
Genial, se habían metido en la prisión más peligrosa del País del Rayo.
Con seguridad Sakura estaba mucho más adelante, escapando de ellos a una velocidad que les pareció sorprendente. Escabulléndose por miles de agujeros, agujeros que eran sellados por los cínicos ataques de cientos de prisioneros que se les lanzaban encima.
"La flor que encontraron no dejará este jardín"
Pelearon con toda la agilidad que sus cuerpos lograron obtener, sin distraerse mucho en el hecho de que su compañera se salía de su rango de búsqueda con demasiada rapidez. Incluso parecía que el chakra de quién iba con ella cubría de cierto modo el suyo, ocultándolo de su búsqueda.
Pero justo cuando acabaron con los prisioneros tenían que darse cuenta.
Los "problemáticos" de los ninjas de su generación se habían colado también y por lo visto, ya se habían encontrado con su compañera. Y no parecía tan amigable como hubieran esperado.
El escenario estaba de cabeza, completamente, fuera de lugar.
Todos los alrededores estaban casi destruidos, Kiba, Rock Lee y Shino estaban tirados en el suelo, sin posible capacidad de moverse por las agujas filosas que estaban enterradas en su piel; dejando como único contrincante a Neji, quién tenía una que otra herida menor pero jadeaba y sus brazos presentaban un feo color violáceo.
Y en el centro, digna de una fuerte guerrera amazona, Sakura Haruno se erguía con el puño en alto y una pose de completa seguridad.
Su aspecto ya no era el de una chica miedosa. No al menos de lo que ambos recordaran. Era una mujer, una mujer hermosa, fuerte y temible. Sus ropas resaltaban el gran cambio en su físico, delineándola como una diosa de largo cabello rosa, perfectamente atado en una cola alta, con aquella mascara de líneas rojizas que le daban un toque místico e indiferente.
Se quedó más tranquila cuando notó el rápido efecto del veneno en los brazos de Neji. Era demasiado sencillo acabar con ellos dentro de un territorio que conocía como la palma de su mano.
Un par de golpes leves, kunais direccionados hacia algunos frutos venenosos y agujas para suspender las funciones de los nervios de cada uno y termino con la mayoría, a excepción del líder, quién con total calma seguía en pie.
No tuvo que molestarse en pedir el apoyo de Kai, se valía sola. Rock Lee arremetió con un fuerte taijutsu, digno de un maestro en el arte como él, y con hacer una sugestiva postura en el pecho del cejotas logró tocar el nervio que surcaba por su cuello, inmovilizándolo en el acto.
Kiba fue más cuidadoso, le dio pena tener que golpear a Akamaru así que solo lo sedo con un ligero perfume que traía en su bolso, lanzo un par de kunais en dirección a Kiba, este los esquivo, sin notar que había dando en el blanco al perforar dos naranjas que emitían un incoloro e inoloro veneno.
Esquivó un par de ataques y agradeciendo el hecho de que se contenía al atacarla, lo observó caer también al suelo, sin posibilidad de moverse. Luego vino Shino, ese fue más complicado pero con agilidad logró terminar con su batalla también.
Neji, sin embargo, resistía muy bien el veneno de parálisis que había en el ambiente, así como los líquidos que logró insertar en su sistema con ayuda de las agujas.
Y el extraño calor de los chakras de sus compañeros de equipo la golpearon con demasiada fuerza. Su cuerpo se contrajo en un involuntario susto al sentir aquel calor abrazador de sus presencias al estar cerca.
Volteó a verlos, resistiendo la tentación de llorar como solía hacerlo de pequeña, allí, agachados en una ramas , mirándola directamente. Analizándose entre ellos como totales extraños. Muchos más altos, un físico más marcado y una temible presencia.
Podía distinguir el rubio cabello, ahora mas largo del Uzumaki. Se veía mucho más fuerte y confiable que antes. Sasuke, por otro lado, conservaba esa majestuosidad que tenia de joven, con aquel cabello negro azulado cayendo por los bordes de su máscara. Un zorro y una pantera, buenos animales para identificarlos.
Se hinchó el pecho de orgullo al ver que el tiempo les había caído muy bien. Se sentía orgullosa de no estar allí para detener tan gran progreso, ambos vestían como Anbus, bien sabía que eran asesinos de elite, los ninjas más poderosos de su aldea y candidatos al puesto de Hokage.
