Título: Synchronicity

Pareja(s): JoKer~ (UsUk) leve DenNor y LietPo. Y muy pero muy ligero RoChi

Capítulos: 3 capítulos owo

Acompañamiento: 'Paradise of Light and Shadow' – Rin Len Kagamine.

Disclaimer: Hetalia no me pertenece. La Saga de Synchronicity es de Vocaloid, esto solo es una adaptación mía.

Advertencia: Esta enteramente basado en la saga de vocaloid, para entender mejor pueden ver los videos. La segunda parte corresponde al segundo video de la saga, con algunas modificaciones mías ^^

Esta parte será más larga que la primera, puesto que en el segundo video es donde más cosas suceden.

Adaptado por Ray Kirkland

SYNCHRONICITY

...

Parte 2

...

Paradise of Light and Shadow

...

Arthur continuó por el pasillo de fría piedra, adentrándose cada vez más en aquel oscuro y horrible lugar. Lo habían engalanado para la ocasión, vestía ropas elegantes, un pantalón gris y una camisa blanca de seda con un lazo negro, y encima un saco azul marino, e iba descalzo. Era indiferente al frío que hacía en aquel inhóspito lugar, solo pensaba en lo que venía y en lo que tendría que soportar hasta que le llagara la muerte...nada muy alentador que digamos...

Caminaba con la cabeza gacha, tenía miedo, no podía negarlo. Había aceptado su destino, pero eso no ahuyentaba el miedo que crecía contad se acercaba al lugar de donde había provenido aquel exigente rugido. Entonces llegó a un lugar iluminado, una luz algo azul provenía del techo, y sintió que no estaba solo...tenía miedo...

Cerró los ojos recordando el porqué lo hacía, y vio en su cabeza el rostro sonriente de Alfred, entonces el miedo desapareció y se sintió seguro...podía hacerlo...pensar en Alfred siempre le daba las fuerzas que necesitaba. Levantó el rostro y enfrentó con la frente bien en alto al gigantesco dragón negro que estaba echado frente a él, lo miraba con amenazantes ojos rubíes, pero Arthur le mantuvo la mirada con seriedad.

Arthur dejó escapar un ligero suspiro y comenzó a bailar y cantar:

Al final del paraíso virtual

Profundo, profundo en el fondo de la tierra

Yo estaba destinado a cantar la canción de la oración

Totalmente solo...

Arthur bailaba con delicadeza y encanto, sus movimiento delicados iban al compás de la canción que él había compuesto. Su voz era melodiosa y afinada, dulce y preciosa, encantadora y espléndida. Se esforzaba en hacer su trabajo como era debido, debía satisfacer lo mejor que pudiera a su espectador, cuyos ojos sentía clavados en él, pero no vaciló ni una sola vez, continuó danzando y cantando. A demás de eso, también Arthur cantaba con sentimiento y pasión, de esa forma el espectáculo resultaba incluso mucho mejor...era perfecto.

Desde el pasado que no tenía adónde ir

Tejo voces que están dando vueltas y vueltas

En el borde de la repetición de la historia

Me entrego al destino

El dragón estaba más que satisfecho, se acomodó para disfrutar mejor su espectáculo privado. Había tenido razón, Arthur era especial, lo había visto y por eso mismo le había elegido y había pedido que se le tratara con sumo cuidado, sería su más preciada Diva. Según él la anterior, no había poseído encanto alguno y por eso mismo se aburrió rápidamente y acabó matándolo, aquel muchacho de ojos inexpresivos no debió haberse atrevido a entrar a ese lugar sin talento alguno, pero los humanos son difíciles de entender...él se había ofrecido en lugar de su hermano menor...y seguramente su hermano menor le hubiera entretenido mejor. Pero de todas formas, así pudo obtener más antes a Arthur.

No se nada, he estado continuamente cantando

Durante toda mi vida

Una canción para el sol, una canción para la lluvia

Un réquiem suave

Al final del camino al paraíso

Manos calidas, se ofrecieron

Pero no pudieron ponerse en contacto conmigo

Esa era probablemente su canción favorita. De las muchas que había compuesto para llegado el momento, esa era en la que más esfuerzo había puesto. Cada vez que la cantaba pensaba automáticamente en Alfred, tal vez por ello tenía un significado tan especial para él y por eso mismo era tan agradable al oído. Pero no era la única de tal belleza, Arthur había compuesto muchas canciones, cada una sobre algo diferente, pero en cada una de ellas, había por lo menos una estrofa que dedicaba a Alfred.

