Capítulo 2: La boda de Darth Vader y la Senadora Amidala

Narrador Padmé:

Estaba en la iglesia de Courusant, esperando mi sentencia final, ya que hoy era el día, en que yo me iba a convertir en la esposa del hombre más nefasto de la galaxia, Lord Vader; que a pesar de todo, es un lord sith y es el que hace que todo el mundo, obedezca a las leyes del Emperador. Si me estoy casando ahora, no es porque esté enamorada de él; sino porque Lord Sidious, osea el Emperador, me obligó a hacerlo o sino destruiría mi planeta natal y yo no iba a permitirlo, pero claro, ¿a quién de ellos, le iba a preocupar en lo más mínimo el bienestar de mi planeta, más que a mí? Ya que estos dos, son más fríos que el hielo, todavía puedo recordar cuando el Emperador, me hizo llamar a su oficina para presentarme a mi futuro marido.

Sacerdote: - Darth Vader, ¿acepta usted a Padmé Amidala Naberrie, como su legítima esposa, para amarla y respetarla, hasta que la muerte los separe? - preguntó el sacerdote que nos estaba casando en ese momento, lo que se me hizo raro, es que Darth Vader, no respondió de inmediato sino que se tardó unos minutos en responder - ¿Lord Vader? - y en eso, reaccionó porque se escuchó la respiración de la máscara que traía puesta.

Darth Vader: - Sí...acepto - dijo con su voz mecánica que tanto odiaba.

Sacerdote: - Y usted Padmé Amidala, ¿aceptas a Lord Vader, como tu legítimo esposo, prometes respetarlo en las buenas y en las malas y hasta que la muerte los separe? - mientras lo decía, yo no podía evitar sacar lágrimas, porque no quería hacer esta tarea, pero no tenía opción.

Padmé: - Sí...acepto - y cerré mis ojos, sin dejar de ver al frente.

Sacerdote: - Entonces, los declaro marido y mujer - y todo el mundo nos aplaudió con felicidad, pero yo no podía sentirme feliz por ningún motivo y de Vader, yo no sabía si él podía sentir siquiera algo, porque siempre parecía un robot sin emociones. Después de terminar todo el ritual religioso, salimos sobre la plataforma, para saludar a todo el público que nos felicitaba; pero tuve que fingir estar feliz para no decepcionar a la gente y así, nos pasamos todo el camino hasta llegar al salón de recepción para la celebración, aunque estaba claro que yo no tenía nada que celebrar.

Reportero 1: - ¿Darth Vader, es cierto que entre ambos existe la posibilidad de unir una sociedad entre Naboo y Courusant? - preguntó uno de los reporteros, la verdad, ya me dolía mucho la cabeza de ver tanta luz de las cámaras.

Reportero 2: - ¿Señora Vader, es cierto que su relación con Vader es de puro interés? - la verdad, es que ya no quería responder a ninguna pregunta, que lo único que quería era llegar a mi nuevo hogar y encerrarme para siempre, pero de repente contestó Vader.

Darth Vader: - Mi esposa, no va a responder a ninguna de sus molestas preguntas - eso, me dejó con la boca abierta, que hasta subí mi cabeza para ver su máscara y de ahí, nos dirigimos a la mesa donde nos pasaríamos el resto del día; en eso, vimos llegar al Emperador hipócrita como siempre.

Emperador Palpatine: - Queridos amigos, hoy me encuentro aquí con ustedes, porque quiero brindar, por la reciente unión de mi gran amigo Lord Vader y la Senadora Amidala - y todos levantaron sus copas para brindar - y ahora, hay que festejar porque sea una larga y próspera vida de matrimonio - y todos nos aplaudieron.

Darth Vader: - Le aconsejo que se vaya acostumbrando a esta vida senadora, por su propio bien - y me ofendió su comentario, como podía insinuar que "yo", pudiera acostumbrarme ante esa situación tan vil en la que él me metió, seguramente por su ambición a gobernar la galaxia sin objeciones.

Padmé: - Es para ti tan fácil decirlo - dije murmurando, mientras recibíamos las felicitaciones de todos los invitados, aunque creo que sí me escuchó.

Darth Vader: - No, para mí tampoco, es fácil tener que fingir, ante tanta gente que nada más quiere ganarse nuestra confianza - dijo cuando estuvimos solos y de repente, vi que el Emperador llamó con una seña a Vader - disculpe por un momento senadora, tengo que resolver una petición del Emperador - yo lo único que hice, fue asentir sin voltear a verlo.

(Mientras en el pasillo)

Darth Vader: - ¿Sucede algo, maestro? - preguntó tranquilo Vader.

Darth Sidious: - Más te vale, que cumplas con tu cometido Vader y sobre todo, necesito que convivas con los invitados, porque si no, van a creer que todo esto fue por interés y no por una unión verdadera - dijo molesto - no quiero errores Vader, haz lo que tengas que hacer, pero quiero que destruyas la virginidad de esa senadora, pronto.

