Capítulo II

Lo que a Santana más le molestaba, era el bullicio que se producía en el Gran Salón… ese bullicio de risas y chistes baratos, sonido de platos y copas, todo ese ruido la alteraba, por eso siempre decidía desayunar sola. Puck ya se había acostumbrado a eso, por eso siempre en las mañanas dejaba a Santana tomar su desayuno sola. Él sabía que Santana no era muy amigable, pero a diferencia de los demás, él jamás creyó que ella fuera mala persona…

Y allí estaba Santana, sola… pero esta vez era diferente, la chica miraba directamente a la mesa de Hufflepuff, buscando algo… o más bien a alguien.

Y allí estaba ella, su pelo rubio y sus ojos azules la hacían resaltar… al menos eso pensaba Santana. La joven morena, veía como Brittany conversaba animadamente con sus compañeros. Santana creyó reconocer a algunos, en el Quidditch era cuando Santana conocía a más gente… en realidad era solo allí donde conocía gente.

Reconoció a un tal Sam… con esa boca, no reconocerlo sería estúpido, junto a él habían dos jóvenes asiáticos, y luego estaba Brittany.

-Hey San…- dijo Puck, haciendo que Santana pegara un saltito.- Wow, tranquila!

-Que sucede Puckerman?- dijo un poco molesta.

-A quién miras?

-No es de tu incumbencia.

-A Santana López le gusta alguien?- molestó el chico.

-Noah, ya es tiempo de que madures.- dijo tratando de no parecer molesta.

-Es el de la boca grande? O el Asiático? O ese gordito de allá?

-Noah basta, no estaba mirando a nadie, además deberías irte ya, o llegarás retrasado a tu clase de Adivinación.

-Ugh, siempre arruinas la diversión López.- dijo el chico. Santana solo le ofreció una sonrisa falsa. El chico le devolvió otra, tratando de imitarla, mientras se alejaba, pero de pronto se volteó.- Hoy, práctica?

-Sí, Puckerman. A las 5. Si llegas tarde…

-Ya sé, ya sé… Crucio.- volvió a burlarse el chico.

-Correcto.- dijo volviendo su mirada a la mesa de Hufflepuff. Pero descubrió que ella ya no estaba allí. Maldijo en silencio, tomó sus cosas y se dirigió a su primera clase.

Cuidado de Criaturas Mágicas, jamás había sido lo suyo… detestaba esa clase. Pero lo que más detestaba era tener que compartir la clase con esos Gryffindors… Ugh Gryffindor.

-Profesor Hagrid está seguro que no sufriremos ningún daño si ese Snarkly nos toca.- dijo una joven de Gryffindor. Santana pudo reconocerla de inmediato, era Rachel Berry… ella siempre relataba los partidos de Quidditch.- sinceramente no quiero correr ningún riesgo innecesario.

-Ugh… no te pasará nada.- dijo Santana.

-La señorita López tiene razón, nada te pasará… los Snarkly son criaturas inofensivas.- dijo Hagrid.

Santana solo se limitó a mover los ojos, no había caso… Esos Gryffindors colmaban su paciencia, esa tal Rachel siempre quería ser el centro de atención, además de siempre estar llorando por un tal Finn… Ese chico era… era desagradable, Santana no podía pensar otra forma para describirlo. Y este tal Finn, era hermanastro de un niño gay… Kurt. Ugh, sangres sucias pensó Santana. Todos esos Gryffindors jamás cerraban la boca, siempre andaban cantando y haciendo ruido…

Y sin darse cuenta, la clase ya había concluido. Rápidamente, se dirigió al castillo solo quería llegar a su Sala Común y no hacer nada. Pero de pronto recordó que debía enseñarle Pociones a esa chica rubia. Así que cambió su rumbo, y se dirigió a la biblioteca.

No tardó mucho en llegar, y la vio sentada, leyendo un libro. Al verla, la joven rubia le sonrió.

-Lamento haberte hecho esperar.- dijo Santana.

-No te preocupes, llegué hace poco tiempo.- dijo ofreciéndole una sonrisa.- Hola Santana López.

-Hola Brittany.- dijo sonriendo.- puedes decirme Santana, no es necesario el "López"

-Está bien, Santana.

-Muy bien, comenzaremos con Pociones sencillas.- dijo Santana.

Luego de varios minutos, finalmente Santana le hizo unas preguntas a Brittany para ver si había comprendido lo recién enseñado. Felizmente Brittany respondió bien todas las preguntas. Santana no pudo evitar sonreír.

-Eres muy buena Profesora.- dijo Brittany ofreciéndole una sonrisa a la joven morena.

-Muchas Gracias.- dijo Santana bajando la mirada.

-Te han dicho que tienes unos ojos muy hermosos?

