Capítulo 2

Metros más allá, Paola caminaba lo más rápido que podía, siendo seguida por Kazuki.

-¡Te lo dije, te lo dije! –repetía una y otra vez

-Espera, ¿puedes esperar?

-¡Te dije que no era buena idea venir! –le reprochó mirándolo con lágrimas en los ojos- ¡Y no me hiciste caso!

-Yo cómo iba a saber… -se lamentó su amigo

-¿Y no te dije que tenía esa sensación? –siguió ella- ¡Era la misma sensación que tenía en casa de mi abuelo!

-Sigo sin entender la relación

-La sensación de no ser bienvenida –explicó Paola deteniéndose abruptamente- Te lo dije –murmuró, mientras por sus mejillas comenzaban a rodar las lágrimas

-Paola, espera… -escucharon decir a Ken, que les había dado alcance

-Vete, no quiero hablar contigo, SENPAI –puntualizó dolida, limpiándose los ojos bruscamente con las manos, y siguiendo con su camino

-Necesito que me escuches –pidió el muchacho, corriendo y poniéndose delante de ella, bloqueándole el paso

-Kazuki, dile a esta persona que me deje pasar –gruñó la chica, evitando mirarlo

-Sorimachi, por favor adelántate –le pidió Ken

-Kazuki, no se te ocurra dejarme aquí a solas con él o no te vuelvo a hablar –amenazó su amiga

-Sorimachi, por favor vete

-¡No tienes derecho a decirle que se vaya! –se enojó Paola, mirándolo furiosa

-¡Quiero hablar contigo! –alegó Ken, mientras Kazuki los miraba como si se tratara de un partido de ping-pong

-Eh…yo… iré a aquél puesto de ramen a comer algo, ya me dio hambre –dijo Kazuki, caminando rápidamente hacia el lugar

-Escúchame –dijo Ken, agarrando a la chica por los hombros- Lamento lo que pasó

-No me toques –pidió Paola zafándose- No sea que alguien nos vea

-¿Y eso qué? –se enojó él- ¿No puedo hablar con mi novia a mitad de la calle?

-¿Qué novia? –preguntó Paola escéptica

-Paola, deja de decir eso –pidió Ken tratando de conservar la calma

-Qué novia –insistió ella- ¿Ésa que nunca le mencionaste a tu familia?

-Escucha…

-No es necesario, si en verdad lo entiendo –alegó Paola mirándolo dolida- Y es que jamás me puse a pensar que tú vienes de una familia muy tradicional

-¿Y eso qué tiene que ver con lo que estamos hablando en este momento?

-Que no podías decirles de mí

-No tuve oportunidad, no es que hable con mis padres de todo lo que me pasaba en el Instituto

-Claro, el Instituto –repitió Paola, y entonces Ken entendió que acababa de meter la pata

-Es decir…

-No, si tienes razón, lo de tu novia y tú era un asunto del Instituto –dijo Paola, tratando de no llorar- Pero como te graduaste hace ya tanto, eso ya no importa

-Yo no quise decir eso, no pongas palabras en mi boca

-Mira Ken, ya déjalo así –continuó ella- Sabía que era un error venir hasta aquí, que por alguna razón tú no habías ido a verme, aunque francamente quería creer que era porque estabas enfermo o algo así. Pero vine, vine porque te extrañaba, vine porque quería verte aunque sea sólo unos minutos

-Yo también te extrañaba –murmuró Ken apenado

-Sí, seguro –bufó Paola nada convencida- Muy tarde me doy cuenta del orden de tus prioridades

-No digas eso

-Es que es cierto. Pero bueno, al menos me di cuenta de varias cosas que debía saber, y que después de todo no está tan mal saberlas

-De qué hablas

-No quiero volver a sentir esa sensación de rechazo, nunca más –dijo Paola mirándolo fijamente- Y estando en tu casa la volví a sentir

-¿Qué?

