Autonomía binaria
Capítulo 1
Fragmentos de datos
El refugio temporal no era más que una abandonada base en medio de las montañas boscosas, agregando las repentinas apariciones de neblina y lluvia en todo el lugar, es una perfecta localización que impide que varios Irregulares o personas se acerquen. Tao pudo hacer funcional el lugar una vez más, tomando muy en cuenta el no mejorarlo mucho ya que deben estarse moviendo, más que nada porque saben que muy probablemente los Irregular Hunters vuelvan a reclamar esa clase de lugares en un futuro en cuanto la crisis mundial pase. La habitación que había sido adaptada como un pequeño laboratorio fue alguna vez una enfermería, algunas luces parpadean y otras más emiten una muy tenue luz. Junto a una de las camillas está aquel reploid que responde a nombre de Tao, uno de los muchos comandantes iniciales de la Replifuerza, encargado especialmente de la investigación y el avance científico/tecnológico.
Su estatura es la de un humano promedio, trae puesto una especie de casco que tiene forma de una gorra militar, sobre sus ojos hay un par de lentes verdosos a los cuales se pueden aumentar o disminuir la graduación a como su dueño lo desee. Su armadura, al igual que la de Nathan, tiene un aire de un abrigo militar blanco con algunas joyas doradas sobre su pecho que dan cierto parecido a botones que le dan cierto aire formal. Sus ojos son un tanto obscuros aunque se ven la serie de diafragmas que conforman sus iris, como si fueran las lentes de una cámara fotográfica.
Tao se encontraba analizando a Iris, observando el más mínimo detalle de aquel cuerpo sin vida que está sobre una camilla vieja. Lo que podría ser las pupilas de este hombre brillan levemente al activarse un escáner que le van dando diagnósticos más exactos. Nathan se encuentra a solo unos metros de distancia, con los brazos cruzados, estando un tanto ansioso.
-Esto no es bueno, todos sus circuitos de programación están completamente freídos –dice Tao- sumando todos los daños que ha recibido en batalla, veo muy difícil que podamos repararla
-Lo que me temía…-Nathan baja sus brazos, suspirando profundamente- creo que entonces la regresaré a…
-Nunca dije que sería imposible –lo interrumpe- pero necesitamos tiempo así como los materiales correctos, incluso podría probar en ella aquel proyecto en el que he estado trabajando recientemente –se aleja de la camilla- solo que no puedo garantizar que sea la misma después de eso
-¿Realmente tienes que recurrir a "ese proyecto"? ¿Tan bajo hemos llegado?
-Nathan –dice Tao- mi investigación trata sobre aprovechar los beneficios del virus Irregular sin llegar a enloquecer, uno de esos beneficios es que puede perfeccionar el huésped que habita haciéndolo más fuerte –lleva una mano en su barbilla- de hecho aún poseo los datos de la construcción de Iris y los de su hermano, podría usarlos junto con mi proyecto para garantizar un 10% más de éxito de su reconstrucción
-Eso es lo que temo, Tao, prácticamente tendrás que convertir a esta chica en una máquina de guerra si es que queremos tenerla de vuelta, sin garantía de que funcione
-Es un riesgo que podemos llevar…a menos que prefieras dejarla de nuevo en donde la encontraste
Nathan se quedó pensando acerca de aquello. Por un lado, realmente no quería que aquella pobre chica fuera un conejillo de indias. Por otro lado, ella solo había sido una víctima en toda esa guerra absurda que inició General, se merecía una segunda oportunidad, lo mismo hubieran hecho si el cuerpo de Coronel hubiera estado en las mismas condiciones.
-De acuerdo –dice Nathan- haz lo que tengas que hacer, Rifella y yo te ayudaremos en todo lo que podamos
-Perfecto, empezaré a trabajar cuanto antes –responde Tao, sonriendo levemente- por fin tengo algo interesante en que trabajar
Nathan solo negó con la cabeza a la vez que sonreía un poco, ya extrañaba ver esa clase de reacciones en quien se ha convertido en un su gran amigo.
El tiempo pasó rápido, los reploids trabajaban duro para limpiar la tierra y hacerla de nuevo habitable para los humanos, era una recuperación lenta pero segura, una vez más, la humanidad ponía sus esperanzas en sus compañeros robóticos. No obstante, la actividad Irregular seguía al tope y todo se puso peor cuando X decidió retirarse de las líneas de batalla con tal de buscar métodos más pacifistas para solucionar el problema. La gran mayoría vio esto como una terrible desgracia sin precedentes, pero para los grupos como los de Nathan fue una oportunidad de oro.
