Hola Queridos lectores.

Como tengo la historia terminada, estoy actualizando rapido, juajuajuajua, si no seria tortuga al cubo.

Mila, Vero, que bueno que les guste, aquí tienen la ansiada continuación. Disfrutenla. ¡Oh dios mio! de donde salen estas cursilerias, sorry...

Lágrima de ángel
Capítulo 2
No es sólo sentir, más bien se trata de vivir

Disclaimer: Los personajes pertenecen a JK Rowling, yo no gano absolutamente nada con esto, solo satisfacción y el comentario de algún uno que otro lector agradecido. La trama es mía y de los Millones de fic que se le asemejan.

Parejas: Severus Snape/Harry Potter, Remus Lupin/?? , Ron Weasley/ Hermione Granger

Resumen: Severus es el héroe del mundo mágico, pero en esta guerra solo tiene la opción de ganar o morir luchando; cuando decide entregarse a la muerte, una inesperada ayuda le hará conocer a su ángel, Harry.

Notas de Autora: Hola este es el fic del que había hablado, es muy importante para mí, porque nunca había escrito algo así. Es un regalo para mis betas: Kari Black y Misato Evans, ustedes son las mejores personas que pude desear para betearme, porque ante todo siempre me dan su mano para apoyarme, les adoro. Son mis mejores amigas. Gracias por leer. Como no gano ni medio partido por la mitad con esto, SOLO CRITICAS CONSTRUCTIVAS.


Toma una sonrisa,
regálala a quien nunca la ha tenido.
Toma un rayo de sol,
hazlo volar allá en donde reina la noche.
Descubre una fuente,
haz bañar a quien vive en el barro.
Toma una lágrima,
ponla en el rostro de quien nunca ha llorado.
Toma la valentía,
ponla en el ánimo de quien no sabe luchar.
Descubre la vida,
nárrala a quien no sabe entenderla.
Toma la esperanza,
y vive en su luz.
Toma la bondad,
y dónala a quien no sabe donar.
Descubre el "amor",
y hazlo conocer al mundo.
~ Mahatma Gandhi ~

"El corazón de un sabio es como un espejo:
refleja cada objeto sin empañarse"
H. M. S. Richards

Era tan extraño, hace poco estaba sumido entre afrontar la muerte o sólo salir corriendo, y ahora su mente se debatía entre ese niño de ojos de cielo y sus ideales. ¿Cómo iba a querer regresar? Se moría por violar ese hermoso ángel en cuanto cruzara la puerta, era un deseo poco común.
Nunca se había dejado llevar por las pasiones, siempre era un hombre que pensaba sus palabras antes de decirlas, contaba sus pasos antes de darlos, degustaba antes de tragar. No era un hombre simple.
Era complicado, peleaba con su cabello en las mañana para que se viera negro y medianamente presentable.
Peleaba con su ropa para que luciera perfecta, peleaba hasta con los alumnos para que no fueran tan brutos. En realidad, ahora que lo pensaba era un hombre " muy complicado".
Pero valoraba otras cosas de sí, valoraba su inteligencia, su integridad, sus valores y aun más su coraje, aun cuando no tuviera idea de dónde salía.
Se levantó de la cama, miró el mono de seda blanco que lo cubría. A veces la vida era tan extraña, jamás pensaría que iba a estar en un lugar tan sorprendente como este.
Sintió la puerta abrirse y por ella entró el jovencito que le había robado el sueño esa noche. Estaba, a diferencia del día anterior, envuelto en lo que su mente mortal consideraría un manto egipcio o algo por ese estilo, de color verde que hacían juego con sus ojos.
Harry llegó a su lado y haciendo un pase de mano apareció frente a los ojos de tormenta una camisa blanca de seda brillante. Se la colocó con amor al mayor para luego mirarle a los ojos y hablar:
—Hoy hablarás con los Mayores. –comunicó sin apartar la vista ni pestañar.
Severus quedó en un lapsus de confusión un momento para luego pedir:
—Explícame más sobre esas jerarquías, ¿Mayores? ¿Qué clases de Ángeles hay? –sintiéndose ignorante en el momento.
Harry sonrió comprensivo, tomándolo de la mano como era costumbre, lo sentó en la mesa que estaba en el centro de la habitación y le explicó:

