An I for an I
By: lorddmarvoloriddle
Traducción: Maya-0196
Resumen: Después de la guerra, Harry aprende que no hay tal cosa como una vida normal. Al menos no para él. (Harry Potter/ Tom Riddle) (Contiene descripciones gráficas de violencia).
Enlace al original: / s / 12254891 / 1 / An – I – for – an – I
Disclaimer. Harry Potter así como ninguno de sus personajes me pertenece, sino a la diosa J.K. Rowling. Esta obra está hecha sin ánimo de lucro.
Esta obra es una TRADUCCIÓN. La trama presentada a continuación está ideada por lorddmarvoloriddle, quien muy amablemente me dio su autorización para traducirla. Lo único que me pertenece, son los errores ortográficos y gramaticales ;-;
Capítulo II
Al ver al mismo hombre emerger de un caldero ardiente por segunda vez en la vida de Harry era una experiencia extraña. Frotó distraídamente el corte ahora sano en su palma izquierda como los pies descalzos de Riddle finalmente tocaron la gruesa capa de nieve que cubría el suelo. O mejor dicho, Tom Riddle lo hizo, mirándose como la proyección de la Piedra, su fantasma, o lo que sea que solía ser hace unos minutos antes. Sólo que ahora estaba desnudo.
Harry trató de no mirar demasiado a sus partes inferiores, fijando obstinadamente su mirada en el atractivo rostro en su lugar.
El cabello negro de Riddle estaba desordenado, una hebra o dos caían sobre sus ojos grises y arruinaba su aspecto generalmente impecable. Como si el hombre pudiera leer su mente, Riddle los peinó hacia atrás con un elegante movimiento de su mano. Sin embargo, Harry estaba seguro de que sus pensamientos estaban a salvo ocultos de todos, incluyendo al antiguo Señor Oscuro de pie a unos pasos y pareciendo no estar afectado por el frío.
El mismo Harry se apoyó en la tumba de Tom Riddle Sr., con los brazos cruzados sobre su pecho, mirando a su hijo. El mayor se quedó allí. Sin embargo, al mismo tiempo, Harry psíquicamente podía sentir las oleadas de magia, el poder puro que irradiaba del hombre sólo con respirar. Era intoxicante.
Finalmente, después de lo que parecieron horas, Riddle ocultó su magia mientras un largo traje negro se materializó de la nada sobre sus anchos hombros. Harry estaba agradecido, ya que hizo que su futura conversación fuera un poco menos difícil. No sentir el poder de Riddle por todo el lugar también.
"Funcionó," dijo Harry, rompiendo el incómodo silencio.
"Por supuesto que sí," dijo Riddle arrastrando las palabras, y apretando sus dedos algunas veces, como si estuviera acostumbrándose a su propio cuerpo. "Después de todo, has realizado el ritual bajo mi guía."
Harry giró los ojos ante la arrogancia en las palabras del otro hombre, pero era la verdad. Y ambos lo sabían bien.
"Tu modestia es verdaderamente asombrosa. Y, por cierto, tu varita está allá," Harry hizo un gesto detrás del alto hombre hacia el objeto situado en una caja gris flotante.
Este voló directo hacia la palma abierta de Riddle antes de que Harry terminará de hablar y el soporte desapareció en el aire. Unas chispas plateadas salieron de la punta de la varita ante el contacto con su amo.
Riddle volvió a poner su atención a Harry, lo miró de arriba hacia abajo, y tomó su postura relajada contra la tumba de su padre. El hombre parecía estar intrigado por la vista. Dio un paso más y más cerca, la nieve crujía bajo sus pies. Harry no se movió ni una pulgada o dio un paso lejos de donde se encontraba. Ni siquiera cuando sintió el cálido aliento del otro contra su mejilla.
"No me tienes miedo," reflexionó Riddle, y los dedos sólidos apretaron alrededor de uno de los brazos de Harry para alejarlo de su cuerpo. No era lo suficientemente apretado para lastimarlo pero tampoco era agradable. Harry se encogió de hombros, todavía con su brazo agarrado por Riddle.
"Bien, por el momento, soy consciente de lo que quieres y cuáles son tus objetivos. Más o menos. Por no mencionar, que los entiendo. No puedes temerle a alguien que entiendes."
Riddle bajó su mirada hacia él, silenciosamente tomando las palabras de Harry.