Aprovechando esta debilidad, se formaron pequeñas bandas de mercenarios que acabaran con los Mavericks o sospechosos de estar infectados de forma eficaz, rápida y limpia. Rifella y sus compañeros tomaban cualquier encargo que tuvieran enfrente, ya sea por dinero o a cambio de cualquier cosa que les sirviera para el mantenimiento de los suyos. A diferencia de Red Alert, este pequeño grupo hacia lo posible por no darse a conocer y usando cualquier método que les garantizara éxito en sus trabajos, siempre y cuando esto no involucrara lastimar a ningún civil inocente ya sea humano o reploid. Así fue todo hasta la caída de Red Alert y el regreso de X a la batalla, las actividades de Rifella sus compañeros tuvieron que ser mucho más discretas desde entonces. Aún seguían operando de esta manera aun después de todo con los incidentes del Proyecto Jakob y de todo lo ocurrido en Giga City.
Ahora, Nathan avanza con pasos apresurados por los pasillos de aquella base que es su centro de operaciones, por los grandes ventanales se es capaz de deducir que es un lugar muy alto, incluso se ve el gran océano pacífico que hay debajo del lugar, señal de que se encuentran muy cerca de Giga City. La compuerta de la habitación donde se dirigía se abrió de forma vertical en cuanto se acercó, en el interior se encuentra Tao y Rifella, ambos estando frente a un panel que conecta a una capsula que está a unos cuatro metros más adelante.
-Entonces es cierto –dice Nathan, sonriendo de emoción- por fin lo has logrado
-Así es –dice Tao- he tardado bastante tiempo pero por fin pude reconstruirla –teclea de forma ágil sobre el panel- tuve que reproducir una copia exacta del núcleo de energía que se suponía que ambos tendrían si se lograba crear al "peleador perfecto", con la muestra del virus que modifiqué puedo decir que la compatibilidad fue un completo éxito y esta vez no hubo necesidad de dividirlo en la mitad
-Sí que eres todo un genio, Tao –se acerca al panel, teniendo ambas manos sobre su espalda- has logrado lo impensable
-Viejo, tengo que darte crédito –dice Rifella, esbozando una sonrisa ladeada y colocando su diestra sobre su cintura- esta vez te has lucido, ahora sí puedo decir que tienes un poco más de mis respetos
-El único problema ahora –responde Tao, a la vez que se mueve a un lado para mostrarle la pantalla a Nathan- es que solo pude hacer una recuperación de datos de memoria del 45% y algunos más siguen un tanto dañados
El gran ex capitán se queda sumamente pensativo con esto, lo que quiere decir que le toca la peor parte: decirle todo lo ocurrido a la chica.
-Aun cuando su programación de batalla ha sido instalada con éxito –prosigue el científico- tuve que hacer más compactos todos los componentes de su cuerpo, eso le da una agilidad muy superior aunque su resistencia es severamente baja a comparación de un reploid promedio
-Espera, viejo –dice Rifella, volteándolo a ver- ¿cómo que un cuerpo más compacto? ¿Cómo rayos pensaste que eso sería una buena con tal consecuencia?
-No hubo opción –responde Tao- tenía que trabajar con los recursos que teníamos, por lo que se podría decir que su aspecto no es muy diferente de un humano promedio, salvo en lo de la resistencia, todo funciona perfectamente bien
La peli verde se cruza de brazos ante aquellas palabras, simplemente no podía creer lo que acababa de escuchar, ahora resulta que tenían que estar muy al pendiente de ella o cualquier golpe, aun el más mínimo, podría hacerla volar en pedazos ¿cómo se le pudo ocurrir que algo así podría funcionar como guerrero?. Casi como leyendo sus pensamientos, el científico prosiguió.
-Aunque si pude construirle aparte una armadura que cubre todos los defectos que su nuevo cuerpo puede tener, puede activarla a voluntad y así si se encuentra en problemas no tendremos de qué preocuparnos
-Por tu bien, espero que realmente funcione esa armadura, vejestorio –dice Rifella, estando enfada.
-Yo opino que hizo un gran trabajo con todo esto, además de que le da una ventaja sigilosa muy significativa –dice Nathan, cerrando los ojos a la vez que sonríe- entonces ¿ya iniciaste con la activación?
-Tao asiente con la cabeza- así es, solo es cosa de esperar
La compuerta de la capsula soltó una gran cantidad de vapor, los leds que había en la parte superior brillan en un intenso tono verde, la compuerta va abriéndose lentamente. En cuanto todo el vapor se ha dispersado, los tres son capaces de ver una silueta femenina en el interior que poco a poco va adquiriendo forma; todo el cuerpo de Iris es cubierto por un traje blanco, la chica progresivamente va abriendo sus ojos exponiendo unos orbes rojizos, una pequeña consecuencia secundaria que es señal de que aquel virus controlado está dentro de su sistema. Parpadeando un poco, su campo de visión se va ajustado a la graduación correcta, a la vez que ella va poniéndose de pie con cuidado. Otra diferencia un tanto notoria es su cabello; los característicos mechones que tiene sobre su rostro son un tanto más largos y delgados, y el resto que recae en su espalda le llega ahora a la altura de su espalda baja.