—Sí, hay diferentes jerarquías; todos proviene del Comienzo. –relató mirando el paisaje que mostraba el gran ventanal.
—Cuando Merlín llegó al mundo fue con la tarea de crear el mundo de los magos. Los Ángeles se cansaron de ver cómo el mundo se estaba perdiendo, cada vez era peor. Así los magos empezaron a nacer, aunque al principio pareció una mala idea por las quemas de brujos y cómo eran considerados anormales. Cuando la humanidad avanzó, empezó a atesorar la magia y algunas familias se mezclaron. Lo que ocasionó lo que esperábamos, que el mundo mágico ayudara al muggle. Que los protegiera de los demonios: los dementores, los ritos prohibidos, los espíritus. Aun cuando no del todo se ha erradicado. Ya el mundo empieza a comprender la consecuencia de sus acciones y obran más sabiamente.
Harry suspiró y prosiguió su explicación.
—Esos Ángeles fueron consumidos con el tiempo, su alma se liberó, ellos son el mayor rango, los Ángeles Divinos; ahora están en el cielo como si fueran sólo un mortal disfrutando la vida eterna. Quedan los ángeles a los que se legó el mando, los que tiene las mayores vivencias. Los Ángeles Mayores, también Ángeles Menores. Los Ángeles Elegidos, como yo, los que nacimos por una misión que cumplir y los simplemente espíritus guías, que son los que se deciden a no irse hasta que traigan al limbo a un familiar en especial. Pero no te preocupes, todos son amigables. –dijo para animarlo.
Severus observó cómo Harry narraba con tanto ánimo y frescura que no pudo más que creerle. Él era inmensamente interesante, tanto que sin poder resistirse le preguntó:
— ¿Cuántos años tienes, Harry? –mirándole fijamente, no quería perder ningún gesto del joven ángel.
—Tu misma edad, fui creado para ti. Tengo la imagen que más va con lo que te gusta. Los Ángeles Elegidos que nacen aquí son sólo por el propósito de un mortal. Los Ángeles que se hacen, son personas que han sido premiadas, ellos pueden tener cualquier rango. Ellos sí pueden sentir, nosotros sólo somos una cáscara, una cáscara que tiene una utilidad y luego, cuando ya la ha cumplido, es desechada. –contó, tal vez Harry no lo sabía, pero su voz se escuchó amarga, como si el pensamiento le doliera.
—No pareces tener mi misma edad, pero bien explicaste, tienes la apariencia de lo que me gusta, de lo que yo considero bueno. De lo que carezco, eres tan bello para mí, a la vez que eres paz. Eres desde ayer mi mayor necesidad –explicó precisamente.
— ¿Tu mayor necesidad? –Repitió Harry, mirándolo curiosamente-. ¿Cómo es sentir, Severus? –preguntó en modo súplica Harry.

—Sentir es una obligación para los mortales, tú estás por encima de eso. No necesitas sentir para amarme, o para estar triste, confundido. Sólo necesitas darte cuenta de que sentir siempre está, sólo tienes que darle rienda al sentimiento. –respondió el hombre sencillamente.
Harry caminó al ventanal y miró con añoranza el lugar. Luego se volteó para observar a Severus. Caminó hasta él y una vez a su lado lo abrazó, queriendo sentir algo, sólo supo que sus brazos eran muy reconfortantes y no sabía si era sentir, pero amaba a Severus, y aunque este no entendiera por qué o siquiera él mismo supiera lo que es el amor. Estaba seguro de amarlo.
Luego de un rato, Severus vio cómo el ángel se separaba, dejando un espacio entre ellos.
El de ojos negros le miró a los ojos, esos verdes cristalinos que lo traían loco, y este le sonrió mientras le pronunciaba con paciencia estas palabras:
—Tu corazón es puro, tus ojos son la ventana de tu alma. Pero sé algo que tú no, no siempre el cielo fue azul, no siempre el aire fue transparente, no siempre el pasto fue verde. El color negro que pintan tus ojos es lo más cercano a la pureza que puedas estar. No es el color, es lo que trasmite –sus palabras destilaban sabiduría, vivencias, melancolía, pero igual eran tranquilizantes, como su voz en sí.
Severus estaba por preguntarle porqué decía eso, cuando este caminó hasta la puerta y le pidió:
—Sígueme, te llevaré ante los Mayores. –brindándole una sonrisa gratificante.
Severus fue tras él, no quería pensar más que en las dulcificantes palabras que le acabada de trasmitir Harry.