Se escuchó entonces la voz del guardián, mezclado con la bella melodía...

Cantarás eternamente...

Y Arthur realmente estaba dispuesto a cantar hasta el último momento. Estaba dispuesto a resistir hasta la última gota de energía.

En la profundidad distorsionada del mundo moribundo

Estoy condenado a cantar canciones

Con cálida voz duerme en el pasado olvidado

Puedo cambiar mi desesperación por una sonrisa

Y hundirme en el fondo con mis lágrimas

Y Arthur continuó cantando y cantando, bailando y bailando, sin descanso alguno, aun con los mismos movimientos delicados y con la melodiosa voz, durante horas... Y al dragón eso le gustaba, le maravillaba, disfrutó cada instante del espectáculo. Sin embargo llegó un momento en el cual Arthur no pudo continuar bailando y se arrodilló en el suelo, sintió un dolor en su garganta, pero no dejó de cantar. Y un hilo de sangre comenzó a caer de su boca, Arthur asustado terminó la canción y con una última estrofa cayó al suelo inconsciente.

El dragón rugió levemente, indignado porque Arthur ya se había agotado. Sin embargo no intentó despertarlo y obligarlo a cantar de nuevo...mejor no lo presionaba o podría cansarse antes...tenía que cuidar de su Diva favorita...

Sin embargo lo que ninguno sabía era que con cada segundo que pasaba, con cada latido del corazón de Arthur, sus fuerzas se agotaban a una velocidad alarmante...no duraría mucho...

...


...

Toris había cumplido con su parte del plan, había dejado abierta una de las puertas ocultas que había en uno de los jardines del palacio. Nadie alcanzó a verlo, o eso pensó él. Cuando entró al palacio, a la sala principal, fue recibido de la manera más brutal posible. El guardaespaldas del Sacerdote Iván, Yao, lo derribó sin darle tiempo siquiera para defenderse. Toris estaba contra el piso sin poder levantarse, Yao tenía su pié sobre su cabeza.

"He-he bien hecho Yao" –dijo una voz que al escucharla Toris sintió un ramalazo de ira.

"T-tu..." –dijo mirando al hombre alto y de cabello grises que lo miraba con una sonrisa.

"Toris Lorinaitis, quedas bajo arresto por traición y conspiración contra el Reino-aru" –dijo Yao.

"¿D-de qué hablas?" –exigió molesto.

"Hehe, ¿Es que acaso crees que no se que ayudaste a ese muchacho?" –preguntó Iván.

"¿Cómo...?" –iba a preguntar Toris pero miró a Yao sabiendo la respuesta.

"Siempre te tengo bien vigilado, se perfectamente tu postura frente al sistema de Divas. Solo era cuestión de tiempo para que prestaras tu ayuda a un rebelde" –dijo Iván sin quitar su sonrisa.

"T-tu...maldito..."

"Lamentablemente no puedo matarte por traición, puesto que eres miembro de la corte del Reino. Así que lo único que puedo hacer es ordenar tu encierro" –dicho esto Yao asintió y quitó su pié. Antes de que Toris pueda pararse siquiera dos hombres lo levantaron del suelo y se lo llevaron a una de las torres más altas donde lo encerraron. Una vez ahí lo único que pudo hacer era desearle buena suerte a Alfred en su empresa y que no lo atrapasen como a él...

"Vigila bien la torre Yao" –le dijo Iván después de que se llevaron a Toris.

"Pero...ese muchacho vendrá-aru...no puedo dejarlo indefenso-aru"

"No lo estaré...llama a Den...llegó la hora de comprobar si aun es de confianza..."

"Esta bien-aru" –dijo no muy seguro.

...

...

Alfred entró sin problemas al palacio, y se guió por las instrucciones del Toris hasta llegar a la Sala Principal. No lo pensó dos veces antes de entrar en el amplio lugar y ver a Iván que estaba parado en medio, dándole la espalda. Concordaba con las descripciones de Toris y avanzó sigilosamente hasta colocar su espada contra su espalda.

"¿Tu eres el sacerdote Iván?" –preguntó con dureza Alfred.

