hola a todos, gracias por las reviews, gracias a ellas he decidido hacer de esto un mini-fic

Reviews:

luz: Así es. A veces el miedo nos vence y nos dejamos llevar por lo fácil.

saludos

Gabu: pues aquí tienes la segunda parte, espero que te guste. Saludos

Elisee Faberry: ahora que lo he vuelto a leer, da para uno capítulos más. Espero que ahora seas un panda algo más feliz.

mayraGleek y Danielle02: aquí tenéis la continuación espero que os guste.

RM: me pasa lo mismo, adoro los fics dramáticos, pero luego me siento muy triste, incluso cuando los escribo. Intentaré estar a la altura y hacer lo mejor que sepa la continuación. Un abrazo.

Morfeo: lo sé, lo sé, me lo dijiste Y tenías razón, pero pensé que no gustaría por eso lo deje como oneshoot.

Lie capítulo 2

Han pasado años desde que te rompieron el corazón por última vez, pero en aquella ocasión no te lo merecías. Habías puesto todo de tu parte para luchar por lo vuestro, incluso aún arriesgo de perder a tu conservadora madre por segunda vez. No te habría importado nada, con tal de ser feliz al lado de aquella preciosa, pero desquiciante latina.

Todo había empezado meses atrás, en el día de San Valentín y hasta aquel día en la estación, habías pensado que aquello había sido una clara señal del destino, diciendo que estabais hechas la una para la otra, pero ella fue demasiado egoísta para luchar por ti, demasiado cobarde para permitirte luchar por ambas y prefirió atenerse a lo fácil, aunque no la hiciese feliz.

Sabes que no ha sido feliz, aunque no te esperabas este final para ella. No esperabas que la persona que había estado a su lado, fuese tan estúpida de haberla engañado durante más de un año. Podrías estar feliz, pensar que algún tipo de justicia divina, le había hecho pagar muy caras cada una de sus faltas. Pero ese no es tu estilo.
Sientes lástima por ella, humillada públicamente por la persona con la que había estado a punto de casarse y siendo perseguida a diario por los paparazzis en busca de carnaza para seguir engordando la mala noticia.

Te gustaría saber como está, pero no piensas ser la primera en dar el paso. Si ella quisiera ponerse en contacto contigo, lo tendría fácil. Vives todavía en tu céntrico piso de New Heaven, que ella tan bien conoce, tu número sigue siendo el mismo, al igual que tu correo electrónico y tu Facebook, donde con cierto sarcasmo pone que sois amigas.

Sales de casa en busca de liberar tu mente de su recuerdo, ya bastante te ha atormentado durante este tiempo. Tanto como para ser incapaz de mantener una relación de más de unas semanas. Una parte de ti lo justifica, diciendo que aún eres muy joven para atarte a nadie, pero otra parte, una que te has molestado en silenciar durante mucho tiempo, susurra que todavía la esperas a ella y que pase lo que pase la esperarás, porque es Tú persona. Esa supuesta alma gemela de la que todo el mundo habla. Esa persona con la que estas predestinada a pasar el resto de tu vida.

Te pones los cascos y subes el volumen al máximo. A través de los auriculares la voz de Brandon, el cantante de the killers, te cuenta su particular historia de desamor. Siempre te has identificado con esa canción en especial, ELLA tampoco es otra chica cualquiera para ti.

Agitas la cabeza de pura frustración, cuanto más intentas no pensar en ella, más hace el destino por ponerlo imposible. ¿Tan mala persona habías sido para un castigo tal? Si era cierto que en el instituto, te habías burlado de muchos, pero había cambiado desde aquello. No era esa odiosa persona que en un pasado había sido la mayor perra del Mckinley.

Tu móvil hizo acto de presencia, desconocías el número y no tenías ánimos para hablar con nadie, al menos no en aquel momento, así que dejaste que saltase el contestador y seguiste deambulando por las calles de la ciudad con la mirada perdida.

Entras en una cafetería y pides un capuchino para llevar, cuando la persona de atrás se ofrece a pagartelo, te quedas estática, como si fueras de piedra. Reconocerías aquella voz firme y despreocupada en el mismísimo infiero y te preguntas en que momento bajaste a él. Tomas tu café e intentas irte lo más rápido posible de allí cuando ella te agarra del brazo nada más salir del establecimiento.

-¿Santana te importa? Tengo prisa- dices en tono calmado. Aunque para nada es tu estado de ánimo, estas nerviosa y con ganas de huir corriendo hasta que te fallen las piernas.

- ¿Qué si me importa que Fabray?- dice ella con su típico tono de mofa

- ¿Me devuelves mi brazo?- dices mirándola fijamente a los ojos, con Rabia.

- No, no hasta que hables conmigo.

- No tenemos nada de que hablar tu y yo.

- Yo creo que sí- insiste ella aferrandose a tu brazo.

- ¿Y de qué? Si se puede saber

- De nosotras- dice pausadamente, casi acariciando cada letra que sale de su boca.

- No existe un nosotras, me lo dejaste claro en su día- dices dolida, las heridas siguen tan

- Cometí un error Q, un error ENORME. Sólo quiero poder remediarlo- dice con voz firme y por primera vez en años sientes todo el amor del mundo, cuando te acaricia la cara, casi con vehemencia.

- No Santana, un error es muchas cosas, pero entre ellas, no está lo que tu has hecho- dices dándote la vuelta. No quieres que sus preciosos ojos marrones sigan mirándote de esa manera, no lo puedes resistir. Tu corazón no aguantará mucho más.

- Es cierto, lo mío ha sido un error tras otro. Desde aquel estúpido día de junio todo ha ido de mal el peor y siempre supe que no sería de otra forma. Porque aquel día dejó de salir el sol para mi, deje de ver el mundo a colores. ¿Y sabes porqué?- dice intentando contener la emoción y las lágrimas que ya han acudido a sus ojos.

- ¿Porqué?

- Porqué dejé ir al amor de mi vida, por estúpida.

- ¿Creí que te ibas a casar con el amor de tu vida? - dijiste con demasiada rabia y ella sonrió por tus celos.

- Nunca quise casarme con ella. Ni siquiera se porqué alargue aquello más de la cuenta.

- No me interesa Santana, ¿puedes soltarme?

- No, no pienso soltarte

- ¿Y cuándo me dejarás irme o es que pretendes tenerme aquí parada toda la vida?

- Ese era el plan- dice riendo y tu por primera vez, te giras, como buscando el motivo por el que sonríe.

- Tu plan da asco- dices bufando mientras forcejeas por liberarte de su agarre.

- Que va, es un gran plan.

- Lo que tu digas. Ya hemos hablado, ahora sueltame.

- No

- Entonces gritaré

- Si lo intentas me harías un gran favor.

La miras sorprendida y confusa, no entiendes porqué querría que gritases en plena calle.

- Me muero por probar tus labios otra vez- dijo ella dejándote casi sin aliento.