Love Trough Time

Bella es una chica común y corriente, y un día después de salir de una fiesta con el corazón roto por la traición de su novio, su vida cambiara de tal modo que cuando abra los ojos aparecerá en 1918…

Hola chicas como van? Me demore un poco pues hubo un problema con él envió del capitulo y porque la persona que escribió este libro me dejo el libro a mi para que lo siguiera, aun así yo tengo la idea de como terminarlo . Ando un poco desanimada con lo ocurrido con Robsten es muy feo, pero yo lo único que quiero es saber la verdad y pues nunca insultare a Kristen Stewart. Bien dejemos ese tema para otro lado, vamos con los Reviews:

alondrixcullen1498: Como dije me demore por cuestiones de envíos pero aquí esta

janalez: Gracias por tu apoyo

Alexa Swan de Cullen: Gracias publicare pronto.

Agus Swam Cullen: A mi también me encantan esas historias, y pues gracias.

dany-cullen-patt: Aquí esta despues de una larga espera

Isabella Marie Carlie Cullen S: Si lo siento es que mi vida es algo caotica pero trato de hacer lo mejor que puedo. Y pues gracias por que te encanen mis hisorias eso me da animos para seguir escribiendo aunque sea un poco floja :D

Aquí va el capitulo. Espero que les guste…

Disclaimer: Los personajes utilizados en esta historia pertenecen a su creadora, Stephanie Meyer… Yo solo juego con ellos, en diferentes situaciones creadas por mí. La publicación de esta historia en otro lugar es considerado plagio. Esta es una historia original. Queda prohibida su adaptación y/o copia parcial o total.

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· Love through Time ·

· Capítulo II·

· Maldito Sueño y el Sexy Doctor ·

(Beteado por Dani-vg9806)

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— ¿Dónde estoy?—pregunté tratando de levantarme, sin embargo, me maree por el brusco movimiento, por lo que volví a recostarme en el frio suelo.

— ¿Se siente bien?— volví a mirar al chico de ojos verdes, pues él había preguntado. Ahí lo mire detenidamente… Su cabello, completamente alborotado, tenía un extraño color cobre. En su rostro podía notar algunos rastros de la niñez. Debía tener, por lo menos, 15 años, aunque no podía dejar pasar sus muy buen desarrollados músculos (no más grandes de que los de el-bastardo-de-mi-ex-novio) atrapados en una camisa manga larga color blanco. Aunque… ¡Con el maldito calor que estaba haciendo! ¿Cómo podía aguantar?— ¿Señorita?

— ¿Qué?— pregunté aturdida.

—Le pregunté si se siente bien…

— ¡Ah!—exclamé —Eso creo…—respondí, pues me dolía un poco la cabeza.

Cuando volví a mirarlo noté que llevaba la ropa muy parecida a la que usaba el bisabuelo de Ángela cuando ella y yo lo visitábamos y lo llevábamos a pasear.

—Sera mejor llevarla a casa— dijo una mujer que estaba al lado del chico de ojos verdes. La mire detenidamente. Tenía el cabello del mismo extraño color que el del muchacho; era la viva imagen de él, o él de ella, pues por las arrugas de su rostro podía notarse que debía ser su madre. Lo único que los diferenciaba era el color de sus ojos, pues el de la mujer, eran grises.

— ¿Estas…—. La señora lo acalló con la mirada antes de que formulara su pregunta y le ordeno que me ayudara a levantarme.

Cuando estuve de pie, mire hacia abajo y me di cuenta de que llevaba el mismo vestido y los tacones de 10 cm de alto. A mis pies estaba mi bolso. Entonces recordé lo que había pasado.

—Maldición— susurré.

Mire a mi alrededor buscando algo que me fuera conocido, pero nada lo era.

—No, no, no, no ¿Dónde estoy?— susurré agarrando mi bolso que se encontraba a mi lado, y empecé a buscar mi celular. Lo encontré en el fondo de mi bolso, pero este no encendía.