"He-he...si soy yo –dijo mirando hacia Alfred. Entonces Alfred se paralizó al reconocerlo. Era exactamente el mismo que se había llevado a Arthur aquel día, el mismo que se lo había arrebatado. Alfred sintió como la ira crecía dentro de él y sin dudarlo alzó la espada, dispuesto a matarlo. Pero antes de poder asestarle el golpe final, alcanzó a ver como alguien se le acercaba rápidamente, así que retrocedió listo para defenderse.

El agresor era un hombre alto, de ojos azules y cabello rubio y despeinado. Tenía puesta una armadura y empuñaba una espada. Tenía una mirada amenazante, y podía verse claramente que tenía una gran cantidad de rencor e ira acumulados y miraba a Alfred con desprecio.

"Den te lo dejo a ti hehe" –dijo Iván.

"Maldición..." –masculló Alfred.

"¡No creas que te dejaré arruinarlo todo!" –dijo amenazante Den.

"¿Arruinarlo? ¡¿Es que a ti también te parece justo lo que hacen?" –le desafió Alfred.

"¡Por supuesto que no! –bramó el otro, Alfred lo miró confundido- Por esta maldita ley...perdí a quien más amaba..." –dijo afligido.

"... ¿Era un diva?" –preguntó Alfred.

"No...y si..." –recuerdos no muy lejanos se le vinieron a la cabeza.

"¡Nor!... ¡No tienes que hacerlo!."

"Si no lo hago yo, tendrá que ser Ice...y no pienso permitirlo mientras pueda hacer algo..."

"Dos hermanos fueron elegidos por el dragón –comenzó a explicar Iván- y llegado su momento el dragón les permitió elegir cual de los dos se convertiría en la nueva Diva. El mayor eligió convertirse y fue enviado a la caverna del dragón, mientras el otro logró escapar...no nos concentramos en su búsqueda porque el dragón eligió a otro... Una Diva que había deseado desde hace mucho tiempo..."

"S-significa que ya ha una nueva Diva... ¿quién?" –preguntó Alfred preocupado.

"No recuerdo su nombre...nunca me he interesado en las divas, mi deber solo es prepararlas y enviarlas" –dijo con una sonrisa fría, Alfred se enfureció más, y se preparó para atacar. Pero Den se puso en medio dispuesto a proteger a Iván.

"¡Oye! ¿Por qué lo defiendes? ¡Fue él quien mandó a quien querías a la caverna del dragón!"

"¡Cállate! ¡No pienso dejar que el sacrificio de Nor sea en vano! ¡No dejaré que un idiota como tu lo arruine todo!" –gritó mientras se lanzaba a pelear con Alfred. Y mientras lo hacía su memoria voló a no muchos días atrás.

...

Flash Back

Den se despertó esa mañana con pereza, y para su decepción se encontró solo en la cama. Nor se había ido antes, sin siquiera tomarse la molestia de despertarlo. Den frunció el ceño haciendo un puchero, pero luego sonrió ampliamente al recordar la tan maravillosa noche que había pasado con Nor. Se levantó alegre y se vistió, entonces encontró una carta encima de un mueble. La cogió y al abrirla reconoció la letra de Nor, y la leyó rápidamente. Mientras sus ojos iban de renglón en renglón sintió como un pánico enorme lo dominaba y finalmente salió de la habitación corriendo a toda velocidad. Una vez llegó afuera, alcanzó a ver a un grupo de hombres que escoltaban a la nueva diva hacia la caverna del dragón. Reconoció instantáneamente a Nor.

"¡Nor!" –gritó desesperado, y cuando intentó ir a rescatarlo, otros hombres lo detuvieron. La escolta se detuvo, pero Nor no se atrevió a mirar a Den.

"No puede interferir" –dijo uno de los hombres.

"¿De qué diablos hablan? ¡Soy de una familia noble! ¡Déjenme!" –replicó molesto.

"Son órdenes del Sacerdote Iván, y el tiene mayor autoridad que usted" –dijo otro soldado.

"¡Nor!... ¡No tienes que hacerlo!"

"Si no lo hago yo, tendrá que ser Ice...y no pienso permitirlo mientras pueda hacer algo..." –dijo Nor con voz inexpresiva aun dándole espalda.

"¡Pero...!" –iba a replicar Den.

"Es mi decisión...y escojo esto..." –dijo Nor.