Caminaron por largo rato, Severus pudo ver algunos ángeles caminar silenciosos por la inmensidad de los pasillos. También observó los grandes y seguramente interminables jardines que tenía el lugar. Se sentía abrumado, todo era demasiado hermoso, demasiado irreal.
Harry le guiaba en silencio, la determinación de sus pasos le hizo ver a Severus que el muchacho conocía demasiado bien el lugar, era como si Harry siendo o mejor dichopareciendo tan joven, fuera un manantial de sabiduría, una sensación extraña le inundó.
Sentir que ese bello joven podía conocer secretos que sus ojos mortales jamás apreciarían le hacía temerle tanto de la misma forma en que lo amaba.
Porque podía afirmar amarlo, sus ojos, contemplar esos hermosos ojos le provocaban descargas eléctricas en su cuerpo, era como si Harry pudiera con ellos ver su alma, y aun sabiendo que no estaba limpia, lo amara.

La sensación se sentirse querido era grata, tanto como estar en ese lugar.

Dejó de pensar cuando Harry le señaló la puerta. Cruzó el lugar sin mirar atrás, Harry le seguía aunque un poco alejado.

Al examinar el lugar se dio cuenta de que estaba en una habitación lujosísima, todo era de vidrio, era imposible no verse reflejado en cada rincón del lugar.

No pasó mucho cuando aparecieron cuatro personas. Un hombre de cabellos negros y ojos azules, otro de igual color de cabello pero sus ojos eran como miel, dos mujeres una alta y con reluciente cabello amarillo de bonitos ojos grises y otra de cabello castaño y brillantes ojos verdes.

Severus los reconoció, los fundadores de Hogwarts: Godric Gryffindor, Salazar Slytherin, Rowena Ravenclaw y Helga Hufflepuff.

Confundido y un tanto sorprendido los miró atentamente. Se veían como irreales, una poderosa belleza estaba sobre ellos, Severus pensó que todo en ese lugar tenía una hermosura sobre humana, pero sólo dejó esa interrogante en sus pensamientos, ya habría tiempo y de no haberlo ¿en realidad importaba?

Salazar se le acercó y con voz penetrante y decidida habló:

—Severus Snape, un digno perteneciente de mi Casa, valiente a diferencia de cualquier Slytherin, ambicioso, decidido, luchador por naturaleza, siempre haciéndote más preguntas de las que puedes contestarte, pero increíblemente temeroso al poder. –relató el hombre como si estuviera leyendo la mente del de ojos negros.

— ¿No dices nada? –Preguntó, mirándolo fijamente-. Supongo que no estás aquí para hablar. Deberías frenar ese miedo o podrías perder esta guerra y lo que amas –mirando a Harry, quien estaba en un rincón inquisitivamente.

Severus tragó y al fin con voz fuerte respondió:

—No hay nada qué decir, usted me ha sabido describir –tratando de sonar cortés, pero le costaba cuando el hombre no era de su total agrado.

El hombre bajó la mirada y dijo:

—Muchacho, acércate -señalando a Harry-. Tranquilo, nadie dañará tu misión –para tratar de calmar cualquier pensamiento ajeno a la realidad que pudiera estar atacando al joven.

Harry caminó hasta él y con voz de sumisión habló:

— ¿Qué desea de mí, señor? –mirando los ojos del hombre que se alzaba imponente.

—Deseo que me beses –sonriendo malévolamente a Harry.