"Un punto de vista interesante que tienes," argumentó Riddle. "Pero estás equivocado. El saber de lo que alguien es capaz sólo sirve para hacerte más atemorizado de esa persona. El privilegio de la ignorancia desaparece. Así que dime, Chico-que-vivió, mi Elegido, Harry Potter. ¿Cómo no tienes miedo de lo que podría hacerte ahora?"
La pregunta podría haber sido retórica pero Harry iba a responder de todos modos, y finalmente liberó su brazo del agarre de Riddle. No había ira en los ojos del otro hombre ante la acción, pero no hizo movimiento alguno para detener a Harry.
"Y sin embargo no es así." Porque, nos guste o no, por el momento, nos necesitamos el uno al otro para mantenernos con vida."
Por un momento, Harry estaba seguro de que Riddle lo iba a golpear. Pero el hombre se limitó a sonreír, como si Harry hubiese dicho una broma muy divertida.
"Entonces me temo que la edad no te ha hecho muy sabio," Riddle concluyó.
Y así como así, extendió su mano en un gesto que era demasiado educado para que sea de su anterior posible-amenaza.
"¿Debemos?"
Juguetonas palabras, pero no había rastro de diversión en la voz o expresión de Riddle. Harry no se molestó en responder; simplemente colocó su mano en la más grande de Voldemort y esperó a sentir el tirón familiar en su ombligo. Ambos permanecieron en silencio mientras los largos dedos de Riddle se apretaron alrededor de la suya con más fuerza de la necesaria.
En opinión de Harry Mittenwald estaba más allá de impresionante, con sus calles estrechas y casas magníficamente decoradas. Parecía algo salido de un cuento de hadas. La pequeña ciudad en los Alpes de Baviera había sido su casa durante dos días y Harry se las arregló para ser impresionado por su belleza. Sobre todo ahora, durante el invierno.
Alquilaron una habitación individual por órdenes de Riddle en un hotel del centro cuyo nombre Harry apenas podía pronunciar al tratar de familiarizarse con el área antes de actuar.
Harry suspiró y dio unos golpecitos con los dedos sobre el cristal de la ventana. Fuera un grupo de niños finalmente lograron fijar la cabeza el muñeco de nieve de donde había caído hace un rato. Era casi de noche y ahora las farolas eran encendidas por la gente del lugar, echando un caliente resplandor sobre el lugar.
"Potter."
Harry se volteó al escuchar el sonido de la voz de Riddle para encontrar a este vestido para salir, con abrigo y todo. El mismo Harry había estado listo desde hace bastante tiempo.
"¿Crees que encontraremos algo allí?" Harry no pudo evitar preguntar. "¿Sobre Althea? Probablemente borró los recuerdos de todos sólo para estar a salvo. Por lo menos eso es lo que hubiera hecho."
En realidad hubiera ido directamente al escondite de la Vidente en esas montañas. Pero Riddle tenía razón. Lo mejor era esperar aquí y primero tratar de obtener alguna información en vez de lanzarse directamente a lo desconocido.
"Tal vez. O tal vez no, no importa. Sé manejar los encantos de memoria si es necesario," Riddle dijo mientras se ponía un par de guantes negros. "Además, hay que familiarizarnos con el lugar. Hacernos pasar por unos turistas muggle es fácil. Ahora salgamos."
El encargado del hotel era un hombre pelirrojo de unos cincuenta años que amablemente los saludó al salir del edificio. Harry levantó una ceja a Riddle cuando el otro hombre respondió en un perfecto alemán.
"¿Hay algo que no sabes?" preguntó Harry. "¿Además de ser una buena persona?"
"Difícilmente. No es que estés en posición para hablar sobre bondad."
Harry permaneció en silencio mientras pasaban por el grupo de niños y su muñeco de nieve. Obtuvieron unas cuantas miradas curiosas, pero afortunadamente no hubo bolsas de nieve. Él vió como los labios de Riddle se curveó disgustado ante la vista.
"No te gustan los niños," concluyó Harry, cuidando no resbalar en la calle congelada y chocar con su compañero por error.
El otro asintió con la cabeza, al parecer, no afectado por su breve contacto con su cuerpo. Harry no ofreció una disculpa.
"¿Qué es lo que les gusta de ellos?" preguntó Riddle. "Son ruidosos, sucios, y carecen de una inteligencia mínima para una conversación soportable."
"Todos hemos sido niños," Harry trató de razonar.
"Eso es cierto, pero no recuerdo nunca haber sido tan idiota. Ahora vamos a poner fin a esta conversación sin sentido. Estamos aquí."
