2. Sorpresas desagradables
- Escribe cuando puedas hija- decía el padre de Lily mientras se despedían.
- Lily, cariño, ¿no podrías ser más buena con tu hermana? Compórtate como una persona madura...
- ¡Mamá! Ella siempre empieza, además, la mayor es ella, ¡qué se comporte como adulta! Y no empieces, no quiero irme a Hogwarts pensando en ese error de Dios que tengo como hermana...
- Lilian- dijo su padre con tono de reproche.
- Está bien, sé que hicisteis lo que pudisteis con ella, no os culpo de que... vale, vale, adiós mamá, adiós papá- les dio un beso a cada uno y, bajo la mirada amenazadoramente peligrosa de su madre, subió al tren.
Como aún quedaba algún minuto para que este se fuera, fue a buscar un compartimiento vacío y empezó a instalarse.
Antes de que alcanzara a sentarse, entró alguien.
- Perdona, ¿puedo sentarme aquí? Es que todo está completo.
Una chica de pelo... ¿¡¡¡rosa chicle!!!? Bueno... bajita y delgada, de nariz menuda y ojos color miel, estaba apoyada en el marco de la puerta. Lily asintió, sorprendida por su aspecto.
- ¿Te había visto antes? Es que... no me suenas, ¿Eres nueva?
- No- dijo sonriente la chica- Me llamo Nymph... ¡ Tonks! Y empezaré segundo, en Gryffindor.
- Y... esto, ¿tu pelo? Me hubiese fijado antes, no pasa muy desapercibido, que digamos...
- Es que soy metamorfomaga, ya sabes, puedo cambiar mi aspecto a placer.
- ...que envidia- Lily se puso a reír- Bueno, da igual, tal como estás ahora, vas a llamar mucho la atención.
El tren ya había empezado su camino hacia Hogwarts y los alumnos rezagados buscaban a sus compañeros. La chica estaba preguntándose dónde se habrían metido sus amigas cuando una voz familiar interrumpió sus cavilaciones.
- Evans, nos instalaremos aquí, si no te importa.
Lily se giró hacia la puerta, helada al reconocer la voz que se dirigía a ella. James Potter, Sirius Black, Remus Lupin y Peter Pettigrew eran los que, nuevamente, habían abierto la puerta.
- Está ocupado, Potter, lárgate de aquí.
- Todos los compartimientos están completos menos este, Evans- explicó Sirius.
- ¿No me digas? A ver, déjame contar... Estoy yo, está Tonks, caben Lupin y Pettigrew, pero... no, para tu egocentrismo y el complejo de superioridad de Potter no hay espacio.
- No importa Evans, no ha sido una petición, nos instalaremos igual- James de encogió de hombros con serenidad y se sentó delante de la pelirroja sonriendo provocativamente.
- ¡Maldito Potter!- "Mantén la calma Lily, no dejes que te saque de quicio, sé más madura que él" James levantó los pies del suelo y los colocó en el asiento de al lado de la chica "¿Es qué no desea seguir viviendo?".
Tonks se había quedado callada, observando la escena, pero viendo que tendría que pasar el viaje con ellos, decidió presentarse:
- Me llamo Tonks, y por mí podéis hacer lo que os apetezca, mientras no molestéis...
Todos asintieron. Gracias a Tonks, la tensión disminuyó visiblemente, y los merodeadores también se presentaron, excepto Sirius, pues resultaba que los dos eran primos, y James que seguía compartiendo una mirada asesina con Lily, al menos por parte de la última. Parecía que le iba a pegar, pero Remus intervino para salvar la situación.
- Lily, esto... - Remus la cogió con fuerza de un brazo, haciendo que lo mirase a él- Lily, ¿recuerdas qué tenemos reunión de prefectos ahora? ¡Vamos, o llegaremos tarde!
Sacó a Lily casi a rastras del compartimiento y se encaminaron hacia el lugar de la reunión. Lily iba insultando a James con rabia y juntaba continuamente el puño derecho con la palma de la mano izquierda.
- Remus, ¿por qué demonios habéis tenido que venir? Sabes que me caes bien pero, ¿tenían que venir esa especie no evolucionada de chimpancés?
- No los conoces, Lily, en realidad son buenos chicos... Bueno, muy en el fondo quizás. Lo que quiero decir es que son muy especiales y eso se les ha subido a la cabeza pero... mejor me callo.
- Sí- dijo Lily secamente, que lo miraba con mala cara.