Severus miró al hombre con odio, queriendo partirle la cara y borrar esa estúpida sonrisa que le estaba brindando a su ángel.

Harry le miró extrañado y, separándose del hombre lo más posible, dijo muy fuerte y claro:

—No lo haré, señor –su voz mostraba decisión propia.

— ¿Por qué no, ángel? Soy un mayor y debes obedecerme –dijo en una orden Salazar.

—Es un mayor y lo obedezco, pero mis acciones propias son sólo mías, y mi cuerpo me pertenece, no voy a hacerlo, señor. Y estoy dispuesto a aceptar cualquier castigo, pero yo beso a quien me plazca –la firmeza que mostraban sus ojos era irrefutable.

El hombre sonrió indulgente y le respondió:

—Sabía que te negarías, vuelve a tu lugar –ordenó, siendo obedecido por un ojiverde que parecía estar entendiendo la situación.

Severus, aun dándole una mirada de odio al hombre, vio cómo este le miraba con triunfo.

— ¿Lo ves, Severus? Tu ángel no teme al poder, él impone su voluntad, sea ha quien sea y eso lo hace increíblemente único, a diferencia de ti, que en vez de imponer tus sentimientos, tus decisiones ante los otros, sólo te dejas llevar. La única razón por la que apoyará tú suplica, es porque pensé que podías cambiar cuando afrontaste liderar a la Orden del Fénix, sin embargo ¿haz cambiado? –pregunto retóricamente.

Severus le devolvió la fría mirada y sonriendo con entendimiento levantó el puño y lo estrelló en la cara del Slytherin, al ver la sangre que manaba, se sintió satisfecho, pero la herida se cerró rápidamente, dejando al hombre de nuevo inescrutable.

El de ojos miel le miró complacido y asintió mientras decía:

—Esa era la respuesta que esperaba de ti, joven serpiente –caminando hasta situarse entre sus demás compañeros.

Los otros estaban sólo observando, pero pudo ver que estos parecían hablar en un lenguaje extraño. Después de comunicarse un poco, la mujer de cabellos rubios le habló:

—Severus Snape, pediste ayuda y viendo el futuro desvanecerse entre nuestros dedos como el mundo por el que hemos luchado se esta desmoronando por el descarrilamiento de un hombre, concedimos tu deseo –explicó Rowena tranquilamente, aunque Severus notó la tristeza que la embargaba.

Helga retomó la palabra viendo a Rowena tan sumamente melancólica.

—Hemos acordado que debes probar ser digno de obtener nuestra ayuda, nuestro poder en el bando de los que ustedes llamanla luz-su mirada mostraba aceptación antes sus palabras, como si estuviera de acuerdo con los ideales de los que luchaban por la luz.

—Tu prueba es la más severa que hemos acordado pautar, debes hacer sentir a tu ángel –mirando a Harry, que abrió los ojos al máximo.

La mujer le hizo señas para que se acercara y, tomando una daga, pidió en silencio la muñeca de Harry.

Severus iba a impedirlo pero la mirada tranquila de Harry le hizo detenerse y observar cómo la mujer cortaba la piel y el joven no mostraba signo de dolor, sólo observaba la sangre.

Luego la herida se cerró, y Harry sólo miró a la mujer sin dejar entrever nada.

La de cabellos rubios le dijo:

—Es hora de que tu mortal te ayude a conocer el cielo, el cielo que te fue negado, tu cielo no es igual que el cielo de cualquier otro ángel, mientras ellos buscan el paraíso tú buscar la mortalidad. Si quieres ganar la vida, debes empezar por sentirte vivo. ¿No crees? –preguntó mirando profundamente las orbes verdes del muchacho.

—Creo…creo que podría intentarlo –fue la evasiva respuesta del ángel.

La mujer asintió ligeramente para volver a colocar la daga en su lugar, esta vez tomó la palabra Godric.