—Diablos—grité, lanzando de nuevo el aparato dentro del bolso.

Cuando alce la visa me encontré con dos rostros mirándome preocupados. La mujer que tenía un bonito vestido color verde, de esos que se usaban en el siglo XX, se acercó a mi y toco mi mejilla.

— ¿Cómo te llamas?—preguntó.

—Be… Isabella Swan—me corregí rápidamente—pero puede decirme Bella—ella me sonrió maternalmente.

— ¿Eres de los Swan de Dowstrick?— preguntó el chico asombrado. Yo negué rápidamente.

—No, soy Bella Swan de Forks—dije como si fuera lo más obvio del mundo.

— ¿Forks? ¿Dónde es eso?—preguntó desconcertado. Sé que Forks es un pueblo de mala muerte y sin prosperidad alguna, pero…

— ¿Dónde estamos?— pregunté al darme cuenta de su reacción. Ellos me miraron como si a la que le faltara un tornillo fuera a mí.

—Chicago—respondió, el muchacho que se acercaba a mí.

¿Chicago? ¿¡Yo que hacía en Chicago!

Lo siguiente que supe es que todo se volvió negro y perdí la conciencia.

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La habitación en la cual había despertado estaba completamente oscura y respiré aliviada de que todo hubiera sido solo un maldito mal sueño.

Me estiré para agarrar mi celular pues tenía la duda de que horas eran, pero este no estaba. La mesa a mi lado no contenía ni mi teléfono, ni la fotografía de mis padres divorciados, ni mi inhalador.

Si, sufro de Asma.

Me levanté de la cama, y vi que tenía puesto un vestido blanco ancho y feo. Salí de la habitación y vi que esa no era mi casa, ni ese mi cuarto y sin duda el hombre que tenia unas toallas en la mano no era Charlie. Entonces hice lo que toda persona normal haría: gritar, y cuando lo hice corrí directo a la habitación, en la que me encontraba, cerrándola en el acto.

—Todo esto es un sueño, todo eso es una maldita pesadilla y despertaré en cualquier momento—susurré para mí misma. Sabía que lo que estaba haciendo era tratar de convencerme de que era un sueño…

Me dirigí hacia la gran ventana que había en la habitación. Retire un poco las cortinas y mire a través de ella. Vi unos carros parecidos a los que salían en la película "Casa Blanca", pero estos estaban a blanco y negro, y no andaban a más de 30 km/h.

— ¿Estas bien?— escuché mientras la luz se encendía, y me volvía hacia la puerta asustada. —Lo siento. Te asuste. —dijo el chico de ojos verdes.

—No te preocupes. Solo dame un minuto para que me vuelva a latir el corazón…

—Estabas llorando—afirmó, más no pregunto. Yo pase una mano por mi mejilla y, efectivamente, la sentí mojada.

Se acercó a mí lentamente y tomó mis manos. En el momento en que toqué su piel, sentí una corriente eléctrica pasar entre ambos y sé que él también la sintió, pues me soltó y me miro.

—Ven, siéntate— me dijo señalándome la cama con una de sus manos. Le hice caso y me senté.

— ¿Dónde estoy? ¿Qué paso?—pregunté mirando mis manos y las lagrimas volvieron a salir. —Lo último que recuerdo es que mi auto se iba a estampar contra otro y lu-

— ¿Qué?—interrumpió preguntando confundido. Con sus manos, delicadamente, alzó mi cara y me hizo mirarlo a los ojos. —Estas en mi casa. Te trajimos luego de que te desmayaras de nuevo—.

Nos quedamos callados. Esto parecía una mala imitación de "Algún Lugar en El Tiempo".

— ¿En qué año estamos?—pregunté. Si ya parecía loca, una pregunta como esa no me iba a hacer mas daño.

—1918—respondió incrédulo. Yo me paré de la cama, para luego, recostarme en esta. Creo que lo hacía por el shock.