El nombre de la tienda se podía leer "Anticuario*" y era exactamente el mismo que Harry vió en la corta imagen que obtuvo de la mente de la Vidente hace unos meses. Hasta el número diez pintado en la puerta. Estaba oxidado ahora pero aún podía el tono rojo distinguirse.
Una campana sonó cuando entraron. Riddle fue primero y Harry le siguió, tosiendo ante el fuerte olor que invadió su nariz. Había una fragancia humeante en el aire que se añadió al olor natural húmedo de la desgastada tienda. Los ojos de Harry comenzaron a lagrimear.
"¿Cómo puedo ayudarles?"
La anciana detrás del mostrador les preguntó en un Inglés roto mientras les sonreía a ambos. Manos huesudas cerraban las páginas de un libro grande y su largo cabello blanco estaba recogido en la parte superior de su cabeza en una trenza complicada. No parecía que el olor le molestara en lo más mínimo.
"Buenas noches," comenzó Riddle, mostrándole a la dama una sonrisa deslumbrante.
La mujer sonrió y soltó una risita. Harry se esforzó por no girar los ojos ante el comportamiento coqueto de Riddle. Era Hepzibah Smith una vez más. Harry sólo esperaba que esta señora no terminase como esta. Ella parecía amigable.
"Hola," añadió Harry y salió detrás de Riddle para ser propiamente visto. "Estamos sólo mirando alrededor pero si necesitamos cualquier ayuda se lo haremos saber inmediatamente."
"Por supuesto, cariño."
Harry le ofreció una sonrisa honesta y decidió inspeccionar el estante al otro lado de la habitación. Riddle le seguía de cerca. Todo tipo de baratijas muggle estaban exhibidas allí, desde cajas con joyas hasta complejos mecanismos de relojería. Todo lindo pero carecía de cualquier rastro de magia.
Riddle se inclinó por encima de su hombro, fingiendo inspeccionar un soldado de juguete brillante.
"No detecto nada. No en esta parte de la tienda, al menos."
Su caliente aliento cayó sobre el cuello de Harry mientras hablaba, el tono lo suficientemente bajo para que solamente él lo escuche. Estaban de pie demasiado cerca.
"Yo tampoco," dijo Harry y echó un vistazo al fondo de la tienda donde se almacenaba los montones de libros. "¿Tú crees…?"
Riddle suspiró. "Espera aquí, Potter. Voy a ir a revisar."
Harry lo vió alejarse hasta que la espalda de Riddle desapareció detrás de un librero. Dándose la vuelta, vio a la mujer que lo miraba con una sonrisa de complicidad en sus arrugados labios. Sus dedos se movieron, a un suspiro de sacar su varita. Si intentaba algo…
"Joven, perdóname por interrumpir, pero usted y su marido hacen una pareja encantadora." Al ver la cara sorprendida de Harry se apresuró a añadir. "O amante. Se me sigue olvidando que la mayoría de las parejas no se casan en estos días."
Harry abrió la boca para negar la ridícula suposición, pero no tenía sentido. Lo que ella o cualquier otro pensaba no importaba. En lugar de ello, Harry torpemente movió su cabeza en lo que esperaba era aceptación y dejó escapar un suspiro de alivio cuando vio a Riddle regresar. No estuvo sorprendido por la repentina mirada vacía en los ojos de la mujer.
"Nuestra vidente estuvo aquí," Riddle habló, y le indicó a Harry la salida. "Algunos de los libros en la parte de arriba están llenos de teoría mágica. Nada demasiado comprometedor, pero una gran cantidad de estantes están vacíos."
"Los tomó," concluyó Harry, dejando a la puerta caer contra las manos de Riddle. "Quiero decir, mira este lugar. No se ve como si tuviera un montón de clientes. Es el lugar perfecto para que una bruja maneje sus asuntos en una ciudad totalmente muggle."
"También llegué a la misma conclusión. Volveremos aquí después de descubrir que tiene ver Althea con esta tienda. Dudo que ella sólo era una fiel cliente en busca de viejos brazaletes," dijo Riddle con un resoplido.
"Estoy de acuerdo. ¿Volvemos al hotel ahora?" Harry levantó su vista cuando un copo de nieve le tocó su rostro.
Estupendo. Volvía a nevar.
Afuera estaba oscuro y las calles estaban llenas de gente que se tomó un tiempo para tener un paseo nocturno, todos admirando las coloridas chucherías expuestas en la ventana de la tienda. Harry y Riddle se apresuraron a alejarse del "Anticuario" y quedaron detrás de una pequeña familia con dos hijos.