"Nor...no lo hagas..." –rogó Den.

"Lo siento... –entonces se volteó para verlo, y esbozó una sonrisa- Gracias por todo..."

Se lo llevaron...y no volvió a verlo. Den tuvo pesadillas esos día y no lograba sacarse a Nor de la cabeza, hasta que un día llegó la noticia de que Nor había muerto en manos del dragón, y que se debía elegir una nueva Diva...

Fin del Flash Back

...

"¡Yo lo amaba! –gritó Den mientras peleaban- ¡Lo amaba demasiado! ¡Aun con su carácter! ¡Para mi era perfecto como era! ¡Y estaba dispuesto a hacer lo que sea por él...!... Pero...no pude...el lo decidió...y ni siquiera pude quedarme a su lado hasta el último momento...murió solo... Y ahora...no me queda nada...solo este título que me obliga a proteger esta ley... ¡y no pienso permitir que nadie lo arruine! ¡No permitiré que su muerte haya sido en vano!" –gritó dando un buen golpe y así quitándole al espada a Alfred que cayó la suelo indefenso. Pero aun así encaró a Den con firmeza y seriedad.

"La persona que yo amo es una diva también –reveló- y mientras haya una oportunidad de salvarlo...por más remota y difícil que sea... ¡Lo intentaré!...No quiero que sufra, no quiero que muera...quiero tenerlo a mi lado y no dejarlo nunca, protegerlo... disfrutar de su compañía hasta el final... Así que por eso ¡Lo rescataré sin importar lo que me cueste!" –dijo serio y decidido.

Den se quedo callado mirando a Alfred y se percató lo similares que resultaban ambos. Las personas que ambos amaban les habían sido arrebatadas de la misma forma, para sufrir un horrible destino. Pero Alfred todavía podía salvarlo...algo que Den no había podido por su posición de noble... Y en el fondo él sabía que era su culpa, por no poder haber hecho nada para rescatarlo, prácticamente lo había dejado morir...De haber estado en el lugar de Alfred, estaría haciendo exactamente lo mismo...

Den se encolerizó y apuntó su espada hacia Iván que había estado mirando la pelea con una sonrisa. Él era el causante de todo, él y esa maldita religión. De no ser por ambos, ni Nor ni nadie estarían sufriendo... él era el que dictaba la ley y la defendía. Entendió entonces porque Alfred había intentado atacarle. Venganza...

Empuñó la espada, ya decidido a que hacer, se dirigió hacia Iván listo para pelear, pero cuando se acercaba, una figura apareció en medio dispuesto a defender a Iván. Era Yao, que no había confiado en Den y se había quedado cerca, dejando la torre al cuidado de unos guardias.

Den sabía perfectamente que si se trataba de pelea, nadie le ganaba a Yao, por eso mismo era el guardaespaldas de Iván. Retrocedió molesto y Alfred se sitió a su lado, listo para defenderse.

"¡Ah ya te recuerdo! –dijo súbitamente Iván- eres aquel niño que inútilmente trató de evitar que me llevara a la Diva predilecta del Dragón"

"¿Predilecta?" –preguntó Alfred.

"Así es. No tienes la menor idea de cuanto el dragón la ha deseado, y por fin ya la tiene" –dijo ensanchando su sonrisa. Alfred escuchó aquellas palabras aterrado y en ese mismo instante se asomó a su cabeza una imagen que lo aterró el doble.

¡Arthur ya estaba en la caverna del dragón! ¡Estaba perdiendo el tiempo ahí!

"Tengo que ir a sacarlo de ahí" –dijo y se dio la vuelta dispuesto a irse. Den le lanzó a Iván una mirada asesina y se dispuso a seguir a Alfred.

"Si eliges ayudarle, estarás conspirando contra el Reno –le recordó Iván- y no serás tomado ya como un noble he-he"

"No me interesa ya" –dijo Den y se fue junto con Alfred.

Mientras, Toris estaba en la torre, preguntándose cómo estarían las cosas en el palacio ¿Alfred lo había logrado? ¿Lo habían atrapado? Como el ya no era un noble o un miembro de la orden, lo asesinarían sin dudarlo. Pero rogaba que no pasara eso y que Alfred lograra su cometido. Confiaba ciegamente en él.

