"" = pensamientos de Inuyasha

Capitulo 2

Flash Back

-El destino muchas veces nos traiciona, no nos depara lo que queremos, siempre hay algo que se pudre y lo que hoy se pudrió fue nuestro amor Inuyasha… después de que tu sufrieras un ataque en medio de la ceremonia de aceptación que hacen mis padres, no volviste a ser el mismo… ya no me miras con la dulzura de antes, evitas en lo máximo posible encontrarte conmigo… acaso, ¿no me amas?-

"Si te amo, pero ni siquiera sabes porque sufrí el ataque… esa escenita con Sesshomaru no me sento para nada bien, menos ahora que faltaba menos de un mes para casarnos"

-Ja, como me puedes preguntar eso Kikyo, acaso tu me amas, o solo es una farsa… porque el beso que te diste con Sesshomaru fue muy real- el rostro de Inuyasha se había vuelto duro, osco y frío, ya no mostraba la dulzura que tenía al inicio de la conversación.

Kikyo enfurecida por la verdad tan hiriente que le había dicho Inuyasha, disminuyo la distancia entre ellos dispuesta a abofetearlo, pero Inuyasha fue más rápido y le detuvo la mano en el aire.

Fin Flash Back

Inuyasha se pasaba casi todos los días pensando en esos últimos momentos que vivió con su amada Kikyo…

-Kikyo tiene razón nada fue igual desde ese momento, ellas se fue y yo quede con los pedazos de mi corazón en la mano…. y no me enseño cómo olvidar, no me enseño como rehacer un corazón… -

-¿Roto?... haaa, Inuyasha, tú y la melancolía no pueden ir de la mano toda la vida- le dijo un mozo alto, de pelo negro y ojos azules.

-Claro Miroku, eso lo dices porque tú con una cama y una mujer te conformas-

-Hay que disfrutar la vida hombre, pero, en algo estás equivocado-

-¿En qué? - dijo el ojidorado.

-Últimamente solo quiere tener a una sola mujer en mi cama y en mi vida- Miroku se quedo pensativo, recordando a esa bella mujer.

Su amigo se alegraba de que por fin ese libertino haya encontrado el amor.

-Y ¿Quién es la desafortunada?-

-Jaja, que chistoso, y te equivocas otra vez, Sango es totalmente afortunada, además de bella.

-Pff amigo, te pego duro… pero, el amor solo hace y deshace-

Miroku, al ver que su amigo se había puesto a recordar lo sucedido hace 2 años, así que decidió cambiar de tema.

-Inuyasha, has escuchado que el Duque Koga y su familia viene a visitar la gran ciudad en una semana más-

Inuyasha salió de sus pensamientos y respondió:

-Si… mi madre ha decidido hacer una fiesta de bienvenida y, por eso, se ha puesto a contratar a chicas de la servidumbre-

Miroku siguió conversando de cosas irrelevantes con su amigo, para así pasar el tiempo y sacarlo un poco de esos tan acongojados pensamientos.

Mientras que de una fábrica de la gran ciudad salía una muchacha feliz y radiante.

-Por fin, tanto esfuerzo, tantas horas seguidas trabajadas que se ven reflejadas en mi sueldo. Ahora lo único que falta es esperar un día, empacar e irme en un coche a la hacienda y así podré sacar a mi familia de aquí e irnos a Japón en un barco.

Kagome llego a su casa, le dio el dinero a su madre con una gran sonrisa.

-Toma Kagome, estas monedas son para el carruaje y para las cosas que necesites… cuenta como el regalo de tu cumpleaños que es en un par de días- dijo la madre de Kagome y la abrazo.

-Gracias madre, ahora con su permiso voy a empacar, ya que, mañana al mediodía parto hacia la hacienda-

Kagome fue al cuarto contiguo y empezó a empacar ropa interior y un poco de ropa de invierno, hacia esto de una manera tan sistemática, pues su mente no estaba ahí. Su mente estaba pensando qué clase de trabajo le tendrían los Taisho, pero, lo que más le costaba asimilar era para que la había mandado a llamar justo a ella, para que le serviría al Conde Taisho, para que la usaría.

-Kagome, ¿estás bien?-

-Ah…si madre…me podrías dejar sola, estoy cansada y me prepararé para dormir.

-Está bien-

Su madre se fue y Kagome se acostó, pero las preguntas le invadían su frágil corazón y su mente y no la dejaban dormir, al igual que un joven ojidorado que estaba apoyado en el tronco de un árbol.

-¿Qué pasa Inuyasha?- preguntó Miroku.

