- ¿Es tu hermana?- le preguntó.
- Kara...- el miedo era presente en sus ojos.
- No, no voy a enfadarme, entiendo que no me lo contaras- dijo acercándose a él- Esto es bueno, tendrá alguien en quien confiar- le sonrió.- ¿Sabías que iban a salvarla?
-No, nunca lo hubiese pensado, si lo está es porque mi madre quiere algo- explicó apartando el pelo de la cara de la joven.
Le observó, parecía estarle costando trabajo el creérselo, el tenerla ahí con él. Solo hacía falta ver como la miraba para saber que esa niña lo era todo para él, que significaba mucho más de lo que él explicaría y que tenerla ahí..., le habían traído demasiados recuerdos.
- ¿Qué vamos a hacer cuando se despierte?- preguntó asustado.
- Comprobar que todo está bien, lo que suceda después lo decides tú- respondió Alex.
- ¿Vas a querer su custodia?- le preguntó.
- Sí..., es mi hermana..., tiene que estar conmigo- contestó antes de mirarla- Me da miedo no saber cómo hacer esto- admitió agachando la cabeza.
- Hey, yo estoy aquí, pienso apoyarte- trató de animarle- No será fácil, pero podremos con ello- le abrazó por la espalda.
- ¿Comprenderá todo?- cuestionó.
- No lo sé- respondió sinceramente encogiéndose de hombros.
La conversación entre ambos se detuvo a consecuencia de la voz de J'onn, comunicando que la actividad cerebral estaba empezando a aparecer, se estaba despertando.
Vio como la mano de la joven se soltaba de la de Mon-el con brusquedad antes de abrir los ojos.
Abrí los ojos alarmada por la nueva cantidad de luz, sin identificar la localización, encontrando similitud con un laboratorio, hecho que hizo que comenzase a hiperventilar a la vez que las lágrimas se hacían presentes, debatiéndome al sentir un agarre.
- Mya..., hey, shh, cálmate- reconocía esa voz.
- Mon-el- giré la cabeza en su busca.
- Sí, cielo- secó mis lágrimas.- Estás a salvo, peque- sonrió.
Me incorporé para abrazarme a él, para buscar su protección, sintiendo como me abrazaba con fuerza, mientras acariciaba mi pelo.
- No van a volver a herirte- aseguró en a penas un susurro- No pienso permitírselo- aumentó la fuerza.
Sollocé más fuerte sobre su hombro, separándome para continuar observando todo lo que me rodeaba, reconociéndola a ella, pero pegándome mucho más a él al identificar a otras dos personas.
- Shh, no van a hacerte daño, son amigos míos- aseguró tratando de tranquilizarme.-¿Recuerdas a Kara?- me preguntó señalándola.
La miré, ese era su nombre entonces, observando con curiosidad el símbolo antes de asentir levemente y mirar hacia aquellos que no conocía.
- Ella es Alex, es la hermana adoptiva de Kara- la presentó- Y el es J'onn, es de Marte, pero a su vez es quien dirige esta organización, el DEO- explicó sonriendo levemente- Ya que estamos presentando, chicos, ella es Mya, tiene 16 años y es mi hermana- comunicó.
- Cielo, luego tenemos que hacerte un par de pruebas, pero te vamos a dejas descansar, ¿vale?- habló quien había sido presentada como Alex.
- Prueba...- negué con la cabeza mostrando desconfianza ante sus palabras- ¿Plomo?- pregunté en un susurro asustada.
- No, no..., no vamos a herirte, ninguno, tienes que confiar en nosotros- debatió haciendo que asintiera levemente- Recupérate, Mya- sonrió.
Con esto, tanto ella como J'onn se marcharon de la sala, dejándonos a los tres solos a la vez que ella se despedía para marcharse también.
- No...- negué al ver que se acercaba a la puerta.
- ¿No quieres que me vaya?- cuestionó haciendo que negase con la cabeza ante la confusión de mi hermano.
La miré de nuevo, cerciorándome de que no me confundía de símbolo, de que verdaderamente era el de su familia, pensando en cómo iba a decirlo sin herirla.
- Kara Zor-el- trató de ser una pregunta pero terminó en afirmación.
- ¿Cómo sabes mi nombre?- preguntó antes de mirar hacia Mon-el en busca de una explicación.
- Conocí a tu padres- respondí observando la sorpresa en su rostro.
" Observé con fascinación la nave que acababa de llegar a las afueras de nuestro palacio, esperando con ansia conocer a quienes se encontraban en el interior, aún sabiendo que estaba completamente prohibido para mí, que no debía encontrarme allí.
- Hola- saludé al encontrarles en frente de mí.
- Debes de ser la Princesa Mya- la mujer se agachó a mi altura con una sonrisa- Yo soy Alura y él es Zor-el- se presentó.
- Encantada- sonreí.- Os llevaré a la sala del trono- comenté.
Permanecí en silencio durante un par de segundos, pensando una pregunta, más bien replanteándome si hacerlo.
- ¿Cómo es Krypton?- pregunté, pero parecían pensarse una respuesta.- No debería preguntar...