El camino de regreso al hotel fue breve y extrañamente agradable. Caminaban lado a lado a través el pequeño pueblo, rodeado por más gente de la que Harry había esperado teniendo en cuenta las condiciones climatológicas. Sin embargo, nadie parecía particularmente interesado en Riddle o en él como el lugar estaba lleno de turistas de todas las edades y nacionalidades. Entre muchos otros, ambos fueron simplemente mezclados en la multitud.
Riddle era agradable compañía, Harry pronto se dio cuenta. Sin que se lo preguntase, le ofreció a Harry pequeñas piezas de conocimiento en relación con el pueblo y su historia. Normalmente este tipo de cosas aburrían a Harry, pero el otro hombre hizo que todo parezca más atractivo que lo que eran en realidad. De igual forma, no le importaba responder a las ocasionales preguntas de Harry. Cosas como '¿Qué hay ahí?' o '¿Sabes por qué esa casa está construida de esa manera?' encontrándose con explicaciones breves pero bien planteadas.
Harry se preguntó si esta pequeña charla estaba destinada a alejar de sus mentes su problema actual. Lo más probable fuera que estuviese contento o al menos funcionaba. Le dolía su cabeza, sabiendo que era inútil pensar en la vidente en este momento. Él sufría por una noche completa de descanso sin tener que preocuparse del mañana. Por lo menos ahora que estaban seguros que Althea realmente había estado en Mittlenwald, entonces ellos podían relajarse. Aunque sea sólo un poco.
Cuando regresaron a su habitación, Harry se dirigió directamente hacia el baño para conseguir un cambio de ropa. Una parte de él quería olvidarse de todo lo que vió y sus problemas. Para disfrutar el poco tiempo en que ellos pasarían allí, lejos de cualquier persona que Riddle o él conozca.
Harry terminó de bañarse con bastante rapidez, y cuando salió de la ducha, vestido con una ropa abrigada agradable, encendió fuego caliente en la chimenea. Se detuvo un momento en la puerta, una toalla en su mano, mirando a Riddle. El hombre estaba cómodamente sentado en su pequeño sofá, haciendo girar una copa de vino en sus largos dedos. Su camisa negra tenía unos pocos botones desabrochados. No es como si Harry estuviese mirando tal cosa.
Su marido.
Harry casi se rió de la idea. Imaginando a Tom Riddle ser el marido de alguien. Su marido. La anciana ni siquiera había estado cerca de lo que ellos eran.
Pero, ¿qué eran?
No eran enemigos, al menos ya no. ¿Socios? ¿Tal vez aliados? De alguna manera, ninguna de esas palabras calzaba con los dos. Harry no estaba seguro de que hubiera alguna.
"¿Vas a permanecer allí toda la noche, Potter?" Riddle se burló, y levantó una elegante ceja. "No muerdo. No tan fuerte, al menos."
Harry se rió entre dientes.
"Buen intento de ser divertido. Sólo para que sepas, eras mucho más agradable cuando no tenías un cuerpo."
"En ese entonces yo no sabía de una mujer que tuviera mi sangre," bromeó Riddle. "Ahora siéntate. Parece que deseas hablar."
Harry no vio ninguna razón para declinar; la silla en la que se sentó estaba caliente por estar al frente de la chimenea. Estaban cara a cara ahora. Harry aceptó la copa de vino que le ofreció Riddle al estirar su brazo.
"Te escuché hablar con la muggle mientras estábamos en la tienda," dijo Riddle después de tomar un gran sorbo de su bebida.
Harry casi se ahoga. "Sí, uhm…," comenzó, debatiendo si decirle la verdad o no. "Bueno… ella pensó que estábamos casados. ¿Lo puedes creer?"
Riddle no se rió. No es que Harry lo hubiese esperado. En cambio, parecía intrigado por el resultado de los acontecimientos.
"¿Lo hizo? Me pregunto qué le dio esa impresión."
Su voz destilaba sarcasmo.
"¿Qué quieres decir?" preguntó Harry preocupado.
"Nosotros siempre hemos sido una gran pareja, ¿no te parece? Nuestra relación es excepcional. Enemigos, aliados, el nombre que le quieras dar. Sé sincero, ¿Cuántas personas notas cuando estoy en la misma habitación que tú? O lo más cercano a este hecho."
Negarlo era ridículo, especialmente cuando Harry era consciente de que Riddle tenía razón. Y Riddle sabía que Harry lo sabía. La presencia del hombre siempre había exigido su atención. Incluso en su segundo año, cuando no tenía idea de que Tom Riddle y Voldemort eran uno y el mismo.