Esbozo una sonrisa, - ¿Es posible que mes estés siguiendo?-

-Sí, quiero saber qué piensas-

-Bueno- suspiro –la verdad es que últimamente he estado un tanto preocupado por mi salud y que voy a hacer con mi vida, si algún día no puedo seguir cuidándome por mi mismo-

-Tu salud siempre ha sido así, por eso, tu familia te disfruta todo lo que puede, y además tu madre ya…-

Miroku se cayó, pues, recordó que no debía decirle a Inuyasha lo que tenía planeado su madre para él.

Inuyasha estaba interesado en lo que le iba a decir Miroku, espero un rato a que siguiera, pero, al ver que no hablaba, se enojo y dijo:

-Habla de una vez Miroku, ¡mi madre que! – gritó exaltado.

-Uff Inuyasha cálmate… te iba a decir que tu madre ya te tiene listo el traje para la fiesta-

Inuyasha miro seriamente a Miroku, sabía que algo no olía bien.

-¿Qué me escondes Miroku?-

-Eh, n…nada Inuyasha, está todo bien-

-Mmm, ¿en serio?- Inuyasha lo miraba de una manera tan fría, que le causaba un gran temor a su amigo.

Inuyasha se levanto y apretó ambas mejillas de su amigo.

-Dime- le ordeno.

Miroku lo imito- Nunca-

Ambos se empezaron a tirar las mejillas tanto que Miroku ya no aguantaba más estaba a punto de confesarle, cuando la susodicha madree se Inuyasha apareció.

-¿Qué hacen?, uno los ve y parecen dos niños pequeños-

Inuyasha y Miroku se soltaron, al hacerlo se podía ver perfectamente cuan rojas estaban sus mejillas.

-Lo que pasa señora es que su hijo no me quiere creer- lo acuso Miroku.

-Hijo mío, ¿Por qué no le crees a Miroku?, asido desde pequeño tu amigo-

Inuyasha sabía que era verdad lo que le decía su madre, pero aun así sospechaba de los dos.

Así que solo los ignoro y se fue a su habitación, tal vez ahí encontraría paz o podría esforzarse para hallar las respuestas s a sus miles de preguntas.

Una vez solos Miroku le explico que había pasado con Inuyasha.

-Gracias al cielo que no le dijiste nada sobre la chica que lo va a cuidar-

-Y que pasaría si se enterara-

-Lo más probable es que se enfurezca y no la acepte, o se valla donde su tío haya en Francia-

-Pero, y la Revolución-

- No le importaría, con tal de llevarme la contraria a mi ya su padre es capaz de todo-

-Mmm-

Ambos se quedaron pensando en que haría Inuyasha cuando la viera.

-Y… ¿Cómo se llama la chica que vendrá a cuidarlo?

-Haaa…sigues siendo un libertino, aunque cortejes a Lady Sango, con tu permiso hijo, tengo cosas que realizar-

-Eh… ¡no me lo dirá!- le gritó, ya que, se había alejado bastante.

Pero, era inútil no lo había escuchado, al fin y al cabo tenía que regresar a su hogar, pues, mañana a primera hora del día iría a cortejar a la bella Sango.

Al día siguiente Kagome se levanto sintiendo un gran alivio, ya que, desde ese día su vida y la de su madre y hermano cambiarían.

Tomo un pan y sus maletas, pero le surgió un pequeño y adorable inconveniente, que justo en ese momento corría hacia ella para que no se fuera.

-No hermana, por favor quédate con nosotros-

Mi destino y el de nuestra familia depende de ese empleo Sota- le explicaba su hermana mayor.

-Pero, no quiero que te vayas Kagome, ¿Qué pasará conmigo y con mama?- le decía un pequeño con los ojos llenos de lágrimas.

-¿Qué pasa Sota? , ¿Acaso no eres el hombrecito de la casa?. te recuerdo que los hombre son valientes y no lloran-

-No estoy llorando, es solo que no quiero que te vayas-

-Vendré a visitarte cada año, lo prometo y te traeré un obsequio o un recuerdo.

Un sota no muy convencido dijo:

-Si hermana- le respondió sonriendo- te esperare con ansias.

Kagome lo tomo entre sus brazos y le dio un beso en la frente, se despidió de su madre y se subió decidida al coche con la leve esperanza de que el Conde Taisho fuera paciente con ella.


Holaaa

Aquí está el capitulo prometido y subido el sábado espero que les guste

Y en el próximo capitulo veremos la reacción de Inu

Aww mejor no les digo nada más

Adioss