Darth Vader: - Así será, maestro - dijo sin emoción alguna - (tengo que proteger a esta senadora de algún modo, no puedo permitir que ella pierda lo más importante que es su virginidad, por los caprichos de mi maestro; no entiendo porque siento esto, si ya no era así desde hace mucho tiempo) - y se alejó, para regresar a la fiesta.

(De regreso en el salón)

Faltaba una hora, para terminar esta tortura e irnos de aquí, pero la verdad, es que ni siquiera sé para qué quería irme, si lo que iba a pasar, es que iba a tener mi noche de bodas con el monstruo de mi marido y no sé qué tanto hablaba con el Emperador, seguro se trataba de que tenía que convencerme de acostarme con él a la fuerza o algo parecido. Luego de estar fingiendo, ser la mujer más dichosa de la galaxia, por fin Vader y yo, nos dirigimos a la salida para irnos a nuestro nuevo hogar, pero cuando salimos del salón; me sorprendí con lo que vi; en lugar de una limosina cara y grande, había un speeder que nos estaba esperando en la calle, luego por última vez, volteamos para despedirnos cordialmente de los invitados y nos subimos para luego irnos a casa.

Darth Vader: - Siento mucho, que no haya sido lo que usted esperaba, pero a mí no me gusta que conduzcan por mí - dijo serio en su tono de siempre, como si hubiera leído mis pensamientos - sobre todo, no me agrada mucho usar los lujos de la gente.

Padmé: - Pero ¿tú, cómo sabías que estaba pensando sobre... - y me interrumpió.

Darth Vader: - Sus pensamientos, son más fáciles de leer que con otras personas, senadora - y eso, me incomodó más...todavía que tengo que pasarme, el resto de mi vida junto con él, ahora resulta que él leerá mis pensamientos - sé que no le agrada mi presencia, senadora, pero lamentablemente es lo que se decidió y no hay vuelta atrás, sobre todo, usted estuvo de acuerdo.

Padmé: - No fue una decisión mía, el tener que pasar el resto de mis días, con un monstruo que se la pasa matando a inocentes y a jedis, como si fueran objetos - dije muy molesta por su comentario - si lo hice, fue porque su querido emperador, me hizo decidir entre casarme con usted o hacer que mi planeta fuera destruido.

Darth Vader: - (Claro, como siempre a mí me echan la culpa de todo lo que le pasa a la gente) Mire, senadora - dijo molesto y me dejó helada - tal vez no fue su elección, pero si no muestra un poco de cooperación en esta situación, tanto su planeta como sus amigos rebeldes, serán aniquilados, aunque esté casada conmigo - y me quedé muda.

Padmé: - ¿Y de dónde saca eso? - vaya que tiene carácter, a pesar de que puede ser una máquina.

Darth Vader: - No se haga la inocente conmigo, tanto mi maestro como yo sabemos que usted, es parte de las conspiraciones rebeldes en contra del Imperio; así es que, será mejor que lo piense bastante bien cuando estemos enfrente del Emperador - y me crucé de brazos, ¡argg! Este hombre me ponía los pelos de punta, jamás había conocido en toda mi vida a alguien tan testarudo e insistente como él.

Padmé: - Haré mi mejor esfuerzo - dije resignándome. Minutos más tarde, llegamos al palacio principal donde íbamos a vivir, al entrar me sorprendió que era un lugar bastante amplio con adornos, velas y un candelabro colgado en el techo; había dos escaleras y una cocina a la izquierda, al fondo de la casa - ¿por qué vivimos aquí? Pensé que, a usted, no le gustaban los lujos - y pude percibir el enojo en él.

Darth Vader: - Ésa, fue una decisión de mi maestro, no mía y si no le gusta, será mejor que se vaya adaptando porque no hay otro lugar (vaya que es testaruda, esta mujer me saca de mis estribos) - y de ahí, me sorprendí todavía más - ésta, es su habitación.

Padmé: - ¿Qué? Pero pensé que... - me interrumpió.

Darth Vader: - ¿Tiene alguna queja, senadora? - y me puse seria otra vez, negando con la cabeza - Bien, entonces le deseo que pase buena noche - y se cerró la puerta, en cuanto me quedé sola y terminé de acomodar mis atuendos y mi equipaje, me eché a llorar porque no sabía en qué problema me había metido en realidad y así, me la pasé hasta el día siguiente.

Narrador Darth Sidious:

Por fin, después de veintitrés años, podré tener a un mejor aprendiz que el propio elegido, porque me ha costado muchos años de paciencia, espera y sobre todo, que es demasiado testarudo como para seguir mis órdenes; que por esa razón, le tengo que dar muchos castigos para que me obedezca; pero ahora no tendrá más opción, que obedecer en todo lo que le pida, porque si no me desharé de todo lo que va obtener durante este tiempo, sobre todo que cuando ya tenga lo que quiero, me desharé de él así como lo hice con mis otros aprendices.