-Disculpa?- dijo Santana sorprendida

-Que tienes unos ojos muy hermosos.- repitió Brittany. Santana mantuvo su vista baja, pero Brittany se las ingenió para encontrarla.- es cierto.

-Debo irme…- dijo Santana rápidamente.- ehm… mañana a las 3.- dijo saliendo rápidamente de la Biblioteca.

Que clase de persona dice cosas así… en todos estos años, nunca nadie le había dicho algo amable… tal vez era en parte su culpa… es decir, casi todos le tenían miedo y ella le encantaba eso, pero también pensaba en que nunca nadie la había invitado a salir, ni nunca le habían dicho algo tan lindo como lo había hecho esa chica.

Sin darse cuenta ya se encontraba en la puerta de las Mazmorras de Slytherin, dijo la contraseña y entró rápidamente, miró la hora y se dio cuenta que solo le quedaban 15 minutos para llegar al campo de Quidditch, así que subió rápidamente las escaleras, hasta su habitación, se cambió de ropa y tomó su escoba.

Siempre se preguntaba por qué tenía que estar todo el tiempo corriendo, porque no podía estar danzando tranquila como Brittany por los pasillos… Por qué pensaba en Brittany.

Al llegar, vio como sus compañeros de Slytherin estaban calentando, se sintió un poco aliviada, por que al menos estos chicos demostraban algo de entusiasmo.

-Muy bien chicos, acérquense.- dijo Santana interrumpiendo la concentración de los jóvenes, pero todos rápidamente se le acercaron.- Quiero que sepan, que este Viernes… les patearemos el trasero a esos Ravenclaws. Y esa copa será nuestra.- un gran vitoreo se formó y Santana por primera vez en mucho tiempo se sintió emocionada.- Muy bien, suban a sus escobas… El miércoles les diré quienes están en el equipo del viernes.- todos los jóvenes obedecieron, excepto Puck, que rápidamente se ubicó junto a ella.

-Hey, San… por qué tan feliz?

-A que te refieres Puckerman, estoy igual que siempre.- dijo rápidamente la chica, mientras que el joven solo le levantaba una ceja.- Ve a entrenar o sino quedarás fuera del equipo.- dijo subiéndose a su escoba y dirigiéndose al centro del campo.

Por mucho tiempo, Santana quiso ser Capitana, desde que Rogers se había marchado de Hogwarts, y sus compañeros habían decidido nombrarla capitana, ya no era solo una cazadora, no claro que no. Santana no quería aceptarlo, pero cuando jugaba Quidditch era la única vez que se sentía especial, todos la respetaban y confiaban en sus decisiones.

Mientras volaba por los aires, viendo como sus compañeros entrenaban, pudo notar que alguien estaba observándolos, una cabellera rubia era lo único que podía ver, Fabray… fue lo primero que pensó y una furia incontrolable la invadió, se dirigió volando rápidamente donde estaba sentada la chica.

-Santana que pasa?- escuchó como Puck le gritaba. Pero obviamente decidió ignorarlo.

En cuanto llegó a las gradas, pudo notar que la chica no era más que Brittany. Su ira rápidamente desapareció, pero se dio cuenta de que todos sus compañeros la observaban, ellos sabían que nadie podía ver los entrenamientos de otras casas… y confiaban ciegamente en que Santana haría valer esa orden.

-Qué haces aquí?- dijo Santana tratando de parecer molesta.- Quién te envió a espiarnos?

-Nadie… nadie me envió, solo quería ver como jugaban.

-Por qué debería creerte… tu eres de Hufflepuff.

-No he hecho nada malo.

-Será mejor que te vayas.- dijo con tono serio, sabía que todos la estaban observando. Pero no podía ser malvada con esa chica.- Por favor.- dijo de manera casi inaudible.

-Está bien.- dijo Brittany, y rápidamente desapareció.

Santana volvió al centro del campo, no sabía por qué pero se sintió tan mal. Ella sabía que Brittany nunca haría nada malo. Sin embargo, sus compañeros golpeaban su espalda y la aplaudían.

-Bien hecho López.- dijo un chico llamado Bradley.- sabíamos que esa Hufflepuff desaparecería.

-Es verdad, seguramente alguien la envió a espiarnos.- dijo una joven llamada Hannah.

-Está bien, está bien… sigan con su entrenamiento.- dijo Santana. Éste continuó sin problemas, los jóvenes se estaban esforzando demasiado para que Santana lo escogiera para el partido del viernes.

Luego de varios minutos, todo el equipo de Sytherin salió del campo. Muchos chicos le hablaban a Santana tratando de convencerla por qué ellos serían útiles en el juego, pero la verdad era que Santana solo pensaba en por qué Brittany había estado allí.