Entonces escuchó ruidos extraños fuera de su celda, como golpes y chispas. Y luego escuchó unos pasos y luego la puerta se abrió, dejando ver a Feliks que al ver a Toris sonrió ampliamente y corrió a su encuentro.

"¡F-Feliks! –Toris lo abrazó fuertemente, contento de verlo- ¿qué haces aquí? Es peligroso" –le preguntó sin entenderlo.

"Ya me cansé Toris -dijo Feliks con una sonrisa- como que ya me cansé de no poder ayudarte... Así como ese tipo –dijo haciendo referencia a Alfred- quiero rescatarte"

"Feliks –Toris sonrió y abrazó a ese chico que tanto amaba y se inclinó para besarlo, este le devolvió el beso y luego se sonrieron- será mejor que salgamos de aquí...vendrán mas guardias"

Los dos bajaron corriendo de la torre y cuando se acercaron a la entrada principal se encontraron con Alfred y Den que peleaban para poder salir de palacio. Toris les ayudó de inmediato y Feliks también usando su magia. En cuestión de minutos lograron salir del palacio, y e alejaron inmediatamente. Alfred tenía que ir de una vez a la caverna del dragón, la imagen que había visto lo tenía aterrado...

Un lugar oscuro, donde se alzaba una enorme figura negra con ojos rojos amenazantes, y Arthur estaba en el suelo desmayado a los pies de la sombra, tan indefenso...y luego una sombra lo cubría por completo...

"Toris... ¿Dónde queda la caverna del dragón?" –preguntó Alfred.

"Nunca he estado ahí...pero tengo entendido que en las montañas del este"

"Entonces es ahí a donde vamos..."

Tenía que apurarse...sino sería demasiado tarde...

...

...

Al final del paraíso desesperado

Busco esa perdida voz

He sido destinado a vagar

Camino a la carretera, cada vez más lejos

Después de lo ocurrido en el palacio, el grupo estuvo viajando continuamente. Solo se detenían para descansa y comer lo necesario y luego retomaban su viaje, las montañas del este quedaban muy alejadas de la ciudad, por lo que el viaje iba a ser largo. Pasaron por algunos pueblos donde muchas veces se encontraron con soldados enviados por Iván, que movilizaba sus tropas para embaucar el viaje del grupo. Pero eso no los detenía, menos a Alfred que estaba más que decidido a llegar a lugar y rescatar a Arthur.

A la sombra de la acabada historia

Añoro los días robados

La voz que resuena en el fondo de mi corazón

Está angustiada y sufriendo

No hubo un momento en que Alfred no pensara en Arthur, siempre esa horrible imagen estaba presente, impulsándolo a continuar. A demás soñaba más seguido con él y con más nitidez podía ver más o menos lo que le ocurría...estaba sufriendo. Obligado a bailar para el dragón y cantar sin descanso...hasta que caía agotado. Alfred siempre sufría cada vez que soñaba con Arthur, siempre lo veía igualmente solo y triste. Y la frustración siempre estaba presente al pensar que si no se lo hubieran llevado, en ese momento podría se todo lo contrario, podría hacerlo feliz, hacerle sonreír, hacerle enojar como siempre solía hacer, hacerle sentirse amado...

Mi deseo no llega al

Paraíso que continúa hasta la eternidad

Sigue con voces distorsionadas

Y sigue desvaneciéndose

Arthur estaba arrodillado en el suelo, el dragón estaba durmiendo por lo que podía tener un momento de descanso. Sin embargo comenzó a toser súbitamente, la tos era muy fuerte y se cubrió la boca con la mano, hasta que esta se calmó y al ver su mano se dio cuenta de que había escupido sangre...mucha sangre. Sintió horror al reconocer aquellos síntomas y se abrazó a sí mismo...el miedo hizo presa de él, y lágrimas comenzaron a caer de sus ojos...

"Por favor...tengo que resistir más..." –se decía a sí mismo...

Alfred se despertó rápidamente de aquella pesadilla, y sin pensarlo dos veces buscó a Toris para que le explicara qué era lo que Arthur tenía.

"Agotamiento –respondió Toris- verá, las divas están destinadas a morir de agotamiento. Pero...pero me parece que es algo rápido" –dijo confundido.

"Den ¿cuándo cambiaron de Diva?" –preguntó Alfred.

"Hace un poco más de una semana" –respondió este algo decaído.