—Ahí esta tu inmortal, y estas tú, lleno de sentimientos y emociones, como nosotros, ambos hemos sentido la mortalidad y la inmortalidad, no siempre la comprendemos, pero tú buscas hacerlo como muchos de los que hemos sido convertido, y tu ángel cada vez busca ser menos divino, irónico… Ayúdale y te estarás ayudando, si demuestras ser lo suficiente entregado, lo suficiente inocente, lo suficiente valioso… tendrás nuestra ayuda, nuestro apoyo y a un ángel divinamente mortal –proclamó el hombre dando por terminada la conversación.

Severus salió del lugar, volver a Harry un ser con sentimientos no le era imposible, porque afirmaba que Harry sentía, sólo que no sabía comprender ese sentimiento, como si algo se lo impidiera, como si nunca le hubiesen explicado que así se sentía la felicidad, el amor, la tristeza. Pero volver a Harry un ángel con sentimientos, también le haría daño.

Harry salió detrás de él y lo abrazó como si tuviera miedo, Severus no quiso decir nada. Sólo pidió:

—Volvamos a la habitación –su voz sonaba cansada, no porque lo estuviera, si no porque la misión era francamente decepcionante.

Hacer sentir a Harry significaba que cuando se separaran el ángel sufriría al igual que él.

Pero ahí entraba su mente a dudar… ¿Y si Harry no lo lamentaría, si sólo continuara buscando en otro lugar sentir ese amorque decía tenerle? Le dolía el pensamiento.

Si Harry sólo se dedicara a olvidar a Severus, él tenía la certeza de que entonces el que no querría sentir sería él.

¡Qué sabias palabras las de Godric! Su ángel cada vez buscaba ansiosamente la mortalidad, mientras él se alejaba de ella. "¿Era una invitación acaso?" Si así fuera, no sabría qué responder.

Harry lo acompañó hasta el cuarto, con otro pase de su mano, Severus se vio a sí mismo completamente desnudo, este le miró imperturbable, como si verlo así fuera cosa de todos los días.

Severus estaba por formular su pregunta, cuando él le tendió la mano, el pocionista aceptó seguirle.

Con otro pase de mano apareció una puerta en la habitación, por allí entraron, el de ojos negros apreció el magnifico baño igual que todo reluciente por el brillante cristal, el agua se mostraba apetecible.

La bañera que se hacía imponente en el lugar era hermosa, grande y redonda, casi ocupaba la mitad del lugar, estaba rebosante de espuma y fragancias, lista para ser usaba. Todo obra de Harry.

Harry señaló la bañera y él, agachándose junto a ella, se sumergió.

El joven ángel buscó ungüentos y empezó a aplicarlos sentado en el piso del lugar, masajeando suavemente la espalda y el cabello del hombre, como si le gustara hacer trabajo manual.

Después de llevar a cabo con paciencia y ternura esa tarea, lo limpió con agua caliente de la tina, para luego dejar que se relajara.

Estaba caminando hacia la puerta cuando su mortal lo detuvo:

—Pequeño, no te vayas, odio estar solo, la mayoría de mi vida he estado solo, quiero compañía –confesó mirando al joven que se devolvía sonriente.

Cuando Harry llegó al lugar donde estaba sentado, también se desprendió de sus ropas ante la atónita mirada de Severus y se metió a la bañera junto al hombre.

— ¿Por qué tan sorprendido? –preguntó mirando de reojo al hombre mientras se apoyaba en el borde de la piscina.

— ¿Puedes bañarte? ¿Necesitas hacerlo? Es que me siento ignorante –sólo pudo explicarse el hombre cerrando los ojos confundido.

Harry echó a reír y acercándose al hombre le besó en la frente mientras le miraba risueño.

—Claro que puedo hacerlo, aunque técnicamente al no ser mortal no es completamente necesario, pero me gusta darme un baño –admitió jugando con la espuma que estaba a su alrededor.

Severus le revolvió el cabello que ahora estaba mojado, acarició por largo rato sus negros y largos mechones.

Harry sólo se dejaba hacer, cuando había dicho que era por él y para él había sido sincero, Severus sólo pedía y él obedecería.