- No, no..., está bien tener curiosidad- respondió él- Es algo que no todos tienen y que es bueno, te ayuda a aprender- comentó a lo que asentí con una leve sonrisa.
- Madre jamás lo aceptaría- murmuré escuchando su voz.
- Mya, ¿qué fue lo que te dije?- me preguntó acercándose- Vete a tu cuarto- ordenó.
- Sí, madre- respondí.
- Ha sido un placer conocerte- habló Alura.
- El placer es mío- sonreí fijándome por primera vez en el símbolo que llevaba en la camiseta.
- ¿Qué significa?- cuestioné sin poder ocultar mi curiosidad.
- Es el símbolo de nuestra familia- respondió fascinándome.
- ¿Tenéis símbolos?- pregunté asombrada, observando como asentía con una sonrisa.
- Mya, a tu cuarto, ya- insistió mi madre una vez más, por lo que asentí antes de marcharme definitivamente"
- Fueron..., agradables- comenté con una leve sonrisa- Ellos me ayudaron a comprender que las apariencias engañas, que no siempre debemos fiarnos de todo lo que nos dicen y nos hacen creer de los demás- miré a mi hermano, quien me observaba con una sonrisa.
- ¿Cuántos años tenías?- cuestionó Kara como si la costase creerse lo que estaba escuchando.
- Diez- respondí.
- Me sorprende que pensases así con esa edad- sonrió mientras negaba con la cabeza.
- Siempre ha querido conocer mundo, ¿No, Mya?- Mon-el acarició mi pelo.
Asentí, pues era cierto, desde pequeña había adoptado una actitud de querer aprender de todas las culturas posibles, menos de la mía propia, no me gustaba, según crecía me mostraba en desacuerdo con más cosas.
Les miré a ambos durante un par de segundos antes de sentir un dolor punzante sobre mi costado, quejándome en un intento de encogerme sobre mí misma.
- Hey, ¿qué pasa?- mi hermano me agarró asustado.
- Voy a por Alex- comunicó Kara marchándose.
- Aguanta, Mya- pidió abrazándome.
Me retorcí sobre mí misma de nuevo, empezando a llorar ante el pánico de mi hermano, quien lo único que hacía era agarrarme sin saber que debía hacer.
- ¿Qué pasa?- cuestionó Alex.
- Duele- sollocé.
-¿Dónde, cielo?- preguntó consiguiendo que la señalara mi costado derecho.
Volví a tumbarme bocarriba para permitir que levantase mi camiseta, mostrando una zona completamente amoratada, hecho que me hizo comprender lo que sucedía.
- Plomo- murmuré.
- Mon-el, fuera, ahora- señaló hacia la puerta- Aguanta, Mya- pidió.
- Es una bala- afirmó Kara.- Mon-el, vete- trató de moverle de donde estaba situado.
Me miró durante un par de segundos esperando a que le dijera algo, por lo que únicamente le indiqué que se marchara, era lo mejor para él.
Cerré los ojos sin estar preparada, queriendo gritar en el momento que sentí el bisturí cortar mi piel.
- Casi hemos terminado- susurró como si quisiese animarme- Kara, distraela, puedo asegurar que esto va a doler- comentó- Mya, cielo, puedes ponerte sobre tu costado izquierdo- pidió, por lo que la hice caso a la vez que Kara se situaba delante mía, agarrando mi mano.
- Aprieta todo lo fuerte que necesites, ¿vale?- me miró haciendo que asintiera.
Efectivamente apreté su mano con fuerza en el momento que él dolor se incrementó, para después sentir una pequeña molestia, lo que hizo que suspirara relajada.
- Hay que limpiar tu sangre- explicó Alex- Razón por que no quiero a Mon-el aquí, prevención- advirtió- Kara..., no le dejes entrar- su voz fue seria.- Puede llevar un par de horas, volveré luego a ver cómo estás, ¿vale, peque?- acarició mi pelo.
Asentí a pesar de encontrarme de espaldas a ella, escuchando como salía de la sala mientras Kara me sonreía levemente.
- ¿Qué te parece si duermes un poco?- cuestionó.
- No quiero despertarme- respondí en a penas un susurro.
- No vas a hacerlo, porque no es un sueño- acarició mi cara- No van a volver a hacerte daño, ninguno permitiremos que lo hagan, te lo aseguro- afirmó.
- Me alegra saber que mi hermano te encontró- sonreí reprimiendo un bostezo.
- ¿Cómo? Mya, ¿cómo sabes...?- fue a preguntar.
- No lo sé- respondí- Es solo..., la forma de la que os miráis mutuamente, estáis enamorados el uno de otro y eso no puedes negármelo- la acusé observando como trataba de evitar reírse.
- Bienvenida a la familia- se rió- Y ahora en serio, descansa- susurró besando mi frente.
- Gracias..., por todo- susurré de vuelta a la vez que cerraba los ojos, permitiendo, por primera vez en mucho tiempo, dormirme sin temor a lo que sucedería después.
Gracias por leer, se aceptan comentarios,
Ayrin