Al final llegaron al compartimiento de los prefectos, donde les dijeron lo de siempre, cuando tendrían que hacer rondas, los castigos más típicos, cuantos puntos eran los normales de restar... pero ningún prefecto seguía esas directrices y se mostraban poco imparciales.
Cuando por fin acabaron, fueron directamente a su compartimiento, pues no les tocaba patrullar en todo el viaje. Lily seguía un tanto enfadada, pero estaba decidida a ignorar a los merodeadores durante el resto del trayecto.
Al llegar, encontraron que todos estaban charlando animadamente y, además, había otra persona en el lugar.
- ¡Kate Wait!¿ Qué haces aquí? ¿Cómo puedes intercambiar más de dos palabras con estas hormonas andantes?
- Cálmate Lily- respondió la chica. Kate era alta y delgada, con una figura perfecta, de ojos almendrados resplandecientes, y una cabellera negra terminada en tirabuzones que le llegaba hasta media espalda. A pesar de su apariencia de modelo, era muy inteligente y con muy poca confianza en sí misma-. Sólo hablábamos pacíficamente. Son unos engreídos, lo sé, pero siempre he pensado que entre los dos, llegaban a juntar medio cerebro.
- ¡Kate! Pensaba que estabas de nuestra parte y que le dirías a Evans que nos diera una oportunidad para hablar como personas civilizadas – dijo Sirius haciéndose el ofendido.
- ¿Bromeas? ¿Vosotros, hablar como personas? ¿Y encima civilizadas? Creo que está fuera de tus posibilidades, Black.
- Sirius, habla por ti, la oportunidad se la deberíamos dar nosotros- murmuró James enfurruñado.
- Claro que sí, Potter, me perdonarás que no me arrodille ante ti para suplicarte, es que me duele la espalda de tanto aguantarte, ¡eres demasiado pesado!
- ¡Está bien, chicos! Cómo no paréis os encierro a los dos en algún lugar dónde podáis mataros tranquilos.
- Cállate, Remus- Lily echaba chispas por los ojos de lo enfadada que estaba- Mira, Potter, entiendo que Black sea un creído, porque puede permitírselo, lo tiene todo ¡pero tú no!
- Ey, Evans, gracias por el cumplido – Sirius sonreía irónicamente, mirando a James, que ya no sabía que más decir.
- Mira – dijo, respondiendo con lo primero que se le ocurrió-, lo que pasa es que nos tienes envidia. Eres gorda como una foca o quizás tienes alguna extraña deformidad, que sé yo, porque si no, no sé como llenas esas ropas, además tienes pecas por toda la cara y eres más creída que nosotros, siempre presumiendo de tu inteligencia. No sé como Kate te sop... - antes de que acabase, Lily le había dado un guantazo con todas sus fuerzas. James no había dicho eso porque lo pensara, sólo que quería herirla, como siempre, pues se divertía con el intercambio de insultos, pero no esperaba que se lo tomase así. Ninguno de los presentes lo esperaba, ni siquiera Lily, que lo hizo como acto reflejo, igual que su respuesta.
- Tú no sabes nada de mí, Potter.
Fue un viaje duro. Lily sólo abrió la boca para pedir la comida a la bruja que pasaba con el carrito. James, que se había quedado ensimismado, estuvo todo el trayecto con la mano apoyada en el lugar del golpe y respondía a las preguntas con incoherencia. Kate y Sirius mantuvieron una charla animada sobre los ligues del último y sobre quidditch ( Kate jugaba como cazadora y era realmente muy buena); y Remus explicaba a Tonks y a Pettigrew cómo ser un buen estudiante a partir de 5º curso ( a pesar de que Pettigrew iba a 7º, pasaba por los pelos).
Al llegar, un hombre inmenso esperaba a los alumnos en la estación, llevándose a los de primero para cruzar el lago en barcas. Los de los otros cursos iban en carruajes que se movían gracias a thestrals, visibles para muy pocos de los alumnos. Los merodeadores se subieron en uno, llevando al todavía pasmado James, con ellos. Tonks se fue con sus amigas del mismo curso y Lily, Kate y Elizabeth subieron a otro. Elizabeth era una chica de Hufflepuff de su edad, las tres juntas eran muy buenas amigas. Elizabeth, o Sun como la llamaban todos, era un poco baja y menuda. Daba una falsa imagen de fragilidad pero era muy activa, era rubia (de aquí lo de Sun) y tenía unos grandes ojos grises.
