Hola! Gracias por el apoyo a esta historia! Aquí hay otro cap más :D
Me inspiré tanto luego de leer el capitulo anterior de Karneval pero fue idea mía o... SPOILER: La manera en que Yogi se comportó fue muy similar a una reacción de Silver Yogi? FIN DE SPOILER
Espero les guste el cap :3
Acuario
El moreno despertó en su habitación con un agradable sosiego, aunque no tardó mucho en sorprenderse de no haber despertado cuando lo trajeron, lo último que recordaba era que estaba en la sala leyendo junto a un durmiente Yogi, así que lo más probable es que haya sido él quien lo haya llevado hasta su cama.
Volvió a sorprenderse de no haberlo notado, después de todo, el rubio no era una persona precisamente sigilosa, de hecho, era bastante ruidoso, al grado en que en ocasiones no lo soportaba. Pero por otra parte….se sonrojó ante el pensamiento que le embargó en ese momento. No lo admitiría jamás, pero estaba ya más que acostumbrado al tacto de Yogi debido a todos esos abrazos de oso, caricias y demás contacto que le prodigaba el mayor, tan frecuentes como para no haberse habituado ya. Además de que al ser siempre protegido por el rubio, solía sentir que podía dejarle su vida en sus manos sin preocuparse, aunque odiara esto último, pues nunca antes había pensado en alguien de esa manera.
Entonces, ¿el motivo por el que el rubio no le había despertado era que se sentía seguro con él? Pero eso no podía ser, el de ojos lavanda era tan descuidado y distraído que era imposible no estar siempre alerta con alguien así, era algo que no podía creer, simplemente no podía por más que lo intentara. Pero…al reflexionar bien, si se hablaba de "seguridad" podía sentirse más seguro con Tsukumo, Iva o hasta con el maldito cuatro ojos de Hirato, sin embargo, estaba seguro que si hubiese sido alguna de ellas o el capitán del barco, quienes se acercaran él, lo notaría y se despertaría al instante, inclusive Nai que dormía en la misma habitación con él lo despertaba con el mínimo movimiento que hiciese, además de haber sido ellos, lo habrían enviado a su habitación y no traído como parecía ser la situación. No había explicación lógica o al menos una que le satisficiera…
¿Eso significaba que Yogi era especial? No podía ser ¿especial cómo?, ¿desde qué momento había sido así? ¿Y por qué habría recurrido esa palabra? Recordaba bien que cuando sucedió el problema con Yotaka y Tsubame, no tuvo problema en despertar en cuanto el rubio le tocó la mejilla, pero ahora lo había cargado y llevado a su habitación, incluso por lo que se daba cuenta, le había quitado los goggles, se sonrojó ante la idea y después de varios minutos más de rotunda negación, decidió reflexionar racional y abiertamente, después de todo, sólo los tontos y los locos se negaban a la realidad. Luego de reflexionar mucho se permitió suponer que quizá, QUIZÁ y si sentía algo "especial" por el rubio.
Y si hipotéticamente aceptara esa posibilidad, tenía también que pensar que eso no significaba que el de ojos amatistas sintiera lo mismo por él, después de todo, Yogi insistía en tratarlo como a un niño ¡Lo ponía al mismo nivel que a Nai! Y él no quería que el rubio lo viese, ni lo tratase como a un niño, tampoco quería ser tratado como lo que actualmente era: una persona "ajena" a circus, aunque él mismo había señalado es hecho en variadas ocasiones al rubio.
¡¿Ahora resultaba ser su culpa?! Claro que no. Además adelantándose por esa misma línea de pensamientos, no quería ser una criatura que necesitara protección, no quería ser un estorbo, quería pararse orgullosamente a su lado como un igual.
Pero ese hombre de dorados cabellos lo seguía manteniendo en una etapa de su vida que realmente odiaba. Como niño no pudo hacer nada por Tsubaki, no pudo ayudarla, ni protegerla, ni mucho menos liberarla. No quería ser un niño.
Actualmente tampoco contaba con la fuerza para proteger a Nai o al menos defenderse a sí mismo y evitar ser una carga para los demás, odiaba esa situación. Se odiaba a sí mismo por ser así y odiaba a Yogi por dejarlo en esa posición y hacerlo sentir de esa manera.
Después de reflexionar continuamente, se dio cuenta que ya había pasado algo de tiempo y que de hecho tenía hambre, así que decidió salir de la cama e ir por algo para comer. Se preguntaba si las ovejas ya habrían terminado con la remodelación, ojalá eso no interfiriera con su búsqueda por alimento. Se dirigió al comedor e indeseablemente se encontró con Yogi.