"¡E-es demasiado rápido! –dijo Toris alarmado, se puso a cavilar, tratando de descifrar porqué Arthur se agotaba tan de prisa, y se le ocurrió una explicación- creo que ya se..."

"¿Qué es?" –preguntó preocupado Alfred.

"Verá, las divas están hechas de Luz y Sombra, se requiere de un buen balance entre estos en su corazón para que una Diva pueda resistir. Sin embargo...ustedes comparten un vínculo tan especial y tan fuerte, que ese equilibrio se rompe. De esa forma habrá más oscuridad o más luz en el corazón de Arthur y así no podrá resistir...tome también en cuenta de que él está bailando y cantando sin descanso...de esa forma su vida se agota cada vez más rápido..." –Alfred quedo paralizado al escuchar aquello...lo estaba perdiendo lentamente... ¡Tenía que apresurarse!

Quiero asegurar con mis manos

El sonido de tu calor...

Sin importar que pueda salir herido

Solo les faltaba menos de un día de viaje para llegar a las dichosas montañas, pero aun así se apresuraron para llegar antes y no poner en riesgo la vida de Arthur, que a cada momento se debilitaba más. Alfred podía sentir el sufrimiento de Arthur, tanto físico como espiritual, podía sentir el miedo que él sentía al presenciar como su vida se iba agotando a un ritmo alarmante, podía sentir la rabia que Arthur sentía al no poder resistir mucho, su tristeza al percatarse que moriría totalmente solo... ¡No iba a permitirlo!

Yo peleo...

Yo canto...

Y Alfred ya estaba en camino, muy cerca, muy cerca de cumplir su promesa y así liberarlo, y nada ni nadie se interpondría, ya casi había llegado a su tan anhelado destino, ni Iván ni nadie le detendría...lo único que le pedía a Arthur era que fuera fuerte y resistiera más, que resistiera hasta que él llegara...

Y Arthur, sentía cerca su muerte, muy cerca y Arthur ya no podía evitar desear el poder reencontrarse con Alfred...quería verlo por lo menos antes de morir...quería decirle cuanto lo amaba, pero sentía que su muerte se acercaba y al mismo tiempo se resignaba a continuar cantado hasta que ya no pudiera más...

Voy a tomar la vida de la voz que ruge

Dejarla componer y dormir hasta el fin del mundo

Si no puedo llegar a ti después de la disolución de la luz,

Entonces tendré que acabar con este paraíso artificial

Con mis propias manos

Y finalmente llegaron al lugar, llegaron a la caverna que conducía al dragón y a Arthur... Alfred sintió que ya estaba tan pero tan cerca de lograr su objetivo...pero sus ilusiones se rompieron al encontrarse con el guardián que protegía la entrada. Se dispuso a pelear al igual que el resto, sin embargo antes de que pudieran siquiera acercársele, el guardián creó una especie de criaturas de sombras que atacaron a grupo. Den se defendió cuanto pudo, al igual que Toris y Feliks que usaba su magia, pero únicamente Alfred logró vencerlos, el resto cayó inconsciente sin poder pelear más... Tal era su determinación que Alfred no dudo en lanzarse contra el guardián que desenvainó un espada y bloqueó el ataque de Alfred con habilidad. Alfred quiso darle un golpe con la espada de nuevo, pero el guardián sonrió y de un rápido movimiento desarmó a Alfred y lo dejó medio inconsciente.

Era un experto guerrero, para eso estaba ahí, para evitar que alguien interfiriera. Se dio la vuelta volviendo a la entrada, ignorando a los cuatro que lo habían intenta. Pero Alfred aun no se rendiría, ya le faltaba tan poco...estaba tan cerca de rescatar a Arthur... ¡Ni podía perder justo ahora! En un último intento estiró s brazo queriendo alcanzar la entrada, el guardián se volteó confundido.

"Tan...cerca..." –casi incluso podía escuchar la preciosa voz de Arthur, el eco de su voz que embelesaría a cualquiera...casi podía verlo incluso...tan cerca... tan cerca de poder rescatarlo, abrazarlo, besarlo...pero sus fuerzas le traicionaron y cayó inconsciente...derrotado...