Lily seguía absorta en sus pensamientos. "Me he pasado, le he pegado demasiado fuerte y además había empezado yo, pero por otra parte..." se paró un momento porque Sun le preguntaba que qué le pasaba. Pero Kate empezó a explicárselo y volvió a quedarse absorta en sus pensamientos. "...pero por otra parte, ¡se lo merecía! Hacía tiempo que deseaba hacerlo, ¿por qué no me siento mejor? Ag, todo por culpa de ese Potter. Mejor olvidar este asunto, la selección va a empezar". Efectivamente, el sombrero tosía para llamar la atención sobre él, entonces, la gran rasgadura de su boca se abrió y empezó a cantar.
"¡Bienvenidos seáis todos!"
Os digo, pues acabamos de empezar
Un nuevo año, y nos toca hincar los codos
Y olvidar todo lo demás.
¡Hola a los nuevos!
¿Queréis ser Gryffindor?
Seréis un gran triunfador.
¿Os tocará Hufflepuff?
Prácticos, os tocará actuar.
¿Pensáis en Ravenclaw?
Listos, preparados para pensar.
¿Ambicionáis Slytherin?
La pureza de sangre vais a necesitar.
Ahora os voy advertir,
Éste año gran cuidado,
Pues creo que mi presentimiento se va a cumplir,
No os unáis al más malvado.
Y ahora, pasad,
Que me toca seleccionar.
Dicho esto, la profesora McGonagall hizo pasar a los alumnos, que tiritaban por el nerviosismo. Así, empezó la selección.
- Whiter, Adrian.
- ¡Slytherin!
- Si que empezamos bien, pobre niño- oyeron que decía James. Cada vez que escogían a alguien, hacia un comentario como "Otro Ravenclaw, menuda panda de empollones" o "Mira este de Hufflepuff, esperemos que sea más inteligente que el capitán del equipo de Quidditch", pero si era de Gryffindor, no era tan crítico "Se le ve en la cara, ¿no crees, Colagusano? Va por el buen camino". Se notaba que ya le había quitado importancia a lo de Lily, pero se vengaría de ella.
La selección estaba finalizando, y los alumnos miraban ansiosos sus platos vacíos.
- Hilden, Artemis.
- ¡Ravenclaw!
- Tylie, Larma.
- ¡Hufflepuff!
Todos los alumnos aplaudieron el fin de la selección con alivio, pero para su desgracia, el director Armando Dippet aún tenía que decir unas palabras.
- ¡Hola, queridos alumnos! Sé que todos estáis ansiosos por llenar el estómago, pero he de daros una noticia. Demos todos la bienvenida a nuestro nuevo conserje, ¡Argus Filch! – un hombre joven estaba en la puerta. Sonreía desagradablemente a los alumnos, pero el director no pareció notarlo-, he de deciros que es un squib, así que, portaros bien con él, ¿eh, chicos?- Dippet había cometido un error pues todos los alumnos murmuraban y se reían por lo bajo del squib. El director se dio cuenta de la mirada de enfado de Filch porque enseguida añadió- Debido a su "debilidad" – más risas de los alumnos- se ha hecho caso a su petición y podrá colgar de los tobillos a cualquier infractor. Sólo les recuerdo que no pueden entrar al Bosque Prohibido y que, las demás reglas y prohibiciones las pondrá el nuevo conserje en una lista en la puerta de conserjería. Dicho esto... - no quiso alargar más el discurso pues los alumnos miraban, hambrientos, sus platos vacíos- ¡... a comer!
Dando dos palmadas, se sentó y los platos se llenaron de delicias. Lily comió sin mirar a los merodeadores que, aunque estando cerca de ella y de Kate, aún estaban a suficiente distancia como para que no tuvieran que entablar conversación.
- ¡Esto está buenísimo, Lily! ¿Los has probado?
- No, me estaba reservando para los postres, están demasiado buenos como para resistirse.
- Yo tenía razón, Evans. ¡Así llenas los jerséis!- James se había acercado con Remus a coger patatas, pues las de su zona estaban siendo devoradas por Pettigrew y, para desgracia de Lily, había oído el comentario.
- Yo no creo que tengas razón James. Lily no está gorda, debe de tener algún motivo para usar esa ropa.
- ¿Qué dices tú, Evans? ¿Estás preñada y no quieres que lo sepan?
- ¿Y tú, Potter? ¿Te robaron el cerebro y por eso llevas ese estropajo? Ah no, perdona, eso es tu pelo.