-Y no es porque lo hicieran con intención, porque tu familia fue muy amable –aclaró la chica- Pero tenía esa sensación otra vez

-Paola, ellos ni te conocen

-Lo sé, ni yo a ellos, porque jamás supieron de mí

-Te repito que no tuve oportunidad…

-Ni aunque la tuvieras les dirías –sentenció Paola suspirando

-¡Claro que no! Si quieres voy y les digo ahora mismo

-¿Y ya para qué? No te fuerces, no es necesario

-No lo hago porque me sienta forzado –se defendió Ken impaciente- Ven conmigo –le dijo, tomándola de la mano y tratando de llevarla de regreso a su casa

-No –respondió Paola, zafándose

-Quiero que te conozcan

-Para qué

-¿Cómo que para qué? Tú eres mi novia –alegó él como si fuera obvio

-¿Lo soy? –preguntó ella con escepticismo- Lo era, en el Instituto –aclaró con cierto sarcasmo

-No debí decir eso, yo…

-Tengo que irme –dijo Paola, dando media vuelta dispuesta a irse

-Yo realmente te quiero –se atrevió a decir Ken, sonrojado ante tal confesión en plena vía pública

-Je, ¿y debería sentirme feliz y dar brincos de alegría? –dijo ella muy sarcásticamente- No importa cuánto me quieras, jamás seré una prioridad para ti ni llenaré las expectativas de tu familia…como nunca lo hice con las de la mía –añadió, poniéndose a caminar

-Paola, por favor no te vayas –le pidió Ken, poniéndose una vez más delante de ella

-No tengo nada más que decirte –respondió ella decidida- Si éramos novios eso sucedió en el Instituto. Desde el día que te graduaste pasamos a ser "amigos con historia"

-No puedes decir eso –reclamó Ken ante la terquedad de la chica- Tú eres mi novia

-No, no lo soy –insistió ella- Y si lo soy, ya no quiero serlo. No quiero ser la novia estúpida que espera una llamada pegada a su celular, o un mensaje que nunca llegará. No quiero ser la novia que se entera qué hace "su novio" por los periódicos o buscando en internet. No quiero ser la novia de la que todos saben, menos la familia de su supuesto novio. No quiero ser la novia que no puede ser presentada a nadie simplemente por el hecho de verse "como gaijin". Y no quiero ser la novia que tiene que venir a hurtadillas a ver de lejos a su novio y creer que con eso es suficiente. Yo no quiero eso

-Por qué tienes que complicar tanto las cosas…

-Si no las complico, es tan simple como esto –aclaró ella con una media sonrisa- Si era tu novia ya no quiero serlo. Estoy rompiendo contigo, así de simple

-Me niego –respondió él molesto

-Je, no es algo con lo que tengas que estar de acuerdo. Cuídate, pasa unas lindas vacaciones y regresa con bien a tu club –añadió Paola, siguiendo con su camino

-¿Qué esperas que te diga? –quiso saber Ken

-Nada, no puedo esperar nada de ti –contestó ella, dándole certeramente al orgullo del muchacho- Adiós Ken –añadió, marchándose seguida por la mirada impotente del muchacho

-¿Ya aclararon todo? –preguntó Kazuki, que los había estado observando a la distancia, cargando una bolsa con un pedido de ramen para llevar

-Sí –respondió su amiga, limpiándose las lágrimas- Terminé con él. Vámonos

-¡¿Qué?! –exclamó Kazuki sorprendido, viendo a Ken que también se iba camino a su casa- Pe…pero

-No te confundas, los finales felices sólo existen en los cuentos… –alegó Paola, sin dejar de caminar

Al llegar a su casa, la madre de Ken lo esperaba aún en la sala, bastante curiosa por lo último que le había dicho su hijo antes de salir corriendo tras de sus amigos.