Le dirigió una mirada fría sin darse cuenta, pues estaba aun absorto en sus pensamientos, aunque eso no duró mucho cuando escuchó su nombre salir animadamente de los labios de aquel rubio, lo cual, aunque no lo quiso admitir, le tranquilizó de algún modo, posiblemente había sido esa gran sonrisa y esa mirada dulzona que siempre le dirigía.
- ¡Gareki-kun! ¿Buscas a Nai-chan? Él y Tsukumo bajaron al pueblo a pasear un poco, así que…-la explicación no solicitada del paradero del pequeño albino fue interrumpida por el moreno, quien se excusó, extrañando en el proceso al mayor.
- No, la verdad, solo venía por algo de comer- dijo sentándose frente al rubio, y tomando una de las galletas que yacía graciosamente acomodada en una charola, justo en medio de la mesa. Yogi, quien lo observaba insistentemente, no podía dejar de pensar en las inocentes palabras del pequeño Nai, de modo que no se había percatado que observaba fijamente al cuervo- ¿Qué pasa?
- N-no, nada en especial. ¿Dormiste bien?- preguntó como esperando algo, aunque no estaba seguro de qué. El carbón se sintió apenado, no quería conversar de eso, y menos que estuvo dándole vueltas a cierta situación que ocurrió, sencillamente, Yogi no tenía delicadeza.
- Sí- contestó escuetamente, ¿qué más podría decir? Por su parte el rubio se sintió algo decepcionado ¿qué esperaba del jovencito?
Ambos guardaron silencio, y se quedaron ahí tomando la merienda tranquilamente, aunque Yogi se sentía ansioso. Los silencios siempre habían sido algo que le aturdía y le preocupaban, por muchos motivos: por ejemplo, que los silencios eran el tiempo en que una persona puede pensar en una gran cantidad de cosas, cosas que muchas veces no querían pensar aunque ¿qué podría ser tan malo como para ni siquiera querer pensarlo? Pero eso no se aplicaba solo a lo que él pudiese pensar, sino en lo que pudiese surcar por la cabeza ébano. Él sabía que el cuervo era un jovencito muy mordaz para algunos asuntos, pero también sabía que no era tan directo como pretendía para otros, así que saber qué pensaba, era simplemente algo imposible para él.
- ¿En qué piensas, Gareki-kun?- le preguntó para comenzar una conversación. El moreno observó la mirada de borrego a medio matar del mayor, parecía angustiado ¿por qué siempre ponía esa cara? ¡Era molesto!
- En nada en especial- respondió desviándose, ciertamente la respuesta real hubiera sido "En ti y en mí" pero eso sonaba muy patético y cursi ¡Jamás lo diría en su vida!
- ¿S-sabes? E-es bueno hablar de las cosas que te molestan o te preocupan , si las hablas con otra persona, te sentirás más ligero y…yo por ejemplo suelo hablar con Nyanperowna y…- su discurso se cortó cuando vio la mirada de desagrado que le proyectaba el moreno.
- ¿Ese gato? En serio ¿Cuántos años tienes?- insistió en remarcar el jovencito.
- ¿Qué tiene de malo?- cuestionó preocupado el rubio, como siempre con voz estridente.
- Ah, ya me voy- dijo el moreno parándose y alistándose para abandonar la habitación, después de todo, no debió quedarse a comer con Yogi, no quería discutir sobre nada. Además, le hizo pensar en cosas innecesarias y además…y además ¿qué?
- No te vayas, Gareki-kun- pidió el rubio sujetando su brazo con algo de fuerza.
- Duele- dijo en voz baja, justo como sucedió en Vantnam. El rubio, se rascó la cabeza, algo avergonzado por su impulso, esa urgencia de retener al moreno se hacía cada vez más y más presente en su vida.
- L-lo siento- dijo apenado, ambos guardaron silencio unos segundos, hasta que Yogi continuó- ¿No quieres salir un rato?- inquirió esperanzado, y pese a todos los impulsos de Gareki que gritaban con fuerza "No" dijo que sí, bueno…a su manera.
- ¿A hacer qué?
- Lo que tú quieras. ¡Si quieres podemos ir de compras o solo a caminar o- decía atropelladamente el rubio, con el fin de ofrecer la mayor cantidad de opciones, debía haber alguna a la que el cuervo, dueño de sus pensamientos, le dijera que sí.
- Solo a caminar está bien- dijo el moreno, pero como se sintió incómodo accediendo tan sumisamente (o así lo sintió él) completó- Estoy algo harto de estar encerrado.
- ¡Sí! –dijo animado, mientras estrechaba fuerte el delgado cuerpo entre sus brazos, ya hacían varias horas desde que no sentía aquella calidez tan agradable y la extrañaba.