- Bien, sé encajar un golpe. Entonces, ¿por qué llevas esa ropa?
- Cuando sea asunto tuyo te lo diré, es decir, ¡nunca!
- Lily, creo que ya han dado por finalizada la cena, ¿no deberías acompañar a los alumnos de 1º junto a Remus?- dijo Kate para que no siguieran discutiendo.
- Sí- dijo Lily de mala gana-, vamos Remus, creo que si me quedo más aquí se me contagiará su estupidez.
Guiaron a los alumnos por las escaleras (¡Vigilad que no os caigáis cuando las escaleras se muevan!). Los chicos soltaban constantes exclamaciones cuando los cuadros les hablaban o cuando un fantasma aparecía cerca de ellos.
- ¿La contraseña?
Habían llegado al retrato de la dama gorda, que era la puerta de la torre de Gryffindor. Ahora, la mayoría de los alumnos esperaban, atentos, a que abrieran la puerta.
- "¡Plumas de azúcar!"
- No estaría mal tener una de esas a mano, ¿verdad Remus?
- ¿Cómo puedes seguir pensando en comida, Sirius? Te he observado mientras comías, ¡has arrasado la mesa! – dijo Kate riéndose.
- Oh, lo decía en broma Kate, además, esas plumas pueden ser muy útiles. Y, por cierto, ¿me sueles observar a menudo? Te veo muy informada de mis actividades. Si quieres damos una vuelta por ahí y te lo describo con detalle – Sirius la miraba de forma provocativa, lo que hizo que Kate se sonrojara visiblemente, pero salió de la situación con facilidad.
- No, Sirius, yo no soy de esas – respondió con media sonrisa- pero si quieres te presento a mi gata Kayra, y os organizo una cita.
- Me encantará. Dime, si quieres subimos ahora mismo a tu habitación y me la enseñas.
Esta vez, Kate se había quedado en blanco y sólo sonreía tímidamente, sin saber que decir. "Oh, Dios" pensaba Lily "¿Me lo parece a mí o hace una cara de tonta impresionante? Por favor señor, si fuiste tú quien me creaste, no hagas que esté enamorada de ese cretino".
- Déjala Black, vete con una de tus fans. – Lily estaba un poco asustada. "Si esos dos acaban juntos... ¡tendría que aguantar a Potter durante el resto de mis días!"
- Vamos Lily, hemos de ir a hacer la ronda.
- ¡No! Yo... Estoy cansada, quiero quedarme aquí – no quería perder de vista a ese par. Vio que James la miraba y abría la boca para hacer un comentario. "Él no les dejará hablar tranquilos, ¡ni me dejará a mi tranquila si me quedo!- Se me ha ido el cansancio de golpe, vayámonos.
Salió rápido por el retrato, tirando de Remus con fuerza. Empezaron a caminar por los pasillos, sin prestar mucha atención a los lugares por los que pasaban.
- ¿En qué piensas, Lily?
- ¿Qué? Ah, en nada, en nada- estaba pensando en la cara de su amiga y ni se acordaba que estaba con Remus. Para evitar más preguntas, empezó a hablar de los profesores, las clases, los EXTASIS..., y así pasó la ronda, sin incidentes.
- Bueno, ¿volvemos? ¡Estoy tan cansada!
- No, antes dime una cosa, ¿por qué eres así con James? ¿Y por qué usas esas ropas?
- Mira, no culpo a Potter, es así de nacimiento y no lo soporto. Punto. No hay ninguna explicación más- "y todas las tías le van detrás, ¿de qué serviría...? Argh, ¿pero que estoy pensando?- Nada más. No. Y lo de la ropa... ¿hay algo malo en ella? Yo me voy.
- Yo no. Quiero decir que, bueno, Dippet me ha dicho que fuese a su despacho después de la ronda, ve tú.
- Está bien... adiós Remus – y dicho esto, fue corriendo escaleras arriba.