"Bueno, sí," admitió finalmente. "Pero no es así."
Ambos sabían lo que 'eso' significaba.
"O tal vez así es como nos vemos ante todos los demás," concluyó Riddle con voz apacible.
"¿Y no te molesta? Que la gente piense que nosotros somos-" Harry comenzó, pero inmediatamente se cortó.
"Me han llamado cosas peores que homosexual. Así que no, no me molesta."
Harry se quedó aturdido por la sinceridad en su voz. A veces se olvidó del niño huérfano, pobre sorteado en Slytherin sin un apellido apropiado. Harry tomó un sorbo de su bebida para tener algo que hacer con sus manos.
"¿Y que hay sobre mañana? Tal vez deberíamos de ir directamente a su casa y tratar con ella. Ver lo que quiere con nosotros," dijo Harry, tratando de cambiar el tema. "Somos lo suficientemente fuertes para eso."
Riddle negó con la cabeza.
"Todavía no. Quiero buscas a fondo en la tienda, algo extraño está pasando allí. Algo que hace que la vidente esté interesada en ese lugar. No sé exactamente qué es en este momento, pero sé que tengo razón. La mente de la mujer había sido fácil de entrar, aunque sea una muggle. Alguien lo había hecho antes, a menudo de hecho. No necesitas ser demasiado inteligente para averiguarlo."
Harry suspiró, ignorando el posible-insulto de Riddle. El hombre claramente no quería hablar de ese tema nunca más.
"Entonces vamos a ir mañana por la mañana."
Riddle asintió, con el rostro ilegible. Sus ojos eran diferentes, más cálidos. O tal vez era sólo por el fuego que se reflejaba en ellos. Se veía muy guapo.
Harry se dio cuenta de que había estado mirando y rápidamente desvió sus ojos. Estaba agradecido de que el otro hombre no lo había visto. Eso habría sido difícil de explicar.
"Además, tengo que admitir que estaba bastante entretenido por la historia que le formaste al muggle. Sobre que eras mi hijo," continuó Riddle.
"No te ves de la edad suficiente para ser mi padre," Harry se opuso, y volteó su mirada para encontrar la atención del otro hombre ya fija en él.
Él consiguió una mirada divertida de su una vez-enemigo.
"Eso es debatible."
La imagen mental de Riddle teniendo sexo con un desconocido vino a la mente de Harry. Era difícil mantener la vista en sus ojos después de ese pensamiento. Harry miró a la cama king size, luchando por encontrar una manera de salir de esta conversación.
"¿Dónde duerme cada quién?" preguntó.
"Toma la cama."
No había rastro de ironía en las palabras del otro hombre.
"Pues buenas noches."
"Buenas noches, Harry." Riddle le respondió sin mirarlo a los ojos, mirando hacia el frente a las llamas de la chimenea, su anterior actitud juguetona desapareciendo inmediatamente.
Una vez escondido bajo las sabanas, rodeado por el calor, observó la espalda de Riddle mientras este seguía bebiendo su vino. Era extraño, pensó Harry. La facilidad con la que se acostumbró a quedarse dormido a la presencia del Señor Oscuro. Cómo no se sintió vulnerable al hacerlo.
Muy pronto Harry se quedó dormido mirando fijamente a Riddle, concentrándose en el ritmo constante de su respiración.
Volvieron a la mañana siguiente al Anticuario, justo después del desayuno. Al igual que antes, la anciana les dio la bienvenida antes de que su mirada se volviera vidriosa una vez que Riddle se paró frente a ella.
"Fija la marca en la puerta," ordenó Riddle. "Dudo que tenga ningún cliente a esta hora de la mañana, pero prefería no ser molestado mientras buscamos en el lugar. Preguntas pueden surgir si algún turista o dos de repente desaparecen."
Harry hizo lo que le dijo. El interior de la tienda estaba a oscuras a pesar de ser temprano. Las cortinas estaban fuertemente cerradas con sólo unas pocas luces alumbrando el lugar. Distinguió las escaleras que conducían al segundo piso detrás del mostrador. Después de que Riddle mandara un hechizo que indicó que ninguna otra persona estaba con los tres de ellos en la casa, se movieron, varitas listas, por si acaso. Cualquier poderosa bruja o mago habrían sido capaces de pasar bajo el encantamiento.
Harry casi no ve la entrada al sótano a su derecha. La puerta estaba entreabierta y él tiró de la manga de Riddle para llamar su atención. El hombre no habló y simplemente siguió la mirada de Harry.