El guardián se quedo mirando a Alfred, la escena le resultaba extrañamente familiar y de nuevo volvieron aquellas imágenes confusas y distorsionadas a su cabeza, aquellas que nunca lograba entender, pero que la mismo tiempo le parecían de gran valor...como si fueran parte importante de si mismo...

Solo podía alcanzar a ver a un hombre cuyo rostro aparecía borroso, que estaba igual que Alfred, tirado en le piso, estirando su brazo tratando de alcanzarlo, luego él mismo estiraba su brazo para alcanzarlo también. Y unas figuras oscuras se ponían en medio, impidiéndole ver al hombre y luego le colocaban algo en el rostro, mientras el trataba de liberarse, llorando...

Una lágrima resbaló por su mejilla, mientras la confusión lo dominaba y se perdía en sus pensamientos...entonces alcanzó a escuchar la débil voz de la Diva cuya vida cada vez se acercaba más a su fin, tal vez ella pudiera calmar a su corazón que se hundía en sentimientos confusos y dolorosos. Se giró hacia la entrada y susurró con voz lastimera:

Canta por favor

Arthur alcanzó a oír ese pedido, y lo aceptó. Ya no podía bailar, sus fuerzas ya no le daban, pero al menos podía cantar con fervor y de esa forma podría saciar el pedido del guardián y satisfacer al mismo tiempo al dragón. Cerró los ojos y en esos instantes que se preparaba para cantar, la luz azul se volvió cada vez más clara, y una figura apareció frente a él.

Abrió los ojos comenzando a cantar y deslumbrado parpadeó reconociendo a aquel que estaba frente suyo, con una amplia sonrisa irresistible. Era Alfred.

[Arthur]Ruego para proteger el mundo brillante

[Alfred] Luchare para ponerle fin

Ambos comenzaron a cantar. Arthur esbozando una sonrisa tierna y llena de alegría al verlo. Alfred con la mirada seria, pero con una sonrisa que nadie podría quitársela...

Por fin se reencontraban, después de tantos años...

[Arthur] Donde todo el mundo pueda sonreír

[Alfred] Te vi llorar completamente solo

Ambos comenzaron a acercarse, paso a paso, Arthur sentía que ahora podría morir en paz, lo había visto…y podría decirle cuanto lo amaba… Alfred sentía que había cumplido su promesa, pensó en todo el sufrimiento que ambos habían tenido que padecer…especialmente Arthur…

[Arthur] Una canción de esperanza de luz para mañana

[Alfred] Una canción de la desesperación de la sombra enterrando el pasado

Arthur quería traer paz al reino, y que de esa forma Alfred pudiera ser feliz. Por eso se sacrificaba… Alfred en cambio, solamente quería estar con Arthur, poco le importaba el resto… Sea acercaban cada vez más y Arthur sonreía con ternura y afecto, en cambio Alfred con tristeza y nostalgia…

[Arthur] Daré mi vida en ello, cantando vigorosamente

[Alfred] Tu existencia robada, tu voz cesa...

Arthur ahora estaba más que dispuesto a continuar entreteniendo al dragón, sabía que sacrificio no sería en vano, sería para el futuro de Alfred, le sonrió con algo de tristeza, pero continuaba expresándole afecto y cariño. Sin embargo Alfred no quería un futuro sin Arthur, quería sacarlo de ahí de inmediato, amarlo, darle todo aquello de lo que se privó...

[Arthur] Deja que mi voz flote con el viento hasta que me muera...

[Alfred] Un colector incesante de la lluvia sin fin hasta que muera

Alfred abrazó a Arthur y este le devolvió el abrazo. Arthur se dignó a terminar su deber y cumplir así con su destino y luego morir… Pero Alfred no se rendiría, pelearía y resistiría, no se detendría hasta verlo libre, aun si moría en el camino…

Era su dueto, estaban únicamente los dos, ni el dragón, ni el guardián, ni nadie interrumpiría ese momento que era solo de ellos. Se sonrieron y finalmente Alfred se inclinó para besarlo y Arthur correspondió a aquel beso tan cargado de cariño y amor, de pasión… Se amaban y se amarían hasta la muerte, sin importar lo que ocurriese…se pertenecían y eso nadie se los iba a negar…

Alfred estrechó a Arthur, y Arthur se aferró más a Alfred. Ninguno quería que aquel momento acabase, querían que continuase eternamente…