-¿Qué pasó? –le preguntó preocupada al verlo entrar bastante desanimado

-No quiero hablar de eso mamá, lo siento –se disculpó Ken sin siquiera mirarla, marchándose a su habitación

-¿Qué le pasó? –preguntó Tou, que acababa de entrar

-No sé, sus amigos se fueron y él salió corriendo tras de ellos diciendo que tenía que hablar con su novia –contó su esposa

-¿Ken tiene novia? –se extrañó el hombre, viéndola con cara de "¿me estás hablando en serio?"

-Supongo –respondió Yuki, encogiéndose de hombros

-¿Y quién es?

-No lo sé

Fastidiado, Ken entró en su habitación y se arrojó sobre su cama, notoriamente cansado. Al final la grata sorpresa que se había llevado al ver ahí a Paola había terminado peor de lo que podía imaginar. No podía entenderla, ¿qué había hecho mal? Todo lo que le dijo era cierto, no había tenido tiempo de ir hasta el Toho a visitarla porque su padre lo necesitaba ahí para ayudarlo. Tampoco le mandó mensajes o hizo ninguna llamada porque no quería distraerla de sus estudios. Sabía que aunque fuera un sistema de escalón, Paola tendría que estudiar más que antes ya que recién había comenzado su último año de Instituto, y tenía que esforzarse para entrar a la carrera universitaria que quisiera.

-Eres muy injusta –murmuró cansinamente, sintiendo un nudo en la garganta

Mientras tanto, Paola y Kazuki habían llegado al Toho. Durante el camino de regreso Kazuki había preferido no preguntarle nada a su amiga porque no quería abrumarla con cuestionamientos, aunque sospechaba que Paola acababa de meter la pata olímpicamente.

-¿Quieres que te deje el ramen? –le preguntó extendiendo la bolsa que aún llevaba en la mano

-No, no tengo hambre –contestó ella desanimada, mirando el piso- Gracias por acompañarme

-Estaré unos días aquí en Tokyo, así que si tienes tiempo después de clases, pues me dices y vamos a tomar un café o algo –ofreció su amigo, abrazándola

-Gracias Kazuki –contestó Paola lacónicamente, correspondiendo al abrazo- Regresa con cuidado

-Lo haré –dijo él- Tú trata de pensar en lo que pasó, a ver si te retractas

-No lo creo –aseguró su amiga, separándose de él- Si tengo tiempo en la semana te llamaré

-Y avísame qué planeas hacer en tus vacaciones de verano

-Ajá –murmuró Paola, dando media vuelta y marchándose seguida de la mirada preocupada de su mejor amigo

Al día siguiente, más muerta que viva, Paola se encontraba con la cabeza y los brazos apoyados en su mesa.

-Si no duermes bien en tu habitación el aula no está para que continúes tu sueño –la regañó alguien en tono severo

-No me siento bien, así que por hoy no me molestes monja –pidió Paola sin levantar la cara

-Si no te sientes bien deberías ir a la enfermería –insistió la otra chica

-No necesito ir a la enfermería

-¿Entonces? ¿te fuiste de parranda ayer y estás con resaca? –preguntó la otra chica con sarcasmo

-Yo no bebo –gruñó Paola

-¿Qué te pasa? –preguntó esta vez un chico

-Déjenme yacer en paz, no se preocupen por mí –les pidió Paola, sin mirarlos

-Deja el drama Wakabayashi, y ve a la enfermería o levántate y ponte las pilas porque el profesor ya va a entrar

-De veras eres el colmo Onkawa –protestó Paola, sentándose correctamente pero aún con la mirada hacia abajo

-¿Por qué tienes los ojos tan hinchados? –le preguntó Takeshi en tono preocupado

-Tengo alergia –mintió Paola, apenada de que la vean así

-Más que alergia parece que lloraste toda la noche –dijo Becky con sinceridad

-Yo no lloré –se defendió Paola mirándola molesta

-Sí claro –bufó la otra, sentándose junto a ella

-¿Ayer no ibas a ir con Kazuki a visitar a Ken? –inquirió Takeshi con inocencia

-¡Vaya! Ya salió el peine –dijo Becky como entendiendo de repente lo ocurrido con la otra chica- No me digas que lloraste por ése novio tuyo