Narrador Darth Vader:

En cuanto llegué a mi habitación, me quité la máscara y mi traje de Darth Vader y me puse a pensar en lo que debía atender, mientras alcanzaba a conciliar el sueño; pero en lugar de concentrarme en eso, me venían a la mente imágenes y recuerdos de la Senadora, que no sé ¿por qué llegaba a pensar en ella? Cuando ella, ni siquiera me importaba o ¿será que sí me importa? No lo sé, lo único que sé es que cuando la hago enojar, me causa un profundo sentimiento de agrado; porque me gusta ver y jugar con ella, a ver quién puede más y sobre todo, me encanta que ella también me saque de mis estribos, porque hace años que nadie lo hacía, pero lo malo, es que me daba miedo hacerle caso a la instrucción de mi maestro.

"Darth Sidious: - NO QUIERO MÁS ERRORES, VADER, QUIERO QUE LA CASTIDAD DE LA SENADORA SEA NULA - alcancé a recordar cuando me exigió que violara a la senadora."

Es que es difícil hacerlo, porque ella no me ha hecho nada malo y sobre todo, ella lo sacrificó todo por evitar que destruyeran todo lo que conoce, esto me está matando y no sé cómo le voy a hacer, pero tengo que mantener a salvo a la senadora y a su virginidad, aunque me duela el hecho de verla feliz con otra persona.

Darth Vader: - ¿Qué? ¿Anakin, de qué estás hablando? ¿Cómo es que estás sintiendo cosas por una persona que ni siquiera conoces realmente? - me dije molesto y en eso, traté de dormirme, pero como siempre llegaron de nuevo las pesadillas.

Al día siguiente, me desperté temprano, porque tenía que ir con el gobernador Tarkiin, a resolver unos asuntos de los acabados de la nueva estación, la Estrella de la Muerte, lo que no entiendo es, ¿por qué no se le ocurren mejores nombres, para llamar a sus armas? Al terminar de ponerme mi traje, me dirigí al dormitorio de mi esposa para ver dónde estaba y cuando entré, la vi todavía durmiendo y no pude evitar sentir, una tranquilidad en mi alma, por el simple hecho, de verla ahí tan tranquila y sentir sus emociones tan sosegadas; bueno, eso duró poco tiempo, porque fue en un instante que detecté como se empezaban a alterar y decidí salir para que no me viera y me dirigí a la cocina.

Darth Vader: - ¡Droide! - y se espantó el droide - Necesito que le prepares el desayuno a mi esposa - me iba a preguntar que, qué le gustaba a la senadora - no sé qué le guste tú solo prepárale algo, para que cuando despierte ya esté listo - y de ahí, se fue para cocinar, luego me fui a la sala de comunicaciones para hablarle a mi maestro, sobre lo que tenía planeado hacer con el gobernador.

Narrador Padmé:

Me desperté tranquilamente sin saber donde estaba, hasta que de repente, se me vino a la mente el recuerdo que me había casado con Darth Vader, en el momento en que pasé mi mano izquierda y vi el anillo de matrimonio; no pude pensar en otra cosa, más que en que no quería salir de mi habitación; pero mi estómago, insistió en que si quería quedarme ahí, tenía que comer algo, por lo que me puse mi bata y salí al comedor para prepararme algo de desayunar, pero tal parece, que alguien ya me había hecho el honor de prepararlo, porque ya había algo en la mesa y volteé a todas partes y después vi a un droide, que salía de la cocina y lo llamé para que me respondiera.

Padmé: - Disculpe, ¿de quién es este desayuno? - pregunté inquieta.

Droide: - Para usted senadora - y me quedé con los ojos abiertos y con la cara confundida.

Padmé: - ¿Para mí?, pero ¿quién le pidió que me hiciera de desayunar? - me sentí algo impaciente, aunque sorprendida a la vez, porque nadie me había hecho algo así en la vida.

Droide: - Lord Vader, me ordenó prepararle su desayuno hace como media hora, señora - y me quedé impactada ¿cómo es que sabe cuándo voy a despertar? - ¿le agrada su plato señora o quiere que se lo retire? - me preguntó.

Padmé: - No, así está bien, se ve delicioso - y de pronto, me asustó una voz que vino por detrás.

Darth Vader: - Me alegra que le guste su desayuno, senadora - me dijo con su voz insoportable, Vader - muchas veces, a nadie le gusta lo que hago por los demás - me puedo suponer porqué - le vengo a avisar que voy a salir a una junta con el gobernador, usted puede hacer lo que quiera mientras regreso; pero si va a salir senadora, le tiene que pedir a alguno de los droides o sirvientes que la acompañen - y sin decir más, se retiró a cumplir con los deberes del Imperio, ¿no sé por qué razón?, comienzo a preguntarme si es humano o si será un robot sin sentimientos, detrás de esa máscara. Pero hay algo detrás de todo esto, que no me traía buena espina.