Muy buenas, aquí MiniYo95 con un nuevo capítulo de esta serie. Antes, contestaré los reviews del OS anterior.

PetronilaChan: me alegra que te haya gustado el primer OS, y sobre todo que enfatices en la parte de los sentimientos de ambos, porque es, quizá, la parte que más me cuesta escribir. A mí también me encanta el NaruHina, y será la pareja principal sobre la que publicaré historias, pero no la única. En esta historia, de hecho, intentaré publicar sobre más parejas. Espero que sigas leyendo historias, porque merece la pena.

Sin más dilación, les dejo con este one-shot.


CONFERENCIA

Se acercaba el aniversario de la muerte de Jiraiya, y ya se había vuelto una costumbre que todos aprovecharan ese día para mostrarle sus respetos. Se acercaban al monumento que su último alumno había creado para honrar su memoria, depositaban una flor y se marchaban. Naruto nunca pensó que el ermitaño pervertido fuese tan querido, porque la gente de la Villa iba y venía constantemente, así que decidió esperar al final del día para hablar con Jiraiya, ya que necesitaba tiempo e intimidad para hablar con su maestro.

Al llegar la noche, Naruto terminó el trabajo de esa jornada y se acercó al monolito en homenaje a Jiraiya. Cuando llegó, se sentó en frente del monumento, sacó una botella de sake y se sirvió un trago. Las palabras no le salían, él no era alguien especialmente sensible, pero si había algo que le había afectado sobremanera, sin duda fue la muerte de su maestro. Se aclaró la garganta y, cuando supo qué iba a decir, comenzó a hablar.

- Hola, Jiraiya. Siento no haber venido más a menudo, pero dicen que más vale tarde que nunca. - dijo Naruto, en voz baja y algo emocionado. - Todo lo que tú querías se ha cumplido. El mundo está en paz y el esfuerzo de todas las naciones se ha mantenido en el tiempo, favoreciendo que todavía exista la alianza y que todos trabajemos juntos. En cuanto a mí…

Naruto dejó de hablar, y un par de lágrimas escaparon de sus ojos, para él no era fácil hablar con su maestro, más sabiendo que nunca iba a recibir ninguna respuesta. Tomó aire y se dispuso a continuar.

- En cuanto a mí, ahora tengo más responsabilidad. ¿Sabes que ahora soy el Hokage? Por fin he cumplido mi sueño aunque todo lo que hemos pasado hasta llegar aquí ha sido muy difícil, vivimos una guerra muy dura, perdimos a camaradas muy fuertes, amigos muy queridos y familiares, casi perdemos la guerra, pero entonces Sasuke apareció y nos ayudó. Luego peleamos hasta el límite, y finalmente cumplí la promesa de traer de vuelta a Sasuke.

Naruto dejó de hablar y bebió un trago, miles de recuerdos se agolpaban en su memoria y no sabía cómo expresarlos todos. Cuando se notó preparado, continuó con la charla

- Tras eso, tuve una misión muy dura, en la que tuve que ir a la Luna, a rescatar a Hanabi. Tú decías que yo estaba en la Luna, pues esta vez lo estuve de verdad. - dijo Naruto, riendo ante el recuerdo de las palabras de Jiraiya. - Allí fue cuando tomé en consideración a la chica que siempre estuvo ahí para mí, animándome, apoyándome, y al final me enamoré perdidamente de ella. Al final nos casamos y, bueno, formamos una familia. Estoy seguro que a mamá y papá les hubiera gustado conocer tanto a Hinata como a sus nietos… y a ti también.

La voz de Naruto tembló una vez más ante el recuerdo de sus padres, que dieron su vida por salvarle a él y a la villa. Eran héroes y eso es lo que quería ser él en el futuro: recordado con admiración como alguien importante.

- Si estás con mamá, dile que me estoy cuidando, que mi mujer no me iba a dejar que no lo hiciera, que como de todo y…

Naruto no pudo soportar más las emociones que albergaba su corazón y se derrumbó en un mar de lágrimas. Echaba de menos a su maestro, a su padre y a su madre, aquellos que, en momentos clave, estuvieron con él y no dejaron que se perdiera en las tinieblas; cuando no tenía nada por lo que luchar el simple recuerdo de sus padres era suficiente para darle moral y fuerzas para luchar por lo que fuese. Encontró las palabras adecuadas y, mientras lloraba, siguió hablando.

- Y que he cumplido con todo lo que me dijo. - continuó Naruto con la voz entrecortada. - He probado el sake, pero nunca abuso de él, porque ya lo hice el día de mi boda y no fue bien la cosa. Hubiera sido uno de los matrimonios más cortos en la historia de la villa, menos mal que Hinata me quiere y entendió que no era consciente de lo que hacía.

Naruto sonrió ante el recuerdo de la boda, o lo poco que recordaba de la celebración, había bebido de más y, según Hinata, había hecho cosas indecentes, pero ella, tan comprensiva como había sido siempre, había perdonado a su esposo y decidió pasar página, no sin antes oír de boca de su marido que solo iba a beber en ocasiones especiales y muy puntuales, ya que no toleraba bien el alcohol.

- También le puedes decir que la bufanda que hizo me encanta, pero que prefiero usar la que me hizo Hinata. Dile que me he convertido en alguien fuerte al que todos respetan, que no tengo problema con el dinero. Que he encontrado a una mujer que igual no es como ella, pero que me hace tremendamente feliz. A papá le puedes decir que la Villa está creciendo cada vez más, que su sacrificio no fue en vano, que es considerado un héroe y que todo sigue su curso.

El simple hecho de recordar los momentos que había tenido con sus padres fue suficiente para que Naruto volviera a derrumbarse una vez más, pero ya había dicho todo lo que tenía que decir, así que se levantó del suelo, se limpió un poco la tierra de su traje y comenzó a despedirse.

- Bueno, ermitaño pervertido, creo que ya he comentado lo más importante que me ha pasado últimamente. - dijo Naruto, con algo de tristeza por tener que despedirse. - Ojalá estuvieras aquí, seguro que me ayudarías en mi labor como Hokage. Prometo que vendré cada año a visitar el monumento que yo mismo erigí en tu honor y que te comentaré lo más destacado que me haya pasado durante el año. Ahora tengo que volver a casa, prometí a Hinata y a los niños que iría a cenar con ellos. No te olvido, maestro… No os olvido, papá, mamá… Hasta la próxima.

Tras decir esto, Naruto se marchó a su casa sin tener constancia de que, en el más allá, tres personas observaban a aquel rubio abrir su corazón, y se emocionaron mucho viéndolo así, no en vano, ese rubio era una de las personas más importantes para ellos.

- Sí que cuidaste bien de él, Jiraiya…

- Claro que lo hice, Kushina. - asintió Jiraiya muy convencido de lo que había hecho entrenando a Naruto. - Después de todo, no iba a permitir que mi ahijado fuese por el camino del mal, ¿no?

- Es curioso, cada vez que lo veo… Me veo reflejado en él.

- Físicamente es como tú, Minato, pero su actitud es idéntica a la de Kushina.

- Nuestro Naruto se ha hecho todo un hombre… ¿No es así, querido? - dijo Kushina, emocionada tras la escena que había visto.

- Sí, se ha convertido en un gran hombre y en un gran ninja. - dijo Minato con mucho orgullo. - Y todo gracias a ti, maestro.

Jiraiya sonrió ante el halago de su otro alumno y el padre de ese rubio, orgulloso de todo lo que había conseguido desde su marcha. Esa charla había sido muy positiva para ambos.