-¡Que no lloré! –protestó Paola exasperada- Y…él ya no es mi novio –añadió entre dientes

-¿Qué? –se asombró Takeshi- Cómo que no, pero si ustedes…

-Ayer terminé con él –contó su amiga suspirando- Y ya dejen de preguntar por favor

-No puedes ponerte así por un hombre –la regañó Becky- Más bien deberías reunir energías para dedicarte a estudiar. Así te distraerás y te olvidarás de él

-Takeshi, ayúdame a hacer memoria ¿cómo me hice amiga de semejante ente? –dijo Paola sarcásticamente

-Eso debería preguntarlo yo, si tú encajas perfectamente en la descripción de "persona no grata" para mí –devolvió la otra chica

-¡Ah sí! –exclamó la germano japonesa como acordándose de algo- Es que te hiciste novia de Takeshi y no me quedó de otra –añadió burlona

-Muy mal no estás si todavía te queda ingenio como para decir cosas como esa –respondió diplomáticamente Becky, evitando sonrojarse ante el comentario- Y nadie dijo que yo fuera tu amiga

-¿No lo eres? –preguntó Paola enarcando una ceja- Bueno, entonces desde ahora rompemos cualquier lazo que nos una. ¡También termino contigo!

-No digan esas cosas –las reprendió Takeshi ceñudo- Mejor luego hablamos –añadió, viendo que el profesor entraba

Al terminar la jornada escolar Paola recibió una llamada de Kazuki, quien intentó animarla pero lastimosamente no lo logró. Uno de los asistentes técnicos de su equipo le había dicho que tenía que volver a Kobe para una serie de exámenes a los que debían someterse todos los jugadores, así que sus planes de poder encontrarse con su mejor amiga se habían frustrado, provocando que Paola se sintiera más decaída.

Viendo que tras las clases del día siguiente Paola no mejoraba su ánimo, Takeshi decidió invitarla a tomar un café fuera del Instituto con la intención de sacarla de su encierro.

-¿Y tenías que venir tú, ex amiga? –gruñó Paola al ver a Becky esperando en la mesa junto a Takeshi y Ayumi

-Admito que estuvo mal lo que te dije ayer acerca de que no eres mi amiga –argumentó Becky, dejando delicadamente la taza de té que estaba tomando- Pero tú lo provocaste, sigues diciéndome monja y ya te pedí que dejes de usar ese apodo conmigo

-No puedo decirle monja a Ayumi porque no me nace –alegó Paola- Además mal no te queda, ¿no? M-O-N-J-A, ¡mooooooooonja! –deletreó divertida, esperando la reacción de la otra chica

-Madura Wakabayashi, en serio, madura –la regañó Becky mirándola con cara de pocos amigos

-Dejen el pleito –les pidió Takeshi haciendo de conciliador- Vinimos para despejarnos un poco y salir del Instituto

-En realidad vinimos porque quieres que Wakabayashi-san deje de estar penando por los rincones –le "recordó" su novia

-Deja de llamarme por mi apellido, mi nombre es Paola –gruñó la aludida

-Estamos en Japón y así son las cosas aquí –respondió Becky

-¿Ah sí? Pues estaremos en Japón, pero hasta mis amigos aprendieron de mí a dejar de lado los estúpidos sufijos

-No son estúpidos, son una muestra de respeto hacia las otras personas…

-¿Pueden parar? –interrumpió Ayumi, que había estado viendo la discusión mirando a una y otra

-Gracias Ayumi –le dijo Takeshi sonriendo

-De nada

-¿Entonces? ¿tienen algo divertido que contar? –preguntó Paola luego de unos minutos de silencio- Porque yo no

-¿En verdad terminaste con Wakashimazu-senpai? –preguntó Ayumi curiosa

-La curiosidad te pudo –le dijo su amiga, negando con la cabeza

-Bueno, tampoco es que se trate de un tema confidencial –dijo Paola suspirando cansada- Además supongo que puedo contárselo a ustedes, los amigos que me quedan…

-Debo decir que eso me ofende –hizo notar Becky

-¿Quieren que les cuente o vamos a debatir por qué dije eso?