Ambos bajaron de los arboles, con una agilidad envidiable. Se pusieron de pie, observando el espectáculo que la pelirosa armó con los miembros del escuadrón de asalto y se quitaron sus mascaras, dispuestos a aligerar un poco el ambiente.
―Te ves fatal, Neji ― comentó en broma Naruto, lanzándole un frasco pequeño― .Toma eso o te pondrás azul.
El corazón de la kunoichi se encogió al reconocer aquellos brillantes ojos azules. El Uzumaki le volteo a ver, con una sonrisa agotada en el rostro.
―Encontramos a nuestra flor, teme ― dijo, golpeando el hombro del pelinegro. Este solo rodó los ojos, asintiendo en silencio ante lo dicho―.Te ves bien, Sakura-chan.
Ella bajo sus armas, guardando de nuevo las agujas en su sitio, sin capacidad para enfrentar el calmado animo con el que ambos varones la trataban.
―Puedo decir lo mismo… Naruto, Sasuke, este tiempo les ha hecho bien― comentó, ocultando una sonrisa cansada tras la máscara.
El Uchiha levantó la mirada, confrontando los orbes jade tras tanto tiempo luego de su último encuentro.
―Han sido cuatro años Sakura― dijo en un tono calmado― .Tanto tiempo y aún no regresas a la aldea.
Ella se llevó una mano al rostro, removiendo su máscara para entregársela a Kai en un gesto de gracia.
―Que sinvergüenza, Sasuke. Tú has pasado más tiempo lejos que yo― bromeó, cruzándose de brazos― ¿Y bien? ¿Qué trae a mis viejos compañeros de equipo a mi hogar? Dudo que hayan venido de visita.
El rubio apretó los puños a los lados, algo incomodo por el tono tan calmado y rutinario de la chica. Casi parecía que ella en verdad pasaba de su presencia allí.
―Volverás a Konoha con nosotros― afirmó, en un tono muy serio― .Tienes mucho que explicar y es necesaria tu presencia en la villa.
―Me niego.
― ¿Qué razón tendrías para quedarte en Kumogakure? No es una opción, Sakura― reiteró el Uchiha, pasando a ver al pelirrojo que estaba detrás de ella.
Sakura cubrió al joven de la mirada del pelinegro, desafiándole con la mirada.
―No es su asunto― exclamó en un tono más alto― .Ahora quítense, voy de salida ― exigió, dando un paso hacia adelante ―.No sé como lograron pasar de este bosque sin presentar síntomas pero si se interponen me asegurare de que no salgan hasta que me dé la gana.
Kai observó todo desde detrás, aún algo incomodo por los ligeros efectos que tuvo la última droga que Sakura puso en su cuerpo. Los ninjas de antes lograron quitarle la máscara que traía puesta en un descuido, razón principal por la que Sakura se puso a la defensiva tan rapido. No tenía razones para enfrentarse a dos ninjas tan expertos como los del equipo siete, Sakura tampoco parecía en el humor de ordenárselo, pero estaba más preocupado en el hecho de que los ninjas tirados lograran hablar y revelaran su identidad.
El castaño Hyuuga se dejó caer al suelo, ya más enfermo por los venenos, no sin antes llamar la atención del Uzumaki con palabras que lo sentenciaron al instante.
―Ese tipo es un prisionero de Kumogakure, está en el libro bingo ― exclamó, encontrándose con los furiosos ojos jade de Sakura ― ¿Lo estás protegiendo?
Todo se fue al demonio en cuento Neji abrió la boca. Sasuke ya tenía sospechas por la actitud pasiva de aquel ninja, pues a simple vista ni siquiera estaba herido. Mínimo alguno de los del escuadrón de ataque deberían haberle golpeado.
―Oe teme ― susurró el rubio.
Sasuke ya había sacado el libro de bingo que traía en su estuche portátil. No era posible que la Haruno anduviera paseando de aquí a allá con un prisionero de alto riesgo, ella no era tan tonta o loca como para hacer algo así.
―Joder― susurró, encontrándose con la azul mirada de su mejor amigo ―.Sí esta ― confirmó, enseñándole la foto y los datos del pelirrojo a Naruto.
Los ojos azules pasaron de la foto del libro bingo a Kai, luego a Neji y finalmente a Sakura.
―Debe de ser una broma ― murmuró para sí ― ¡Sakura-chan ese tipo a asesinado a su equipo! ¡Es un traidor de Kumogakure! ― exclamó molesto.
