Meitantei Conan y sus personajes son propiedad de Aoyama Gosho.

Género: Romance.
Rating: T (+16)
Capítulo relacionado: Capturado en sus ojos (名探偵コナン瞳の中の暗殺).
Advertencia: ninguna.
Palabras: 941.

#02.- Cicatrices

Wataru se despertó en mitad de la noche, en una habitación que no era suya, sobre un colchón suave y blando que, evidentemente, no era suyo. Miró el techo de lámpara desconocida y se sintió desubicado. La bombilla de una lamparita a su izquierda proyectaba la sombra del mobiliario ajeno. Recordó entonces sus manos, su piel cálida, sus besos, su voz y supo, exactamente dónde estaba. El apartamento de la inspectora Satō Miwako, bonito, elegante y sorprendentemente ordenado.

Giró el rostro para verla dormir a su lado hecha un ovillo, con los labios entreabiertos y el cabello alborotado. No pudo evitar sonreír como un idiota. Aquella era la primera noche que pasaban juntos y, deseaba, que no fuese la última. La observó dormir, calmada, sin la guardia en alto, relajada; descubriendo a una nueva Miwako a la que ya amaba apenas conocerla.

Se preguntó si estaba bien rememorar con aquella intensidad lo ocurrido en aquella cama y desear que ocurriese de nuevo cada día del resto de su vida. Observó su piel medio tapada con la sábana, tan blanca en comparación con la suya. Las cicatrices de viejos arañazos, las de viejas heridas. La cicatriz medio oculta por la sombra proyectada de su hombro de un balazo bajo la clavícula.

El recuerdo de aquel día en el Beika Sun Plaza Hotel, regresó con mucha más intensidad que el de lo ocurrido horas antes. La sensación húmeda en sus manos ensangrentadas sosteniendo el ligero peso de su cuerpo, incapaz de reaccionar, creyendo que la perdería antes de tener ocasión de decirle lo que sentía por ella. Creyó que moriría, de hecho, aún se despertaba a veces con la sensación de que había ocurrido lo peor.

Alargó los dedos para tocar aquella cicatriz, con la necesidad de comprobar que la Miwako a su lado era real, que no era un juego de su mente. Ella abrió los ojos adormecida al sentir el suave contacto y él apartó la mano rápidamente como si acabasen de pillarle robando en una tienda de dulces.

—Taka... Wataru, ¿pasa algo?

Su nombre surgiendo de entre sus labios le hizo sentirse raro e importante.

—N-no, yo sólo...

Miwako se movió, apoyándose sobre su codo, incorporándose un poco, analizándole con ojos adormilados, mostrando la cicatriz que él había tocado y otra más bajo su otra clavícula, sabía que había otras dos que las acompañaban.

—¿Tú sólo qué?

—La cicatriz de tu hombro.

Ella frunció el ceño como si no supiese que existía y se preguntase de qué demonios le estaba hablando.

—¿Qué le pasa? No irás a decirme que tienes algo contra las cicatrices.

Pareció ofendida ante la simple posibilidad de que lo tuviese. La había oído hablar con alguno de los otros inspectores sobre las cicatrices que tenían, como si fueran el mayor motivo de orgullo para un policía, algo que seguía sin comprender.

—¡Po-por supuesto que no! Es sólo que... —Suspiró con pesadez cerrando los ojos, buscando las palabras adecuadas con las que explicarse.

Los dedos de Miwako atraparon la punta de su nariz y sus labios besaron los suyos.

—Te has acordado de aquel baño, ¿es eso?

—Sí.

—El inspector Megure me dijo que habías sido el primero en llegar, y que parecías estar a punto de desmayarte de la impresión. —La analizó preguntándose si se estaba burlando de él o insinuando que era débil e impresionable—. Supongo que la escena debía ser como la de una película de terror.

—Creí que morirías allí entre mis brazos.

Miwako entreabrió los labios sorprendida y sonrió. Ella recordaba poco más allá de los dos primeros disparos, pero con cuatro heridas de bala y un grifo reventado debía de haber sangre por todos lados.

—Pero aquí estoy, contigo y no voy a irme a ningún lado —declaró besándole en la comisura de los labios, permitiendo que la tumbase de nuevo y tomase el control.

Se sintió relajado y seguro de nuevo, como si aquel día hubiese sido una simple pesadilla, notando con la yema de los dedos aquellas cicatrices pálidas. Perdido en el mar de sensaciones, ignorando el molesto tono de llamada de un móvil.

—Es tu móvil —susurró apartándole un poco. Wataru se dejó caer de lado suspirando pesadamente y buscó a tientas el teléfono sobre la mesilla.

—Inspector Takagi —musitó algo molesto, escuchó a su interlocutor y se incorporó bruscamente—. Sí, en seguida. Sí, inspector Megure.

Miwako se echó a reír cuando él saltó de la cama, desnudo y nervioso, buscando desesperadamente su ropa por el suelo. Ella se sentó en la cama para ver cómo se vestía atropelladamente con la certeza de que, normalmente, no lo hacía así.

—Wataru —le llamó, él la miró con los pantalones a medio subir como si estuviese congelado en el tiempo—. Avísame cuando acabes, podemos seguir donde lo hemos dejado.

—S-sí —replicó con el rostro enrojecido, asintiendo furiosamente y subiéndose los pantalones de un tirón—. Hasta luego.

—Inspector Takagi. —Él se detuvo de nuevo para mirarla, ella sonreía con su placa, la pistola y las esposa en sus manos–. Creo se olvida de algo importante, inspector.

Wataru refrenó el impulso de estamparse la mano contra la frente, cómo demonios había tenido semejante descuido. Fue hasta a ella y tomó sus cosas de entre sus manos, aprovechando para robarle otro beso.

—Hasta luego —repitió listo para salir y resolver aquel caso a toda velocidad.

—Inspector Takagi. —Enarcó una ceja—. La corbata.

Se rascó la nuca sintiéndose idiota, estaba quedando como un imbécil que no sabe ni vestirse adecuadamente. Miró una vez más sus cicatrices, decidido a protegerla para que no hubiese otra nueva sobre su piel.

Fin

Notas de la autora:

¡Hola! Aquí os dejo el segundo shot, esta vez uno que habla sobre cicatrices. Sé que lo sucedido en la película no es canon, pero es en ella donde vemos por primera vez un trastorno mental como el Síndrome de Estrés Postraumático, tanto en Ran como en Takagi, y por ese motivo le tengo un gran aprecio. Espero que os haya gustado.

º º º

Elii Shojo: ¡Hola! Gracias, espero que este te guste también. Sato y Takagi son muy OTP, no sabría decir cuál de ellos es más adorable. Un abrazo.