-Continúa –pidió la misma Onkawa

A grandes rasgos, Paola les contó a sus tres amigos lo que había ocurrido con Ken días atrás. Para sorpresa de cualquiera, el más compungido al saber la noticia era Takeshi. Ayumi miraba con tristeza a Paola, mientras que Becky se veía pensativa, sorbiendo de cuando en cuando algo de su té.

-Hiciste bien –dijo Becky cuando Paola terminó el relato

-¿Cómo puedes decir eso? –se quejó Takeshi

-¿Y por qué no? –se defendió su novia- Wakaba…Paola-san tiene razón

-Gracias por darme la razón, pero no necesitas usar el sufijo, se oye raro –le pidió Paola- ¿Eres mi amiga o no?

-Bueno, Paola tiene razón –repitió Becky- Si él tiene cosas más importantes que hacer que llamarla brevemente o mandarle un mensaje, o venir a visitarla aunque sea por un instante mientras está de vacaciones… -iba a continuar enumerando, pero un ligero codazo de Ayumi la hizo detenerse, ya que cada palabra, aunque fuera muy cierta, viniendo de alguien más resultaba en una puñalada para Paola

-Lo que Becky quiere decir es que Paola tuvo razones valederas para terminar con él –resumió Ayumi

-Pero ni siquiera saben por qué él hizo o no hizo todo eso… –quiso defender Takeshi, pero tres miradas asesinas lo hicieron callar, entonces supo que había sido mala idea ir solo junto a aquellas tres

-Me parece bien que hayas hecho eso –continuó Becky, dirigiéndose a Paola- Si Sawada-kun me hiciera lo mismo, terminaría con él sin dudarlo

-Gracias por lo que me toca –murmuró Takeshi ofendido

-Qué, no voy a estar llorando en los rincones por ningún hombre, aunque seas tú –alegó su novia- Y lo que el senpai le hizo a Paola es de lo más injusto. Además mira que tener un proyecto de prometida y ella sin saberlo

-Eh, Becky ¿no quieres más té? –le preguntó Ayumi para callar a su amiga, porque aparentemente no se daba cuenta de sus metidas de pata

-No gracias, aún tengo media taza –respondió la otra chica, sin percatarse de la intención de Ayumi

-¿Entonces quizás, sólo quizás, te dieron celos saber lo de aquella chica y por eso terminaste con él? –sugirió Takeshi con precaución

-¿Eres tonto o qué? –lo regañó Becky, y tres miradas asesinas volvían a recaer sobre él- ¿No escuchaste todo lo que contó? Evidentemente es culpa de Wakashimazu-senpai por ser tan indiferente y coscolino

-Y por decirle que todo había sido cosa del Instituto –apoyó Ayumi ceñuda

-Pero claro, yo por qué iba a terminar con él por estar celosa de esa estúpida –terció Paola, y Takeshi dio un trago largo de su café deseando irse de allí

-Mira Takeshi-kun, si no vas a cooperar en esta charla mejor regresa al Instituto a adelantar tus tareas de la semana –le "sugirió" su novia

-Yo sólo digo que no toda la culpa puede ser de Ken –alegó Takeshi, harto de que lo hagan de menos

-¿O sea que la culpa fue mía? –se ofendió Paola mirándolo enojada, y entonces sí el Pequeño Técnico pensó que era mejor emprender la retirada

-Ahora resulta que la novia abandonada tiene la culpa de que el fresco del novio se olvide de ella –prosiguió Becky, tanto o más ofendida que la propia aludida

-Realmente los hombres son algo, siempre se apañan las burradas que hacen –se quejó Ayumi