"Debemos separarnos," murmuró Riddle, estrechando los ojos ante la oscuridad que los rodeaba.
A Harry no le gustó mucho la sugerencia pero entendía la necesidad de la situación. Tan pronto como terminen en ese lugar, mejor. No es que él realmente esperase encontrar algo ahí. Nada más, aparte de polvo, de todos modos.
"Voy a revisar arriba entonces."
Harry continuó sin esperar la respuesta de Riddle. Subir fue un proceso lento porque era difícil ver incluso un par de pasos por delante. Pero, ¿por qué estaba tan oscuro? ¿No tenían electricidad o lámparas? ¿Velas? Parado en la parte superior de las escaleras, Harry lo escuchó. Fuera de su respiración, todo era absoluto silencio.
Harry vagamente podía distinguir cuatro puertas – o mejor dicho; su contorno. Dos a la derecha y dos a la izquierda. Las cosas serían más rápidas si Riddle hubiera ido con él. Bueno… Él inhaló e intentó abrir la primera puerta a su izquierda lo más silenciosamente posible. Estaba abierta. El olor de los libros invadió sus fosas nasales y después de cerrar la puerta detrás de él, Harry encendió la punta de su varita.
Era una sala de almacenamiento de algún tipo, pero no sólo para los libros como inicialmente esperaba. Piezas de muebles estaban esparcidos alrededor, dos armarios empotrados, y un pequeño armario con una sola asa. Nada fuera de lo común. Nada olía a magia. Incluso los polvorientos libros eran muggles, no como los de abajo.
Harry suspiró mientras dejaba que la luz desaparezca y a ciegas caminó hacia delante para tirar de la puerta abierta. Estaba a medio camino cuando sufrió de un dolor repentino en su estómago, su varita volando de su mano hacia algún lugar en la oscuridad. Harry aterrizó sobre su espalda, su mano sobre su estómago, sintiendo que algo salía de él. Parpadeando a través del agudo dolor, Harry luchó por levantar la cabeza y ver a su atacante, pero era como si no tuviese huesos. Tenía un momento difícil incluso para mantener los ojos abiertos. Harry tuvo que llamar a Riddle antes de desmayarse. O antes de que su atacante quisiera venir por una segunda ronda. Sentía la humedad en su ropa, empapando a través de su abrigo de invierno. Cuando no pudo mantener su mano apretada sobre su lesión, se deslizó y cayó en la sangre caliente. Su sangre.
"Riddle," Harry trató de gritar, pero no salió nada más que un susurro. "Tom," volvió a llamar, alcanzando desesperadamente su conexión mental sólo para encontrar la nada. "Tom, ayu-" comenzó, pero se atragantó y sintió derramarse sangre por sus labios. Se estaba haciendo más y más difícil permanecer consciente. Las extremidades de Harry estaban entumecidas. Se preguntó cuánto tiempo había pasado, se sentían como horas. Pero también podían ser sólo unos segundos. Al menos su atacante no lo había golpeado de nuevo.
Harry no sabía por qué, pero pensaba tener una idea del porqué el dolor comenzó a desaparecer. Se estaba quedando dormido.
*Anticuario. Es un establecimiento en donde se venden antigüedades.
NOTA DE TRADUCTORA.
CHAN CHAN CHAN. Continuando con esta maravillosa historia. ¡Voldemort ha vuelto en carne y hueso! Y más vivo y sensual que nunca, Bitc**. Tom y Harry van a la tienda a investigar, donde esta Vidente ha estado frecuentando aparentemente por alguna razón. Una ancianita shippeadora. Harry y Tom tienen una "cita" —digan lo que digan, es una cita a mis ojos :'V—. Alguien está empezando a sentir cosas…Harry es atacado por un desconocido. ¿Quién será? ¿Dónde está Tom?
¡Eso y más preguntas lo resolveremos en el próximo capítulo!
Y recuerden, los reviews son siempre MUY bienvenidos y son el principal alimento de cualquier autor/traductor. Cualquier opinión que tengan, aunque sea para decir 'Me encanta', es muy bien recibida. ;D
¡Nos vemos, babes!
-Maya.
¿Alguien notó ESA la tensión sexual? Y maldito Tom, ¿por qué tienes que ser tan malditamente encantador, guapo, sensual e irresistible? Sin contar a la abuela shippeadora del Tomarry xD. Hasta ya nos lo confirmaron por el mismo Tommy. Ellos dos son una GRANDIOSA pareja. No se diga más.
