Dos... Tres... Cientas ovejas llevaba contando y nada que conciliaba el sueño.
Y era por demás comprensible después de la situación de más temprano que martillaba su mente y para su desgracia nuevamente, por pensar en aquella señorita, hacia mella en su cuerpo
—Genial, ¡¿Y ahora como rayos me bajo esto si no hay dónde ponerme a nadar?! - susurró frustrado para si mismo.
Analizó sus opciones, en definitivamente la primera de tratar de distraerse contando no había funcionado, y salir del cuarto rumbo al baño teniendo una marcada erección no era opción... No vaya a ser que para su mala suerte Riza saliera y llamara a su papá tachandolo de pervertido.
—¿Será que en verdad soy un pervertido? - meditó pero luego negó enérgicamente con la cabeza respondiendose a si mismo.
El estaba orgulloso de ser un caballero respetuoso, de la educación que había recibido de su madrastra y "hermanas" , pero entonces ¿Por qué cada vez que pensaba en su rubia amiga vistiendo aquel traje de baño sus hormonas se disparaban haciendo reaccionar a su miembro? ¿Qué tenía ella que no tuvieran otras mujeres incluso con curvas más marcadas propias de una edad más avanzada?
—Simplemente que es ella -pensó y soltando un suspiro, resignado exclamó- que dificil ser hombre.
No era tonto, sabía que hacer si quería volver su cuerpo a la normalidad y conciliar el sueño; sus compañeros comentaban que lo hacían y aunque lo había pospuesto lo mayormente posible ya había llegado su turno. Su autodescubrimiento.
Bajo las sábanas bajó la mano hasta introducirla en su pantalón de dormir y la posó encima de su crecido miembro.
Comenzó a acariciarlo y agarrarlo algo torpe, timido e inseguro hasta que la propias sensaciones placenteras le guiaron en como debía realizar los movimientos para acercarse más a su meta.
Y en todo momento pensando en ella.
Al principio se sintió culpable de realizar ese acto con ella en sus pensamientos, practicamente a su nombre.
Pero ahora las sensaciones eran tan fuertes que eso había quedado de lado, se esforzaba por no decir su nombre en voz alta mientras pensaba en el erotismo de esos cabellos de sol, en aquellos labios de fresa, en su figura marcada por el bañador y en como se la vería sin bañador...
Y ese último pensamiento fue el acabose, su puber cuerpo no resistió más a los frenéticos roces de su mano generados por aquella fantasía pecaminosa y finalmente sucumbió dando un grave gemido de satisfacción mientras expedía de sí los líquidos de su primera masturbación.
Agitado y sonrojado sacó su mano del pantalón... Ya mañana se encargaría de limpiarlo, igual a el le correspondía su propia ropa lavar.
Por ahora decidió concentrarse en la sensación de bienestar y libertad que en mente y cuerpo sentía.
Y así, satisfecho con una sonrisa en los labios, finalmente se durmió.
Ya mañana sería otro día y al encarar a Riza otra preocupación.
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Repito que es necesaria mente abierta para esto, además es la primera vez que escribo algo así, yuri hard sí he hecho pero algo así nuncaEspero vaya vie bien.