—Es-Estas d-de bro-ma—. La risa no me dejaba hablar.

Cuando al fin me calmé volví a preguntar:

—Ya, en serio… ¿En qué año estamos?

—Estamos a 11 de Marzo de 1918—dijo mirándome como si estuviera demente, y entonces ahí volví a desmayarme.

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Sentí un horrible aroma en mi nariz, que me estaba causando picazón. Cuando abrí los ojos, puse mala cara por la picazón en mi nariz y me encontré con un ángel. Era muy pálido, tenía los ojos de un color dorado y su cabello era de un color rubio platino precioso. No debía tener más de unos treinta y dos años.

— ¿Me morí?—susurré al verlo y mi voz sonó algo ronca, por lo que carraspeé. El solo sonrió y soltó una risita.

—Por suerte Señorita Swan, usted solo sufrió un desmayo

Yo estaba totalmente deslumbrada por el hombre, o el ángel, o lo que fuera, pues se parecía mucho a la descripción que hacía mi abuela de los vampiros. Mi cuento favorito era en el que una muchacha se enamoraba de un vampiro, pero este no le correspondía y luego desparecía de su vida. Su toque fue completamente frio, igual a como lo contaba mi abuela…

"… Frio como el hielo, tan o más duro que el diamante, blanco como la cal, tan fuerte que cargara un elefante y tan rápido que ni lo veras; con una belleza inimaginable, y una caballerosidad que te enamorará…"

Eran las palabras exactas de mi abuela.

—Gracias doctor…

—Cullen, Carlisle Cullen—dijo sonriéndome de nuevo.

—Gracias doctor Cullen— le devolví la sonrisa.

Se escuchó un carraspeo, y volví la mirada hacía chico y a su madre -de los cuales no tenía idea de cómo se llamaban- a un lado pegados a la pared. Él se encontraba sexymente recostado en ella, y me miraba fijamente, lo que hizo que me ruborizara y sintiera mariposas en el estomago.

—Doctor— llamó el chico de ojos verdes. El doctor Cullen volvió su mirada hacía él. —Ella en el parque nos pregunto dónde estábamos y luego se desmayo. Cuando despertó me preguntó qué año era y se volvió a desmayar...

—Interesante— dijo y luego me miró— ¿Sabes cómo te llamas?—yo asentí— ¿Qué mas recuerdas de ti?—yo me sentía intimidada por la mirada de todos y no me sentía cómoda al hablar. El doctor se dio cuenta y los miró.

— ¿Podrían darnos privacidad, señora Masen? Por su actitud se nota que es algo tímida—ellos asintieron y salieron. El chico de ojos verdes me miró antes de salir.

— ¿Así está bien?—yo asentí—Entonces prosigue—dijo sereno.

—Mi nombre es Bella Swan—dije. —Tengo 17 años y vengo de Forks, Washington. Mis padres se llaman Charlie Swan y Renée Dwyer, y están divorciados. Ella está casada con Phil, un jugador de Beisbol—el me miraba atento. —Me falta un año y medio para salir del instituto ¡Ah! Y nací el 13 de Septiembre de 1995 y…

—Querida no pudiste nacer en 1995, porque estamos en 1918—interrumpió tratando de razonar conmigo.

—No, no es cierto. Yo nací en 1995 y lo último que recuerdo es que era 30 de Junio de 2012 y yo salía de una fiesta en Forks, cuando de pronto choque con otro auto, porque estaba ebria y luego aparecí aquí—. Tenía que admitir que esto parecía un programa de televisión, muy parecido a Punk'd, pero no lo era, pues no era famosa, y me había chocado contra un auto.

—Esto es una maldita pesadilla, por eso sueño contigo—dije seria, pasándome la mano por el cabello.—Sabia que algún día, los cuentos de mi abuela sobre vampiros y hombres lobo, me iban a volver loca— dije más para mí misma, pero el pareció escucharlo, pues se quedo pasmado. Por un segundo pareció que se había puesto más pálido. Claro, si todavía podía hacerlo.