El hombre se acercó más a él, quedando sus cuerpos sumamente juntos. Harry podía oír la respiración del hombre sobre su nuca, se abrazó a él enlazando sus piernas en las caderas del hombre.

El ojiverde sentía la piel del hombre suave junto a su misma piel. El de ojos negros había apartado el cabello de Harry y empezado a besar su cuello, lentamente, como queriendo disfrutarlo.

Harry sólo cerró los ojos, los labios de Severus eran expertos y él sólo podía intentar frenar algo inexplicable. Pero cuando Severus le dijo al oído:

Te amo-con una dulzura tan impropia en él, hizo de esas palabras algo mágico.

Harry gimió. Severus dejó de besar y se separó.

— ¿Y dices que no puedes sentir? –recostándose otra vez a la losa.

— ¿Eso es sentir? –preguntó sin saber cómo un remedo de palabra que acaba de soltar podía describir un sentimiento.

—No el gemido. Es lo que te conllevó a soltarlo, eso es sentir, el deseo, el placer de la caricia que te estaba dando. No me digas que sólo gemiste por obligación –mirándole algo turbado ante la posibilidad.

—No, jamás te mentiría, te lo he dicho. Si sentir es así… es… extraño. Quiero volver a sentir –prácticamente rogó Harry.

—Hoy no, ya haz sentido lo suficiente. Además no quiero perderte tan pronto –confesó el hombre sumamente dolido.

Harry entendió, el hombre tenía dolor, sus ojos estaban opacos al pensar que podía perderlo. El pensamiento inundaba su mente por las noches, era el mismo que él sentía cuando veía a Severus en las mañanas. En todas las mañanas. Desde que su mortal vivía.

Eso era dolor, nunca terminaría de entender a los mortales.

Harry se acercó a él y lo abrazó. Alzando la mirada le aseguró:

—Nunca podrás perderme, amor mío, sé que no soy tuyo, no estoy obligado a serlo, pero prefiero pensar que eres mi dueño. Aunque no estemos juntos te seguiré amando igual que toda mi vida inmortal, por siempre. Nací para amarte, nací para ser tu misión, tu posibilidad de salvación, cuando sienta, podré llorar porque te marchas y también reír con satisfacción porque sé que vas a vencer. –aseguró Harry sellando sus labios con los del hombre, quien no podía replicar las esperanzadoras palabras del ángel.

Severus terminó el beso, delineando los labios de Harry con sus dedos le preguntó confuso:

— ¿Cómo puedes ser tan hermoso? –con mirada a los ojos de Harry de un enamorado mortal.

— Lo mismo podría decirte –sólo le susurró Harry, abrazándose a él.

—Yo creo que estás ciegamente inmortal, jajajaja –riendo de ver la expresión de confusión de Harry.

De repente acalló su risa y le habló con reflexión:

—Cuando estés seguro que puedes sentir, y yo tenga que despedirme de ti, ¿puedes prometerme algo? –preguntó Severus, mirándole amorosamente.

—Lo que tú quieras, mi amor –aseguró Harry, mirando sus ojos negros.

—Ese día serás mío, te entregarás a mí como mi amante, mi amado inmortal. ¿Lo harás? –preguntó Severus, expectante.

—Cuando tú lo desees, podría ser ahora mismo –dijo acercándose más al cuerpo de su tormento de ojos negros.

Severus lo recibió pero le recalcó:

—Ese día mi ángel, aun no estás preparado para ser el amante de un mortal –reafirmó piadosamente Severus.

—Tus deseos son órdenes –respondió, abrazado al cuerpo de su amor, tratando de volver a intentar descubrir un sentimiento.

Tal vez ese calor que le inundaba el alma, era lo que llamaban candidez. Pero siendo él un ángel, nada lo hacía estar seguro. Quiso pensar que sí.


Notas finales:

Gracias por los comentarios, la mayoria me hizo feliz. Gracias a Undomiel24 por betear el fic, nadie le ha dado las gracias, las betas hacen un gran trabajo, yo diria que trabajan más que la autora. Paooo Gracias, yo aprecio mucho tu dedicación. Gracias a ustedes por leer.