La primera en acercarse fue Rifella al estar muy entusiasmada con su despertar aunque quedando a medio metro de distancia con tal de darle su espacio.
-Iris ¿de verdad eres tú? Simplemente no puedo creerlo, esto se podría decir que es un milagro
-¡Un milagro de la ciencia! –exclama Tao desde su posición actual.
La castaña solo posa sus orbes rojizos sobre la chica peli verde, en su cabeza aparecen fugaces recuerdos de haberla conocido antes, fueron tan rápidos que incluso la marearon un poco, por lo que llevó su zurda sobre su rostro.
-Ugh...-Iris va bajando poco a poco su mano- Eres Vendaval Rifella ¿cierto?...acababas de ascender al rango B…
-¡La misma! –dice Rifella con una gran sonrisa- ¡no puedo creer que aún recuerdes aquello!
"Recordar aquello", no supo la razón, pero esas palabras inquietaron a la castaña, es decir ¿Qué no se supone que eso fue un hecho reciente? El segundo en acercarse fue Nathan, con aquella expresión amigable que tanto lo caracteriza, tomando la palabra.
-Bienvenida, Iris, realmente es bueno volverte a ver, sé que debes estar confundida…-su expresión se vuelve seria- aunque hay algo que debes saber y te pido que por favor me escuches con cuidado, oigas lo que oigas debes tomarlo con mucha calma
Nathan se dispuso a contarle con lujo de detalle todo lo ocurrido en la conocida "Gran guerra de la Replifuerza", fue muy claro en recalcar que no fue culpa de los Maverick Hunters ir tras ellos, ni culpa de la Replifuerza buscar independizarse, todo fue planeado por Sigma, moviendo los hilos para que todo aquello sucediera. Tuvo que mencionar lo ocurrido con Coronel y como ella fue al Final Weapon solo enfrentarse contra Zero, resultado de la profunda desesperación en la que ella había caído. A partir de ese punto, Nathan confesó que no supo los detalles de todo lo ocurrido, solo se enteraron que el Final Weapon fue destruido, General también cayó en batalla y Sigma fue detenido una vez más.
El gran reploid estaba a punto de contarle más cosas pero se detuvo al ver la expresión de Iris; sus pupilas estaban completamente dilatadas y sus ojos abiertos como platos, ya se debió imaginar el shock tan grande por el que está pasando. Estaba por decir algo más cuando vio como la chica dio unos pasos hacia la salida de la habitación y estando cerca de la puerta comenzó a correr a toda velocidad. Los tres presentes se apresuraron a ir tras ella, llamándola una y otra vez por su nombre pero la castaña parecía no reaccionar, Iris solo seguía corriendo sin rumbo. Su mente tenía toda una oleada de recuerdos de como era su vida en los primeros días que la activaron por primera vez, la gente que conoció, los momentos que pasó con su hermano, la primera vez que conoci Zero, algunas cosas de sus primeras misiones siendo una navegadora novata de los Irregular Hunters, a partir de ese punto todo fue borroso, o eran recuerdos incompletos de todo lo ocurrido. La última memoria que pudo captar fue aquella donde veía por última vez el rostro de Zero.
"Por favor…aléjate de la Replifuerza…quiero vivir en un mundo donde vivamos tu y yo, donde solo los reploids existan…"
Esas palabras quedaron muy marcadas en ella, tanto que ni siquiera aquel daño en sus datos pudo borrarlas. Iris llegó hasta una plataforma de aterrizaje quedando muy cerca de la orilla, dándose cuenta que está en lo que parece que está en una base flotante, las ventiscas son un tanto fuertes ahora, por lo que su cabello se mueve de un lado a otro sin parar. Todos los presentes estaban bastante sorprendidos ante aquella escena, no sabían que hacer o decir, su incertidumbre aumentó cuando llegó Nathan acompañado de Rifella y Tao, deseando con todas sus fuerzas que aquella chica no le diera por saltar. En vez de eso, la chica dio un desgarrador grito de agonía que dejó a todos con un crudo frío recorriendo sus cuerpos. Seguido de esto, se deja caer al suelo estando de rodillas, golpeando con suma fuerza la superficie de metal donde está, a la vez que las lágrimas salían de sus ojos sin parar.
-¡¿por qué no me escuchaste?!
Había conseguido abollar un poco la superficie, fue hasta entonces que Rifella se apresuró a ir hacia Iris, hasta quedar de rodillas junto a ella, abrazándola con tal de otorgarle algún consuelo, se dio cuenta de que la castaña se detuvo pero sollozaba con fuerza.