La historia se repite por sí misma

Susurró la voz del guardián, y aquella ilusión tan real y fantástica se rompió…

Alfred sintió como Arthur se desvanecía y aunque intentaba atraparlo, este desapareció con una bella sonrisa…

Arthur en un parpadeo, estaba de nuevo en la caverna frente al dragón, Alfred se había esfumado…y ahora solo le quedaba cantar…

Todas las voces encuentran la luz

Y dan paso a las sombras

Como la recurrente historia

Arthur comenzó a llorar mientras cantaba, aquel momento le había parecido tan real, Alfred había estado tan cerca de él…y ahora volvía a estar solo. El peso de su destino cayó encima de él de una forma tan arrolladora que se arrodilló y las lágrimas cayeron descontroladamente… Después de aquello no podría resistir un momento más estando lejos de él, quería estar con él, quería verlo, quería abrazarlo, quería besarlo…

El golpeteo del sonido del mundo infinito resuena

Declarando el final

Alfred había estado tan cerca de Arthur que sintió una descontrolad a rabia, y se levantó rápidamente, sintiendo como sus fuerzas volvían. Estaba tan cerca de Arthur y no iba a rendirse. Vio al guardián que le daba la espalda; atento al canto de Arthur ¿Qué habían significado esas palabras?... ¿Qué Arthur pronto iba a morir y tendrían que elegir una nueva Diva? ¡Pues no lo iba a permitir! ¡No iba a dejar morir a Arthur por nada del mundo!

Cogió su espada y corrió rápidamente hacia el guardián que no se había percatado que Alfred se había levantado y cuando escuchó sus pasos y levantó su espada para defender se fue demasiado tarde…

Toda vida termina y vuelve a crecer de nuevo

Alfred de un certero golpe rompió la máscara que cubría su rostro sin hacerle otro daño. El guardián parpadeó asombrado, mientras los fragmentos de la máscara se disolvían. Por fin pudieron ser visto sus ojos marrones, algo apagados. Y dentro de su cabeza aquellas imágenes que nunca logró entender, cobraron un significado...y logró recordarlo todo…

"Se libre…" –murmuró Alfred cuando pasó de largo y entró en la caverna corriendo.

En el paraíso de luz y sombra

Arthur se enderezó, dispuesto a continuar con su destino, aun cuando la pena lentamente carcomía su corazón y sus ganas de vivir…y comenzó a cantar…

Deja que llegue hasta ahí...

Alfred corrió por el túnel de piedra, escuchaba la voz de Arthur cada vez más cerca, hasta que alcanzó a ver una luz al final del túnel, y se apresuró más, el corazón le latía desbocadamente. Y por fin llegó, entró al espacio abierto, iluminado por una luz medio azul y lo vio…

Ahí parado en medio del lugar, dándole la espalda, corrió a su encuentro estirando su brazo para alcanzarlo, ignorando por completo aquella gran silueta oscura y peligrosa que también estaba ahí…

Mi deseo...

Arthur se dio la vuelta con ojos llorosos…

To be Continued

Notas de Ray~

Bonjour!

Les traigo aquí, como prometí la continuación de esta adaptación. Esta vez a tiempo y sin horrores ortográficos (aunque siempre se me escapa uno u_u)

Bueno, esta parte corresponde al segundo video y creo que no lo altere tanto como en la primera ^^U Solo detalle algunas partes más que otras y aumente algunas cosillas~

Ahora! He aquí el enigma! La tercera parte de este fic, ya no estará basado en los videos, puesto que cancelaron la saga TwT Así que será mi propio final, como YO creo que podría acabar la saga ¬w¬ Pero quisiera saber sus opiniones, y que cada una me dijera cómo cree que podría acabar~ Estaré abierta a finales felices y trágicos, de todo, y no dudaré en incluir algo que me ayude a completar este fic ^^U porque para ser sincera ni yo sé bien como podría acabar… D= hay tantas posibilidades!

Pero bueno, apreciaré mucho su ayuda para poder acabar bien este fic nwn

Gracias a las que comentaron y pusieron esta historia en sus favoritos! En serio muchas gracias! Y también a las que leen y no pueden/quieren comentar, hacen que me inspire a continuar! Me alegra mucho que les haya gustado =D

Sin mucho más que decir, me retiro :B

Nos vemos en la tercera parte cuyo título aun no decido D=…

Au Revoir

Ray Kirkland.