—Vampiros…—susurró o eso me pareció oír. — ¿Qué te decía tu abuela sobre ellos?—. Esto se me estaba tornando muy sospechoso. ¿Quién preguntaba cobre cuentos de vampiros?

—Pues la historia siempre comenzaba así: "Existen seres además de los animales, las plantas y los seres humanos. No son marcianos, ni fantasmas. La mayoría de estos, provienen de todos los cuentos de terror que alguna vez escuchaste. Ellos viven a nuestro alrededor… El que te contaré es sobre un ente terrenal tan frio como el hielo, tan o mas duro que el diamante, blanco como la cal, tan fuerte que cargara un elefante y tan rápido que ni lo veras; con una belleza inimaginable, y una caballerosidad que te enamorará... Ese querida mía, son los temidos vampiros…". Eso es lo que recuerdo—le dije terminado de recitar la frase introductoria de todas sus historias, a la perfección.

—Tu abuela tenía una gran imaginación—dijo burlón, pero en su cara había preocupación.

—Entonces, ¿Qué te preocupa?—dije y él se puso serio otra vez.

—Digamos que te creo... ¿Cómo llegaste al pasado?—preguntó desviando el tema.

—No tengo ni pu…—no termine la frase pues me miro con severidad. —No tengo ni idea—rectifiqué. —Pero… ¿Me crees?-pregunté dudosas.

—Digamos que soy de mente abierta—dijo sonriéndome. —Ve a mi consultorio pasado mañana, y veremos que podemos hacer—. Se levantó y caminó hacia la puerta, luego volteó y me dijo:

—Ve de noche, en la mañana me queda muy pesado—, para luego desaparecer por la puerta.

Entonces me encontraba en 1918, por alguna extraña razón que no conocía. Tenía que inventarme una historia para que no me tomaran por loca.

Pasaron unos minutos, y luego por la puerta entro la señora Masen con una taza de té y unas galletas, sonriéndome maternalmente. Me los puso con cuidado en la pierna y se sentó a mi lado. Me miraba con preocupación.

—Gracias señora Masen. —dije sonrojándome, ella soltó una risita.

—No te preocupes Bella. Llámame Elizabeth—.

Después de un momento, pareció recordar algo. —El chico que vistes, es mi hijo. Se llama Edward… El muy maleducado ni se presentó—dijo reprobatoriamente.

Yo sonreí, se parecía mucho a mi madre. Traicioneras lágrimas salieron de mis ojos. Recordarla no ayudaba por la situación en la que me encontraba. Elizabeth me miró y limpio algunas lágrimas.

—El doctor me dijo que habías perdido la memoria y que solo recordabas parte de tu vida; la ultima que viviste, por culpa de ese horrible accidente de auto del que Edward me habló—me miró para luego darme un abrazo. —Puedes quedarte aquí todo el tiempo que desees.

—No quiero abusar de usted, Señ-… Elizabeth—corregí cuando me miró.

— ¿Tienes a donde ir?—preguntó. Yo negué.

—Pero me conseguiré un lugar—contesté rápidamente.

—Te quedaras aquí hasta que estés completamente bien; económicamente y saludable. Luego si quieres te vas—dijo severamente, a lo que yo asentí. Ella sonrió. —Bien. Cómete las galletas y tómate él té. Mañana te hare un festín del que después no podrás comer en días—dijo.

Se levantó y salió de la habitación deseándome las buenas noches.

Esta iba a ser una gran y temeraria aventura y… ¡SOLO ME PASA A MI!

Sé que me demore, y pues no puedo comentar mucho, ya que es un poco tarde, son las 10:00 pm, y apenas me enviaron el capi lo subi. Bien pues soy Naty la que escribe las mayorías de las historias, y si leen Perro Amor y EOD, reconocerán mi forma de escribir

SEE U LETTER

NATTY