Subió rápidamente las escaleras de los pisos hasta llegar al séptimo. Entró en la sala común agotada, con la idea de dejarse caer en cualquier sitio y quedarse dormida. Pero se quedo quieta. En vez de subir a su habitación y caer rendida en su cama, se paró justo en la entrada de la sala común para observar la situación que se desarrollaba en las butacas de delante del fuego. Ahí estaba Kate, dormida en una de las butacas, en una posición bastante incómoda por cierto, con todo el cabello desparramado por encima de su cara, brillando con intensidad a la luz del crepitante fuego. Estaba realmente hermosa así. Y Lily no era la única que lo había notado, pues Sirius Black, que tenía pinta de estar recién despertado, la observaba con sorpresa. La chica, que respiraba rítmicamente en la butaca, tenía un aspecto de vulnerabilidad que no se parecía en nada a la imagen que daba al estar despierta. Tenía una magia especial. Lily observaba, sin ser capaz de reaccionar, a un Sirius Black extrañamente nervioso al que se le aceleraba la respiración. Parecía tan inseguro de sí mismo... "Son exactamente iguales" pensó Lily "muy populares por su apariencia e inteligencia, pero en el fondo, tan inseguros..."
Sirius se acercaba a la delgada chica, alargaba la mano hacia ella y...
- ¡No! – gritaron dos voces a coro.
Lily desde la puerta y James desde lo alto de la escalera, habían gritado al unísono, y ahora se acercaban, corriendo hacia el lugar de la escena.
Entre tanto, cuando Lily y James habían gritado, Sirius había caído en el regazo de Kate, y esta, se había despertado encontrándose con una situación muy extraña. Sirius completamente encima de ella, y James y Lily aproximándose, respirando pesadamente.
Lily frenó antes de llegar. "No tendría que haberle interrumpido, al fin y al cabo, no es asunto mío..." se dijo. Se fijo en James, que también había frenado su loca carrera y se ruborizaba por momentos. "¿Por qué le ha afectado esto? ¿Estará enamorado de Kate?" Cuando volvió a mirarlo James se giró hacia ella, y Lily apartó rápidamente la mirada. Los pensamientos de él eran distintos a los suyos... en parte. "¿Por qué estaba soñando con Lily? Y lo que pasaba en mi sueño era tan similar a esta escena... y encima ella está aquí. ¿Por qué se ha ruborizado? ¿Estará enamorada de Sirius?"
- ¿Qué ha pasado?- preguntó Kate frotándose los ojos.
- ¡Nada!- dijeron a la vez James y Lily que cada vez se sonrojaban más, si eso era posible.
Sirius intentaba levantarse de encima de Kate sin tocarla en absoluto. El también se había puesto muy rojo.
- Esto... yo me voy a dormir. Buenas noches. Kate, siento lo que ha pasado- y dicho esto, se dirigió hacia las escaleras.
- Sirius, espera – Kate se acercó a él, y poniéndose de puntillas, le dio un suave beso en la mejilla y se fue apresuradamente a su habitación.
Lily y James estaban solos, evitando mirarse.
- ¿Qué pasa, Evans? ¿No quieres que estén juntos para no verme? –dijo James, aún sin mirarla.
- Déjalo Potter, tus motivos son los mismos. Esperaba que este año empezase mejor...- Lily suspiro, estaba demasiado cansada como para afrontar los sucesos del día – Buenas noches, Potter.
- ¡Eh, Evans! ¿No me darás un beso a mí?
Lily se giró y le tiró un pergamino arrugado que había escrito en la reunión de prefectos, que decía: "Potter da asco".
James se quedó solo en la sala común, con la nota en la mano.
- Niña malcriada, algún día vendrá y me pedirá perdón por todas estas cosas- gruño, y siguió el ejemplo de sus compañeros de irse escaleras arriba.
Lily se ponía el pijama en la habitación que compartía con Kate y Alice Rice, una chica de cara regordeta y pelo castaño, bajita y muy simpática, que salía con Frank Longbottom, otro chico de Gryffindor que dormía con los merodeadores. Antes, dormían también con otra chica, pero sus padres se la llevaron a Durmstrang.
Antes de acostarse, Lily fue hasta la cama de Kate. Iba a despertarla para pedirle explicaciones, pero cuando le puso las manos encima para zarandearla, Kate murmuró algo así como:
- Sirius, te he echado tanto de menos...
¿Tendría una relación con Sirius y no se lo habría dicho a ella, a su mejor amiga? "Mejor me voy a dormir, mañana le preguntaré sobre el tema".
Durmió toda la noche de un tirón, pero fue una noche plagada de sueños donde veía a Kate y a Sirius encontrándose en rincones secretos, huyendo por las esquinas del castillo cogidos de la mano, y James le decía: "¿No harás nada para evitarlo? Evans yo quiero a Kate, por tu culpa la he perdido, por tu culpa...".
Bueno, mis capítulos son realmente cortos, pero de momento no quiero alargarlos más. ¡Espero que os gusten!
