Capitulo 2: Conociendo a los Mikaelson

Katerina se presentó con gran delicadeza, bajando de las grandes escaleras de la mansión, tomada del brazo de Rebekah, la cual era fría como un hielo, y por momentos parecía que sus ojos cambiaban de color.

Una extraña muchacha Rebekah, pero Katerina no le daba importancia, ella solo quería tener poder, el poder de la nobleza.

-Te presentaré con Elijah; dijo Rebekah mirándola.

-¡Sí! estoy muy entusiasmada. .; Admitió Katerina.

-Elijah!; gritó Rebekah con suavidad de damisela.

-Hola señoritas..¿Eres nueva verdad?; dijo señalando a Katerina.

-Sí, soy Katerina Petrova. . .de Bulgaria Señor Mikaelson.

-Por favor Katerina, llámame Elijah; exclamó él besando la mano de ella.

-Si Elijah...; dijo sonrojada mirando al muchacho de cabello moreno y piel pálida.

Rebekah se alejó de ellos, y los dejó a solas.

-Y mi señorita ¿usted tiene familia?; preguntó Elijah.

-Sí, pero se han quedado en casa...Yo estoy sola; le contestó con suavidad Katerina.

-¿Esta cómoda aquí?; exclamó él.

-Sí, muy...; replicó ella, buscando con la mirada a Klaus.

-¿Busca a alguien señorita?

-Su hermano Klaus ¿no viene a su propio cumpleaños?

-Si...se atrasará, es que siempre cena antes; dijo él sonriendo.

Katerina con mirada desorientada y pensante se quedó observando a unas muchachas que estaban bebiendo de copas cristalinas con un jugo rojo.

-Bienvenido hermano!; dijo Elijah abrazando a un muchacho rubio, con ojos color cristal y mirada penetrante.

Katerina lo miró y se acercó, sabía que era Klaus. .

-Felicidades; dijo ella inclinándose hacia él.

-Gracias ¿Señorita?

-Petrova, Katerina Petrova Señor. .; Contestó ella.

-Dime Klaus belleza. . .; dijo él besando la mano de Katerina.

-Ella es de Bulgaria, vino sola, Rebekah la trajo ¿cierto?; dijo Elijah mirando a su hermano.

-¿Sola?; preguntó Klaus.

-Sí, he venido sola. . .; dijo sintiéndose un poco intimidada.

-¿Te intimido?; preguntó Klaus con una mirada profunda en sus ojos.

-Mmm...No; dijo Katerina tartamudeando.

-Los dejo solos, voy a servirme algo para beber; dijo Elijah alejándose.

-¿Entonces Katerina no?, que hermoso nombre...Katerina...

-Gracias señor...; agradeció ella.

-Dime Klaus, insisto.

-Klaus...; replicó ella.

-Qué bonito que suena mi nombre en tu boca; respondió tocando los labios de Katerina.

Ella se sintió abrumada, totalmente poseída por la lujuria que emitía Klaus, no podía evitar sentirse plena y llena, era como si lo necesitara todo el tiempo, como si lo deseara sin límites. Como si fuera una obsesión.