- Suéltame- pidió sin muchos ánimos, después de todo, se encontraba ya más acostumbrado a las usuales muestras de afecto del rubio. Pero al ver que el de hebras doradas no lo soltaba, comenzó a forcejear, alejando a como pudo al mayor, que lo último que quería era soltar a ese jovencito.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o
Se alistaron y se dirigieron a la salida de la nave. El mayor atrajo hacia si al cuervo para bajar de la nave, el muchacho no protestó, se dejo asir por el mayor y comenzó a sentir el viento golpetear a su piel y revolver su cabello.
Cuando finalmente los pies de ambos tocaron el suelo, el de cabellos oscuros se alejó rápidamente para deshacer el agarre que el rubio mantenía aun con firmeza, se dispusieron a caminar para matar el tiempo.
- ¿Hay algún lugar al que te gustaría ir, ?- inquirió el rubio, sin dejar de observar las bonitas facciones del muchacho.
- No realmente- dijo apático- ¿Hay algo aquí para ver?- dijo luego de pensarlo un poco.
- Bueno, en esta ciudad hay un enorme acuario y unos cines, también…-fue interrumpido por el moreno.
- Vayamos ahí.
- ¿A dónde?- quiso asegurarse el mayor.
- Al acuario.
Ambos jóvenes se dirigieron al establecimiento caminando, el mayor iba con paso animado, realmente le daba gusto ir lado a lado con Gareki, este ultimo por su parte caminaba buscando con la mirada algo que pudiese entretenerle.
- ¿Te gusta ver los peces, Gareki-kun?- preguntó el rubio esforzándose nuevamente por hacer una conversación y mantener al más bajito entretenido, quería que la pasara bien con él.
- No realmente- otra respuesta corta.
Arribaron al lugar e ingresaron, el acuario era enorme y Yogi había pedido un folleto con un mapa para saber a dónde dirigirse. Dentro de los enormes contenedores había una gran variedad de peces, algunos de colores, otros de aspecto fino y otros más con dientes afilados, incluso había otros con formas curiosas que el más bajito no se imaginaba pudiesen haber. Sin darse cuenta sonrió, pensando que Nai podría gustarle, pero sería algo difícil estar vigilando de que no se perdiera, ya que el lugar distraía mucho, así que en cierto modo, había sido mucho mejor ir solo con Yogi. Cuando se percató de ese pensamiento se sonrojó pero en ello vio al mayor llegar hasta donde él, lo sorprendió porque no se había percatado que se había ido, aparentemente había ido a comprar un par de crêpes para ambos.
- Te traje una crêpe de chocolate con nueces- el mayor le ofreció el postre, que el cuervo aceptó.
- Gracias- respondió viendo el curioso postre.
- ¿Nunca habías comido una?- inquirió el mayor al ver la mirada extrañada que dirigía el menor a su crêpe.
- No, en Karasuna no había nada como esto- respondió en tono neutro.
- ¡Entonces debes probarla definitivamente!- dijo el mayor con algo de efusividad, no muy convencido el azabache comenzó a degustar la crêpe, su rostro cambió ligeramente sin hacerlo.
- No está mal- dijo a modo de respuesta al mayor, que lo observaba expectante de su reacción. El rubio no pudo evitar pensar para sí mismo lo lindo que se vio el moreno al momento en que probó aquel postre. Entre más conocía a ese chico, más sentía que quería mantenerlo con él por siempre y por sobre todo, mostrarle ese tipo de cosas, cosas sencillas que no conocía y que eran placenteras.
- ¿Verdad?- se aseguró el mayor obteniendo un asentimiento de cabeza por parte del jovencito.
Ambos continuaron caminando por el acuario, observándolo todo. En ocasiones Gareki simplemente seguía algunos pasos atrás a Yogi, quien corría entusiasmado de un tanque a otro y en otras más Yogi admiraba el rostro de contemplación que proyectaba Gareki cuando veía algo que le gustaba.
Cuando el menor terminó de comer su crêpe, el rubio le cedió la suya que era de fresas con crema batida y caramelo, quería mostrarle más y más cosas, quería que esa salida con él fuese la mejor de todas, que el moreno pudiese divertirse con él. Gareki, no muy convencido aceptó comerse la crêpe del mayor comentando que lo haría solo porque el mayor estaba insistiendo (lo cual no era del todo mentira).
Mientras disfrutaba de la crêpe, dejó algunos rastros de crema y caramelo en sus labios, el rubio sin pensárselo llevó su pulgar hasta los labios del jovencito para quitarle el dulce que tenía impregnado. En breve y sin pensárselo realmente se llevó ese mismo pulgar a su boca para probar el caramelo y la crema. El cuervo estaba tan impactado por la acción del mayor que no le reclamó, solo se quedó inmóvil, cuando el rubio se distrajo viendo quien sabría qué, se mordió los labios pues aquella caricia le había producido un ligero cosquilleo.
De momento me retiro.
Visiten mi fansub donde tengo algunos doujinshi Yoreki :D www . hito - love . blogspot .mx/
Espero volver :)