-Mejor me voy –murmuró Takeshi hastiado, poniéndose de pie- Ya luego me cuentan a qué conclusiones llegaron –añadió, marchándose

-Sí, huye, porque sabes que tenemos razón –le dijo Becky molesta

-Vas a estar bien –trató de consolar Ayumi a Paola- El tiempo cura las heridas

-Eso espero, porque esto que siento duele tanto que siento que quiero gritar –admitió Paola, mientras las otras dos chicas intercambiaban miradas de tristeza

-Él no lo merece, acuérdate de eso –le dijo Becky con firmeza- Aunque debo decir que también es culpa tuya

-Becky… -la reprendió Ayumi

-Es la verdad. ¿Cómo pudiste creer que todavía estabas en una relación con alguien que ni siquiera en tu cumpleaños se apareció? –dijo Onkawa en tono molesto- Qué lindo de su parte llamarte –añadió sarcástica- ¿Una llamada? ¿eso es todo?

-Becky…

-Ni trates de callarme Ayumi, porque Paola sabe que tengo razón –continuó Becky, mientras Paola sólo miraba sus manos- Muy ocupado jugando fútbol, sí claro. ¿No es como la historia ésa chafa que nos contaron de la esposa del tal Tsubasa? ¿quién demonios es la mujer ésa que se quedó esperando por él mientras el otro gil andaba por el mundo pateando su baloncito? ¿una mono-neuronal?

-Por qué siento que estoy escuchando a Paola –dijo Ayumi preocupada al escuchar los términos que estaba usando su amiga, robándole una sonrisa a Paola

-¡Pero es que es cierto! Takeshi ya me dijo que no entrará en la Universidad que porque quiere jugar profesionalmente. Okay, no puedo decir nada, al final que ése es su objetivo, aunque no esté de acuerdo en que no progrese más académicamente. Pero si se le ocurre irse lejos o irse y dejarme así de lado, no tengo por qué esperarlo. Que lo espere su madre, que para eso lo parió –continuó despotricando Becky, como si ella hubiera sido la afectada- Yo continuaré con mi vida, no pienso quedarme esperando a que él cumpla sus objetivos y yo dejar de lado los míos por él. Y eso él lo sabe

-Tú eres una monja y Takeshi es un santo –dijo Paola con una pálida sonrisa

-Búrlate si quieres, pero sabes que tengo razón –le dijo Becky, tomando un poco de té para calmar su exaltación

-Piensa en positivo, en unos días comenzarán nuestra vacaciones de verano –trató de animarla Ayumi- ¿No quieres viajar? Podemos ir a alguna parte

-Mi madre quiere que vaya a Francia y mi abuela a Alemania –contó Paola nada entusiasmada- Pero la verdad es que no tengo ganas de ver a ninguna de ellas. Aunque iría a Alemania porque mi nana Tomiko está allá

-¿Tienes nana a tu edad? –se extrañó Becky

-Ella nunca dejará de ser mi nana –aclaró la otra chica

-Pues si no te vas a Europa nosotros estamos planeando viajar juntas a alguna parte –dijo Ayumi sonriendo- Si te animas, únetenos

-Lo pensaré, gracias –contestó Paola con una breve sonrisa- Gracias por tratar de animarme, de veras –añadió conmovida- Cuando Naoko y los demás se fueron pensé que me estaba quedando sola, pero entonces Takeshi me demostró que no era así, y con ustedes siento que realmente no lo estoy

-No me vas a hacer llorar –dijo Becky, abanicándose la cara con las manos- Sobre todo porque me sigues llamando monja

-Je, no más lágrimas –dijo Paola decidida- Ahora volvamos al Instituto o Takeshi pensará que estamos armando una bomba o algo así…


Paola Wakabayashi es una OC creada por mí, Tsuki_W. Becky (Rebeca) Onkawa y Ayumi Saruwatari son personajes creados por Becky_Sawada.

Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.