Estaba más que desconcertado con ella. Sakura siempre era cuidadosa, no temeraria. Siempre le golpeaba cuando se precipitaba a las cosas y no seguía el plan. ¡Ahora iba corriendo con un criminal que podía bien o no matarla! Sakura suspiró, muy a sabiendas de que diría el rubio. Creyó que la Hoja venía a recriminarle otras acciones, no precisamente el rumor de que su ayudante era un prisionera, y más bien "ese prisionero".
―El lobo rojo de la Nube, Kaito Mazune, sentenciado a muerte desde los catorce años― explicó el Uchiha, leyendo los cargos que se le imputaban al pelirrojo que estaba tras de Sakura.
Sí, su ayudante tenía unos feos antecedentes, pero a ella le agravada mucho. Le debía mucho. Y no pensaba entregarlo como carne de cañón.
―¿Qué no dijo Sai que Sakura vivía con su ayudante? ― comentó Sasuke, alzando una ceja para ver a Kai― Molestia no abras… ― amenazó con su voz, mirando directamente a la pelirosa.
O sí. Sakura había tomado de ayudante a un criminal de alto riesgo. El humo ya salía por las orejas del jinchuriki, nada de eso tenía sentido para alguien como Sakura. ¡Quería una explicación coherente pero ya!
―Dejen de mirarme así, es mi ayudante y punto ― exclamó ella con un tono aniñado.
Estaba jodida. Si Kakashi era un dolor en el nervio cuando se trataba de cuidarla, cuando se trataba de esos dos, eso era el infierno y el purgatorio combinados. De pequeños era una cosa, era débil y miedosa, pero de grande… ¿no reaccionarían igual no?
No pasaron ni dos segundos para que ambos varones e pusieran en guardia, con kunai en mano, listos para arremeter contra el pelirrojo.
―Quítate de en medio, Sakura-chan. ― exclamó el rubio, sin dejar de ver a Kai ―.Nos llevaremos a ese sujeto de vuelta a donde pertenece y luego vendrás con nosotros.
Ella golpeó el suelo con fuerza, resquebrajándolo de un puntapié. Se puso delante del pelirrojo, cubriéndolo con evidente intención de pelear.
―Retrocedan ― advirtió, alzando la pierna un poco más alto, con intención de romper el suelo de nuevo ―. Él no tiene nada con ustedes, ahora márchense de vuelta a Konoha, ya les he dicho que no tengo intención de regresar.
Los dos varones no cedieron.
―No vamos a pelear contra ti, no es nuestra misión ― dijo Sasuke ―. Solo quítate de en medio.
El filo de una aguja rozando su mejilla termino por callarlo. La sonrisa retadora de Sakura no estaba para órdenes.
―He dicho que él no tiene nada que ver en nuestro asunto.
Naruto bajo el kunai, mirando directamente los ojos jades de la chica y chequeo rápido su propio libro bingo, lo guardo tras leer y la volvió a mirar. Algo le decía que no bromeaba en lo absoluto. Iba a pelear por ese tipo. Por un criminal.
― ¿Por qué? ― preguntó, confrontándola ― ¿Por qué proteges a este criminal? ¡Ha matado a su equipo, incluso podría hacerlo mismo contigo!
La mirada dorada del pelirrojo se oscureció ante las palabras del Namikaze. Ya era hora de que tomara cartas en el asunto. Eso de estar en silencio y sin decir nada ya le estaba irritando un poco. Peor aún viendo la familiaridad que existía entre su protegida y aquellos dos varones.
¿Matarlo? Suficiente había tenido con toda las acusaciones que el Hyuuga había hecho sobre él ya hacía rato. Se adelanto un poco, apoyándose en el hombro de la pelirosa para abrazarla por detrás con una sonrisa triunfante.
El también quería jugar un poco.
― ¿Por qué no? Soy su pareja, para eso estamos. Para protegernos.
Los ojos negros y azules casi se salen de sus cuencas al escucharlo.
Ahora sí iban a matarlo.
No solo porque era un futuro objetivo. Sino porque ese avezado pelirrojo se había metido en terreno prohibido.
Ese lobo carmesí había tocado la flor de cerezo que ellos venían a resguardar desde niños.
Podía darse por muerto, porque no iba a salir vivo luego del Chidori y el Rasengan que iban a darle por todos los lados posibles.
La versión corregida, ya me mataba de solo ver las confusiones causadas por confundir Kiri con Kumo. Bueno, al menos ya no se verá raro. :D ¡Gracias por aclararme el error Nahare-san!
